Internacional, Latinoamerica, Litio

24/04/2026
El mercado de litio lleva dos años en caída libre de precios. Eso podría estar a punto de cambiar — y de manera estructural.

Canaccord Genuity proyecta que el mercado global de litio entrará en déficit en algún punto del ciclo actual y que esa brecha se extenderá hasta 2035. La lectura implícita es poderosa: la sobreoferta que destruyó precios en 2023 y 2024 no fue una corrección permanente. Fue el último momento barato antes de que la demanda de baterías absorba todo lo que el mundo puede producir.

Para los productores latinoamericanos que sobrevivieron la compresión de márgenes, la señal es clara. El problema ya no es si el litio recuperará valor. El problema es quién estará en condiciones de capitalizar el déficit cuando llegue.
Por qué el déficit tardó tanto en llegar — y por qué es más profundo de lo que parece

La narrativa de 2023 fue la sobreoferta china. Los productores de litio de Jiangxi, Sichuan y Qinghai inundaron el mercado con carbonato de litio a precios que ningún proyecto del Triángulo Sudamericano podía sostener. El precio del carbonato de litio grado batería colapsó desde máximos de US$80,000 por tonelada en 2022 hasta niveles cercanos a US$10,000 en 2024. Proyectos que tres años antes parecían imparables empezaron a entrar en pausa o revisión.

Lo que Canaccord señala ahora es que esa liquidez china fue temporal y que el mercado subestimó sistemáticamente cuánto litio necesitará la electrificación global. Los vehículos eléctricos son el driver más visible, pero no el único. El almacenamiento estacionario de energía —baterías conectadas a redes eléctricas nacionales— está creciendo a tasas que pocos modelos de demanda incorporaban hace dos años. La India, que apenas arranca su transición hacia EVs masivos, añadirá presión de demanda que el mercado no ha comenzado a descontar.

El déficit que Canaccord proyecta hasta 2035 no es una línea plana. Es una brecha que se agranda conforme la demanda de baterías escala y los proyectos nuevos tardan entre cinco y diez años en entrar en producción. Esa geometría es el argumento más sólido para que los precios del litio se recuperen — y que la recuperación no sea un pico especulativo sino un ciclo largo.
El cuello de botella no es el recurso: es el capital y el tiempo

Canaccord es explícito: el mercado requerirá inversión “significativa” en nueva oferta. Esa palabra — significativa — esconde la magnitud del problema. Los analistas estiman que cubrir el déficit proyectado exigirá llevar a producción una cantidad de minas nuevas que, bajo el ritmo actual de aprobaciones, permisos y financiamiento, resulta estructuralmente difícil de alcanzar antes de la segunda mitad de la próxima década.

El problema no es geológico. El litio existe en cantidades suficientes. El Triángulo del Litio —Argentina, Bolivia, Chile— concentra más del 50% de los recursos conocidos del mundo. México tiene reservas que el Servicio Geológico Mexicano estima en 243 millones de toneladas, las más grandes del planeta según algunas mediciones. El recurso está ahí. Lo que no está es la infraestructura, el capital comprometido y, en varios casos, el marco regulatorio que le dé certeza a los inversionistas.

Un proyecto minero de litio de escala relevante — del tipo que puede mover la aguja en el balance global — necesita entre cinco y diez años desde el descubrimiento hasta la primera tonelada de producción comercial. Si el déficit se anticipa para el inicio de la próxima década, las decisiones de inversión que cubrirán esa brecha deben tomarse ahora, o ya deberían haberse tomado. Ese es el mensaje que Canaccord le está enviando al mercado: el reloj no espera.
El Triángulo Sudamericano: ventaja posicional con brechas de ejecución

Chile y Argentina son hoy los actores mejor posicionados para capturar el valor del ciclo largo. Chile opera el Salar de Atacama con costos de producción entre los más bajos del mundo, y sus productores —SQM, Codelco a través de su asociación estratégica, y Albemarle— llevan décadas construyendo infraestructura y relaciones institucionales. La discusión política sobre la “nacionalización parcial” del litio chileno generó ruido en 2023, pero la industria ha absorbido ese ajuste sin perder competitividad estructural.

Argentina opera bajo una lógica diferente. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), vigente hasta 2027, está funcionando como catalizador para proyectos que necesitaban certeza fiscal para avanzar. Las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca concentran la mayor actividad exploratoria de la región. Empresas como Lithium Americas, Posco y Ganfeng han avanzado sus posiciones en el país precisamente porque el RIGI redujo el riesgo regulatorio percibido. Si Argentina sostiene ese entorno hasta que la demanda global empiece a presionar los precios al alza, estará entre los grandes beneficiarios del ciclo que Canaccord anticipa.

