Argentina

La Comunidad Kolla de Rinconada denuncia el ingreso sin autorización de una minera

El Juzgado de Minas autorizó un cateo pero en la resolución ni siquiera se menciona a la comunidad
La presidenta de Rinconada aseguró que ya expresaron su rechazo a la actividad minera porque defienden el agua y los bienes naturales. “Ellos no respetan la decisión” de la comunidad, sostuvo.
Mariana Mamaní 17/03/2026
La comunidad de Rinconada rechaza la presencia minera (Gentileza Telesisa)

La Comunidad Kolla de Rinconada, a casi 4 mil metros sobre el nivel del mar, en la Puna jujeña, fue sorprendida la tarde del domingo último por personal de la firma Wicz Mining Consulting que buscaba ingresar al territorio ancestral sin que sus habitantes hubieran autorizado esa presencia mediante una consulta previa libre e informada.

La presencia de los referentes de la firma provocó la rápida reacción de la Comunidad que con su presidenta, Mirta Llampa, a la cabeza los interpeló y expuso el rechazo a la actividad minera en ese territorio.

Ese momento, y la situación que viene de arrastre, similar a lo cuenta “Nuestra tierra”, la película de Lucrecia Martel sobre la disputa por el territorio indígena en Tucumán, fue narrado a este diario por la propia Llampa, quien se manifestó agotada de soportar la presión de las mineras.

“Estamos cansados, ellos insisten, insisten, y les decimos no. Ellos no respetan la decisión de una comunidad que tiene una presidenta, que tiene autoridades. Ellos solo atropellan, queremos que esta situación se visibilice porque no hay ningún acuerdo” para la presencia de la minera en este territorio, expresó.

La resolución del Juzgado de Minas sobre un pedido de cateo realizado por un particular identificado como Daniel Alderete genera la sospecha de que la minera avanzó en el territorio mediante acuerdos entre el gobierno de Jujuy y autoridades de las comunidades indígenas de Casa Colorada y Santo Domingo, que también habitan en el departamento Rinconada.

El 3 de febrero último, en el Boletín Oficial de la provincia se publicó la concesión a favor de Daniel Alejandro Alderete de un “permiso de exploración o cateo de sustancias minerales de primera y segunda categoría, en el departamento Rinconada de esta Provincia, sobre una superficie de dos mil hectáreas”.

La resolución, del juez Administrativo de Minas, Pablo Gabriel Read, se tomó en el expediente N° 341, que data de 2005, cuando se inició el trámite de permiso para exploración minera.

En la misma resolución se señala que la superficie donde se autoriza el cateo se tomó según la ubicación dada por el Registro Gráfico “en terrenos sin antecedentes registrados” informado por la Dirección Provincial de Inmueble.

El juez nunca menciona a la Comunidad de Rinconada. Solo sostiene que estas tierras “están ocupadas por la Comunidad Aborigen de Casa Colorada y la Comunidad Aborigen de Santo Domingo”, según un informe de la Secretaría de Pueblos Indígenas de Jujuy.

Y añade que la concesión “no afecta parcelas con trámites individuales para la regularización de las tierras fiscales rurales”, de acuerdo al informe del Instituto Jujeño de Colonización.

Ya desde la gestión del ahora exgobernador Gerardo Morales el gobierno jujeño tiene la práctica de avanzar con proyectos en territorios ancestrales generando divisiones en las comunidades indígenas. Por esa vía se obtienen firmas de referentes comunitarios que luego enarbolan como el consentimiento de todas las comunidades comprendidas en el territorio a explorar. En muchos de esos casos, se deja de lado a las autoridades elegidas en asambleas. La Comunidad de Rinconada plantea que eso es lo que está pasando ahora mismo con la autorización a Wicz Mining, una empresa que se presenta como “consultora ambiental especializada en el sector minero, con sede en San Salvador de Jujuy”.

“Tenemos todos los papeles que acreditan que ese territorio corresponde a la Comunidad de Rinconada. Sin embargo, el gobierno está queriendo entregar nuestras tierras”, denunció Llampa.

“No queremos que entre la minera a nuestro territorio porque cuidamos nuestra agua, que es sagrada para nosotros, nuestra biodiversidad, la flora, la fauna y nuestros animales”, explicó y subrayó que “la protección es para las próximas generaciones y hay conciencia ambiental en la comunidad”.

El ingreso de la exploradora minera se produjo justo en días en que las comunidades están atentas al debate por el proyecto de reforma de la ley de glaciares, en el Congreso de la Nación.

Gran parte de la población originaria de esta zona de la Puna jujeña se opone a la minería en defensa del agua y de sus territorios y vienen reclamando que se dé un debate profundo sobre el impacto de la actividad minera.

Jujuy tiene más de 250 periglaciares censados y son reservorios de agua fundamentales para el ecosistema y que las comunidades defienden.

Con sus 3851 msnm, el departamento Rinconada es uno de los puntos más altos del país. La localidad de Rinconada se ubica en el extremo noroeste de la provincia, muy cerca del punto tripartito que comparten Argentina, Chile y Bolivia.

El pueblo tiene una larga experiencia con la explotación minera, que data del siglo XVII. De hecho, su estructura actual quedó del asentamiento minero para la explotación de oro.

Además, está comprendido dentro del área natural protegida de la Laguna de los Pozuelos, más de 16 mil hectáreas, que abarcan a los departamentos Rinconada Yavi y Santa Catalina.
https://www.pagina12.com.ar/2026/03/16/la-comunidad-kolla-de-rinconada-denuncia-el-ingreso-sin-autorizacion-de-una-minera/

Chile, Litio

Chile invierte 33 veces más en desarrollo productivo del litio que en investigar cómo proteger los salares

Barinia Montoya (Mongabay Latam)12/03/2026
Portada Salar de Gorbea. Barinia Montoya (Mongabay Latam)
Desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio, el Gobierno ha inyectado más de 166 millones de dólares en desarrollo productivo y tecnológico. La investigación en temas sociales y ambientales ligadas al litio, en cambio, solo ha recibido poco menos de 5 millones de dólares. En la inversión pública en ciencia, por cada peso asignado a temas sociales y ambientales, se van 33 a lo productivo, relegando la conservación a un segundo plano. La brecha en las inversiones da cuenta de que la promesa de balancear el componente productivo con el ambiental no se estaría cumpliendo.

“Estamos construyendo un nuevo sueldo para Chile con el litio”, fue la promesa que hizo el saliente presidente Gabriel Boric en la cuenta pública el 1° de junio de 2025. La explotación de este mineral esencial para la transición energética traerá, según la promesa del hasta hace poco presidente chileno, empleo, recaudación fiscal y una ejemplar “protección medioambiental” que asegura respetar la naturaleza para proporcionar una mejor calidad de vida a los chilenos y chilenas.

Detrás de la ambición hay razones de peso: Chile posee una de las mayores reservas globales de litio en el mundo, estimadas en 9.3 millones de toneladas, según datos de 2024 del Servicio Geológico de Estados Unidos. El litio, que desplazó al cobre como el mineral de mayor potencial estratégico para el país, es el que permite almacenar y liberar energía de las baterías que impulsan los vehículos eléctricos, que lentamente van reemplazando a los que dependen de combustibles fósiles para operar.

El litio también es fundamental para el almacenamiento de energía para electricidad, lo que permite aprovechar a gran escala la energía producida por fuentes renovables como el sol o el viento. Esos dos sectores, el transporte y la generación de energía eléctrica, ambos aún dependientes en gran medida del petróleo o el carbón, son los que más emisiones de gases de efecto invernadero producen en el planeta.

Es por esto que se aprecia al litio como un recurso ineludible para la transición energética global y la electromovilidad, otorgándole a Chile un rol geopolítico de primer orden.

Desde 1979, el Estado chileno, en plena dictadura de Augusto Pinochet, se reservó la titularidad del litio y lo excluyó del sistema de concesiones mineras que rige para otros minerales como el cobre. En el caso del litio, sólo es posible su explotación bajo control estatal o mediante contratos especiales de operación de litio a terceros (llamados CEOL), en los que el Estado chileno mantiene la titularidad e impone condiciones específicas sobre la operación, las regalías y el volumen de producción.

Para maximizar la participación estatal en los beneficios, el ex Gobierno de Boric develó en abril de 2023 un marco legal exclusivo para el litio, que bautizó Estrategia Nacional del Litio (ENL). Su meta es posicionar al país como el mayor productor mundial, para lo cuál prevé que será necesario aumentar la explotación de salares, puesto que, actualmente, solo se extrae litio del salar de Atacama.

El objetivo de la ENL, que ahora ejecutará el gobierno conservador del recién posesionado José Antonio Kast, es claro: combinar el control estatal con la tecnología y el capital privado para aumentar la producción nacional, escalar en la cadena de valor (de modo que no se venda solo la materia prima sino productos con un valor agregado) y financiar con ello el desarrollo social, la diversificación económica y la innovación en el país.

