Bolivia, Litio

Detrás del Golpe: la industrialización del litio en Bolivia

Alrededor del 85% de las reservas de Litio en el mundo se encuentran en el denominado “Triángulo del litio” compuesto por Argentina, Bolivia y Chile. Esas reservas se encuentran en condiciones de explotación únicas y por ese motivo permiten costos de procesamiento y producción mucho menores a los de los combustibles fósiles.

Venimos adelantando que el  el litio se constituye en la actualidad como recurso natural estratégico al consolidarse como:

1) Factor clave en el cambio de matriz energética: el litio se necesita para la confección de acumuladores eléctricos que permiten contener la energía generada mediante recursos renovables, ya que esta es intermitente y fluctuante, por lo que debe ser acumulada.

2) Determinante en la modificación del patrón tecnológico, ya que las baterías que denominadas ion-litio serán el motor que impulsará la movilidad de los próximos años mediante los autos eléctricos. Además estas baterías son utilizadas en casi todos los dispositivos electrónicos portátiles como celulares, y computadoras.

También mencionamos que, en el caso del litio, no se rompe la dinámica de los recursos naturales en general: el litio se consume en los países del  “centro”, pero es expropiado de los países de la “periferia” mediante su explotación por grandes multinacionales. Esto da cuenta del clásico esquema dependiente de producción de manufacturas y productos industriales con agregado de valor para los primeros, y exportación de materias primas para los segundos, dinámica que ha atado a nuestros países al “subdesarrollo”

Entonces, si el litio emerge como factor clave para garantizar la transformación de la matriz energética y del patrón tecnológico y las mayores reservas del mundo se encuentran en los países del denominado triángulo del litio, resulta simple comprender que el tablero de la geopolítica mundial estará atravesado por la disputa por los recursos naturales estratégicos, al constituirse estos como elemento esencial  de poder, porque permiten modificar o sostener el status quo vigente.

Importa aclarar que la dinámica del sistema internacional actual está signada por una transición hegemónica de los polos de poder, caracterizada por la pérdida de poder relativo de Estados Unidos, frente al crecimiento de la República Popular China.

La avanzada china mediante el proyecto de “una franja-una ruta” supone grandes amenazas a los Estados Unidos en su rol de potencia, por lo que debe garantizar su hegemonía, al menos en el plano regional, para disputar poder en el escenario internacional. Es por eso que, desde que Donald Trump asumió el poder, la potencia del norte vuelve a utilizar la Doctrina Monroe como instrumento de política exterior para con los países de América Latina y el Caribe; buscando revitalizar la hegemonía sobre lo que considera su zona geopolítica de influencia inmediata, es decir su “patio trasero”. América Latina y el Caribe se constituye, para el país del norte, como la región clave en términos geoestratégicos, geoeconómicos y geopolíticos para sostener su poder en occidente.

De estas afirmaciones se deduce rápidamente, que todas las acciones ejecutadas desde nuestros países, tendientes a poner en cuestión la hegemonía que Estados Unidos necesita consolidar en la región, estarán en el foco de la política exterior del país del Norte.

Mediante la utilización de todo tipo de instrumentos de política ya sean judiciales, financieros, económicos, diplomáticos, militares, comunicacionales, culturales, de inteligencia; o a través de instituciones de crédito como el FMI u organismos multilaterales como la OEA, buscará subyugar la voluntad de los países de América Latina y el Caribe a sus deseos. Necesita a la región controlada y actuando en pos de sus intereses.

Frente a esto, adquiere importancia lo mencionado al principio de esta nota: el litio se constituye como factor clave en el cambio de matriz energética y de patrón tecnológico, es decir, se constituye como factor de poder para liderar la disputa geopolítica por los recursos naturales y garantizar la consolidación de la actual transición hegemónica.

Bolivia posee las mayores reservas de litio en salmueras en el mundo, en el Salar Uyuni y, a  diferencia de lo que ocurre en Argentina y Chile, donde el recurso se encuentra en manos de multinacionales que responden a intereses foráneos, en Bolivia es el Estado Plurinacional el que controla de forma soberana el recurso y lo explota de acuerdo a los intereses nacionales. Este hecho supone, sin lugar a dudas, tensiones con Estados Unidos, ya que claro está, las políticas implementadas por Evo Morales, distan mucho de las que las que el país del norte desea para Bolivia.

Y es que el triunfo Evo Morales Ayma en 2006, supuso el inicio del proceso que pretendía poner fin a la opresión y subordinación del pueblo boliviano a los intereses de grandes corporaciones y potencias.

En relación a los recursos litiferos, el proceso de nacionalización e industrialización comenzó en 2008, cuando Evo decidió otorgar entidad a la histórica demanda de las comunidades mineras bolivianas: que los recursos evaporíticos del Salar Uyuni se exploten  por el Estado. Desde la época de la colonia hasta su constitución como Estado Nación los recursos naturales de Bolivia eran explotados por las grandes potencias mediante sus diversos instrumentos extractivistas . Esa explotación por supuesto poco tenía en cuenta los intereses de las comunidades locales.

Es así, que el proyecto de industrialización del Salar Uyuni, fue presentado por los movimientos sindicales campesinos que decidieron elevar la demanda al nuevo Presidente. El mismo suponía alcanzar la producción de carbonato de litio y cloruro de potasio mediante la creación de una empresa pública y estatal.

Así, una demanda popular se transformó en una política de Estado.

Formalmente el proceso se inició en el 2008 con la Sanción del Decreto 29.496 que eliminaba el régimen concesional y otorgaba estatus Nacional la explotación de los Recursos Evaporíticos del Salar Uyuni. A esto se le sumó la Ley Nº 3720 que devolvía a la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) la posibilidad de  participar directamente en toda la cadena productiva con las funciones de prospección y exploración, explotación, concentración, fundición y refinación, comercialización de minerales y metales y administración de las áreas fiscales (1)

En 2008 mediante la resolución Nº 3801  se aprueba el Proyecto de Desarrollo Integral de Salmueras del Salar Uyuni y la instalación y puesta en marcha de una Planta Piloto para el procesamiento de litio (2). Además ese mismo año se crea  dentro de la estructura de la COMIBOL, la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE) antesala para la creación, en 2017, de la empresa pública, estatal y nacional Yacimientos Litiferos Bolivianos.

El proceso de nacionalización y afianzamiento de los recursos naturales como propios, entendiendo esto como clave para la elaboración y ejecución de una política exterior soberana, continuó con la aprobación en 2009 de la Nueva Constitución Política del Estado (3), donde los recursos naturales son declarados de carácter estratégico e interés público.

Para llevar adelante el proceso de industrialización se diseñó la Estrategia Nacional de Industrialización de los Recursos Evaporíticos (4) que contemplaba tres fases a través de las cuales el Estado boliviano comenzaría a controlar toda la  cadena de valor de producción del litio.

Fase 1:Esta fase suponía la producción de commodities de litio y potasio a escala piloto.  Fue concretada con éxito cuando se inauguró en enero de 2013 la Planta Piloto de Carbonato de Litio en LIppi LIppi.

Fase 2: Producción industrial  de Carbonato de litio, Cloruro de Potasio y sulfato de Potasio. Esta fase suponia la construcción de  la infraestructura y condiciones necesarias para que el el Estado Boliviano produzca commodities de litio y potasio a escala industrial.

Con esto se esperaba que el Estado Boliviano tenga total control y conocimiento del procesamiento y producción de los recursos del Salar Uyuni. Esto le permitiría, una vez consolidado, insertarse en el mercado mundial del litio sin depender ni de los recursos, ni de las maquinarias, ni de las inversiones, ni de la técnica, ni de las condiciones de las grandes multinacionales. El litio de los salares bolivianos se explotaría desde y para ese mismo país.

Ya en 2017 mediante la sanción de la Ley Nº 928 se creó la Empresa Pública Nacional Estratégica Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB),  en reemplazo de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE). La ley afirmaba que “Yacimientos de Litio Bolivianos, era responsable de realizar las actividades de toda de la cadena productiva: prospección, exploración, explotación, beneficio o concentración, instalación, implementación, puesta en marcha, operación y administración de recursos evaporíticos, complejos de química inorgánica, industrialización y comercialización” (5)

El cambio de institucional de GNRE a YLB implicó el traspaso de tutela de la entidad, del Ministerio de Minería y Metalurgia, al Ministerio Energías de Bolivia. Este hecho da cuenta de la comprensión de lo que mencionamos al principio, de que el litio resulta clave en la transformación de la matriz energética, al ser el recurso que permitirá la confección de baterías de ion-litio necesarias para los autos eléctricos y la fabricación de acumuladores energéticos.

La creación de YLB  además permite además avanzar en la Fase 3 del proceso de industrialización inicial: Fabricación industrial de materiales catódicos  y baterías de litio.

En relación a esto último importa aclarar que son pocos los países que cuentan con los recursos científicos, tecnológicos y técnicos para la fabricación de baterías y materiales catódicos, por ese motivo una de las disposiciones de esta tercer fase es que el proceso de fabricación de estos materiales con alto nivel tecnológico-científico, se realice en alianza con un socio estratégico.

En abril de 2018, la empresa alemana ACY Systems fue seleccionada por reunir las mejores oportunidades económicas, tecnológicas y de mercado; luego de que el Estado boliviano definiera las condiciones que mínimamente debería cumplir la empresa o el consorcio, para ser seleccionado para la fase III en carácter de socio estratégico de YLB (donde se destaca que se mantenga la participación mayoritaria estatal -51%- y garantizar mercado para los productos producidos por la asociación en territorio boliviano, en especial las baterías de ion-litio). El acuerdo entre la empresa boliviana y la empresa alemana tenía como finalidad la instalación de una planta de producción de materiales catódicos y baterías de ion-litio.

El acuerdo entre Bolivia y Alemania ha suscitado múltiples debates y en ese sentido resulta importante aclarar que el mismo, lejos está de implicar sesión de soberanía en la explotación del litio en Bolivia. Tal y como afirma  Luis Alberto Echazú A. Gerente de Yacimientos de Litio Bolivianos “¿qué hará la empresa alemana? Pues aportará tecnología, mercado y financiamiento para que la empresa mixta conformada por YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos con mayoría del 51% y ACI Systema con el 49% CONJUNTAMENTE procesen un residuo denominado salmuera residual, para producir en primer lugar Hidróxido de Litio, un producto industrial de alto valor comercial y a partir de él, un segundo complejo industrial de alta tecnología, conformado por una planta de materiales catódicos (nanotecnología = Sulfatos hidratados de Cobalto, Níquel y Manganeso y Fosfato de Hierro de altísima pureza, prácticamente puros) y finalmente las celdas y el ensamblado de baterías de ion Litio, todo esto en Bolivia. Toda esta cadena industrial es obtenida entonces a partir de un residuo, la llamada salmuera residual. Pero, ¿será que esta salmuera residual se entregará a la empresa alemana? Absolutamente NO. Esta salmuera será VENDIDA, no a la empresa alemana para que se la lleve a Europa, sino a la asociación o empresa mixta en la cual la empresa boliviana YLB tiene la mayoría accionaria y por tanto recibirá la mayoría de las utilidades. Además esta venta genera ingresos para YLB, y por ello debe pagar la regalía correspondiente, para Potosí.

Tenemos entonces que YLB vende como propietaria y empresa matriz, la salmuera residual a su empresa subsidiaria, la empresa mixta, que compra el producto. Como ya vimos este producto no sale de Bolivia, es transformado en productos de alto valor que serán exportados a Europa.