Bolivia sigue siendo la excepción que confirma la regla. Con las reservas más grandes del mundo en el Salar de Uyuni, el país lleva más de una década sin lograr producción comercial a escala. El modelo estatal ha demostrado ser un cuello de botella severo, y ninguna señal de precio — por alta que sea — parece suficiente para resolver los problemas de gobernanza e infraestructura que frenan el proyecto. Bolivia producirá litio eventualmente, pero no en el ventana de tiempo que el déficit proyectado requiere.
China no se retira: reposiciona

Leer el déficit proyectado sin considerar la variable china sería un error de análisis. China no saturó el mercado por accidente. Lo hizo con una lógica deliberada: destruir la rentabilidad de proyectos rivales mientras aseguraba su propia cadena de suministro. CATL, BYD y los grandes productores chinos de baterías llevan años comprando o asegurando contratos de largo plazo con productores en Chile, Argentina y Australia. Cuando el déficit llegue, China ya tendrá acceso garantizado a una parte sustancial de la oferta disponible.

Eso cambia el problema para el resto del mundo. No basta con que exista litio suficiente en términos globales. La pregunta relevante es cuánto litio estará disponible para cadenas de suministro fuera de la órbita china — particularmente para la industria automotriz norteamericana y europea, que operan bajo presión creciente para diversificar su dependencia de materiales críticos procesados en China.

Aquí entra con fuerza la agenda de minerales críticos de Estados Unidos y la Unión Europea. El marco USMCA tiene implicaciones directas para el litio producido en México y el Triángulo Sudamericano que pueda integrarse a cadenas de valor norteamericanas. Un proyecto de litio en Argentina o Chile que pueda certificar procesamiento fuera de China tiene un premio de valor — tanto en precio como en acceso a financiamiento — que no existía hace cinco años.
Lo que el ciclo largo implica para inversionistas y productores

La proyección de Canaccord no es una recomendación de compra. Es un diagnóstico de estructura de mercado. Y ese diagnóstico tiene implicaciones concretas para distintos actores.

Para los productores en operación — SQM, Albemarle, Allkem, los proyectos argentinos que ya producen — la señal es que aguantar la presión de precios actual tiene sentido si el balance es largo. Los márgenes comprimidos de 2024 no son el nuevo normal. Son el costo de estar en el mercado cuando el ciclo todavía no giró.

Para los proyectos en exploración o desarrollo que pausaron por falta de financiamiento, el análisis de Canaccord es un argumento ante inversionistas y bancos. Si el déficit está proyectado con horizonte a 2035, un proyecto que entre en producción en 2028 o 2029 capturará precio de ciclo alto durante años. Ese es el tipo de retorno que justifica el riesgo de un activo temprano.

Para los gobiernos de la región, la lección es más incómoda: los marcos regulatorios que generan incertidumbre no solo ahuyentan proyectos hoy — los retrasan lo suficiente como para perderse el ciclo. Bolivia ya lo demostró. Si el déficit comienza antes de 2030 y los proyectos tardan una década en madurar, las decisiones de política pública que se tomen en los próximos 24 meses determinarán quién está en producción cuando el mercado lo necesite.
El litio barato fue una anomalía. El déficit estructural es la corrección.
ENLACE: Mercado de litio entra en déficit hasta 2035: oportunidad crítica para productores latinoamericanos –

Mercado de litio entra en déficit hasta 2035: oportunidad crítica para productores latinoamericanos

Brasil, Litio

Brasil: Litio entra en el radar de la minería ilegal

Rolando Alza 17/04/2026
Especialistas advierten que el ingreso del litio al radar de economías ilegales podría replicar patrones ya observados en otros minerales.
Expansión del “oro blanco” abre riesgos de actividades ilícitas en nuevas zonas mineras.

El auge del litio en Brasil, impulsado por la creciente demanda global vinculada a la transición energética, comienza a generar nuevas preocupaciones: la posible incursión de la minería ilegal en este segmento estratégico.

El fenómeno se da en un contexto donde el litio ha ganado protagonismo como insumo clave para baterías y vehículos eléctricos, lo que ha transformado regiones como el Valle de Jequitinhonha en polos de inversión y exploración.