Pero, por el otro lado, la Estrategia reconoce que los salares de alta montaña en cuya salmuera se encuentra el litio son “ecosistemas complejos y únicos, reservas de agua en el desierto y hogar de pueblos y culturas milenarios que debemos respetar y cuidar”. Esos humedales de altura, que engloban a salares y lagunas, son ecosistemas con balances hídricos altamente sensibles que albergan una alta biodiversidad microbiana, que es, en muchos casos, endémica a esa región. Además reúnen las condiciones para que tres de las seis especies de flamenco que existen en el mundo puedan anidar y reproducirse allí: el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis), el de James (Phoenicoparrus jamesi) y el andino (Phoenicoparrus andinus), todas en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que deberían establecerse medidas de protección para evitar su extinción.

Por este motivo, la Estrategia del Gobierno advierte que “para aprovechar responsablemente las oportunidades que ofrece el litio para Chile, resulta fundamental aumentar el potencial productivo, asegurando una máxima recuperación, un mínimo impacto en el ambiente y el diálogo y participación de las comunidades y pueblos indígenas en las áreas relevantes de cada operación”.

Para entender si el Estado chileno podrá lograr ese equilibrio entre impulso productivo y protección ambiental, Mongabay Latam calculó y contrastó la inversión pública en desarrollo de la industria y en impulso a la ciencia ambiental sobre estos ecosistemas. Para ello envió solicitudes de información a seis entidades públicas chilenas —el Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el de Minería, el de Medio Ambiente, el de Hacienda y la Corporación de Fomento y Producción (CORFO). Además, analizó los resultados del primer concurso público de investigación en litio hecho por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), brazo estatal encargado de promover y financiar la ciencia y la tecnología en Chile. Esta investigación periodística forma parte del proyecto Litio en Conflicto, liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en alianza con 10 medios de la región, entre ellos Mongabay Latam, para entender algunos de los problemas que rodean a la industria del litio en América Latina.

De las respuestas de las entidades públicas chilenas, en ocasiones fragmentadas y ambiguas, emerge un panorama: la ENL se lanzó con el pie puesto en el acelerador productivo, pero ha venido relegando la investigación socioambiental y la protección legal efectiva de los salares, que avanzan mucho más lento y con menores recursos. A pesar de que los tres rubros no son fáciles de comparar, que en ocasiones cruzan entre sí y que el presupuesto no es el único indicador de priorización de una política pública, la dimensión del gasto asignado da una idea aproximada de a qué sectores se les ha dado mayor importancia.

El mayor volumen de inversión proviene de la estatal Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), la entidad dueña de las reservas de litio. Sus fondos provienen directamente de los contratos de arriendo firmados por el Estado chileno con las dos únicas empresas que extraen litio desde el núcleo del salar de Atacama: la chilena SQM (Sociedad Química y Minera), que opera en una porción mayor de los yacimientos de ese salar, y la estadounidense Albemarle, que lo hace en una porción más acotada.

Según datos aportados por CORFO a esta alianza periodística, en octubre de 2025, la inversión comprometida en estos contratos asciende a 166 471 121 dólares, que equivalen a unos 150 800 000 000 pesos chilenos. Esta suma se destina casi en su totalidad al eje de producción y tecnología e investigación y desarrollo (I+D) y economía circular. Si bien esto responde al mandato de fomento productivo de la Corporación, los datos confirman que no hubo ninguna inversión dirigida específicamente a la protección de ecosistemas o apoyo directo a comunidades vecinas, según la información detallada entregada por CORFO en octubre del 2025.

El principal destinatario de estos fondos es el Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), una corporación de derecho privado sin fines de lucro, creado como parte de un acuerdo entre CORFO y la empresa chilena SQM Salar SpA (filial del grupo SQM) para impulsar en Chile una nueva industria de energía limpia y minería verde. Es la mayor inversión de I+D aplicada del país en su historia.

Para su operación a 10 años, el ITL cuenta con un presupuesto total de 242 917 553 dólares. De esa cifra, CORFO se comprometió con 137 539 919 dólares provenientes del erario público, mientras que la diferencia fue prometida por sus socios del instituto. Entre estos, destacan once universidades chilenas, tres grandes compañías mineras de cobre (CODELCO, Antofagasta Minerals y Escondida BHP) y empresas del rubro energético y de electromovilidad como Colbún, Enérgica City, Atamos Tec y Hydrox, además del apoyo de institutos internacionales de investigación como la Universidad de Nottingham y Fraunhofer.

Si bien la propuesta del ITL es anterior a la Estrategia Nacional del Litio, su financiamiento proviene de los nuevos contratos de SQM con CORFO. Eso lo sitúa en el centro de la nueva estrategia de industrialización, como un motor de innovación con enfoque en el valor agregado y la tecnología.

Víctor Rojas, líder de litio y cadena de valor del ITL, dijo a esta alianza periodística que el instituto “no está enfocado en desarrollar proyectos de investigación de los salares, sino que más bien apunta al desarrollo de la cadena de valor”. Esto incluye, explicó, tecnologías en materiales avanzados con propiedades superiores y esenciales para mejorar el rendimiento de baterías y componentes electrónicos, electromovilidad, economía circular (un sistema que busca extender la vida útil de los productos, eliminando residuos mediante el reuso, la reparación y el reciclaje) y almacenamiento energético.

En forma paralela, la CORFO entregó a esta alianza periodística, a través de una solicitud de información, el detalle de otros 22 986 097 dólares adjudicados a cinco proyectos enfocados en la economía circular y la electromovilidad, que provienen del contrato de arriendo que mantiene con Albemarle. Estos proyectos incluyen iniciativas como el Centro de Aceleración Sostenible de Electromovilidad (CASE), ejecutado por la Universidad de Chile para impulsar la adopción tecnológica en el sector, y la Solución Modular de Atamos Tec, que junto al proyecto Second Life Batteries, busca dar un nuevo uso a baterías desechadas integrándolas en sistemas de almacenamiento para energía renovable. La lista se completa con LiBR3 y ReBatVE, centrados en la recuperación de valor mediante el reciclaje y la reutilización de baterías de vehículos eléctricos una vez cumplida su vida útil.

A esta inversión se suma además el aporte de SQM al proyecto Núcleo Li-DIMET con 5 945 105 dólares, destinado al desarrollo y escalamiento de procesos sostenibles para la producción de litio metálico en Chile desarrollado por la Universidad de Concepción.

La suma de los aportes al ITL y a estos otros proyectos confirma que la inversión estatal destinada a impulsar el negocio supera los 166 000 000 de dólares.

Además, los datos que el Ministerio de Minería entregó por transparencia señalan que, junto con las agencias que dependen de él, ha destinado un total de 1 344 000 000 de pesos (1 483 444 dólares aproximadamente) entre 2023 y 2025. De esa inversión, 750 000 000 de pesos (unos 827 814 dólares) se han destinado a la ciencia geológica básica a cargo del Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) para estudios de recursos de litio en el salar de Atacama y otros salares. El resto se ha destinado a informes técnicos y económicos para proyectos de litio a través de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco ) y Enami.

Corfo adjudicó 22 986 097 dólares a cinco proyectos enfocados en la economía circular y la electromovilidad, que provienen del contrato de arriendo que mantiene con Albemarle.
Poca plata en ambiente y ciencias sociales

Pese a la promesa de balancear el componente productivo con el ambiental, la inversión en comprender el funcionamiento natural de los salares es significativamente más baja.

El Ministerio del Medio Ambiente (MMA), responsable de la protección legal de los salares y de la consulta indígena, informó a esta alianza periodística en noviembre de 2025, que existe un monto total comprometido de 426 198 919 pesos (unos 470 418 dólares) desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio.

De esta suma, el grueso del financiamiento surge de un convenio de transferencia de recursos entre el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y la Universidad de Antofagasta. El convenio, denominado plan para la creación de una Red de Salares Protegidos (RSP) — que considera la conservación de 26 salares y lagunas agrupados en 15 áreas protegidas naturales—, alcanza un monto total de 400 000 000 de pesos (unos 441 501 dólares). El saldo restante informado por la entidad, 26 198 919 pesos (unos 28 917 dólares), corresponde específicamente a los fondos contemplados para 2025 para gastos operativos asociados a los procesos de ocho consultas indígenas con vista a la creación de áreas protegidas.

Como resultado de ese trabajo, el 29 de enero 2026 el Gobierno chileno anunció la creación de seis nuevas áreas protegidas en la región de Atacama, en el norte del país. Todas tienen una misión común: proteger 10 humedales de altura, entre salares y lagunas. El pasado 6 de marzo de 2026, el Gobierno aprobó otras seis áreas protegidas en la región de Antofagasta.