¿Puede ser esto caracterizado como una entrega del salar? Absolutamente NO. La empresa alemana no tiene ningún derecho sobre extensión alguna del salar de Uyuni, así como ninguna otra empresa privada nacional y menos extranjera puede ni podrá tenerlo. No hay entrega alguna, pero sí industrialización en Bolivia de los recursos evaporíticos del salar de Uyuni, que se mantiene y mantendrá como propiedad soberana del pueblo boliviano.” (6)

Además del acuerdo firmado con Alemania, Bolivia a través de YLB, firmó este año un acuerdo preliminar con el consorcio chino TBEA-Baocheng para construir plantas industrializadoras de litio en los salares de Coipasa y Pastos Grandes. Esta planta procesaría un tipo de salmuera que produce Litio Metálico. Este es un producto de alto valor de un uso en tecnología de punta que pocos países fabrican, a través de este acuerdo, Bolivia se constituye también como uno de los pocos países en el mundo en producirlo.

Importa entonces mencionar la relevancia de este acuerdo, ya que China es en la actualidad el mayor productor de vehículos eléctricos mediante su empresa BYD que ha desplazado de este puesto a la norteamericana TESLA. Es además el mayor consumidor de carbonato de litio del mundo así como también de los productos industriales derivados de este recurso. La dinámica industrial y tecnológica se concentra en ese país,  es el mayor exportador de autos eléctricos y controla el mercado de baterías de litio y de acumuladores eléctricos.

En Junio de 2019 el presidente Xi Jinping y Evo Morales mantuvieron una reunión donde entre otras cosas las dos naciones acordaron establecer una asociación estratégica en cuatro niveles:

-Fortalecer la confianza política mutua, apoyando los intereses centrales de cada uno e intercambiando experiencias sobre gobernanza.

-Expandir la cooperación en el marco de la Ruta de la Seda.  Esto incluye el establecimiento conjunto de un nuevo modelo cooperativo con la integración de los sectores de inversión, comercio y servicios, así como la búsqueda de un equilibrio comercial con el desarrollo de varios proyectos como agricultura, manufactura, energía renovable e infraestructura.

-Mejorar la cooperación en sectores como la cultura, la educación, el deporte, los medios de comunicación, el turismo y la preservación del patrimonio cultural para profundizar los intercambios entre personas.

-Promover la coordinación multilateral en el marco de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible y el cambio climático, para salvaguardar los derechos de los países en desarrollo.  Esto incluirá la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales y la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. (8)

-Sin lugar a dudas el acuerdo entre China y Bolivia es una alianza estratégica muy importante y significa enormes potencialidades; siendo, por supuesto, una molestia para los Estados Unidos, que ven en dicha alianza una “avanzada china” en lo que considera su zona de influencia directa.

A todo este proceso se suma que, recientemente, salió a la venta el primer automóvil eléctrico fabricado 100% en Bolivia. La empresa Quantum ubicada en Llajta, Cochabamba, es la compañía que ha desarrollado este vehículo, uno cuya batería y ensamblaje se fabricó totalmente en el país.

Como hemos detallado en el Informe Nº1 (9), la fabricación de autos eléctricos se encuentra en el centro de la disputa por el control del cambio tecnológico. Pocos Estados llevan adelante este proceso, que por supuesto otorga enormes ventajas a quien asuma su control y justamente por eso se encuentra en el centro de la disputa entre Estados Unidos y China.

Detengámonos un minuto en la dimensión de este hecho: un país latinoamericano controla sus recursos naturales y los explota de acuerdo a sus necesidades. Además de eso y sin ningún tipo de “ayuda” de los Estados Unidos se inserta en el mercado de litio como un actor clave. Y no lo hace exportando commodities mineros sin ningún tipo de agregado de valor como Argentina y Chile, sino que fabrica baterías, acumuladores y autos eléctricos, tecnología de punta.

Históricamente en nuestros países, todos los procesos, como este, que desde la estructura del  Estado han pretendido poner fin a la subordinación ejercida por Estados Unidos, han sido boicoteados por esta potencia mediante el uso de diversos instrumentos de poder.

Echar luz sobre estos procesos nos permitirá comprender fácilmente que el golpe consumado contra Evo Morales es consecuencia de la acción de diversos sectores de la sociedad civil y de las FFAA y seguridad que, en su estado de subordinación y sometidas a un total imperialismo cultural fogoneadas muchas veces por organismos de inteligencia, accionan en pos de intereses que no les corresponden ni pertenecen, y que permiten la perpetuación de un sistema opresivo, injusto y desigual.  Esos organismos de inteligencia operan en el extranjero acorde a los intereses de Estados Unidos mediante mecanismos de desestabilización local, construyendo escenarios de fragilidad y vulnerabilidad que permitan ejecutar políticas directas para poner fin a aquellos procesos que signifiquen una amenaza para la seguridad de Estados Unidos. (10)

La OEA viene actuando como el instrumento que garantiza los intereses de Estados Unidos en la región. En esa línea se destaca el papel desempeñado este ultimo año en los diversos conflictos politicos de America Latina. Los casos más notorios son:

-Desconocimiento del presidente electo en Venezuela Nicolás Maduro y reconocimiento de Juan Guaidó para tal cargo.

-Respaldo a Lenin Moreno frente a masivas protestas del pueblo ecuatoriano en contra de las políticas neoliberales implementadas por este último.

-Respaldo y legitimación hacia Sebastián Piñera en Chile, a través del silencio frente a la violencia institucional ejercida directamente por el gobierno chileno contra las movilizaciones efectuadas por el pueblo, contra las políticas neoliberales.

Estos hechos, sumado al papel ominoso de la OEA  en todo el proceso electoral boliviano, da cuenta de la vocación injerencista de la potencia norteamericana a través de este organismo. Pone en evidencia que lejos de ser un instrumento para garantizar la paz en la región, es utilizado para consolidar los deseos de EEUU en América Latina y el Caribe.

El  saludo de Trump al accionar de los militares bolivianos da cuenta también de que el Golpe era una acción programada que pretendía poner fin al proceso de insubordinación que desde el  2006 venía llevando adelante la Bolivia de Evo Morales.

Y es que incluso respetando a la auditoría de la OEA, cuyo informe no brinda datos certeros, y llamando a elecciones nuevamente para garantizar la paz en Bolivia, los sectores entreguistas y cipayos del país, en alianza con las Fuerzas Armadas, instaron a la renuncia de Evo Morales, a lo que se le sumó la ejecución de múltiples acciones de violencia contra todos  y todas los dirigentes políticos del MAS.

Bolivia logró consolidarse como un actor fundamental en el mercado mundial del litio y estaba preparado para dar el gran salto y  establecerse como líder del cambio de matriz energética y patrón tecnológico en la región latinoamericana y caribeña. Sin embargo el golpe de Estado ha detenido el  proceso. El martes nos enteramos que en un parlamento sin quórum y solo con diputados opositores a Evo Morales, Jeanine Añez se autoproclama presidente de Bolivia, a pesar de no contar con las condiciones constitucionales para hacerlo.

Además el mismo domingo 9 de Noviembre, las acciones de la empresa Estadounidense TESLA, cuyos productos se fabrican a base de litio, aumentaban exponencialmente, tendencia que continuó estos días.

Estados Unidos necesita hacerse de los recursos naturales estratégicos que hay en la región para consolidar  su hegemonía a nivel regional de cara a la disputa hegemónica global actual. Frente a esto, el pueblo boliviano debe proteger su soberanía y tutelar que las políticas nacionales, soberanas y estratégicas que ha logrado conseguir en esta materia los últimos años, no sean sometidas al control de intereses extranjeros.

Fuerza a Evo Morales y a todo el pueblo boliviano.

Notas:
1- Sobre la Ley Nº 3720 ver http://www.mineria.gob.bo/juridica/20070731-16-26-44.pdf
2-Sobre la Resolución Nº 3801 ver https://www.ylb.gob.bo/resources/normativa_legal/02_rd_3801.2008.pdf
3-Sobre la Constitución Política del Estado ver https://www.oas.org/dil/esp/Constitucion_Bolivia.pdf
4-Para ver más sobre la Estrategia Nacional de Industrialización de Recursos Evaporíticos: http://www.revistasbolivianas.org.bo/pdf/rmym/n7/n7a08.pdf
5-Para ver más sobre la Ley Nº 928: https://www.ylb.gob.bo/resources/normativa_legal/04_ley_928.2017.pdf
6-Nota completa disponible en: https://cenack.com/los-detractores-de-la-industrializacion-del-litio/
7-https://www.ende.bo/index.php
8-Nota completa disponible en: https://news.cgtn.com/news/3d3d414d35496a4d78457a6333566d54/index.html
9-https://cenack.com/informe-no-1-cambio-de-matriz-energetica-y-patron-tecnologico-la-importancia-estrategica-del-litio/
10- Nota completa disponible en:https://cenack.com/la-doctrina-militar-estadounidense-los-organos-de-inteligencia-y-su-injerencia-en-el-extranjero/

Bibliografía utilizada:

-Bruckmann Mónica. 2011. Recursos Naturales y la Geopolítica de la Integración Sudamericana.

-Castello Andres y Kloster Marcelo. 2015. Industrialización del Litio y agregado de valor local. Buenos Aires. CIECTI.

-Fornillo Bruno. 2019. Litio en Sudamérica. Geopolítica, Energía, Territorios. Buenos Aires. Editorial El Colectivo. CLACSO.

-Fornillo Bruno. 2014 ¿A qué llamamos recursos naturales estratégicos? El caso de las baterías de litio. Revista Estado y Políticas Públicas Nº 3. Año 2014. ISSN 2310-550X pp 79-89

-Montenegro Bravo, J. C. El modelo de industrialización del litio en Bolivia. Revista de Ciencias Sociales, segunda época, año 10, nº 34, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, primavera de 2018, pp. 69-82, edición digital.

-Nacif Federico y Miguel Lacabana. 2015. ABC del Litio Sudamericano: Soberanía, Ambiente, Tecnología e Industria. Buenos Aires. Centro Cultural De la Cooperación. Universidad Nacional de Quilmes.

-Sabino Vaca Narvaja y Zou Zhan. 2018. China, América Latina y la geopolítica de la Nueva Ruta de la Seda

 

Fuente:https://www.clacso.org/detras-del-golpe-la-industrializacion-del-litio-en-bolivia/

Litio, Perú

Suecia busca litio en América del Sur en medio de la fiebre del oro blanco

Suecia está mirando hacia Perú y otros países sudamericanos en busca de amarres de litio en medio de una carrera mundial para asegurar el suministro del metal «oro blanco» que es clave para las baterías que impulsan los vehículos eléctricos.

 

Un funcionario comercial de alto rango de la nación escandinava dijo a Reuters por teléfono que las empresas en Suecia, que están impulsando tales baterías son el hogar de la marca mundial de automóviles Volvo, estaban buscando alianzas con productores regionales de litio y cobre.

Los gobiernos y fabricantes de automóviles de todo el mundo, con un ojo en la enorme demanda esperada de autos eléctricos, buscan sellar los amarres para el metal ligero, incluso en el llamado «triángulo de litio» centrado en Chile, Bolivia y Argentina.

 

Perú, uno de los principales productores de cobre, también está buscando abrirse camino en la acción. Plateau Energy Metals de Canadá anunció el año pasado el descubrimiento de 2.5 millones de toneladas de recursos de litio de alta ley en el sur del país, con el potencial de ser la mina de litio más grande del mundo.

 

«Lo que se ve en Suecia, Alemania, en muchos países ahora es cómo vamos a obtener los materiales y minerales necesarios para el futuro de la electrificación», dijo a Reuters Niklas Johansson, secretario de Estado del Ministro de Comercio Exterior.

«Esto no solo es litio, sino también cobre, que es muy importante en Perú».

Johansson agregó que un gran impulso de China en el litio fue poner de relieve el suministro mundial. El gigante asiático está realizando un importante impulso estratégico para reforzar a sus fabricantes de baterías y fabricantes de automóviles eléctricos de fabricación local.