El crecimiento acelerado de la actividad ha convertido a Brasil en un actor emergente en el mercado global del litio, con proyectos en expansión y mayores flujos de inversión.

Sin embargo, este dinamismo también está generando presiones sobre el territorio y las instituciones, abriendo espacios para actividades informales o ilegales que buscan aprovechar el alto valor del mineral.

En los últimos años, la exploración de litio se ha intensificado, impulsada por la flexibilización normativa y el aumento de la demanda internacional.
Camión minero

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Riesgos de replicar patrones de ilegalidad

Especialistas advierten que el ingreso del litio al radar de economías ilegales podría replicar patrones ya observados en otros minerales, como el oro, donde la minería ilegal ha tenido un fuerte impacto ambiental y social en la región.

La minería ilegal, generalmente vinculada a redes organizadas, opera sin permisos ni controles, generando deforestación, contaminación y conflictos sociales.

El avance de proyectos de litio en Brasil ya ha generado tensiones con comunidades locales, principalmente por impactos ambientales y falta de consulta previa.

Incluso, autoridades han solicitado la suspensión de iniciativas en Minas Gerais por riesgos sociales y ambientales, lo que evidencia la fragilidad del desarrollo en estas zonas.
Desafío: evitar expansión de economías ilícitas

En este escenario, uno de los principales retos para Brasil será evitar que el crecimiento del litio derive en la expansión de economías ilegales.

El desafío pasa por fortalecer la regulación, la fiscalización y la presencia del Estado en territorios donde la actividad minera se intensifica rápidamente.

El litio, considerado uno de los minerales clave para la transición energética global, enfrenta así un doble desafío: sostener su crecimiento como industria estratégica y, al mismo tiempo, evitar los riesgos asociados a la informalidad y la ilegalidad.
https://www.rumbominero.com/brasil/litio-entra-en-el-radar-de-la-mineria-ilegal-en-brasil/

Argentina, Litio

El Gobierno busca sumar otros proyectos al RIGI por 10.000 millones de dólares

El Ejecutivo ya aprobó 13 proyectos que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, pero busca ampliarlo. De qué de trata.
30/03/2026
#BorderPeriodismo
El ministro de Economía Luis Caputo anunció que un nuevo proyecto se sumará el RIGI que busca atraer inversiones para el desarrollo de diferentes zonas del país mediante la instalación de industrias y, de esa forma, que ingresen dólares y reactivar la economía.

En ese sentido, el funcionario adelantó que litio Fénix, de Rio Tinto, en la zona del Salar del Hombre Muerto en la provincia de Catamarca y que contará con una inversión de 530 millones de dólares. Asimismo, este proyecto prevé aumentar la producción en 9.500 toneladas anuales de carbonato de litio y generar más de 1.100 empleos en construcción y 500 en operación.
Los otros proyectos que pueden sumarse al RIGI en los próximos meses

Uno de los proyectos más importantes lo quiere llevar a cabo la compañía Tecpetrol que pertenece al Grupo Techint y que tiene pensado desembolsar 2400 millones de dólares para desarrollar una zona ubicada en la zona de Vaca Muerta y que se denomina Los Toldos II Este. Esta obra busca desarrollar un área de 78 kilómetros cuadrados en un yacimiento no convencional de petróleo
Argentina se posiciona como proveedor clave de Gas Licuado de Petróleo para la India

En tanto, Pampa Energía también pidió la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para desarrollar la zona de Rincón de Aranda, también en Vaca Muerta donde tiene pensado invertir 4500 millones de dólares y trabajar en el segmento de shale oil

Por último, la compañía colombiana GeoPark le compró a Pluspetrol los pozos de Puesto Silva Oeste y Loma Jarillosa por 115 millones de dólares. Con una inversión de hasta 1000 millones de dólares el principal objetivo es la búsqueda y explotación del denominado petróleo negro.

Las mencionadas empresas tienen hasta julio de 2027 para presentar sus proyectos y, además de la industria petrolera, el Gobierno aprobó el incentivo de nuevos proyectos de explotación de gas y petróleo, por lo que se espera que nuevas empresas presenten la documentación correspondiente y sus carpetas para adherir al régimen.

El Gobierno busca sumar otros proyectos al RIGI por 10.000 millones de dólares

Argentina, Litio

Litio en disputa: ¿palanca de desarrollo o nuevo ciclo extractivo?