Sin embargo, a pesar de estos hitos, aún restan pasos cruciales para completar la Red, como informó Mongabay Latam y CLIP.

Para las comunidades indígenas, el conflicto es directo: mientras la promesa de desarrollo económico y la maquinaria productiva avanzan a pasos agigantados, la resiliencia ecológica de su hábitat ancestral —cuya subsistencia depende de la salud hídrica de los salares— parece relegada a una carrera contra el tiempo y la burocracia.
Salar de Gorbea
Salar de Gorbea. Este ecosistema ubicado en la región de Atacama forma parte del nuevo Parque Nacional Salar de Gorbea, oficializado este 29 de enero. Foto: Roberto Lagos
La ciencia sale a flote a pesar del presupuesto

A pesar de que la Estrategia Nacional del Litio se lanzó reconociendo la “falta de institucionalidad” para generar conocimiento científico y tecnológico en el sector, la inversión para subsanar esta brecha, especialmente en ciencia no destinada a temas de producción del litio, es pequeña frente a los fondos tecnológicos.

La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)? lanzó un concurso público en 2024 para impulsar ‘anillos de investigación’ específicamente sobre litio y salares. En total, adjudicó un total de 5 982 580 000 de pesos (6 603 289 dólares) a 10 proyectos.

Ese financiamiento interno se dividió en tres bloques temáticos. El mayor monto, 3 161 960 000 de pesos (unos 3 489 095 dólares), se destinó al eje de productividad, tecnología y geología. Esta sección, que recibió más de la mitad del total adjudicado por ANID, se enfocó en proyectos clave para la cadena de valor y la explotación, tales como: innovación tecnológica para el reciclaje, bio-recuperación de litio de desechos electrónicos, diversificación de la industria del litio, desarrollo de tecnologías avanzadas (como la extracción directa del litio o EDL, que busca usar menos agua pero que todavía no tiene consenso científico y sigue siendo controversial en círculos ambientales) y dinámicas espacio-temporales del litio.

Sus beneficiarios fueron principalmente universidades ubicadas en el norte del país, como la Católica del Norte y la de Atacama, además de centros de investigación de la zona central como la Católica y la de Concepción.

En contraste, los proyectos del eje de biodiversidad y ecosistemas, centrados en el estudio y la conservación de la vida en los salares, recibieron 1 889 120 000 de pesos (unos 2 085 121 dólares). Es decir, la tercera parte de los fondos para investigación.

Fueron tres las iniciativas financiadas bajo este fondo: la primera, liderada por la microbióloga Cristina Dorador, se centra en los servicios ecosistémicos de los salares para comprender cómo estos microorganismos sostienen la vida en condiciones extremas. La segunda, adjudicada a la Universidad Mayor, consiste en un observatorio de sistemas salinos enfocado en la diversidad geológica y biológica de lagunas y bofedales en la región de Atacama. Finalmente, el tercer proyecto es el Observatorio de Salares Andinos (OASIS), que busca integrar datos hidrogeológicos y sociales para generar una línea de base científica robusta antes de nuevas intervenciones industriales.
salar de Huasco

Finalmente, el eje de ciencias sociales y gobernanza, esencial para la evaluación socioambiental y territorial, fue el más acotado, con 931 500 000 pesos (1 028 146 dólares), lo que representa la sexta parte de los fondos para ciencia. Este eje solo financió dos proyectos, ambos liderados por investigadores de la Universidad Católica del Norte. El primero, sobre socio-tecnologías del litio, se enfoca en analizar los desafíos para una minería más sustentable e innovadora, conectando el desarrollo de nuevas tecnologías de extracción con la dimensión social y territorial. El segundo, denominado geopolíticas de los off-sites del litio (LiOness), se centra en comprender las transformaciones sociales y materiales que la producción minera impone sobre las áreas ubicadas fuera de los salares (los ‘off-sites’). Su objetivo es ofrecer datos empíricos sobre las implicaciones de la actividad en infraestructuras y comunidades situadas lejos de las zonas de extracción.

Todos los proyectos se encuentran actualmente en ejecución, por lo que se espera que los resultados finales de esta primera generación de ciencia sobre litio y salares se entreguen a partir de 2027.

En forma paralela, el 18 de diciembre de 2025, la ANID adjudicó el Fondo de Investigación en Salares 2025. A diferencia de la primera convocatoria de “anillos”, que distribuyó recursos entre proyectos que versan sobre temas productivos, sociales y ambientales, este nuevo fondo se centró netamente en temas ecológicos con el objetivo de generar conocimiento científico que promueva el equilibrio entre la explotación minera, la conservación y el respeto a las comunidades indígenas.

Bajo una modalidad de asignación rápida, el concurso otorgó un total de 791 920 000 pesos (unos 875 000 dólares). Estos recursos se repartieron equitativamente en montos de 197 980 000 pesos para cuatro propuestas con un plazo de ejecución de 12 meses. Los proyectos seleccionados centrarán su investigación en tres ecosistemas críticos: el salar Grande, el salar Aguilar y el salar La Isla, cada uno liderado por diferentes universidades nacionales.

La suma de todos los montos destinados a conservación, biodiversidad e investigación socioambiental no alcanzan los 5 000 000 de dólares.

Para la doctora en oceanografía Verónica Molina, partícipe de una de estas iniciativas e integrante del Instituto Nacional de Litio y Salares (INLiSa), la entidad pública mandatada por la Estrategia Nacional del Litio para generar conocimiento, los proyectos de la ANID cumplen un rol social y ambiental que los grandes fondos de CORFO no cubren, abordando así problemas que van más allá del ámbito puramente productivo.

La fortaleza de los proyectos Anillos reside en su carácter interdisciplinario —es decir, que no se centran en una sola disciplina—, lo que fomenta la formación de capital humano y se materializa en un trabajo directo con las comunidades, buscando una ciencia “más vinculada a la coproducción del conocimiento”, según Molina. Este modelo de descentralización permite que la ciencia se mueva realmente a los territorios. Es precisamente por este enfoque estratégico y descentralizado que el INLiSa tiene la intención de tomar y recoger activamente esta información pública, incluso analizando convenios específicos para incorporar dentro de su plan estratégico.

El INLiSa cuenta con un financiamiento anual proyectado de entre 2500 y 2800 millones de pesos (unos 2.7 a 3.1 millones de dólares) una vez que alcance su plena capacidad operativa. Este presupuesto asegura una inversión estimada de más de 25 000 000 000 de pesos (23.3 millones de dólares) para los próximos 10 años y tiene la misión dual de generar condiciones para el desarrollo sostenible de la industria y, al mismo tiempo, preservar el valor social y ambiental de los salares. Para lograr este equilibrio, el instituto articulará cuatro ejes de trabajo que incluyen el eje científico (que busca entender la dinámica de los salares y generar un consenso), el tecnológico (que acelerará la innovación privada creando una plataforma de pilotaje y un catálogo de salmueras) y el eje social y de ciencia ciudadana, que buscarán generar información sobre el impacto sociocultural y crear un repositorio central de conocimiento, valorando el conocimiento ancestral de las comunidades.

Hernán Cáceres, director ejecutivo del INLiSa, fue consultado por esta alianza periodística por la disparidad entre la inversión productiva y tecnológica versus la ambiental y el impacto de las comunidades aledañas a los ecosistemas salinos. Cáceres advierte que clasificar los recursos de manera simple en productivos y ambientales puede ser una visión “simplificada, pues deja de lado matices que son muy relevantes”.

Para el director del INLiSa, el Estado no invierte directamente en la producción de litio, sino que financia la infraestructura social. Al gastar en estudios ambientales y diálogo con comunidades (lo que él llama “gasto habilitante”), el Estado está “pavimentando el camino” y reduciendo los riesgos de conflicto para que, posteriormente, las empresas privadas o estatales puedan operar sin los frenos que hoy genera la desconfianza territorial.

Es este rol de facilitador, según Cáceres, el que justifica el bajo presupuesto directo en las áreas de protección ambiental, contrastándolo con el gigantesco fondo tecnológico y productivo de CORFO.
“Los salares no son solo litio; son personas, comunidades, agua”

Los salares “no son solo litio; son personas, son comunidades, son el agua del desierto, son biotecnologías”, declaró el ex presidente Boric durante la presentación de la Estrategia Nacional del Litio en 2023.

Sin embargo, esta promesa de valor social y ambiental contrasta fuertemente con la realidad de la chequera del Estado chileno. Incluso con la reciente adjudicación en diciembre entregada por la ANID para investigar salares específicos, la investigación en ciencias sociales y gobernanza —clave para proteger a esas ‘personas y comunidades’— sigue recibiendo una fracción mínima comparada con el impulso industrial.