 

«Si alguien controla mucho, esto no es bueno para los precios (de litio), no es bueno para la competencia y también se convierte en un problema de seguridad y en un problema de suministro de seguridad», dijo, y agregó que era importante para los países como Suecia. Una «gama de suministros en diferentes partes del mundo».

 

China produce casi dos tercios de las baterías de iones de litio del mundo y controla la mayoría de las instalaciones de procesamiento de litio en todo el mundo, según datos de Benchmark Minerals Intelligence, que rastrea los precios del litio.

En la región, Tianqi Lithium Corp de China ha adquirido una gran participación en la minera chilena SQM. Alemania también ha hecho un gran impulso con un acuerdo en Bolivia para ayudar a explotar las enormes reservas sin explotar del país.

 

La propia industria automotriz de Suecia incluye autos Volvo, ahora controlados por el gigante automotriz chino Geely, y los fabricantes de camiones AB Volvo y Scania. La firma sueca Northvolt comenzará la construcción en agosto de una enorme planta de baterías de iones de litio.

En cobre, también necesario para la revolución eléctrica, Perú es el segundo productor más grande del mundo.

Johansson agregó que las empresas suecas estaban interesadas en posibles suministros de litio en la región, pero también en ayudar a desarrollar los depósitos.

 

«Hay muchas compañías que están interesadas en comprar litio y comprar litio, y también hay otras empresas suecas que son proveedoras de minas que están muy interesadas en ayudar a que las minas sean más sostenibles», dijo.

 

Fuente:https://tiempominero.com/contenido.php?id=1685

Argentina, Bolivia, Chile, Litio

La fiebre del litio amenaza a las culturas indígenas de los desiertos de sal andinos

La extracción de este metal alcalino para las baterías de los coches eléctricos requiere enormes cantidades de agua. Argentina, Bolivia y Chile son los más afectados.

No hace falta ser experto en energía para darse cuenta de que es imperativo buscar alternativas a los combustibles fósiles, entre otras cosas, porque estamos llegando al principio del fin de la producción de petróleo, pero sobre todo porque los efectos destructivos que provocan –agotamiento permanente de fuentes de agua, deforestación, inundaciones, vertidos tóxicos, incendios, huracanes, subida de los niveles del mar,  etc.–  son cada vez más palpables para la mayoría de la población mundial.

Una de las soluciones tecnológicas para paliar los deletéreos efectos de la economía del petróleo es la producción de automóviles eléctricos.  El estado de California, por ejemplo, planea reducir la emisión de gases en un 40% hasta llegar a niveles inferiores a los de 1990. Para ello, proyecta crear una serie de incentivos financieros y de regulaciones que permitan que en el 2030 haya 4.2 millones de autos eléctricos en su parque automovilístico.  En Europa algunos estados como Holanda tienen objetivos incluso más ambiciosos y aspiran a tener un parque automovilístico 100% eléctrico para el 2030.

Con semejantes incentivos estatales, los principales productores de autos mundiales –Ford, Toyota, Nissan, General Motors, BMW, etc.– hace tiempo ya que llevan experimentando con vehículos híbridos y modelos eléctricos, pero ninguna de ellas iguala en ambición ni en grandilocuencia tecno-utópica a la californiana TESLA y a su capitán de industria Elon Musk. Como Steve Jobs en su día, Musk,  portada incluso de revistas de entretenimiento como Rolling Stone,  es idealizado o vilipendiado como el auténtico gurú de una secta que podría salvarnos del apocalipsis ecológico sin renunciar a la comodidad de nuestros vehículos utilitarios. De las paredes de la gigafactory de Tesla en Nevada cuelga un cartel enorme que reza: “Para acelerar la transición mundial a la energía sustentable”.

TESLA produce automóviles eléctricos de lujo con la promesa de alcanzar niveles de producción masivos y precios al alcance de las clases medias. Pero, como el iphone en su día, los automóviles TESLA son mucho más que un automóvil: son el futuro, “un sueño hecho realidad”, como le escuché decir a una de sus usuarias californianas. Los modelos TESLA poseen, entre otras cosas, reconocimiento facial , capacidad de estacionarse automáticamente y, eventualmente, autonomía para operar sin control humano. Además de sus vehículos eléctricos, Musk ha producido en Australia la batería de litio más grande del mundo con 100 megavatios de potencia para abastecimiento eléctrico doméstico, planea fabricar camiones eléctricos para el transporte de mercancías pesadas e incluso lanzar automóviles que alcancen la luna.

Con estos mimbres resulta casi imposible restarse al optimismo tecnológico que promueve Musk, o, si no se comparte su visión futurista, al menos no reconocer la necesidad de iniciar lo antes posible una transición hacia el uso de energías alternativas al petróleo, a ser posible renovables y más limpias. Sin embargo, antes de aceptar las nuevas soluciones tecnológicas que se nos ofrecen, deberíamos, por una cuestión de ética esencial, preguntarnos de dónde vienen los materiales que hacen posible el uso de estas nuevas energías en la producción de vehículos limpios.

En este caso la pregunta puede ser bastante simple y, a la vez, bastante esquiva. La funcionalidad de los vehículos eléctricos depende de la capacidad de fabricar baterías relativamente livianas. Hoy por hoy esto se consigue fabricando baterías de litio, las mismas que también hacen posible que la batería de nuestros celulares y computadores funcione sin estar conectada a una fuente de red.  La pregunta entonces es: ¿De dónde viene el litio y qué efectos tiene su minería en las comunidades donde opera?

El litio está bastante concentrado en ciertas áreas geográficas. Hay litio en roca en Australia, en Carolina del Norte (Estados Unidos) y en algunos lugares de China, pero la forma más barata de extraer litio es mediante evaporación en salares (lagos de sal formados tras un prolongado periodo de erupción volcánica). Hay salares en Tíbet y en Nevada (Estados Unidos), pero la mayoría de las reservas mundiales de litio –entre el 80% y el 85% dependiendo de los expertos—están en una zona transandina que se extiende a través de las fronteras de Argentina, Bolivia y Chile e incluye los salares de Atacama (Chile), Hombre Muerto, Olaroz y Salinas Grandes (Argentina) y Uyuni y Coipasa (Bolivia) entre otros muchos de menor tamaño. Se trata de cuencas endorréicas (cerradas al flujo de los ríos y otros cauces de agua) que oscilan entre los 2,400 y los 4,000 metros de altitud y que presentan índices de precipitación muy bajos y de radiación muy altos. O dicho más prosaicamente: hace mucho calor en el día, mucho frío en la noche y hay muy poco agua para la vida en general.

La revista Forbes, que rebautizó la zona con el nombre de «Arabia Saudí del Litio», describe en estos términos el Salar del Atacama:

«Nada crece en el corazón del Salar de Atacama, esta antigua cuenca lacustre, 700 millas al norte de Santiago, debe ser el lugar más seco del planeta, una tierra baldía, cubierta de una costra de rocas de sal que se parece a una plasta de vaca […]. Si no fuera por la preciosa salmuera que burbujea 130 pies por debajo de la superficie, los humanos se mantendrían alejados del Salar de Atacama».

Se trata de un gesto típicamente colonial: ver el territorio vacío para evitar hacerse cargo de los potenciales impactos ambientales y humanos que pueda causar la actividad emprendida por un agente foráneo como la minería del litio. Sin embargo, si el periodista de Forbes hubiera sido un poco menos bárbaro, se hubiera informado de que en los oasis que bordean el Salar de Atacama viven comunidades indígenas, según el registro arqueológico, al menos desde el 8,000 AD. De hecho, el pueblo atacameño o Lickan Antay –gente de la tierra en kunza, su lengua– fue capaz de levantar toda una civilización en mitad del desierto más árido del mundo, domesticar la llama y otros camélidos para utilizarlos en sus largas caravanas transandinas, emplear el fruto del chañar y del algarrobo (dos de los pocos árboles que crecen en estos parajes) para aportar proteína a su dieta y fabricar “aloha”, un licor utilizado en ceremonias y ritos. En los Oasis del Salar de Atacama se cosecha hoy alfalfa, maíz, papas y habas; en sus huertos sigue habiendo árboles frutales que reciben agua a través de un escrupuloso sistema de uso comunal del agua que convive con el turismo ecológico y otros emprendimientos comunitarios. Y por si todo eso fuera poco además han sobrevivido a las distintas olas de colonialismo desde la llegada de los españoles hasta el presente.

Por eso, las malas noticias para los inversionistas de Forbes y para el optimismo tecnológico del norte es que, lejos de ser una tierra baldía, el Salar de Atacama, como el resto de territorios del llamado triángulo suramericano del litio, sigue habitado por las comunidades ancestrales Aymara, Quechua, Kolla y Lickan Antay que son, según derecho consuetudinario, los legítimos dueños del territorio, los que lo siguen haciendo florecer respetando sus ciclos de regeneración mediante todo un sistema ritual de pagos a la tierra y respeto a la naturaleza.

A diferencia de los occidentales, estos pueblos indígenas, que se consideran los herederos directos de los Incas, no ven la naturaleza como un objeto exterior a ellos del que pueden disponer a capricho o destruir, sino como un ser vivo. Verónica Chávez, de la comunidad de Santuario de Tres Pozos en Salinas Grandes (Argentina), cuenta que el Salar es un ser vivo con sus venas de agua y sus ciclos de regeneración que atraviesan la estación de las lluvias hasta secarse y hacer brotar la sal que se cosecha después, en la estación seca, como una planta más. Por eso cuando llegaron las mineras del litio a explotar el Salar, el efecto en ella fue demoledor: “Por lo que yo vi, era que gente venía sin conocimiento, no les importaba nada el destrozo de nuestra Mamita Pacha, le tiraban ácido, le rompían la venita de agua, ¡hacían todo un desastre! Y para mí es un dolor eso, porque ella es una mamita para mí, a una madre no se le hace eso”.

Conviene, no obstante, no idealizar ni romantizar a los pueblos indígenas de los salares. En la cuenca de Salinas Grandes, Argentina, han logrado parar, de momento, la explotación del litio, pero unos kilómetros más al este, en Olaroz y Laguna Guayatayoc, las comunidades Lickan Antay han firmado un acuerdo con la minera Orocobre (proveedor principal de litio para Toyota). Lo mismo sucede en el Salar de Atacama donde la norteamericana Rockwood Lithium, subsidiaria del gigante minero Abermale, tiene convenio con la mayoría de comunidades indígenas. A veces estos convenios se firman por intereses, porque las comunidades tienen necesidades de infraestructura o fuentes adicionales de ingresos y, otras veces, se hace a regañadientes, porque si van a sacar el mineral de la tierra es mejor que quede algo en las comunidades. Pero en todos los casos, los pueblos indígenas quieren lo mismo: que se aplique el convenio 169 de la OIT, que haya consulta previa, libre e informada; en el caso de la cuenca de Salinas grandes, sus 33 comunidades incluso tienen un protocolo llamado Kachi Yupi, huellas de sal en quechua, que estipula cómo llevar a cabo esta consulta.

La realidad, sin embargo, no parece dispuesta a respetar la voluntad de estos pueblos indígenas. La presión que ya existía sobre el litio se está incrementando exponencialmente porque si para una batería de teléfono móvil hacían falta 3 gramos de litio, para un auto eléctrico hacen falta casi 20 kilos, más de 50 si se trata de uno de los rutilantes modelos de TESLA.