El auge global de las baterías convirtió al Triángulo del Litio en un actor central. Entre la oportunidad de industrializar y el riesgo de repetir esquemas primarios, Argentina, Chile y Bolivia debaten su estrategia.
Carburando Digital 19/03/2026

Un recurso clave para la transición energética

La electrificación del transporte y el almacenamiento renovable dispararon la demanda de litio, insumo crítico de las baterías de ion-litio. En ese mapa, el Triángulo del Litio —que concentra más de la mitad de los recursos globales en salares de altura— se volvió estratégico para fabricantes de autos eléctricos y gigantes tecnológicos.

En Argentina, los salares de Jujuy, Salta y Catamarca impulsan un crecimiento acelerado de proyectos. Chile, con el Salar de Atacama, mantiene liderazgo productivo, mientras Bolivia apuesta a reservas masivas aún en desarrollo. La región pasó de periferia minera a nodo geopolítico energético.

El dilema: exportar o industrializar

El modelo dominante hasta ahora es claro: extracción y exportación de carbonato o hidróxido de litio, con escaso valor agregado local. Esto genera divisas rápidas, pero limita el impacto en empleo calificado y desarrollo tecnológico.

La alternativa —más compleja— es avanzar en la cadena de valor: celdas, baterías e incluso vehículos eléctricos. Sin embargo, industrializar requiere inversiones multimillonarias, transferencia tecnológica y mercados estables, condiciones que no siempre están garantizadas en la región.

Chile ha ensayado esquemas de mayor intervención estatal y acuerdos para agregar valor. Argentina, con un marco más abierto a inversiones, busca escalar producción. Bolivia, en cambio, prioriza el control estatal con avances más lentos. Tres modelos, un mismo desafío.

Para qué sirve el litio en psiquiatría?

Impacto ambiental y tensiones locales

El litio no está exento de controversias. La extracción en salares utiliza grandes volúmenes de agua en ecosistemas frágiles, lo que genera conflictos con comunidades locales y cuestionamientos ambientales.

Si bien la industria sostiene que su huella es menor que la de los combustibles fósiles, la presión sobre acuíferos y la falta de información transparente alimentan el debate. La licencia social emerge como un factor tan crítico como el precio internacional.

¿Ventaja estratégica o extractivismo 2.0?

La pregunta de fondo es si el boom del litio permitirá cambiar la estructura productiva o si repetirá la lógica histórica de exportación de materias primas. La experiencia latinoamericana muestra que los ciclos de commodities suelen dejar beneficios limitados si no se articulan políticas industriales de largo plazo.

Hoy, la ventana de oportunidad está abierta, pero no será permanente. Nuevas tecnologías —como baterías de sodio o estado sólido— podrían alterar el mercado en las próximas décadas.

Un futuro en construcción

El litio ofrece a la región una oportunidad única en el marco de la transición energética global. Pero convertir recurso en desarrollo depende menos del mineral y más de las decisiones políticas, industriales y ambientales.

En ese equilibrio entre negocio inmediato y estrategia de largo plazo se juega si el Triángulo del Litio será motor de desarrollo o apenas otro capítulo del extractivismo latinoamericano.
https://www.carburando.com/notas/litio-en-disputa-palanca-de-desarrollo-o-nuevo-ciclo-extractivo

Chile, Litio

Chile invierte 33 veces más en desarrollo productivo del litio que en investigar cómo proteger los salares

Barinia Montoya (Mongabay Latam)12/03/2026
Portada Salar de Gorbea. Barinia Montoya (Mongabay Latam)
Desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio, el Gobierno ha inyectado más de 166 millones de dólares en desarrollo productivo y tecnológico. La investigación en temas sociales y ambientales ligadas al litio, en cambio, solo ha recibido poco menos de 5 millones de dólares. En la inversión pública en ciencia, por cada peso asignado a temas sociales y ambientales, se van 33 a lo productivo, relegando la conservación a un segundo plano. La brecha en las inversiones da cuenta de que la promesa de balancear el componente productivo con el ambiental no se estaría cumpliendo.

“Estamos construyendo un nuevo sueldo para Chile con el litio”, fue la promesa que hizo el saliente presidente Gabriel Boric en la cuenta pública el 1° de junio de 2025. La explotación de este mineral esencial para la transición energética traerá, según la promesa del hasta hace poco presidente chileno, empleo, recaudación fiscal y una ejemplar “protección medioambiental” que asegura respetar la naturaleza para proporcionar una mejor calidad de vida a los chilenos y chilenas.