En total, las respuestas de las entidades estatales sugieren que por cada peso invertido en entender mejor los ecosistemas donde se encuentra el litio y las comunidades que les rodean, otros 33 se destinan a la productividad y la tecnología para aprovechar el mineral.

Esta disparidad presupuestaria, sumada a las millonarias inversiones en exploración, sugiere que el impulso productivo avanza a una velocidad muy superior al compromiso de protección, abriendo una grieta crítica entre el discurso de cuidado y la acción de la Estrategia Nacional del Litio.

El desafío final en Chile radica en resolver la tensión que la ex Ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, planteó recientemente: “Chile está demostrando que una política productiva, como la Estrategia Nacional del Litio, puede y debe ir acompañada de objetivos ambiciosos de protección de la naturaleza”.

Por ahora, ese desafío, aún en proceso, pone en riesgo los frágiles equilibrios de los salares y otros humedales andinos, generando un profundo interrogante sobre la capacidad real del Estado para sostener su promesa de sostenibilidad y evitar que la urgencia económica socave su patrimonio ecológico.
Litio en Conflicto

Litio en Conflicto es un proyecto liderado por el Centro

Argentina, Litio

IFC apoya a Rio Tinto en el proyecto de litio Rincón.

10/03/2026
Buenos Aires, Argentina, 10 de marzo de 2026 — La Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, se asocia con Rio Tinto para impulsar el proyecto de litio Rincón, un desarrollo greenfield de gran escala en la provincia de Salta que ayudará a Argentina a alcanzar mayor valor de su potencial en minería. Se espera que el proyecto genere empleo a lo largo de toda la cadena de valor minera, desde la construcción y las operaciones de extracción hasta el procesamiento y las cadenas de valor locales. Al mismo tiempo, la inversión en capacitación preparará a trabajadores locales para empleos de alta calidad y de largo plazo, que beneficiarán a las comunidades cercanas.

El proyecto Rincón refuerza la posición de Argentina como líder global en la producción de litio. Una vez plenamente operativo, tendrá la capacidad de producir aproximadamente 53.000 toneladas de carbonato de litio grado batería al año durante su vida útil proyectada de 40 años (y hasta 60.000 toneladas tras los esfuerzos de optimización), suficiente para abastecer a más de un millón de vehículos eléctricos anualmente.

Inversión total del proyecto: US$2.500 millones

Financiamiento de IFC: préstamo directo de US$400 millones, como parte de un paquete de financiamiento más amplio por US$1.175 millones.

Movilización de financiadores paralelos: IFC ayudó a movilizar los US$775 millones restantes para completar el paquete de financiamiento con financiadores paralelos, entre ellos BID Invest, el brazo del sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo, así como agencias de crédito a la exportación de Japón (the Japan Bank for International Cooperation: JBIC) y Australia (Export Finance Australia).

Al producir carbonato de litio grado batería a gran escala, el proyecto apoyará el empleo local y la diversificación económica en la provincia de Salta, al tiempo que fortalecerá las cadenas de suministro globales de minerales críticos. Esto se alinea con la Estrategia de Metales y Minerales del Grupo Banco Mundial, que apoya a los países para que aprovechen plenamente el potencial de sus recursos minerales, incluido el procesamiento dentro del país, de modo que más valor y más empleos permanezcan a nivel local.

El proyecto también mantendrá sólidos estándares ambientales y sociales, posicionándose como un modelo de producción responsable de litio.

“Esta inversión refleja el compromiso de IFC de apoyar el desarrollo de Argentina mediante soluciones sostenibles del sector privado en alianza con líderes globales como Rio Tinto”, afirmó Makhtar Diop, Director General de IFC. “Con un sólido cofinanciamiento internacional, estamos demostrando cómo el capital privado puede acelerar la transición energética al tiempo que genera beneficios económicos duraderos en los mercados emergentes”.

En síntesis

El Proyecto de Litio Rincón generará empleo a lo largo de la cadena de valor minera, impulsará el crecimiento económico en la provincia de Salta y posicionará a Argentina como un líder global en la producción responsable de litio, con una producción suficiente para abastecer aproximadamente un millón de vehículos eléctricos al año.

 

Acerca de IFC

La Corporación Financiera Internacional (IFC), organización que forma parte del Grupo Banco Mundial, es la principal institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado de los mercados emergentes. Trabaja en más de 100 países y utiliza su capital, sus conocimientos especializados y su influencia para crear mercados y oportunidades en los países en desarrollo. En el ejercicio de 2025, IFC comprometió una cifra récord de USD 71 700 millones para empresas privadas e instituciones financieras en los países en desarrollo, movilizando soluciones y capital del sector privado con el fin de crear un mundo sin pobreza en un planeta habitable. Para obtener más información, visite www.ifc.org (i).

Acerca de Rio Tinto

Rio Tinto opera en 34 países y 6 continentes, donde más de 61.000 empleados trabajan para encontrar mejores maneras de proporcionar los materiales que el mundo necesita. Sus principales productos —mineral de hierro, cobre, aluminio y litio— son los bloques fundamentales de un futuro más limpio e inteligente. Para satisfacer la creciente demanda, la empresa se centra en mantener a su gente segura mientras opera y desarrolla proyectos y operaciones de clase mundial. Asimismo, está comprometida con hacerlo de manera responsable, generando un impacto positivo duradero a través de una profunda experiencia, una sólida licencia social y asociaciones de largo plazo. Juntos, estamos resolviendo desafíos globales y creando éxito compartido.

Perú

Perú: Bloquean demanda de comunidad contra minera suiza; denuncian contaminación y crisis sanitaria

Javier Bedía Prado
10/03/2026
En portada: Minería a cielo abierto en Espinar, Cusco.
El Poder Judicial de Cusco (Perú) dilata el proceso de amparo formulado por la comunidad campesina Huisa contra una empresa del grupo minero suizo Glencore, por contaminación del ambiente y daños a la salud de la población de la provincia cusqueña Espinar, donde el 36% del territorio está concesionado a la minería.

Entre mayo de 2025 y este marzo, el Juzgado Civil de Espinar reprogramó cinco veces la audiencia de la acción constitucional interpuesta por los comuneros a la compañía cuprífera Antapaccay, una de las principales productoras de concentrado de cobre del país. La última audiencia fue cancelada el 10 de marzo y reprogramada para el próximo 8 de abril.

En tres ocasiones, el motivo de suspensión de la audiencia argumentado por la sala judicial fue que no se pudo notificar a algunas de las instituciones estatales demandadas, al no encontrarse su domicilio legal.

“Al extender el tiempo, se le permite a la empresa ver formas de responder, tomar medidas para argumentar que sí atienden las afectaciones determinadas en estudios. No se busca reparar derechos vulnerados, sino desestimar responsabilidades. Hay una campaña abierta para desconocer los resultados de los estudios”, declaró a Avispa Mídia la politóloga Karina Castro, integrante de CooperaAcción.

El impacto ambiental de la mina a tajo abierto Antapaccay en la provincia cusqueña Espinar ha sido señalado por instituciones públicas. En noviembre de 2025, el Organismo de Fiscalización y Evaluación Ambiental (OEFA) sancionó a la empresa con una multa de 1,6 millones de dólares, debido a que excede los límites permitidos de emisiones de material particulado PM10. Los metales pesados contenidos en estas partículas microscópicas son un grave riesgo para la salud porque penetran profundamente en el sistema respiratorio.

La demanda de la comunidad Huisa, en la que también participa la Plataforma de Afectados por Metales Tóxicos de Espinar, incluye a los ministerios de Energía y Minas, Ambiente y Salud; a la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), el Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (Censopas) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).
Actividades de Glencore en Perú.

Los vínculos entre la empresa y el Estado se manifiestan en la posición del propio Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA). “En una reunión con la Plataforma de Personas Afectadas por Metales Tóxicos, el año pasado, funcionarios del OEFA les dijeron que su responsabilidad es apoyar que las actividades extractivas se desarrollen en el país, que era una prioridad y no iban a dificultarlas”, relata la especialista en conflictos mineros.

Las afectaciones socioambientales en Espinar llevan cuatro décadas, desde la entrada en actividad de la mina Tintaya, predecesora de Antapaccay. Glencore adquirió el yacimiento a la también suiza Xtrata en 2012.

Meses antes de la transacción, cuatro comuneros fueron asesinados y cerca de un centenar heridos por la policía en protestas contra las operaciones de Xtrata.
Contaminación comprobada

En esta provincia andina hay una crisis de salud pública causada por la megaminería. Según la Dirección Regional de Salud de Cusco y la Red de Salud Canas Canchis Espinar, el 58% de la población de Espinar presenta en la sangre altos niveles de arsénico, manganeso, cadmio, plomo y mercurio. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere que el arsénico en sus formas inorgánicas es un carcinogénico comprobado tipo I y lo asocia con diversos tipos de cáncer, al igual que el cadmio.