Con el cambio de ciclo político en Argentina y Chile parece que se han abierto las puertas definitivamente para la explotación sin límites del llamado oro blanco de los salares. Mauricio Macri en Argentina está otorgando licencias de explotación sin consultas y sin muchas cortapisas, hay en la actualidad hasta 63 proyectos aprobados en las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Del mismo modo, en Chile, con la llegada de Sebastián Piñera al poder, la minera SQM –una de las más corruptas de la región, privatizada durante la dictadura de Pinochet y vendida a su yerno Julio Ponce Lerou, envuelto hoy en escándalos de financiación política ilegal– acaba de llegar a un acuerdo con el Estado chileno para retomar y aumentar la explotación de litio en el Salar de Atacama. Paralelamente, Elon Musk visita clandestinamente el país para explorar la posibilidad de abrir una megafábrica de baterías de litio en Chile con gran regocijo de las clases dirigentes.

Estos movimientos entre bambalinas, sin duda, hacen que las comunidades indígenas se sientan amenazadas. Saben que la minería del litio extrae grandes cantidades de salmuera y agua que luego se secan al sol en mega piscinas, son conscientes de que viven en cuencas cerradas cuyas fuentes de agua están interconectadas y pueden llegar a secarse definitivamente haciendo la vida en el salar inviable. Como explica Sandra Flores, de la comunidad de Coyo en Atacama, esta posibilidad se vive como un potencial genocidio cultural. En sus propias palabras:

La extracción de este metal alcalino para las baterías de los coches eléctricos requiere enormes cantidades de agua. Argentina, Bolivia y Chile son los más afectados.

No hace falta ser experto en energía para darse cuenta de que es imperativo buscar alternativas a los combustibles fósiles, entre otras cosas, porque estamos llegando al principio del fin de la producción de petróleo, pero sobre todo porque los efectos destructivos que provocan –agotamiento permanente de fuentes de agua, deforestación, inundaciones, vertidos tóxicos, incendios, huracanes, subida de los niveles del mar,  etc.–  son cada vez más palpables para la mayoría de la población mundial.

Una de las soluciones tecnológicas para paliar los deletéreos efectos de la economía del petróleo es la producción de automóviles eléctricos.  El estado de California, por ejemplo, planea reducir la emisión de gases en un 40% hasta llegar a niveles inferiores a los de 1990. Para ello, proyecta crear una serie de incentivos financieros y de regulaciones que permitan que en el 2030 haya 4.2 millones de autos eléctricos en su parque automovilístico.  En Europa algunos estados como Holanda tienen objetivos incluso más ambiciosos y aspiran a tener un parque automovilístico 100% eléctrico para el 2030.

Con semejantes incentivos estatales, los principales productores de autos mundiales –Ford, Toyota, Nissan, General Motors, BMW, etc.– hace tiempo ya que llevan experimentando con vehículos híbridos y modelos eléctricos, pero ninguna de ellas iguala en ambición ni en grandilocuencia tecno-utópica a la californiana TESLA y a su capitán de industria Elon Musk. Como Steve Jobs en su día, Musk,  portada incluso de revistas de entretenimiento como Rolling Stone,  es idealizado o vilipendiado como el auténtico gurú de una secta que podría salvarnos del apocalipsis ecológico sin renunciar a la comodidad de nuestros vehículos utilitarios. De las paredes de la gigafactory de Tesla en Nevada cuelga un cartel enorme que reza: “Para acelerar la transición mundial a la energía sustentable”.

TESLA produce automóviles eléctricos de lujo con la promesa de alcanzar niveles de producción masivos y precios al alcance de las clases medias. Pero, como el iphone en su día, los automóviles TESLA son mucho más que un automóvil: son el futuro, “un sueño hecho realidad”, como le escuché decir a una de sus usuarias californianas. Los modelos TESLA poseen, entre otras cosas, reconocimiento facial , capacidad de estacionarse automáticamente y, eventualmente, autonomía para operar sin control humano. Además de sus vehículos eléctricos, Musk ha producido en Australia la batería de litio más grande del mundo con 100 megavatios de potencia para abastecimiento eléctrico doméstico, planea fabricar camiones eléctricos para el transporte de mercancías pesadas e incluso lanzar automóviles que alcancen la luna.

Con estos mimbres resulta casi imposible restarse al optimismo tecnológico que promueve Musk, o, si no se comparte su visión futurista, al menos no reconocer la necesidad de iniciar lo antes posible una transición hacia el uso de energías alternativas al petróleo, a ser posible renovables y más limpias. Sin embargo, antes de aceptar las nuevas soluciones tecnológicas que se nos ofrecen, deberíamos, por una cuestión de ética esencial, preguntarnos de dónde vienen los materiales que hacen posible el uso de estas nuevas energías en la producción de vehículos limpios.

En este caso la pregunta puede ser bastante simple y, a la vez, bastante esquiva. La funcionalidad de los vehículos eléctricos depende de la capacidad de fabricar baterías relativamente livianas. Hoy por hoy esto se consigue fabricando baterías de litio, las mismas que también hacen posible que la batería de nuestros celulares y computadores funcione sin estar conectada a una fuente de red.  La pregunta entonces es: ¿De dónde viene el litio y qué efectos tiene su minería en las comunidades donde opera?

El litio está bastante concentrado en ciertas áreas geográficas. Hay litio en roca en Australia, en Carolina del Norte (Estados Unidos) y en algunos lugares de China, pero la forma más barata de extraer litio es mediante evaporación en salares (lagos de sal formados tras un prolongado periodo de erupción volcánica). Hay salares en Tíbet y en Nevada (Estados Unidos), pero la mayoría de las reservas mundiales de litio –entre el 80% y el 85% dependiendo de los expertos—están en una zona transandina que se extiende a través de las fronteras de Argentina, Bolivia y Chile e incluye los salares de Atacama (Chile), Hombre Muerto, Olaroz y Salinas Grandes (Argentina) y Uyuni y Coipasa (Bolivia) entre otros muchos de menor tamaño. Se trata de cuencas endorréicas (cerradas al flujo de los ríos y otros cauces de agua) que oscilan entre los 2,400 y los 4,000 metros de altitud y que presentan índices de precipitación muy bajos y de radiación muy altos. O dicho más prosaicamente: hace mucho calor en el día, mucho frío en la noche y hay muy poco agua para la vida en general.

La revista Forbes, que rebautizó la zona con el nombre de «Arabia Saudí del Litio», describe en estos términos el Salar del Atacama:

«Nada crece en el corazón del Salar de Atacama, esta antigua cuenca lacustre, 700 millas al norte de Santiago, debe ser el lugar más seco del planeta, una tierra baldía, cubierta de una costra de rocas de sal que se parece a una plasta de vaca […]. Si no fuera por la preciosa salmuera que burbujea 130 pies por debajo de la superficie, los humanos se mantendrían alejados del Salar de Atacama».

Se trata de un gesto típicamente colonial: ver el territorio vacío para evitar hacerse cargo de los potenciales impactos ambientales y humanos que pueda causar la actividad emprendida por un agente foráneo como la minería del litio. Sin embargo, si el periodista de Forbes hubiera sido un poco menos bárbaro, se hubiera informado de que en los oasis que bordean el Salar de Atacama viven comunidades indígenas, según el registro arqueológico, al menos desde el 8,000 AD. De hecho, el pueblo atacameño o Lickan Antay –gente de la tierra en kunza, su lengua– fue capaz de levantar toda una civilización en mitad del desierto más árido del mundo, domesticar la llama y otros camélidos para utilizarlos en sus largas caravanas transandinas, emplear el fruto del chañar y del algarrobo (dos de los pocos árboles que crecen en estos parajes) para aportar proteína a su dieta y fabricar “aloha”, un licor utilizado en ceremonias y ritos. En los Oasis del Salar de Atacama se cosecha hoy alfalfa, maíz, papas y habas; en sus huertos sigue habiendo árboles frutales que reciben agua a través de un escrupuloso sistema de uso comunal del agua que convive con el turismo ecológico y otros emprendimientos comunitarios. Y por si todo eso fuera poco además han sobrevivido a las distintas olas de colonialismo desde la llegada de los españoles hasta el presente.

Por eso, las malas noticias para los inversionistas de Forbes y para el optimismo tecnológico del norte es que, lejos de ser una tierra baldía, el Salar de Atacama, como el resto de territorios del llamado triángulo suramericano del litio, sigue habitado por las comunidades ancestrales Aymara, Quechua, Kolla y Lickan Antay que son, según derecho consuetudinario, los legítimos dueños del territorio, los que lo siguen haciendo florecer respetando sus ciclos de regeneración mediante todo un sistema ritual de pagos a la tierra y respeto a la naturaleza.

A diferencia de los occidentales, estos pueblos indígenas, que se consideran los herederos directos de los Incas, no ven la naturaleza como un objeto exterior a ellos del que pueden disponer a capricho o destruir, sino como un ser vivo. Verónica Chávez, de la comunidad de Santuario de Tres Pozos en Salinas Grandes (Argentina), cuenta que el Salar es un ser vivo con sus venas de agua y sus ciclos de regeneración que atraviesan la estación de las lluvias hasta secarse y hacer brotar la sal que se cosecha después, en la estación seca, como una planta más. Por eso cuando llegaron las mineras del litio a explotar el Salar, el efecto en ella fue demoledor: “Por lo que yo vi, era que gente venía sin conocimiento, no les importaba nada el destrozo de nuestra Mamita Pacha, le tiraban ácido, le rompían la venita de agua, ¡hacían todo un desastre! Y para mí es un dolor eso, porque ella es una mamita para mí, a una madre no se le hace eso”.

Conviene, no obstante, no idealizar ni romantizar a los pueblos indígenas de los salares. En la cuenca de Salinas Grandes, Argentina, han logrado parar, de momento, la explotación del litio, pero unos kilómetros más al este, en Olaroz y Laguna Guayatayoc, las comunidades Lickan Antay han firmado un acuerdo con la minera Orocobre (proveedor principal de litio para Toyota). Lo mismo sucede en el Salar de Atacama donde la norteamericana Rockwood Lithium, subsidiaria del gigante minero Abermale, tiene convenio con la mayoría de comunidades indígenas. A veces estos convenios se firman por intereses, porque las comunidades tienen necesidades de infraestructura o fuentes adicionales de ingresos y, otras veces, se hace a regañadientes, porque si van a sacar el mineral de la tierra es mejor que quede algo en las comunidades. Pero en todos los casos, los pueblos indígenas quieren lo mismo: que se aplique el convenio 169 de la OIT, que haya consulta previa, libre e informada; en el caso de la cuenca de Salinas grandes, sus 33 comunidades incluso tienen un protocolo llamado Kachi Yupi, huellas de sal en quechua, que estipula cómo llevar a cabo esta consulta.

La realidad, sin embargo, no parece dispuesta a respetar la voluntad de estos pueblos indígenas. La presión que ya existía sobre el litio se está incrementando exponencialmente porque si para una batería de teléfono móvil hacían falta 3 gramos de litio, para un auto eléctrico hacen falta casi 20 kilos, más de 50 si se trata de uno de los rutilantes modelos de TESLA.

Con el cambio de ciclo político en Argentina y Chile parece que se han abierto las puertas definitivamente para la explotación sin límites del llamado oro blanco de los salares. Mauricio Macri en Argentina está otorgando licencias de explotación sin consultas y sin muchas cortapisas, hay en la actualidad hasta 63 proyectos aprobados en las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Del mismo modo, en Chile, con la llegada de Sebastián Piñera al poder, la minera SQM –una de las más corruptas de la región, privatizada durante la dictadura de Pinochet y vendida a su yerno Julio Ponce Lerou, envuelto hoy en escándalos de financiación política ilegal– acaba de llegar a un acuerdo con el Estado chileno para retomar y aumentar la explotación de litio en el Salar de Atacama. Paralelamente, Elon Musk visita clandestinamente el país para explorar la posibilidad de abrir una megafábrica de baterías de litio en Chile con gran regocijo de las clases dirigentes.