Detrás de la ambición hay razones de peso: Chile posee una de las mayores reservas globales de litio en el mundo, estimadas en 9.3 millones de toneladas, según datos de 2024 del Servicio Geológico de Estados Unidos. El litio, que desplazó al cobre como el mineral de mayor potencial estratégico para el país, es el que permite almacenar y liberar energía de las baterías que impulsan los vehículos eléctricos, que lentamente van reemplazando a los que dependen de combustibles fósiles para operar.

El litio también es fundamental para el almacenamiento de energía para electricidad, lo que permite aprovechar a gran escala la energía producida por fuentes renovables como el sol o el viento. Esos dos sectores, el transporte y la generación de energía eléctrica, ambos aún dependientes en gran medida del petróleo o el carbón, son los que más emisiones de gases de efecto invernadero producen en el planeta.

Es por esto que se aprecia al litio como un recurso ineludible para la transición energética global y la electromovilidad, otorgándole a Chile un rol geopolítico de primer orden.

Desde 1979, el Estado chileno, en plena dictadura de Augusto Pinochet, se reservó la titularidad del litio y lo excluyó del sistema de concesiones mineras que rige para otros minerales como el cobre. En el caso del litio, sólo es posible su explotación bajo control estatal o mediante contratos especiales de operación de litio a terceros (llamados CEOL), en los que el Estado chileno mantiene la titularidad e impone condiciones específicas sobre la operación, las regalías y el volumen de producción.

Para maximizar la participación estatal en los beneficios, el ex Gobierno de Boric develó en abril de 2023 un marco legal exclusivo para el litio, que bautizó Estrategia Nacional del Litio (ENL). Su meta es posicionar al país como el mayor productor mundial, para lo cuál prevé que será necesario aumentar la explotación de salares, puesto que, actualmente, solo se extrae litio del salar de Atacama.

El objetivo de la ENL, que ahora ejecutará el gobierno conservador del recién posesionado José Antonio Kast, es claro: combinar el control estatal con la tecnología y el capital privado para aumentar la producción nacional, escalar en la cadena de valor (de modo que no se venda solo la materia prima sino productos con un valor agregado) y financiar con ello el desarrollo social, la diversificación económica y la innovación en el país.

Pero, por el otro lado, la Estrategia reconoce que los salares de alta montaña en cuya salmuera se encuentra el litio son “ecosistemas complejos y únicos, reservas de agua en el desierto y hogar de pueblos y culturas milenarios que debemos respetar y cuidar”. Esos humedales de altura, que engloban a salares y lagunas, son ecosistemas con balances hídricos altamente sensibles que albergan una alta biodiversidad microbiana, que es, en muchos casos, endémica a esa región. Además reúnen las condiciones para que tres de las seis especies de flamenco que existen en el mundo puedan anidar y reproducirse allí: el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis), el de James (Phoenicoparrus jamesi) y el andino (Phoenicoparrus andinus), todas en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que deberían establecerse medidas de protección para evitar su extinción.

Por este motivo, la Estrategia del Gobierno advierte que “para aprovechar responsablemente las oportunidades que ofrece el litio para Chile, resulta fundamental aumentar el potencial productivo, asegurando una máxima recuperación, un mínimo impacto en el ambiente y el diálogo y participación de las comunidades y pueblos indígenas en las áreas relevantes de cada operación”.

Para entender si el Estado chileno podrá lograr ese equilibrio entre impulso productivo y protección ambiental, Mongabay Latam calculó y contrastó la inversión pública en desarrollo de la industria y en impulso a la ciencia ambiental sobre estos ecosistemas. Para ello envió solicitudes de información a seis entidades públicas chilenas —el Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el de Minería, el de Medio Ambiente, el de Hacienda y la Corporación de Fomento y Producción (CORFO). Además, analizó los resultados del primer concurso público de investigación en litio hecho por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), brazo estatal encargado de promover y financiar la ciencia y la tecnología en Chile. Esta investigación periodística forma parte del proyecto Litio en Conflicto, liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en alianza con 10 medios de la región, entre ellos Mongabay Latam, para entender algunos de los problemas que rodean a la industria del litio en América Latina.

De las respuestas de las entidades públicas chilenas, en ocasiones fragmentadas y ambiguas, emerge un panorama: la ENL se lanzó con el pie puesto en el acelerador productivo, pero ha venido relegando la investigación socioambiental y la protección legal efectiva de los salares, que avanzan mucho más lento y con menores recursos. A pesar de que los tres rubros no son fáciles de comparar, que en ocasiones cruzan entre sí y que el presupuesto no es el único indicador de priorización de una política pública, la dimensión del gasto asignado da una idea aproximada de a qué sectores se les ha dado mayor importancia.