De acuerdo a una variedad de estudios, la actividad de Antapaccay afecta, además del aire, fuentes de agua superficiales y subterráneas, así como los suelos, al ganado, la fauna silvestre y la flora. La causalidad, negada por la empresa y el Estado, se sostiene sobre evidencias desde el año 2010.

El Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (Censopas) demostró que el agua que consume la población de Espinar contiene mercurio y arsénico. Puntualmente, las comunidades Huisa y Alto Huancané están expuestas a altos niveles de metales pesados.

“Más del 80% de la población está expuesta a metales pesados. Crecen la cantidad de niños con problemas de desarrollo relacionados a la exposición prolongada al plomo y los casos de cáncer; la tasa de enfermedades es alta. El impacto en su sustento económico es severo, la actividad agropecuaria casi desapareció, ya no les compran sus quesos, su leche porque su ganado se alimenta de pastos contaminados, y la población no tiene más opción que consumir estos productos. La crianza de truchas no funciona porque los peces se mueren”, indica la representante de la organización de justicia ambiental.
Protestas contra la minería a cielo abierto por parte de Glencore en Perú. Fotos: Cooperacción.

Informes del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), realizados entre 2022 y 2023, determinan que los efluentes de la zona de beneficio incumplen la norma de calidad de agua para irrigación y uso ganadero. Asimismo, que los lixiviados de botaderos y depósitos de relaves afectan aguas superficiales y subterráneas.

Estos resultados fueron respaldados por un especialista internacional, el experto en química Bernhard Wehrli, profesor del Instituto Federal de Tecnología de Suiza, quien recomendó una actualización urgente de las evaluaciones de impacto sobre la salud.

En el estudio Glencore en el Perú, de Oxfam y CooperAcción, se recogen testimonios de habitantes de Espinar acerca de incidencias de muertes por cáncer y nacimientos de personas con discapacidades.

En este panorama de expectativas de formas de justicia y necesidades de asistencia médica, se generan tensiones entre las comunidades incluidas en el área de influencia y las que no lo están. Ante la destrucción de la dinámica económica tradicional, hay familias cuyos ingresos dependen de la mina, lo que marca más diferencias en el entorno comunitario.
Demanda de potencias

Antapaccay, considerada entre los principales activos de Glencore en Sudamérica, produce alrededor de 150,000 toneladas de concentrado de cobre al año. La extensión proyectada de su área hasta el año 2022 era de 20 mil hectáreas, con reservas de oro y plata.

A través del proyecto Coroccohuayco, el grupo suizo planea duplicar su producción de cobre en Espinar a 300,000 toneladas anuales, para lo que tendría que sumar 20 mil hectáreas a la zona de sacrificio de Espinar. Así, Glencore se propone extender la vida útil de Antapaccay – cuya productividad actualmente se estima hasta el año 2034- durante otras dos décadas. Esto implica la desaparición de 85% de la comunidad Pacopata, de acuerdo al informe Glencore en el Perú.

Las organizaciones en los territorios advierten negociaciones irregulares por parte de la compañía e información imprecisa sobre las dimensiones de Coroccohuayco, que aún no ha pasado por consulta previa.

Además, en diciembre de 2025 Glencore adquirió el proyecto de extracción de cobre Quechua, también a tajo abierto y en la provincia de Espinar.

La transnacional se expande en el cinturón cuprífero de la Cordillera de los Andes, en el contexto del aumento de la demanda de cobre -del que el Perú es segundo productor mundial- por parte de las dos potencias globales, China y Estados Unidos.

En enero, el país suscribió con Estados Unidos un memorándum de entendimiento para acelerar la extracción de minerales considerados críticos por Washington, requeridos por la industria militar y tecnológica.

“Vemos un ejercicio de poder de las empresas sobre el Estado, el intento de reducir, desaparecer la estructura de protección ambiental. Presumimos que se incrementarán las presiones, con el fondo de la transición a energías renovables promovida por China, con Estados Unidos como un actor más inescrupuloso. Es una tendencia que vemos que va a incrementarse y traerá más impactos, principalmente a las mujeres”, concluye la politóloga.

El poder de Glencore en el Perú incluye la participación del 33% en Antamina (región Áncash), uno de los mayores complejos polimetálicos del mundo.

La alta rentabilidad, las nulas responsabilidades y la escasa inversión de la industria minera en el Perú, más allá de sus costos de operaciones, anticipa, para los especialistas, un crecimiento incluso más agresivo de las zonas de sacrificio, este sí realmente crítico para la existencia de poblaciones campesinas de los Andes.

Perú: Bloquean demanda de comunidad contra minera suiza; denuncian contaminación y crisis sanitaria

Chile, Litio

“Minerales críticos”, o el nuevo capítulo extractivista del legado Boric

A fines de enero de 2026, la ministra de Minería, Aurora Williams, entregó al Presidente Gabriel Boric la tan anunciada Estrategia Nacional de Minerales Críticos (ENMC), uno de los últimos anclajes de este gobierno para potenciar la extracción desmesurada en Chile bajo la lógica de ser un “país minero” (Ver texto de la ENMC).

Por Javier Arroyo Olea y Lucio Cuenca Berger | Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA

Pese a lo rimbombante del acto de presentación, la fórmula no es desconocida: construir un paraguas que permitirá, en los próximos años, respaldar cuestionados proyectos mediante una ausencia generalizada de discusión pública profunda, pero orientada bajo los intereses del empresariado extractivo. Lo vimos con el Hidrógeno Verde, también con el litio, y ahora con los “minerales críticos”.

Y, como ha sido la lógica, este paraguas tampoco está libre de nudos y tensiones que son importantes de alertar ahora, como herencia del gobierno saliente y una hoja de ruta que puede aprovechar la administración entrante. Así, a continuación, presentamos cuatro nudos a tener en consideración:

Primer nudo: minerales críticos, recursos naturales no renovables

Seguramente todos y todas recordamos la asignatura de Ciencias Naturales en el colegio, donde una de las primeras cosas que nos transmitían era una clasificación básica de los Recursos Naturales, clasificados en renovables y no renovables.

El segundo de estos, el no renovable, siempre se ejemplificaba con el petróleo y la minería, donde los “recursos” eran extraídos y usados, pero sin ser regenerados en la Naturaleza. Una clasificación así de sencilla, que se repite más allá de las aulas de la educación chilena, ni siquiera llegó a las mesas de quienes construyeron la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, siendo un concepto omitido a diestra y siniestra sin contar con mención ni su respectiva consideración en página alguna del documento; es decir, en simple, no se considera el aspecto finito de los recursos mineros, sobre los cuales el gobierno estableció la amplificación de su explotación, por lo que para esta administración, que se autoproclamó en sus orígenes como “ecologista”, los minerales en la naturaleza y nuestros territorios son infinitos, a disposición del interés extractivo.

Para abundar más en la gravedad de esta omisión, hay documentos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente que entregan una definición oficial de Recurso No Renovable, planteando que “son aquellos recursos que poseen una capacidad finita de extracción y aprovechamiento. Estos no pueden ser regenerados de forma natural después de su explotación”, y es una definición universalmente conocida y usada por organismos de Naciones Unidas, criterio que por razones de soberanía, de sostenibilidad y en particular por justicia intergeneracional, debieran ser considerados.

Segundo nudo: Críticos o Estratégicos

La opción de adoptar el concepto de Minerales Críticos y no Minerales Estratégicos no es menor. El gobierno omitió las recomendaciones entregadas en estudios encargados a la Comisión Chilena del Cobre Cochilco y al Banco Interamericano de Desarrollo BID que planteaban la importancia de utilizar la denominación de Minerales Estratégicos para el caso de la estrategia chilena, dada las características de su economía y la abundancia de estos minerales en su territorio, pero también porque en Chile el sector industrial y manufacturero tiene bajo desarrollo, y el país no es un gran consumidor de minerales ni otras materias primas, desde fuentes internas ni provenientes del exterior.

A pesar del peso de los argumentos, el Comité convocado por el Gobierno, con una amplia composición de intereses mineros, adoptó el concepto de “minerales críticos”, lo justifica desde “una perspectiva flexible y adaptativa”, porque considera, por una parte, la “participación consolidada o potencial en el suministro global de aquel mineral”, y por otra parte “el reconocimiento de este como crítico por las economías relevantes”.

Este enfoque cruza toda la Estrategia, en el sentido que esta busca profundizar el Chile extractivista, cuando se establece como principal objetivo “consolidar a Chile como proveedor confiable y responsable de minerales críticos a nivel global”.