Estos movimientos entre bambalinas, sin duda, hacen que las comunidades indígenas se sientan amenazadas. Saben que la minería del litio extrae grandes cantidades de salmuera y agua que luego se secan al sol en mega piscinas, son conscientes de que viven en cuencas cerradas cuyas fuentes de agua están interconectadas y pueden llegar a secarse definitivamente haciendo la vida en el salar inviable. Como explica Sandra Flores, de la comunidad de Coyo en Atacama, esta posibilidad se vive como un potencial genocidio cultural. En sus propias palabras:

“[Explotar el litio] es terminar con una parte de la humanidad y lo que es la cultura. Eso creo que sería como…trágico, o sea… como decir tú puedes matar a la otra persona y lo matas y listo. Para mí eso es trágico, para mí sería eso, traer algo grande para que mate a los pequeños, eso sería como lo trágico, lo terrible. Es… extinguir una cultura, matarla. Qué ha costado harto vivir en este desierto, es difícil, no es fácil, y… lo hemos podido conservar muchos años… Pero no tenemos las armas para poderlo seguir cuidando, no tenemos. Si el gobierno prefiere el litio, no tenemos nada más que hacer, porque no podemos luchar con algo tan grande.  […] Pero si la luchamos, si la gente se preocupa de poder conservar el agua…”.

Es evidente que necesitamos alternativas al petróleo, pero también pensar en los desafíos que presentan esas nuevas tecnologías y hacernos preguntas incómodas: ¿podemos simplemente sustituir los autos que funcionan con hidrocarburos por autos eléctricos? ¿Qué papel debe cumplir el transporte colectivo y público en la lucha contra el calentamiento global? ¿Existen alternativas al litio como por ejemplo la batería de sodio? ¿Impiden la minería transnacional y los inversores financieros la búsqueda de alternativas al litio? ¿Estamos dispuestos a facilitar con nuestros patrones de consumo la destrucción de ecosistemas de gran complejidad y diversidad como los de los salares? ¿Queremos asumir éticamente la destrucción de culturas milenarias y modos de vida y gestión de lo social alternativos al modo de vida occidental?

 

Fuente:https://kaosenlared.net/la-fiebre-del-litio-amenaza-a-las-culturas-indigenas-de-los-desiertos-de-sal-andinos-video/?fbclid=IwAR17vWoorsisFm5QrLDuBTq_k8DYYZvT3hnDT4vvCmO9OVdcErkjrOm_hJ8

Chile, Litio

Explotación de litio en Chile: Estado renueva contrato a empresa infractora ambiental

  • Sociedad Química y Minera de Chile enfrenta cargos por seis infracciones ambientales en el Salar de Atacama.
  • “Especialmente en la zona este del salar, hay áreas que simplemente se secaron”.

En el Salar de Atacama, el segundo salar más grande del mundo después del de Uyuni, en Bolivia, se encuentran más de la mitad de las reservas mundiales de litio. Un mineral no metálico que, en la actualidad, es el mejor componente para acumular energía con un enorme potencial para la industria automotriz, tecnológica y de almacenamiento de sistemas eléctricos.

Dichas reservas pertenecen al Estado de Chile y son explotadas principalmente por Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) un empresa privada que, desde 1993, mantiene un contrato de arrendamiento con la Corporación de Fomento a la Producción (CORFO): agencia pública a cargo de la administración de las reservas de litio.

En enero de este año, SQM renovó su contrato hasta el año 2032 pudiendo quintuplicar su producción de litio. Ello, a pesar de que actualmente la compañía mantiene vigente un proceso sancionatorio por seis infracciones medioambientales.

Aunque dicho aumento en la producción no implicaría una mayor extracción del recurso, sino mejoras en el procesamiento, la continuidad de SQM en el Salar de Atacama preocupa a la comunidad científica y civil que, desde hace años, viene observando un avance en el deterioro de los ecosistemas de la cuenca del salar.

La desconfianza también ha encontrado eco en otros aspectos. Y es que la compañía y su controlador Julio Ponce Lerou, ex yerno de Augusto Pinochet, han protagonizado el escándalo de corrupción más controvertido de los últimos años en Chile tras comprobárseles que financiaron, de manera ilegal, todo el espectro político chileno.

Este reportaje es el análisis de las infracciones ambientales de SQM y de una naturaleza resentida que, a pesar de todo, no ha podido demostrar quién es su verdugo.

Funcionamiento ecológico del salar

 

Casi 3000 kilómetros cuadrados, conforman el Salar de Atacama ubicado en el corazón del desierto más seco del mundo, en el norte de Chile.

Desde las cumbres de la cordillera, bajan las aguas por riachuelos subterráneos y por los ríos Vilama y San Pedro. Como una calle sin salida, confluyen hasta las puertas del gran salar donde son detenidas por las densas aguas saladas. Ingrid Garcés, investigadora de la Universidad de Antofagasta y doctora en ciencias geológicas, explica que dos aguas de distintas densidades no se mezclan tan fácilmente, se desconocen a primera vista, como el agua y el aceite. Ahí quedan entonces, tímidas, las aguas dulces retenidas en lagunas, algunas más grandes, otras más chicas, coronando los bordes del salar.

Son los sistemas lacustres Soncor, Aguas de Quelana y Peine, hábitat de variadas aves acuáticas como el flamenco Andino, el Chileno y el James. El primero vulnerable y los otros dos “cercanos a la amenaza” según la categorización de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Estas lagunas protegidas, declaradas sitio Ramsar, son el centro reproductivo más importante en el mundo entero de esta aves, famosas por sostener, sobre una sola pata, su cuerpo entero emplumado de rosado. Las lagunas son también el refugio de los tapetes microbianos, ecosistemas conformados por microalgas y bacterias que vieron nacer el origen de la vida en la tierra.

El sistema de vegetación Borde Este, por su parte, es “la zona más sensible del salar porque es por ese lado por donde vienen las aguas subterráneas o superficiales que confluyen hacia la cuenca del salar” explica Garcés.

Así, 18 comunidades indígenas habitan el salar de Atacama desde hace 6 mil años, beneficiándose de sus orillas de bofedales y de los acuíferos para el pastoreo de camélidos y el desarrollo de la agricultura. Trigo, zapallo, tomates y maíz crecen gracias a la concienzuda administración del agua que hacen comunidades como la de Camar.

Durante años SQM aseguró que, según sus estudios, las lagunas y el salar eran dos sistemas acuíferos impermeables, desconectados uno del otro. Sin un estudio que se contrapusiera, esa fue la verdad conocida hasta hoy que la empresa ha reconocido que sí hay interacción. En efecto, a través de túneles y cavernas subterráneas, las aguas dulces interactúan con las salobres del salar conformando un mismo sistema hidrológico por lo que “las extracciones de salmuera- o agua con sal- desde el salar, pueden afectar las lagunas” asegura Garcés.

La producción de litio

 

SQM extrae, desde el núcleo del salar y a unos 30 metros de profundidad, 1700 lts/s de salmuera rica en un 1,7% en litio. La salmuera, es depositada en pozas de evaporación entre 11 y 14 meses, tiempo después del cual se obtienen sales con un 6% en litio. Y es que “durante el proceso de extracción, por cada tonelada de mineral, se eliminan -vía evaporación- cerca de dos millones de litros de agua” explica Garcés. El material es embarcado entonces en camiones, hasta las plantas de procesamiento en la ciudad de Antofagasta, para terminar su purificación y obtener diferentes productos como cloruro de potasio, sulfato de potasio y ácido bórico.

Durante el proceso, se obtienen también sales de descarte, que no serán utilizadas, y que son acopiadas hidráulicamente en rumas de sal. Parte de esta salmuera es reinyectada de manera directa al salar y otra parte drena, de manera natural, hacia la napa recirculando al sistema. Sin embargo, el porcentaje de agua que se recupera es menor al 10% puesto que la gran mayoría se evapora explica Garcés.

Además, la producción de cloruro de potasio requiere de agua dulce por lo que SQM tiene derechos de aprovechamiento de este recurso, sobre cinco pozos en los bordes del salar.

En 2006, la autoridad ambiental otorgó un permiso para el desarrollo de un proyecto que buscaba aumentar la extracción de salmuera, incrementar la extracción de agua dulce en el borde y aumentar el área de evaporación solar y de acopio de sales de descarte en el núcleo del salar.

Todo ello se haría con impacto nulo y el permiso, concretado en una Resolución de Calificación Ambiental (RCA), fue otorgado bajo esa condición. “El incremento en la tasa de bombeo de salmuera fresca seguirá una regla operacional, con la cual se asegura que el nivel del acuífero en los bordes del salar, donde se emplazan los sistemas ambientales sensibles, oscilarán dentro de su comportamiento histórico” señala la RCA.

Con la finalidad de evitar cualquier impacto ambiental, se contempló un plan de seguimiento para identificar la magnitud de las recargas, de las descargas y de una posible modificación del comportamiento natural de los sistemas.

Además, un Plan de Contingencia se activaría cuando el nivel de las lagunas alcanzara cierto umbral. Para ello, en la RCA se establecieron pozos de monitoreo y reglillas de observación para los sistemas Aguas de Quelana, Soncor, Peine y el sistema vegetación Borde Este. Cuando el umbral de dichos pozos llegara al mínimo histórico registrado, se activaría una alerta temprana para aumentar la frecuencia de monitoreo a fin de anticipar un potencial efecto y, en una segunda etapa, se reduciría el caudal de bombeo de salmuera y/o de agua dulce, según correspondiera. Por último, en caso de producirse cualquier impacto, se tendría que “suspender la ejecución operacional del proyecto de manera inmediata” señala la RCA.

 

Pero en noviembre del 2016, la Superintendencia de Medio Ambiente-organismo del Estado encargado de fiscalizar los permisos ambientales- inició un proceso sancionatorio en contra de SQM por haber, entre otras cosas, modificado unilateralmente los niveles de activación del Plan de Contingencia. Eso implicó que “dicho plan no se activara cuando debía hacerlo” explica Alonso Barros, abogado de la Fundación Desierto de Atacama y representante legal de la comunidad indígena de Camar.

La manipulación de los datos

 

Según señala la formulación de cargos redactada por la Superintendencia, en 2014 se constató que la empresa modificó los umbrales de los pozos de bombeo, así como los niveles de cotas de terreno y umbrales de activación del plan de contingencia, en al menos tres oportunidades. Además, el documento detalla que la empresa retiró dos pozos de monitoreo. Es decir, desactivó los indicadores de alerta.

La Superintendencia de Medio Ambiente formuló cargos en contra SQM siendo lo anterior considerado como “gravísimo”.

Una querella criminal, actualmente en trámite, interpuesta por la comunidad indígena atacameña de Camar en contra de SQM, señala que “esta actuación ilícita fue realizada de manera manifiestamente dolosa, ya que tales alteraciones realizadas por los titulares de SQM fueron hechas de forma completamente unilateral y subrepticia, sin que estuviesen autorizados para ello por la autoridad medio ambiental”.

Otras cinco infracciones ambientales fueron cometidas por la empresa. Entre ellas, se cuenta la extracción de salmuera por sobre lo autorizado, entre agosto del 2013 y agosto del 2015. También la “afectación progresiva del estado de vitalidad de los algarrobos- uno de los pocos árboles que sobreviven a las extremas condiciones del desierto- sin suspender la operación del proyecto, ni alertar a las autoridades desde el año 2013 a la fecha”.