El mayor volumen de inversión proviene de la estatal Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), la entidad dueña de las reservas de litio. Sus fondos provienen directamente de los contratos de arriendo firmados por el Estado chileno con las dos únicas empresas que extraen litio desde el núcleo del salar de Atacama: la chilena SQM (Sociedad Química y Minera), que opera en una porción mayor de los yacimientos de ese salar, y la estadounidense Albemarle, que lo hace en una porción más acotada.

Según datos aportados por CORFO a esta alianza periodística, en octubre de 2025, la inversión comprometida en estos contratos asciende a 166 471 121 dólares, que equivalen a unos 150 800 000 000 pesos chilenos. Esta suma se destina casi en su totalidad al eje de producción y tecnología e investigación y desarrollo (I+D) y economía circular. Si bien esto responde al mandato de fomento productivo de la Corporación, los datos confirman que no hubo ninguna inversión dirigida específicamente a la protección de ecosistemas o apoyo directo a comunidades vecinas, según la información detallada entregada por CORFO en octubre del 2025.

El principal destinatario de estos fondos es el Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), una corporación de derecho privado sin fines de lucro, creado como parte de un acuerdo entre CORFO y la empresa chilena SQM Salar SpA (filial del grupo SQM) para impulsar en Chile una nueva industria de energía limpia y minería verde. Es la mayor inversión de I+D aplicada del país en su historia.

Para su operación a 10 años, el ITL cuenta con un presupuesto total de 242 917 553 dólares. De esa cifra, CORFO se comprometió con 137 539 919 dólares provenientes del erario público, mientras que la diferencia fue prometida por sus socios del instituto. Entre estos, destacan once universidades chilenas, tres grandes compañías mineras de cobre (CODELCO, Antofagasta Minerals y Escondida BHP) y empresas del rubro energético y de electromovilidad como Colbún, Enérgica City, Atamos Tec y Hydrox, además del apoyo de institutos internacionales de investigación como la Universidad de Nottingham y Fraunhofer.

Si bien la propuesta del ITL es anterior a la Estrategia Nacional del Litio, su financiamiento proviene de los nuevos contratos de SQM con CORFO. Eso lo sitúa en el centro de la nueva estrategia de industrialización, como un motor de innovación con enfoque en el valor agregado y la tecnología.

Víctor Rojas, líder de litio y cadena de valor del ITL, dijo a esta alianza periodística que el instituto “no está enfocado en desarrollar proyectos de investigación de los salares, sino que más bien apunta al desarrollo de la cadena de valor”. Esto incluye, explicó, tecnologías en materiales avanzados con propiedades superiores y esenciales para mejorar el rendimiento de baterías y componentes electrónicos, electromovilidad, economía circular (un sistema que busca extender la vida útil de los productos, eliminando residuos mediante el reuso, la reparación y el reciclaje) y almacenamiento energético.

En forma paralela, la CORFO entregó a esta alianza periodística, a través de una solicitud de información, el detalle de otros 22 986 097 dólares adjudicados a cinco proyectos enfocados en la economía circular y la electromovilidad, que provienen del contrato de arriendo que mantiene con Albemarle. Estos proyectos incluyen iniciativas como el Centro de Aceleración Sostenible de Electromovilidad (CASE), ejecutado por la Universidad de Chile para impulsar la adopción tecnológica en el sector, y la Solución Modular de Atamos Tec, que junto al proyecto Second Life Batteries, busca dar un nuevo uso a baterías desechadas integrándolas en sistemas de almacenamiento para energía renovable. La lista se completa con LiBR3 y ReBatVE, centrados en la recuperación de valor mediante el reciclaje y la reutilización de baterías de vehículos eléctricos una vez cumplida su vida útil.

A esta inversión se suma además el aporte de SQM al proyecto Núcleo Li-DIMET con 5 945 105 dólares, destinado al desarrollo y escalamiento de procesos sostenibles para la producción de litio metálico en Chile desarrollado por la Universidad de Concepción.

La suma de los aportes al ITL y a estos otros proyectos confirma que la inversión estatal destinada a impulsar el negocio supera los 166 000 000 de dólares.