Por el carácter de bienes naturales (recursos) mineros no renovables, que Chile posee en abundancia y son requeridos por las economías industriales del norte global, debieran ser considerados Estratégicos desde una visión de soberanía económica, de sostenibilidad, y considerando las potencialidades que tienen estos, en una perspectiva de incorporación de ciencia y tecnología para plantearse alternativas al Desarrollo en un horizonte de postextractivista

Tercer nudo: Chile ya tiene una participación relevante en la minería global

Surge la pregunta, ¿Por qué es necesaria una Estrategia Nacional de Minerales Críticos?
Chile ya tiene un papel muy relevante en la producción minera global, especialmente en algunos minerales ahora denominados “críticos” o “de la transición”. A continuación, algunos datos:

Chile ya es el primer productor mundial de Cobre – Cu (23 %), también de Renio (53%) , y es el segundo productor mundial de Litio – Li (24 %), Molibdeno – Mo (18%) y Boro – B (11 %) (Cochilco 2023). También tiene extracciones muy favorables en Oro, Plata, Hierro y Potasio. Hay que considerar que la gran mayoría de estas minerías están en manos transnacionales privadas, por ej. el Cu en 70%, el Litio en 100% .

La otra cara de estas cifras mineras, nos habla de territorios precarizados ambiental y socialmente, asolados por la contaminación y la falta de agua, varios de ellos territorios en sacrificio, con aportes cuestionables en calidad y cantidad de empleo, y escuálidos aportes por Royalty y Tributación.

Si bien la retórica de la ministra de Minería y el Presidente Boric, tras la presentación de esta Estrategia aparece como muy loable, la representante de esta cartera, al presentar la ENMC, destaca a esta actividad económica como la “que ha forjado la identidad del país y de sus territorios, pero hoy, además, está llamada a contribuir de manera decisiva al futuro del planeta”, dice que entre las convicciones y visión de Estado tiene “una responsabilidad global: el suministro confiable y responsable de nuestros minerales críticos es fundamental para la transición energética del planeta y el fortalecimiento de sectores estratégicos para la vida humana”.

Lo cierto es que antes de hacer y dar a conocer esta Estrategia, los gremios mineros y las empresas, ahora convertidos de principales causantes de la crisis climática en nuestros salvadores, vienen transmitiendo que Chile debe aumentar considerablemente la extracción de Cobre en los próximos años, donde la reactivación de anuncios en inversiones en minería lo comprueban.

La Estrategia Nacional del Litio se plantea llegar a ser el primer proveedor mundial, hoy es el segundo con un 24% luego de Australia que tiene 47%, por lo que también debe a lo menos triplicar la extracción de Litio en los próximos años. Al parecer el sector minero transnacional ya tenía sus metas trazadas y su nueva retórica construida, la ENMC se viene a alinear y dar algunos grados de legitimación llevándola a ser una “nueva” política de Estado.

En distintas partes del documento de ENMC se define como propósito “consolidar a Chile como un proveedor confiable y responsable de minerales críticos a nivel global, contribuyendo tanto a los desafíos globales de abastecimiento de minerales como localmente, al bienestar de las comunidades y a la justicia territorial”. Ser “proveedor de minerales” es mantener y ampliar el modelo primario exportador, también denominado extractivismo minero, en un país con una profunda mega sequía, con territorios fragilizados por la fuerte presencia minera y con un prometido “valor agregado” que no toma forma ni peso.

Cuarto nudo: participación, consulta y conflictos

Chile tiene reservas de Cobre del orden de 190 millones de Toneladas (Informe “Mineral Commodity Summaries, January 2025” del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), actualmente en Chile se extraen 5,6 millones de Toneladas anuales en cifras de 2025; de mantener este ritmo de explotación, quedaría Cobre para 34 años.

De acuerdo a las proyecciones de inversión y extracción para los próximos diez años (Cochilco 2026), hay una cartera de inversiones proyectadas de US$104.549 millones, lo que elevaría la extracción a 6,03 Millones de Toneladas de cobre anual al año 2033, a ese ritmo de extracción, las reservas de Cobre se acaban en 30 años. Ni para el Cobre, ni tampoco para los otros minerales priorizados en la ENMC, se considera las reservas cuantificadas y hasta cuanto hay de disponibilidad al intensificar la explotación de los minerales, sin que paralelamente se esté pensando en la reparación socioambiental de los territorios y en actividades económicas de reposición al extractivismo minero.

Para intensificar y aumentar la explotación minera, sólo si consideramos el Cobre, con leyes mineras que van descendiendo, con rocas más duras, minas a más altura y mayor profundidad, se requerirá más energía, más agua, más insumos químicos, se generará más contaminación al aire y el suelo, más relaves y en definitiva más territorios precarizados y comunidades afectadas.

Pero, evidentemente, acá no solo se tiene en la mira al cobre, sino al conjunto de minerales que están en este largo y estrecho territorio. Y en base a eso mismo, obviamente, no basta con consultarle solo al “ecosistema minero”, denominación (eufemismo extractivista para revestir de vida una actividad que aporta más en el sentido inverso) que les gusta usar a autoridades, empresarios y académicos, que se reconocen bajo un mismo interés, aumentar la extracción minera sin límites, y sin considerar a los pueblos indígenas, comunidades y regiones realmente involucradas en esta Estrategia.

En esta línea, la ausencia de una participación pública, realización de consulta indígena e, incluso, una evaluación ambiental estratégica, son deficiencias que se repiten bajo esta y las anteriores administraciones del Estado, toda vez que buscan acelerar lo más posible la lógica rentista que ha primado sobre Chile durante las últimas décadas, por lo que la participación abierta y discusiones profundas vendrían a ser, a criterio de los columnistas de medios empresariales y los propios defensores irrestrictos del gobierno, piedras de topes para la inversión. Pero no hay pronunciamientos que den cuenta de que la consulta ciudadana sobre el Anteproyecto de la ENMC se hizo en un tiempo muy acotado, con poca participación, donde en general se repite la presencia del “ecosistema minero”, partes interesadas suplantando lo que debiera resolver el conjunto del país.

Nos encontramos, así, ante una nueva jugada del gobierno saliente que allanará el camino a la entrante ultraderecha, pero también a una desregulación generalizada en múltiples aspectos de la vida de la población de Chile y la proliferación de conflictividades socioambientales. Mientras se afilan los dientes los intereses mineros, comunidades y organizaciones sociales se han sostenido en una defensa de los territorios cuya vocación productiva no es la que se les impone, sino que aquella que nunca les han permitido discutir ni construir, y mucho menos aplicar.

Posiblemente, esta Estrategia -que nace del tan anhelado vínculo de la alianza público-privado- en el marco de la configuración que se ha dado en el nuevo consenso extractivista- será un impulso para acrecentar las tensiones locales ante un aceleramiento de proyectos extractivos, cuya “frontera”, desde hace años, dejó de ser el norte del país y la Cordillera de los Andes. Ahora, al igual que con estrategias como la del litio, el hidrógeno verde o el propio Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, el empresariado nacional y transnacional se sentirá con el respaldo de la institucionalidad para avasallar en los territorios.

Pero son esos mismos territorios los que han sostenido sus resistencias, y donde se reconoce que esta Estrategia no refleja sus intereses ni mucho menos su participación y proyección. Son las comunidades y la población, que se ha sostenido en redes de organización en distintas escalas, las que ya conocen el relato minero, el impacto de ser condenados históricamente a ser un país extractivista y cómo el Estado subsidiario se ha sustentando en privatizar y mercantilizar las necesidades de los pueblos.

Asimismo, con esta acumulación de experiencia histórica, serán las mismas (y más) organizaciones y comunidades que sostendrán sus legítimas luchas frente al interés avasallador de empresas y gobierno; las que seguirán construyendo defensa territorial y se abren camino, progresivamente, a la construcción de alternativas que nazcan desde las verdaderas necesidades de la población y la Naturaleza.

https://olca.cl/oca/informes/Apunte-de-trabajo_Estrategia-Nacional-de-minerales-Criticos.pdf

Argentina

Javier Milei y la ley de Glaciares: la cruzada religiosa por el agua

Pastoral Social, redes de fe y ambientalistas activaron el lobby legislativo. Contraofensiva de las mineras. Las batallas ganadas en Chubut y Mendoza.
La minería, los gobernadores y la ley de Glaciares: quiénes libran la guerra del hielo
Por Guillermo Villarreal

La ley de Glaciares activó una cruzada religiosa por el agua cuando el gobierno de Javier Milei impulsó cambios para habilitar proyectos mineros vinculados al RIGI. La reacción no se limitó a un pronunciamiento católico: sumó redes ecuménicas, territorios cordilleranos y organizaciones de fe que leyeron el debate como una advertencia sobre la necesidad de cuidar los recursos naturales.
El intento oficialista se apoyó en una promesa conocida en provincias con presupuestos frágiles: empleo, divisas y obra pública indirecta. San Juan, Catamarca, Mendoza y el Noroeste minero fueron mencionados como motor de una nueva etapa de inversiones. Del otro lado, sectores de iglesias cristianas y organizaciones socioambientales advirtieron que un cambio en la ley podía debilitar la protección de reservas estratégicas de agua.