En efecto, en marzo del año 2015, la Superintendencia de Medio Ambiente junto a la Corporación Nacional Forestal y el Servicio Agrícola Ganadero, realizaron una inspección en la que se constató “que la cantidad de sectores o parcelas sin vegetación en el sistema de vegetación Borde Este ha ido en aumento. Por otro lado, la riqueza de las especies ha disminuido en relación al año anterior, no obstante, la empresa no ha informado de esta situación a la autoridad ambiental”. De hecho, la formulación de cargos detalla que son 13 los algarrobos que se han secado durante la operación del proyecto, nada de lo cual fue informado por la empresa a la autoridad ambiental, como estaban obligados legalmente a hacerlo.

También se constató la afectación significativa de las variables de pH y salinidad del suelo advirtiéndose que “se ha pasado de un suelo moderadamente salino a uno fuertemente salino y un aumento en la alcalinidad del pH”.

Además, el documento señala que la empresa ha entregado información incompleta respecto de la extracción de agua dulce, niveles de pozos y formaciones vegetales, “lo que no permite contar con información de control trazable que permita una verificación de las variables”.

En junio del 2013, cuatro meses antes de que se realizaran las primeras inspecciones que dejarían en evidencia todas estas infracciones, SQM obtuvo un permiso ambiental para aumentar en 700.000 toneladas su producción de cloruro de potasio en el Salar de Atacama.

Mongabay Latam revisó los documento y confirmó que para entonces la empresa ya había advertido un “aumento de algarrobos con baja cobertura de copa verde y estado de vitalidad seco”. Así lo señala un informe de monitoreo realizado por SQM durante abril del 2012.

En junio del 2013, la comisión de Evaluación Ambiental Regional aprobó a pesar de esto el proyecto de la compañía para aumentar su producción. Quien presidió dicha comisión y firmó el permiso, fue el entonces Intendente de la región de Antofagasta Pablo Tolosa, abogado de SQM entre 1998 y 2010.

Falta de pruebas

En respuesta al proceso sancionatorio iniciado en contra de SQM, la empresa presentó un Programa de Cumplimiento -que aún no ha sido aprobado – para reivindicar cada una de las infracciones y comprometerse a cumplir con el permiso que le fue otorgado en 2006.

Así, entre otras cosas, dicho programa se compromete a la “implementación de sistemas de monitoreo en línea, que permiten robustecer la verificación del cumplimiento de extracciones de salmuera y agua industrial”. Y adopta otras medidas como la detención inmediata de la extracción de agua desde uno de sus pozos.

Pero, al mismo tiempo, la empresa señala que el efecto negativo generado por la extracción de salmuera por sobre lo autorizado “resulta marginal”. Que “tiene un nivel de influencia mínimo (…) representa un aporte menor al 2% de los descensos observados, es decir, cerca de l mm, valor que sería incluso menor ya que dicha extracción adicional no se ha efectuado en forma permanente”. Así mismo, respecto al aumento de salinidad del suelo afirma que “queda absolutamente descartada la posibilidad de efectos negativos derivados de la infracción”.

La bióloga ambiental Carolina Díaz, gerente general de la consultora Amakaik, que se encuentra desarrollando un modelo ecológico para el Salar de Atacama, señala que “un programa de cumplimiento, que niega la responsabilidad de generar impacto producto de las infracciones, no puede ser un buen programa. Esto, dado que desconoce si las medidas propuestas serán realmente efectivas mitigando dichos impactos, ya que estos no están bien identificados y mucho menos están cuantificados.”

Aún así, la bióloga puntualiza que si bien “es muy probable que la empresa esté provocando daño, los estudios los tienen ellos y una cosa es la opinión y otra es la prueba”.

 

Díaz se refiere a que las investigaciones, que hasta el momento existen sobre estos ecosistemas y los impactos de la industria, han sido realizados por SQM y les pertenecen. En efecto, “el peso de la prueba de no impacto está siempre en el mandante, no está en el Estado” explica Díaz. Y es que el sistema de evaluación ambiental considera que es el titular del proyecto el que periódicamente obtiene los datos ambientales, los analiza y entrega la información a la autoridad. Esta fiscaliza, “pero no hay una constatación empírica permanente de los datos obtenidos de la operación de esos planes y, en la mayoría de los casos, tampoco se cuenta con los datos brutos obtenidos para realizar un análisis independiente de ellos” señala la bióloga.

 

Al respecto, Barros señala que “en la medida que la información ambiental y social siga siendo tratada como privada, como propiedad de las empresas, no vamos a poder lograr encadenamientos productivos, sustentables y equitativos”.

De lo que sí se tiene certeza es de que el salar “evidentemente está siendo mal intervenido, especialmente en la zona este, donde hay áreas que simplemente se secaron” dice Garcés. De hecho, un estudio de la Dirección General de Aguas asegura que el principal acuífero de la sub-cuenca del Salar de Atacama ubicado en el sector Tilopozo-Pajonales se encuentra sobre explotado seis veces.

Manuel Salvatierra, presidente del consejo de Pueblos Atacameños, dijo a Mongabay Latam que “Los daños y afectación en la cuenca afecta directamente vegas, bofedales y fauna y con ello las actividades como el pastoreo de animales.”

Al mismo tiempo, se reconoce que los impactos en el salar son producto de una sinergia entre las diferentes empresas mineras que operan en la cuenca del Salar de Atacama. Se trata de las mineras de cobre Zaldívar y Escondida que juntas extraen 1613.5 litros de agua por segundo. La empresa Almebarle, también de litio, extrae 23 lts/seg de agua y 442 lts/seg de salmuera. Por último, SQM bombea 450 lts/seg de agua y 1700 lts/seg de salmuera. En total, son 2.086 lts/seg solo de agua dulce.

La situación del Salar de Atacama no es un hecho aislado. El salar de Coposa, en la región de Tarapacá, tampoco se libra de los problemas. De hecho, la autoridad ambiental también presentó cargos en contra de la minera de cobre Doña Inés de Collahuasi, que opera en la cuenca de este salar, por incumplimiento al monitoreo de avisafauna, el traslado de puntos de captación de aguas subterráneas y la ausencia de información en el seguimiento de la calidad de aguas y bofedales.

Además, “el salar de Michincha fue declarado por la Comisión Chilena del Cobre en situación crítica, al igual que el salar de Llamara” señala Barros. En este último, la autoridad ambiental también presentó cargos en contra de SQM por inclumplir las condiciones impuestas en su permiso. Los cargos, al igual que en caso del Salar de Atacama, dicen relación con la modificación de las medidas de mitigación establecidas en el permiso ambiental, afectando las lagunas mejor conocidas como Puquios, los que en idioma Quechua, la lengua de los pueblos de los Andes, quiere decir “vertientes de aguas cristalinas”.

Foto portada: Consejo de Pueblos Atacameños.

 

Fuente:https://es.mongabay.com/2018/10/explotacion-de-litio-en-chile-estado-renueva-contrato-a-empresa-infractora-ambiental/?fbclid=IwAR3Kpq9hFj1FqojSyL7FeraGjglO2nFQDI_ewuFIwx-K4JQe3VcJ23nn-OE

Bolivia, Litio

El trasfondo de la tensión entre Bolivia y Estados Unidos por el litio

Mientras el país del altiplano tendió puentes con China para la explotación del “oro blanco”, una comitiva de Trump buscó acceder a la ruta del litio a través del gobierno jujeño.

La explotación e industrialización del litio significó la apertura a importantes acuerdos comerciales para Bolivia en el último año pero también estimuló el aumento de tensiones con Estados Unidos. Durante septiembre, Ivanka Trump arribó a tierras jujeñas junto a funcionarios de gobierno estadounidense para anunciar el financiamiento de una ruta que incluye en su itinerario la denominada ruta del litio.

China y Alemania se convirtieron en socios estratégicos de Bolivia a partir de una de las reservas más importantes a nivel mundial de ese recurso ubicado en el salar de Uyuni. Mientras el país que en ese entonces presidía Evo Morales optó por tender sus lazos comerciales con el gigante asiático y una de las principales potencias europeas, Estados Unidos no quiso quedar afuera.

Previo a las elecciones presidenciales en Bolivia y ante la creciente tensión política con el país norteamericano, durante septiembre, Ivanka Trump, la hija del primer mandatario estadounidense Donald Trump, llevó adelante una visita a la localidad jujeña de Purmamarca junto a una comitiva que fue recibida por el gobernador Gerardo Morales.

El arribo de la “misión” norteamericana a la ciudad que limita con Bolivia, contó con la presencia del Subsecretario de Estado, John J. Sullivan, la viceministra de Defensa, Lisa Hershman, y el Jefe de la agencia USAID -dependiente del Pentágono.

 

Durante su estadía en Purmamarca, Ivanka Trump anunció una inversión de 400 millones de dólares destinada a obras viales, cuya traza, según explicaron empresarios ligados al gobernador jujeño, debería incluir un itinerario por la denominada ruta del litio.

Mediante un informe, el periodista Jorge Elbaum dio a conocer que dicha inversión se canalizaría a través de la Compañía de Inversiones Privadas en el Extranjero (Opic, por su sigla en inglés), agencia gubernamental autárquica con sede en Washington.

La Opic sería la encargada de canalizar los aportes para construir rutas cuyos beneficiarios prioritarios serían automotrices trasnacionales, con un financiamiento a costas de los impuestos de cada ciudadano argentino.

El triángulo del litio, territorio donde la Opic busca desembarcar con sus inversiones, se trata nada menos que de la zona donde limitan Argentina, Bolivia y Chile, que concentra el 75% del mineral existente en todo el mundo.

salar, litio, bolivia, golpe de estado

La reserva más grande del mundo

Los intereses económicos del mundo están puestos en Bolivia, un territorio que posee una de las mayores reservas de litio, un componente clave para el desarrollo de baterías para autos eléctricos. De acuerdo a un estudio reciente, Uyuni cuenta con casi 21 millones de toneladas de ese recurso.

Si bien el plan para industrializar su propio litio se retrasó en el último tiempo, la firma Yacimientos de Litio Boliviano (YLB) tendió lazos con distintos socios estratégicos. Ya en 2018 el país sudamericano había generado un acuerdo con la firma alemana ACI Systems que posibilitó la explotación del salar de Uyuni.

Luego, el gobierno boliviano generó una nueva instancia de negociación con un consorcio de empresas chinas. Las firmas Xinjiang Tbea Group y Boacheng acordaron con el entonces gobierno de Evo Morales obtener un 49% de participación en el proyecto que demandó unos 2,3 millones de dólares.

 

En ese momento Xinjiang Tbea venció a seis rivales que también buscaron asociarse con Bolivia en Coipasa y Pastos Grandes, incluidos ACI, Uranium One, una subsidiaria de la compañía nuclear estatal rusa Rosatom, y la compañía irlandesa Clontarf Energy Plc.

En su momento, Evo Morales destacó que “hay un mercado garantizado en China para la producción de baterías”. A su vez, el embajador chino en Bolivia, Liang Yu, reconoció que necesitará 800.000 toneladas de metal por año para 2025 para apoyar su floreciente industria de automóviles eléctricos.

El denominado “oro blanco” se convirtió en un activo de crecimiento económico para el país del altiplano a partir de su creciente demanda a nivel mundial. A su vez, su utilización significó decisiones que marcaron una postura estratégica, ya sea con quienes el gobierno democrático decidió tender puentes, como con quienes no.

Grabois denunció “apoyo logístico” de Gerardo Morales

El integrante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Juan Grabois, deslizó sus sospechas sobre Gerardo Morales como supuesto cómplice por la situación en Bolivia. El referente sindical acusó al gobernador Jujeño de prestar “apoyo logístico” para el golpe de Estado contra Evo Morales.

En declaraciones radiales, Grabois afirmo: “Tengo la sospecha, no pruebas, de que por lo menos ha habido un apoyo logístico por parte de Gerardo Morales y eso me resulta raro que haya sido sin la venia de Macri. Es bastante evidente y se tendrá que investigar cuál fue el nivel de este apoyo, cuánta injerencia hubo en el asunto boliviano”.