Además, los datos que el Ministerio de Minería entregó por transparencia señalan que, junto con las agencias que dependen de él, ha destinado un total de 1 344 000 000 de pesos (1 483 444 dólares aproximadamente) entre 2023 y 2025. De esa inversión, 750 000 000 de pesos (unos 827 814 dólares) se han destinado a la ciencia geológica básica a cargo del Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) para estudios de recursos de litio en el salar de Atacama y otros salares. El resto se ha destinado a informes técnicos y económicos para proyectos de litio a través de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco ) y Enami.

Corfo adjudicó 22 986 097 dólares a cinco proyectos enfocados en la economía circular y la electromovilidad, que provienen del contrato de arriendo que mantiene con Albemarle.
Poca plata en ambiente y ciencias sociales

Pese a la promesa de balancear el componente productivo con el ambiental, la inversión en comprender el funcionamiento natural de los salares es significativamente más baja.

El Ministerio del Medio Ambiente (MMA), responsable de la protección legal de los salares y de la consulta indígena, informó a esta alianza periodística en noviembre de 2025, que existe un monto total comprometido de 426 198 919 pesos (unos 470 418 dólares) desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio.

De esta suma, el grueso del financiamiento surge de un convenio de transferencia de recursos entre el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y la Universidad de Antofagasta. El convenio, denominado plan para la creación de una Red de Salares Protegidos (RSP) — que considera la conservación de 26 salares y lagunas agrupados en 15 áreas protegidas naturales—, alcanza un monto total de 400 000 000 de pesos (unos 441 501 dólares). El saldo restante informado por la entidad, 26 198 919 pesos (unos 28 917 dólares), corresponde específicamente a los fondos contemplados para 2025 para gastos operativos asociados a los procesos de ocho consultas indígenas con vista a la creación de áreas protegidas.

Como resultado de ese trabajo, el 29 de enero 2026 el Gobierno chileno anunció la creación de seis nuevas áreas protegidas en la región de Atacama, en el norte del país. Todas tienen una misión común: proteger 10 humedales de altura, entre salares y lagunas. El pasado 6 de marzo de 2026, el Gobierno aprobó otras seis áreas protegidas en la región de Antofagasta.

Sin embargo, a pesar de estos hitos, aún restan pasos cruciales para completar la Red, como informó Mongabay Latam y CLIP.

Para las comunidades indígenas, el conflicto es directo: mientras la promesa de desarrollo económico y la maquinaria productiva avanzan a pasos agigantados, la resiliencia ecológica de su hábitat ancestral —cuya subsistencia depende de la salud hídrica de los salares— parece relegada a una carrera contra el tiempo y la burocracia.
Salar de Gorbea
Salar de Gorbea. Este ecosistema ubicado en la región de Atacama forma parte del nuevo Parque Nacional Salar de Gorbea, oficializado este 29 de enero. Foto: Roberto Lagos
La ciencia sale a flote a pesar del presupuesto

A pesar de que la Estrategia Nacional del Litio se lanzó reconociendo la “falta de institucionalidad” para generar conocimiento científico y tecnológico en el sector, la inversión para subsanar esta brecha, especialmente en ciencia no destinada a temas de producción del litio, es pequeña frente a los fondos tecnológicos.

La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)? lanzó un concurso público en 2024 para impulsar ‘anillos de investigación’ específicamente sobre litio y salares. En total, adjudicó un total de 5 982 580 000 de pesos (6 603 289 dólares) a 10 proyectos.

Ese financiamiento interno se dividió en tres bloques temáticos. El mayor monto, 3 161 960 000 de pesos (unos 3 489 095 dólares), se destinó al eje de productividad, tecnología y geología. Esta sección, que recibió más de la mitad del total adjudicado por ANID, se enfocó en proyectos clave para la cadena de valor y la explotación, tales como: innovación tecnológica para el reciclaje, bio-recuperación de litio de desechos electrónicos, diversificación de la industria del litio, desarrollo de tecnologías avanzadas (como la extracción directa del litio o EDL, que busca usar menos agua pero que todavía no tiene consenso científico y sigue siendo controversial en círculos ambientales) y dinámicas espacio-temporales del litio.

Sus beneficiarios fueron principalmente universidades ubicadas en el norte del país, como la Católica del Norte y la de Atacama, además de centros de investigación de la zona central como la Católica y la de Concepción.

En contraste, los proyectos del eje de biodiversidad y ecosistemas, centrados en el estudio y la conservación de la vida en los salares, recibieron 1 889 120 000 de pesos (unos 2 085 121 dólares). Es decir, la tercera parte de los fondos para investigación.