En ese clima, la Alianza Cristiana Evangélica de la República Argentina (Aciera), la organización del evangelismo vernáculo más cercana al presidente Milei, evitó pronunciarse sobre la discusión. El silencio contrastó con la intervención pública de sectores católicos y de espacios ecuménicos que decidieron involucrarse de lleno en el debate legislativo.
RIGI y minería en alta montaña

La Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS) fijó la posición más clara dentro de la Iglesia católica. En una carta dirigida a legisladores sostuvo que “los glaciares no son simples recursos económicos. Son fuentes de agua y de vida, reguladores del clima y del ciclo hídrico”, y los definió como “verdaderas catedrales de agua”.

El documento reclamó preservar los presupuestos mínimos de protección ambiental y pidió escuchar a comunidades locales, especialistas y organizaciones sociales antes de avanzar con cambios en la norma.

La estrategia no se agotó en el texto. La Pastoral Social anticipó que tomó contacto con legisladores nacionales para expresar su postura, un lobby explícito que buscó instalar un criterio: el agua como bien común por encima de las urgencias fiscales. El mensaje fue pastoral, pero también político.

La presión territorial se amplificó con redes y organizaciones religiosas que ya venían participando en conflictos mineros. El pronunciamiento Porque la cordillera es fuente de vida alertó sobre una “situación de extrema gravedad” y calificó la reforma como una “acción regresiva”. El documento puso el foco en el ambiente periglaciar y en el hielo subterráneo, menos visible pero decisivo para el sistema hídrico.
Laudato si’ y el mandato de la ecología integral

En ese entramado, el papa Francisco funcionó como referencia central. La encíclica Laudato si’ planteó que no existen dos crisis separadas -una ambiental y otra social- sino una sola crisis socioambiental.

Ese marco permitió que la objeción religiosa no se presentara como un rechazo al desarrollo. La crítica apuntó a un modelo extractivo que, según sus cuestionamientos, suele dejar pasivos ambientales mientras concentra beneficios económicos.

Las organizaciones de fe retomaron además la insistencia del pontífice argentino en torno al agua como derecho humano. En el plano local, el argumento se tradujo en una advertencia concreta: si la protección legal se reduce, el impacto se trasladará a poblaciones, producción agrícola y economías regionales aguas abajo.

El Vaticano también ofreció señales de continuidad con un pronunciamiento atribuido a León XIV en un foro por el aniversario de Laudato si’. La pregunta citada en ambientes eclesiales fue directa: “¿Hemos cuidado el mundo creado para beneficio de todos y de las generaciones futuras?”. En Argentina, la frase fue interpretada como un límite moral a una eventual flexibilización de la ley.
Audiencias públicas y lobby en el Congreso

El escenario parlamentario agregó tensión al debate. El Gobierno definió que la reforma de la ley de Glaciares que aprobó el Senado no tendrá modificaciones sustanciales. Esa fue la señal que recibieron legisladores de La Libertad Avanza que esta semana visitaron la Casa Rosada.

El grupo fue encabezado por Nicolás Mayoraz, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, quien coordinó el plenario en el que se discutió el proyecto. Como viene contando Letra P, el oficialismo debió ceder ante la presión opositora y aceptar la convocatoria a dos audiencias públicas para el 25 y 26 de marzo.

La decisión funcionó como válvula política para descomprimir el conflicto. Las audiencias prometen reunir a científicos, asambleas ambientales, representantes empresariales y organizaciones sociales en un debate que se anticipa áspero.

En el campo religioso, la instancia fue leída como una oportunidad para amplificar posiciones desde distintos territorios. Pero también persiste la sospecha de que la consulta pública termine siendo apenas un paso formal antes de avanzar con la iniciativa.
Mineras y seguridad jurídica

En paralelo, el lobby minero se movió con nombres propios. Barrick Gold, Glencore, BHP, Lundin Mining y Río Tinto aparecen entre las compañías interesadas en reforzar la seguridad jurídica para proyectos en zonas donde el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) inventarió glaciares y ambiente periglaciar.

La discusión técnica se volvió disputa por la letra fina de la ley. En el mapa de inversiones, proyectos como Los Azules, en San Juan, fueron mencionados como ejemplos de desarrollos que podrían acelerarse si se despejan zonas grises en la normativa.
El proyecto minero Los Azules en San Juan

El proyecto minero Los Azules en San Juan

Para organizaciones religiosas y ambientales, el razonamiento invierte el orden del debate: en lugar de adaptar los proyectos a la ley vigente, sostienen que se busca modificar la ley para acomodarla a los proyectos.
Redes ecuménicas y actores del territorio

El enfoque ecuménico se expresó en alianzas territoriales y documentos compartidos. Entre las adhesiones aparecieron espacios como el Grupo Ecuménico Viedma y Patagones, junto al Equipo Nacional de Pastoral Aborígen (Endepa), pastorales locales y asambleas ciudadanas.

En esos ámbitos, la defensa del agua se planteó como una agenda común entre credos, pueblos originarios y organizaciones socioambientales.

También surgieron voces provinciales dentro del catolicismo. La Comisión de Justicia y Paz de San Juan respaldó la carta episcopal y reclamó una protección integral que incluya “permafrost y glaciares de roca”. Allí se sostuvo que el acceso al agua es “un derecho humano básico, universal e inalienable”.

Del otro lado, las administraciones provinciales con economías dependientes de inversiones defendieron la potestad local para definir áreas protegidas. Invocaron la propiedad originaria de los recursos naturales y plantearon un conflicto entre autonomía provincial y presupuestos mínimos nacionales.
Memoria de conflictos recientes

La historia reciente explica por qué sectores religiosos decidieron involucrarse. En 2021, en Chubut, la resistencia social y el acompañamiento de referentes cristianos contribuyeron a frenar la zonificación minera impulsada por el entonces gobernador Mariano Arcioni.

En Mendoza ocurrió algo similar. La reacción popular de 2019 sostuvo la vigencia de la ley 7722, conocida como la “guardiana del agua”, y marcó un límite político a los intentos de flexibilización.

Ese antecedente funciona como advertencia para el nuevo debate. En ambos casos, la alianza entre organizaciones sociales, comunidades religiosas y asambleas territoriales logró bloquear proyectos que parecían inevitables. En la actual discusión por los glaciares, esa memoria vuelve a aparecer como un actor más del conflicto.https://www.letrap.com.ar/religiones/javier-milei-y-la-ley-glaciares-la-cruzada-religiosa-el-agua-n5422332

Chile, Litio

La empresa estatal chilena acusa ante la justicia a francesa Eramet de «entorpecer» un proyecto de litio

Santiago (Chile) (AFP) – La empresa estatal chilena Enami acusa a la francesa Eramet de «entorpecer» un proyecto de explotación de litio que no le fue adjudicado, según un escrito presentado ante la justicia al que accedió la AFP y que puede culminar en una demanda.
05/03/2026
Rodrigo Arangua / AFP/Archivos
Enami se refiere a Eramet como «la futura demandada» y la acusa de «entorpecer el proyecto» de litio a través de la presentación de una serie de acciones legales, según una solicitud de acceso a documentos presentada en enero por la estatal chilena ante un juez civil en Santiago.

La estatal chilena Empresa Nacional de Minería (Enami) descartó a Eramet y firmó en septiembre de 2025 un contrato con Rio Tinto, la segunda minera más grande del mundo, para la explotación de tres salares en el desierto de Atacama, en el norte de Chile: Aguilar, La Isla y Grande.

La apuesta conjunta busca extraer hacia 2032 unas 75.000 toneladas de carbonato de litio al año. Chile es el segundo productor mundial de este mineral, clave en la transición energética.

«Tenemos la obligación de ejercer todas las acciones que el derecho nos confiere para defender los intereses de la empresa», afirmó el miércoles el vicepresidente de la estatal Enami, Iván Mlynarz.

«Los antecedentes están en tribunales y esperamos que la justicia se pronuncie», agregó.

El grupo francés Eramet anunció en noviembre de 2023 la compra de concesiones mineras que comprenden los terrenos donde se ubican los tres salares que explotarán Enami y Rio Tinto, por 95 millones de dólares.

Pero esa adquisión no comprende al litio, cuya explotación en Chile sólo puede darse en acuerdo con el Estado.

Según Enami, el grupo francés adquirió esas concesiones mineras sabiendo que no incluían la explotación del litio y «con el único objetivo de mejorar sus chances de una eventual asociación» con la estatal para explotar este mineral.

Pero no fue escogida y «las pertenencias mineras que pensó utilizar como ventaja para ser seleccionada, ahora las utiliza para entorpecer el proyecto», de acuerdo a la solicitud judicial presentada.