Más tarde, el referente de la CTEP asoció esta postura con la visita de la hija del primer mandatario estadounidense a Jujuy durante septiembre. En ese sentido explicó: “En septiembre, nuestro pais, con la excusa de los incendios, justo cuando casualmente llegaba Ivanka Trump, mandó brigadistas, militares y dinero a Santa Cruz de la Sierra”.

De hecho detalló sobre su versión de los hechos y contó: “Justo el día de la visita de Ivanka Trump a Jujuy, Gerardo Morales volvía de Santa Cruz de la Sierra después de haber llevado unas cajas en aviones de la Fuerza Aérea, con la excusa de combatir incendios forestales. Mis amigos en Bolivia, incluso funcionarios del Gobierno que en este momento están refugiados, ya planteaban dudas sobre si realmente había buenas intenciones”.

Por último el dirigente social insistió con que “se va a tener que investigar el rol que tuvo Argentina en este proceso” y afirmó que actualmente “hay dos proyectos geopolíticos económicos distintos que no están viviendo democráticamente en Latinoamérica”.

 

Fuente:https://www.ecoportal.net/paises/bolivia-y-estados-unidos/?fbclid=IwAR2dAzSC_sTo2eobz0QyfdjNt3zlczX163DoBiG0ZHC9FhyVl7P-k_2-mhQ

Chile, Litio

Comunidades indígenas bloquearon acceso a depósitos de litio en el Salar de Atacama

Manifestantes de comunidades indígenas alrededor del Salar de Atacama en Chile, una de las mayores reservas mundiales de litio, han cortado el acceso a depósitos del metal ligero en medio de intensas protestas en todo el país, dijo el viernes a Reuters un líder indígena de la región.

Recordemos que Chile posee las mayores reservas mundiales de litio, un elemento clave para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos. En específico, el Salar de Atacama alberga a los principales productores del mundo, SQM y Albemarle.

Sergio Cubillos, jefe del Consejo de Pueblos Atacameños que representa a 18 comunidades indígenas, dijo que el bloqueo había detenido desde el miércoles las operaciones de SQM: “No están trabajando”, dijo Cubillos vía telefónica desde la intersección de una carretera local con el acceso a SQM en medio del desierto más árido del mundo.

SQM no comentó sobre la situación. Una portavoz dijo a Reuters que recopilaba “información oficial” pero que no había podido obtenerla. En esa línea, Cubillos dijo que las operaciones de Albemarle también fueron afectadas. “El día miércoles se cerraron los caminos para los camiones de producción de Albemarle. Hoy día también están cerradas”, acotó.

Un portavoz de Albemarle dijo a Reuters que sus operaciones en Atacama no se habían visto afectadas, aunque los trabajadores por turnos se vieron obligados a ajustar sus horarios como resultado de los problemas de transporte en todo el país.

Finalmente, Cubillos dijo que las comunidades indígenas se unieron a las protestas por la desigualdad social, a lo que sumaron sus preocupaciones sobre los impactos ambientales de la extracción de litio en su territorio. El grupo se movió para bloquear cualquier nueva mina de litio en el salar.

“Esperamos seguir haciendo actividades hasta que por lo menos el Estado nos escuche y atienda también nuestras legítimas demandas”, afirmó.

 

Fuente:https://www.elciudadano.com/chile/comunidades-indigenas-bloquearon-acceso-a-depositos-de-litio-en-el-salar-de-atacama/10/27/

Bolivia, Litio

Proyecto alemán sufre revés para industrializar el litio en Bolivia

Las autoridades de Potosí informaron que esa decisión fue tomada el sábado por el gabinete de ministros del presidente Evo Morales.

Los planes de Bolivia para fabricar y comercializar baterías de litio junto a la empresa alemana ACI Systems GmbH sufrieron un revés tras la anulación de un decreto que daba paso a la creación de una sociedad industrial mixta, informó el domingo el gobernador de Potosí, la región que posee una de las reservas mundiales más grandes de ese metal.

En los últimos meses el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) había movilizado a la población y organizaciones de Potosí, en el suroeste del país, en demanda de mayores beneficios y regalías mineras por la explotación del litio del salar de Uyuni.

Las elecciones nacionales del 20 de octubre habían suspendido temporalmente las medidas de presión contra el Gobierno.

“Hemos recibido el Decreto Supremo 4070 por el cual se está disponiendo la abrogación del Decreto Supremo 3738 del 7 de diciembre de 2018”, dijo a los periodistas el gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, del oficialista partido Movimiento Al Socialismo (MAS).

Las autoridades de Potosí informaron que esa decisión fue tomada el sábado por el gabinete de ministros del presidente Evo Morales.

No se informó de inmediato todas las razones del gobierno para su decisión, más allá de las protestas que reclamaban un aumento de 3% a 11% de las regalías del proyecto.

Tampoco quedó claro el destino de la asociación mixta.

“Lamentablemente, hemos llegado a esta situación, seguramente el tiempo dirá quiénes han actuado de verdad pensando en Potosí, quiénes han agitado, han azuzado para perjudicar a Potosí”, agregó el gobernador.

En diciembre del año pasado, Alemania y Bolivia sellaron una sociedad para el uso industrial del litio, materia prima clave en la producción de baterías.

ACI Systems GmbH había proyectado la inversión de unos 1.300 millones de dólares para su producción.

Mediante el acuerdo, la compañía estatal Yacimiento de Litio Bolivianos (YLB) se asoció con la firma privada germana ACI Systems para desarrollar su gigantesco salar de Uyuni y construir una planta de hidróxido de litio, así como una fábrica de baterías para autos eléctricos en Bolivia.

ACI Systems también está en conversaciones con compañías de suministro con sede en Alemania y otras partes de Europa con litio procedente de Bolivia. La sociedad busca producir hasta 40.000 toneladas por año de hidróxido de litio a partir de 2022, durante un periodo de 70 años.

 

Fuente:http://www.mch.cl/2019/11/04/proyecto-aleman-sufre-reves-para-industrializar-el-litio-en-bolivia/

Chile, Litio

Comunidades indígenas bloquearon acceso a depósitos de litio en el Salar de Atacama

Manifestantes de comunidades indígenas alrededor del Salar de Atacama en Chile, una de las mayores reservas mundiales de litio, han cortado el acceso a depósitos del metal ligero en medio de intensas protestas en todo el país, dijo el viernes a Reuters un líder indígena de la región.

Recordemos que Chile posee las mayores reservas mundiales de litio, un elemento clave para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos. En específico, el Salar de Atacama alberga a los principales productores del mundo, SQM y Albemarle.

Sergio Cubillos, jefe del Consejo de Pueblos Atacameños que representa a 18 comunidades indígenas, dijo que el bloqueo había detenido desde el miércoles las operaciones de SQM: “No están trabajando”, dijo Cubillos vía telefónica desde la intersección de una carretera local con el acceso a SQM en medio del desierto más árido del mundo.

SQM no comentó sobre la situación. Una portavoz dijo a Reuters que recopilaba “información oficial” pero que no había podido obtenerla. En esa línea, Cubillos dijo que las operaciones de Albemarle también fueron afectadas. “El día miércoles se cerraron los caminos para los camiones de producción de Albemarle. Hoy día también están cerradas”, acotó.

Un portavoz de Albemarle dijo a Reuters que sus operaciones en Atacama no se habían visto afectadas, aunque los trabajadores por turnos se vieron obligados a ajustar sus horarios como resultado de los problemas de transporte en todo el país.

Finalmente, Cubillos dijo que las comunidades indígenas se unieron a las protestas por la desigualdad social, a lo que sumaron sus preocupaciones sobre los impactos ambientales de la extracción de litio en su territorio. El grupo se movió para bloquear cualquier nueva mina de litio en el salar.

“Esperamos seguir haciendo actividades hasta que por lo menos el Estado nos escuche y atienda también nuestras legítimas demandas”, afirmó.

 

Fuente:https://www.elciudadano.com/chile/comunidades-indigenas-bloquearon-acceso-a-depositos-de-litio-en-el-salar-de-atacama/10/27/

Argentina, Litio

Litio: la fiebre del «oro blanco», ¿fortuna o infortunio para Argentina?

En el noroeste de Argentina, la carretera hacia el Altiplano zigzaguea a una vertiginosa altitud de 4.000 metros. Es un paisaje de colosales farallones de lava, conos volcánicos y profundos barrancos.

Los cactus gigantes sobresalen de las grietas de las rocas y se alzan hacia la inmensidad del cielo azul.

Unas asustadizas vicuñas, parientes de la llama, se alejan del tráfico con sus endebles extremidades. Y sobre la cresta de la montaña se ve una vasta y cegadora extensión de algo mágicamente blanco: la cuenca rica en litio de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc.

El cartel hecho a mano que da la bienvenida a los visitantes no deja lugar a dudas: «No al litio».

Argentina, junto a Bolivia y Chile, tiene una de las mayores reservas mundiales de litio.

«Litio para hoy, hambre para mañana»

A principios de este año, la compañía minera canadiense involucrada en actividades de exploración abandonó la zona luego de que los manifestantes bloquearan la carretera principal que atraviesa las salinas.

«Litio para hoy, hambre para mañana», dicen las señales de los activistas.

«Para nosotros, Salinas Grandes es como una madre sagrada», dice Verónica Chávez, quien es la presidenta de su pueblo, Santuario Tres Pozos, una de las 33 comunidades indígenas en este área, la mayoría de ellas en la provincia de Jujuy.

«Tenemos que respetarla porque me cuida a mí, a mi familia y a mis hijos. Y cuidó de mis ancestros. Así que sentimos un profundo respeto hacia este entorno, no hay lugar para la explotación del litio».

Esta es una de las regiones más áridas de la Tierra.

Así que, más allá de los vínculos culturales y espirituales que los pueblos indígenas tienen con las salinas, hay una gran ansiedad sobre la demanda de agua dulce.

 

«Sabemos que las empresas de litio usan millones y millones de litros de agua dulce«, dice Chávez, «Así que, ¿qué pasará con nuestros animales, con nuestras vidas, con las vidas de nuestros nietos en el futuro?»

La extracción minera de litio en Argentina requiere perforar profundamente en el salar para llegar hasta la salmuera (agua saturada de sal) que contiene el mineral que alimenta nuestros celulares, computadoras y autos eléctricos.

El agua salada se bombea a unas enormes piscinas en la superficie y se deja evaporar durante meses, resultando en una solución rica en litio.

El agua dulce se usa entonces para producir y extraer carbonato de litio, el polvo blanco que se exporta al extranjero, a las fábricas de baterías, a partir de esta solución.

Para impulsar un auto Tesla Model S eléctrico se necesitan 45 kg de carbonato de litio.

Y para producir una tonelada de carbonato de litio -dependiendo de la instalación- se evapora aproximadamente medio millón de litros de salmuera y se usan 30.000 litros de agua dulce.

Más dinero, menos agua

En contraste con el enfrentamiento entre las comunidades y la industria minera en Salinas Grandes, a dos horas en carro en dirección oeste, hacia la frontera con Chile, queda el salar de Olaroz Cauchari, en donde ya se produce litio.

Sales de Jujuy, un proyecto empresarial conjunto entre la firma australiana Orocobre, la japonesa Toyota y la compañía minera del gobierno provincial de Jujuy- es una de las dos minas en operación en Argentina.

El año pasado, la planta produjo unas 14.000 toneladas de carbonato de litio. Solamente en términos de agua dulce, la fábrica podría haber utilizado el equivalente a más de 150 piscinas olímpicas.

Algunos residentes de la zona han notado un cambio en su suministro de agua desde que llegaron los mineros.

«Hay mucha menos agua en los pozos y en los canales de riego. Estamos preocupados«, dice Tomasa Soriano quien cría cabras y cuida a 97 llamas.

Soriano vive en Huáncar, un pequeño pueblo de calles de tierra y en su mayoría edificios de adobe en los alrededores de la inmensa blancura de Olaroz Cauchari.

El litio ha aportado una gran mejora económica a estas comunidades, que viven una de las regiones más ignoradas de Argentina.

El marido de Soriano trabaja para una compañía de exploración minera. Pero cuando no está trabajando en la escuela local, cuidando de sus cinco hijos o atendiendo a sus animales, ella también tiene que aprender sobre el agua.

«Puede que tengamos menos agua por el cambio climático», dice ella. «Pero también sospechamos que la industria del litio, los mineros, usan mucha cantidad de agua dulce».

Los activistas ambientales argentinos respaldan la sospecha de Soriano.

La teoría es que cuando la salmuera se bombea desde debajo del salar, el agua dulce de los laterales de la cuenca gravitará para llenar el espacio dejado por la salmuera extraída, por lo que quedará menos agua para cultivos, animales y personas.

«Incluso aunque la información que tenemos es incompleta, creemos que los datos muestran un daño que ya se está haciendo. Lo que no sabemos es la extensión de ese daño», dice Pia Marchegiani, directora de Política Ambiental en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

El informe de FARN se basa en datos públicos de compañías mineras que trabajan en Jujuy. La ONG ha pedido que se detenga toda la nueva producción de litio.

«Tenemos un principio en ley medioambiental llamado el principio de precaución, que dice que si no hay suficiente información científica, o cuando la literatura no coincide con impactos probables, no debería haber un motivo para estar inactivo. Se debe actuar con anticipación», dice Marchegiani.

Opiniones enfrentadas

El secretario de Minería del gobierno provincial de Jujuy está molesto por esta cuestión.

«El estudio de FARN es pura cháchara», dice Miguel Soler con desprecio.

«No hemos visto ningún impacto en los recursos hídricos o en la vida silvestre hasta ahora. De hecho, hubo un aumento de vicuñas y flamencos en la zona», asegura.

«Tenemos más de 10 años de datos de monitoreo y muestreo sobre la calidad del agua. Tenemos muchos pozos de perforación que controlan la profundidad del agua. El trabajo lo realizan las compañías y el gobierno lo revisa».

Su respuesta subraya la falta de investigaciones independientes sobre los recursos de agua dulce.

«Ese es uno de los mayores problemas», dice Victoria Flexer, profesora de electroquímica en la Universidad de Jujuy y directora de un grupo de trabajo interdisciplinar sobre el litio.

Y con la economía argentina una vez más al borde del desastre frente a las elecciones nacionales, es improbable que haya dinero para un estudio imparcial.

 

«En Argentina, las provincias que tienen litio están entre las más pobres del país«, dice Flexer.

«Así que, por un lado, estos gobiernos provinciales no tienen recursos humanos cualificados para llevar a cabo un monitoreo cuidadoso. Y por otro las economías de estas provincias se están convirtiendo en fuertemente dependientes de la presencia de compañías de litio, pues crean trabajo».

Respecto al problema del agua, se muestra escéptica sobre el reporte de FARN, la ONG medioambiental.

«No he visto cifras sólidas», dice ella. «Atribuir la desecación de un pequeño curso de agua dulce a la industria minera es algo que no se puede probar ni refutar en solo un año, porque en los lagos y ríos del desierto a veces se secan de forma natural».

«Necesitamos mediciones durante al menos cinco años para estar absolutamente seguros de ello. La variabilidad se debe a la extracción de litio y no solo a la variación de las lluvias «.

Aún así, el agua -y su ahorro- son una prioridad para su equipo. Ella está trabajando en un método para recuperar el litio usando electroquímica.

«Creemos que podríamos producir agua dulce paralelamente al carbonato de litio. Podría ser como un producto lateral, y podríamos enviar ese agua a las comunidades».

La desventaja de la técnica es que usa electricidad, haciéndola mucho más costosa que el actual método para extraer litio, el cual depende del sol para evaporar la salmuera, rica en minerales.

Y en un momento en que el precio de este mineral ha caído en los mercados internacionales, la industria no ha arrancado hasta ahora.

Pero algunas compañías privadas han desarrollado otras técnicas para producir litio que también usan menos agua dulce.

«Una vez que la salmuera se bombea, la ponemos en una columna de agua durante un par de horas. Hay pequeños gránulos del tamaño de medio grano de arroz. Esos gránulos extraen el litio del agua«, dice Steve Promnitz, director gerente de Lake Resources, una empresa australiana dedicada a la exploración en Olaroz Cauchari, que pretende comenzar la producción en 2023.

«A las dos horas devolvemos ese agua al acuífero. Es exactamente la misma, pero sin litio. Después se puede tratar ese producto concentrado y convertirlo en un producto de litio».

Estos dos métodos evitan la necesidad de enormes piscinas de evaporación, reduciendo la huella ambiental.

Pero en la cuenca de Salinas Grandes y en la Laguna de Guayatayoc, donde se detuvo la exploración de litio desde las protestas de febrero, Verónica Sánchez no se deja impresionar.

«No vamos a permitir más minería aquí», dice con firmeza.

Y a diferencia de la región de Olaroz Cauchari, donde los lugareños no tuvieron muchas opciones para impulsar sus perspectivas económicas antes de la llegada de las compañías de litio, las comunidades de Salinas Grandes y la Laguna de Guayatayoc tienen una relación comercial sólida con el salar.

Muchos turistas que se toman selfies los visitan todos los días. Hay puestos que venden chucherías talladas en sal mientras las mujeres asan empanadas rellenas de carne de llama. Y hay ingresos de la recolección tradicional de sal.

AIS Resources, la compañía canadiense dedicada a la exploración de litio cuando ocurrieron las protestas, no quiso ser entrevistada por la BBC.

En cualquier caso, nueve meses después, el callejón sin salida continúa. Por eso ninguna de las compañías de litio con concesiones en Salinas Grandes y la Laguna Guayatayoc puede trabajar ahí.

«El gobierno de Jujuy está totalmente abierto a hablar», dice Soler. «Respetamos a la comunidad, pero al mismo tiempo debemos respetar la ley».

Él afirma que la exploración continuará.

En 2017 había nos tres millones de vehículos eléctricos en las carreteras de todo el mundo. Y la Agencia Internacional de Energía ha pronosticado un aumento de casi 125 millones para 2030.

Steve Promnitz compara el cambio que está llegando a la revolución del transporte con el que se produjo a principios del siglo XX.

«Hacia 1910, nadie podía verlo. Y luego en la década de 1920 nadie imaginaba todavía usando caballos. Eso es lo que va a pasar con los autos eléctricos que funcionan con baterías de litio. Esta una tecnología probada».

Pero Verónica Chávez tiene un mensaje para los conductores que quieren un auto eléctrico para «descarbonizar» sus vidas y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

«Nosotros también tenemos derecho a vivir en paz. Y no deberíamos cargar con las consecuencias de quienes quieren salvar el planeta… porque nos están matando».

 

Fuente:https://www.bbc.com/mundo/noticias-50082466

Latinoamerica, Litio

El litio rinde premios Nobel y mucho dinero, pero ¿a qué costo?

Tres científicos que marcaron hitos en el desarrollo de las baterías de litio ganaron el Premio Nobel de Química 2019. Provienen de países que industrializan el mineral exportado (principalmente) de Suramérica, donde está el 85% de las reservas mundiales. Sputnik te explica cómo funciona el negocio en Chile, principal productor del mundo.

Hay quienes avistan una sociedad «inalámbrica» y libre de combustibles fósiles. Las baterías de ion de litio han cambiado sustancialmente las tecnologías de la comunicación y han significado una metamorfosis en la forma en que nos comunicamos. También han tenido un impacto feroz en el transporte y en la electrificación rural.

Sin embargo, lo que no ha cambiado es la política de extracción que prima en Suramérica, donde pareciera que la minería y el desarrollo tecnológico no son compatibles. Argentina, Bolivia y Chile son conocidos mundialmente por su rica salmuera, de donde se extrae el litio, ellos conforman el «Triángulo del Litio», pero exportan la materia prima sin industrializar.

El litio se obtiene a través de un proceso de evaporación. «Las salmueras presentes bajo la superficie del salar son extraídas en pozos de bombeo y luego son transportadas a grandes piscinas de evaporación para obtener las sales. A través de un proceso químico se obtiene el carbonato de litio», explicó a Sputnik Gabriela Burdiles, directora de Proyectos de la ong chilena FIMA.

Chile, el líder extractivista, considera que para mantener su primer puesto debe aumentar la cantidad de toneladas de litio que exporta, no agregarle valor. Según el estudio La economía política de la explotación de litio en Chile: 1980-2018 —publicado en 2018 en la Revista N° 34 de Ciencias Sociales de la Universidad de Quilmes, Argentina—, en parte se debe a la sólida estructura política, social, tecnológica y productiva que la élite instaló en el país.

Las claves del negocio

A pesar de que en Chile el litio es considerado «mineral de carácter estratégico» y —en teoría— los yacimientos pertenecen al Estado, los privados tienen las concesiones de explotación, y realizan los estudios de viabilidad que les exige el Estado para otorgarles las licencias. Las ganancias que obtienen son desconocidas.

No obstante, sí se conoce que en 2016 Chile exportó 201.310 toneladas del mineral y sus componentes, el 38,4% de la producción mundial, y que en 2017 las exportaciones generaron más de 700 millones de dólares. Al año siguiente, las exportaciones de litio sumaron 948 millones de dólares, según América Economía. Dos empresas que están instaladas en el norte chileno tienen el monopolio, Sociedad Química y Minera (SQM) y Rockwood-Albemarle.

Los autores del estudio aseguran que los capitales de la industria minera del litio en Chile funcionan como «injertos» en las economías de los territorios donde se instalan, limitan su desarrollo y generalmente resultan perjudiciales.

Las externalidades negativas que generan son varias:

  • el progresivo agotamiento de las reservas hídricas;
  • la división interna de los pueblos originarios, porque se ven obligados a negociar prebendas con las empresas en su propio territorio;
  • la destrucción y contaminación de los ecosistemas;
  • cuando las empresas se instalan, importan los bienes y servicios necesarios para funcionar (como la maquinaria y el servicio técnico): la mano de obra que contratan es poco calificada;
  • generan una migración interna de trabajadores, que tienen jornadas atípicas;
  • no existe una reinversión en el territorio, lo que acentúa la economía no diversificada;
  • tampoco existe la inversión en laboratorios de investigación, lo que perpetúa la explotación y exportación del mineral sin industrializar.

No obstante, el modelo de enclave exportador extractivista es alentado por las élites políticas y empresariales, que en muchos casos están compuestas por las mismas personas.

Se amparan en el marco legislativo más liberal del mundo: en Chile los trabajadores no pueden negociar las condiciones laborales ni sueldos por ramas productivas, si no que una empresa puede estar discutiendo un mismo aspecto con dos sindicatos, proponiendoles diferentes ofertas.

Entre otras cosas, las empresas no realizan aportes para las pensiones de los trabajadores; tampoco deben cumplir un límite respecto a la cantidad de empleados que pueden subcontratar. En la industria del cobre más del 60% de los trabajadores están empleados bajo esa modalidad.

Fuente:https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201910111088955833-el-litio-rinde-premios-nobel-y-mucho-dinero-pero-a-que-costo/?fbclid=IwAR28qWFTFeFeMwxwMT7ECqMqxK4QYba0tCSP_9408fet4wcFBw2ymyE7o6A