Contactada por la AFP, la empresa francesa explicó escuetamente que sus acciones corresponden a «medidas para proteger sus derechos como concesionario minero en los salares altoandinos y sus alrededores».

Chile tiene la mayor reserva mundial comprobada de litio, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. El metal es utilizado en la fabricación de baterías de autos eléctricos y artículos electrónicos.

Rio Tinto invertirá unos 3.425 millones de dólares en el proyecto minero, según Enami.

Es su segunda asociación de este tipo en Chile, pues en 2025 la multinacional firmó un acuerdo con la cuprífera estatal Codelco para extraer litio de Maricunga, el segundo yacimiendo más importante a nivel mundial.
https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260304-chile-inicia-una-batalla-judicial-contra-la-francesa-eramet-por-entorpecer-un-proyecto-de-litio

Perú

Lupaka Gold demanda a Perú en EEUU por laudo arbitral de US$69 millones

04/03/2026
La minera canadiense Lupaka Gold busca en una corte federal de Washington confirmar un laudo por cerca de US$69 millones ligado a protestas que paralizaron la mina Invicta. Perú afirma estar dispuesto a cumplir.

La minera canadiense Lupaka Gold Corp. presentó una demanda en Estados Unidos para hacer exigible (confirmar) un laudo arbitral internacional de aproximadamente US$69 millones (incluidos intereses) contra el Estado peruano, en el marco de una disputa vinculada a protestas que paralizaron su operación en la mina Invicta, en Perú.

De acuerdo con la información difundida por la compañía, la acción judicial fue ingresada el 27 de febrero ante una corte federal en Washington (Distrito de Columbia) con el objetivo de que un juez estadounidense reconozca el laudo, paso que facilita la ejecución y eventuales embargos de activos dentro de jurisdicción estadounidense.
Perú dice estar dispuesto a cumplir y propone coordinación

El Ministerio de Economía y Finanzas de Perú señaló que se contactó con Lupaka antes de la demanda para transmitir su “predisposición” a cumplir el laudo y propuso reuniones de coordinación. El Estado, añadió, mantiene su compromiso de honrar sus obligaciones.

Un precedente seguido de cerca por el mercado

El caso ocurre en un contexto de creciente número de controversias inversionista–Estado que involucran a Perú. El reportaje menciona que esta sería al menos la segunda demanda reciente para cobrar laudos mediante tribunales de EE. UU., y recuerda el antecedente del consorcio aeroportuario Kuntur Wasi, que fue pagado tras un proceso de confirmación judicial en Estados Unidos.

Asimismo, Perú enfrenta una disputa de alto perfil con Brookfield Asset Management por Rutas de Lima, con un arbitraje por US$2.7 mil millones aún pendiente, mientras el municipio de Lima ya habría perdido arbitrajes relacionados por montos menores.
Por qué importa: señal para futuras decisiones de inversión

Para el sector minero, la relevancia va más allá de este caso puntual: la confirmación y ejecución de laudos se observa como un indicador de cumplimiento de obligaciones internacionales, lo que puede influir en la percepción de riesgo y en decisiones de asignación de capital en jurisdicciones con alta conflictividad social.
https://www.reporteminero.cl/noticia/noticias/2026/03/lupaka-gold-demanda-peru-eeuu-laudo-69-millones-invicta

Argentina

Argentina: Ley de Glaciares vuelve al centro de la agenda minera tras acuerdo con EE.UU.

Rolando Alza 10/02/2026
El Gobierno argentino impulsa cambios en la Ley de Glaciares para destrabar proyectos mineros, en un contexto de mayor cooperación con Estados Unidos en minerales críticos.

La Ley de Glaciares volvió a posicionarse en el centro de la agenda minera argentina luego de la firma de un marco de entendimiento entre Argentina y Estados Unidos para avanzar hacia un futuro Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco, que incluye la cooperación bilateral en sectores estratégicos como los minerales críticos.

Tras el anuncio del entendimiento difundido por la Casa Blanca el 13 de noviembre, el presidente Javier Milei ratificó su intención de avanzar con una modificación de la Ley de Glaciares, uno de los principales reclamos históricos de las provincias mineras, con el objetivo de brindar mayor previsibilidad regulatoria y destrabar proyectos de inversión vinculados al cobre, litio y otros minerales estratégicos.

Durante un encuentro en la provincia de Corrientes, el mandatario señaló que la iniciativa apunta a redefinir técnicamente el concepto de área periglaciar, incorporando criterios científicos vinculados a la función hídrica efectiva, y a devolver a las provincias la potestad de reglamentar la norma de acuerdo con las características de sus territorios, en línea con el principio de federalismo consagrado en la Constitución.
Minería y seguridad jurídica

La revisión de la Ley de Glaciares se enmarca en un escenario de reposicionamiento internacional de la Argentina, luego del acuerdo firmado con Estados Unidos, que destaca la intención de ambas partes de facilitar el comercio y la inversión en minerales críticos, sin mencionar recursos específicos, pero alineado con las cadenas globales de valor asociadas a la transición energética.

En ese contexto, las provincias mineras sostienen que la normativa vigente presenta ambigüedades técnicas que han condicionado el avance de proyectos de gran escala en la cordillera. San Juan, Mendoza, Catamarca, Salta y Jujuy concentran gran parte del potencial cuprífero y litífero del país, y reclaman un marco legal que otorgue certezas a largo plazo para inversiones intensivas en capital.

Fuentes oficiales indicaron que una eventual actualización de la ley permitiría reactivar proyectos actualmente paralizados o demorados, además de mejorar la competitividad del país frente a otros distritos mineros de la región.
Camión cisterna de la estatal petrolera.

Impacto en inversiones y cadenas de valor
De acuerdo con estimaciones del sector público, un cambio normativo en la Ley de Glaciares, sustentado en criterios técnicos y ambientales claros, podría habilitar inversiones por más de US$ 30.000 millones en los próximos años, particularmente en proyectos de cobre, un mineral clave para la electrificación y la transición energética global.

El documento conjunto firmado entre Argentina y Estados Unidos subraya la cooperación en sectores intensivos en recursos y la necesidad de alinear marcos regulatorios, lo que refuerza la relevancia de contar con reglas claras para atraer capital extranjero y facilitar la inserción de la Argentina en las cadenas globales de suministro de minerales críticos.

Mientras avanza la redacción técnica de la propuesta desde el Ministerio de Desregulación, el Gobierno evalúa su envío al Congreso en sesiones extraordinarias, como parte de un paquete de reformas orientadas a mejorar el clima de inversiones y reactivar el potencial minero de la cordillera.
https://www.rumbominero.com/argentina/ley-glaciares-mineria-inversiones/

Chile

Caso El Teniente: Fiscalía de O’Higgins incauta a ex altos ejecutivos de Codelco

Kevin Hinostroza 20/02/2026
División El Teniente de Codelco
En octubre de 2025 se realizaron otras incautación a otros ex ejecutivos de Codelco. Foto: Codelco.
Se realizió la incautación de equipos electrónicos al ex vicepresidente de operaciones, Mauricio Barraza Gallardo; y al ex general de la División El Teniente, Claudio Sougarret Larroquete.

En línea con la investigación por el denominado caso Codelco, a raíz del derrumbe registrado en julio de 2025 y que costó la vida a 6 trabajadores en la mina El Teniente, la Fiscalía Regional de O’Higgins (Chile) ha ordenado la incautación de diversas especies de 2 ex ejecutivos de Codelco desvinculados la semana pasada, cuya diligencia fue autorizada por el Juzgado de Garantía de Rancagua.

Incautación
Se trata de la incautación de equipos electrónicos correspondientes al ex vicepresidente de operaciones, Mauricio Barraza Gallardo, y de quien fuera el gerente de operaciones y ex general de la División El Teniente, Claudio Sougarret Larroquete.
Trabajadores en mina El Teniente, en Chile.

Además, durante los allanamientos realizados en octubre pasado, se incautaron las especies del ex gerente de proyectos, Rodrigo Andrades Contreras, el tercer ejecutivo desvinculado por la empresa recientemente en razón de los resultados de la auditoría, los que fueron informados a la opinión pública la semana pasada por la cuprífera estatal.

Las diligencias investigativas realizadas hoy, han sido encargadas por el equipo de fiscales que dirigen la investigación y materializadas por personal de la PDI que trabajan de manera preferente en esta causa, tanto en los domicilios particulares de los imputados como en dependencias de Codelco, desde donde han puesto a disposición de la indagatoria, diversa evidencia digital relacionada con los hechos investigados, además de los equipos institucionales entregados voluntariamente por la misma empresa.

Caso El Teniente: Fiscalía de O’Higgins incauta a ex altos ejecutivos de Codelco