Fueron tres las iniciativas financiadas bajo este fondo: la primera, liderada por la microbióloga Cristina Dorador, se centra en los servicios ecosistémicos de los salares para comprender cómo estos microorganismos sostienen la vida en condiciones extremas. La segunda, adjudicada a la Universidad Mayor, consiste en un observatorio de sistemas salinos enfocado en la diversidad geológica y biológica de lagunas y bofedales en la región de Atacama. Finalmente, el tercer proyecto es el Observatorio de Salares Andinos (OASIS), que busca integrar datos hidrogeológicos y sociales para generar una línea de base científica robusta antes de nuevas intervenciones industriales.
salar de Huasco

Finalmente, el eje de ciencias sociales y gobernanza, esencial para la evaluación socioambiental y territorial, fue el más acotado, con 931 500 000 pesos (1 028 146 dólares), lo que representa la sexta parte de los fondos para ciencia. Este eje solo financió dos proyectos, ambos liderados por investigadores de la Universidad Católica del Norte. El primero, sobre socio-tecnologías del litio, se enfoca en analizar los desafíos para una minería más sustentable e innovadora, conectando el desarrollo de nuevas tecnologías de extracción con la dimensión social y territorial. El segundo, denominado geopolíticas de los off-sites del litio (LiOness), se centra en comprender las transformaciones sociales y materiales que la producción minera impone sobre las áreas ubicadas fuera de los salares (los ‘off-sites’). Su objetivo es ofrecer datos empíricos sobre las implicaciones de la actividad en infraestructuras y comunidades situadas lejos de las zonas de extracción.

Todos los proyectos se encuentran actualmente en ejecución, por lo que se espera que los resultados finales de esta primera generación de ciencia sobre litio y salares se entreguen a partir de 2027.

En forma paralela, el 18 de diciembre de 2025, la ANID adjudicó el Fondo de Investigación en Salares 2025. A diferencia de la primera convocatoria de “anillos”, que distribuyó recursos entre proyectos que versan sobre temas productivos, sociales y ambientales, este nuevo fondo se centró netamente en temas ecológicos con el objetivo de generar conocimiento científico que promueva el equilibrio entre la explotación minera, la conservación y el respeto a las comunidades indígenas.

Bajo una modalidad de asignación rápida, el concurso otorgó un total de 791 920 000 pesos (unos 875 000 dólares). Estos recursos se repartieron equitativamente en montos de 197 980 000 pesos para cuatro propuestas con un plazo de ejecución de 12 meses. Los proyectos seleccionados centrarán su investigación en tres ecosistemas críticos: el salar Grande, el salar Aguilar y el salar La Isla, cada uno liderado por diferentes universidades nacionales.

La suma de todos los montos destinados a conservación, biodiversidad e investigación socioambiental no alcanzan los 5 000 000 de dólares.

Para la doctora en oceanografía Verónica Molina, partícipe de una de estas iniciativas e integrante del Instituto Nacional de Litio y Salares (INLiSa), la entidad pública mandatada por la Estrategia Nacional del Litio para generar conocimiento, los proyectos de la ANID cumplen un rol social y ambiental que los grandes fondos de CORFO no cubren, abordando así problemas que van más allá del ámbito puramente productivo.

La fortaleza de los proyectos Anillos reside en su carácter interdisciplinario —es decir, que no se centran en una sola disciplina—, lo que fomenta la formación de capital humano y se materializa en un trabajo directo con las comunidades, buscando una ciencia “más vinculada a la coproducción del conocimiento”, según Molina. Este modelo de descentralización permite que la ciencia se mueva realmente a los territorios. Es precisamente por este enfoque estratégico y descentralizado que el INLiSa tiene la intención de tomar y recoger activamente esta información pública, incluso analizando convenios específicos para incorporar dentro de su plan estratégico.

El INLiSa cuenta con un financiamiento anual proyectado de entre 2500 y 2800 millones de pesos (unos 2.7 a 3.1 millones de dólares) una vez que alcance su plena capacidad operativa. Este presupuesto asegura una inversión estimada de más de 25 000 000 000 de pesos (23.3 millones de dólares) para los próximos 10 años y tiene la misión dual de generar condiciones para el desarrollo sostenible de la industria y, al mismo tiempo, preservar el valor social y ambiental de los salares. Para lograr este equilibrio, el instituto articulará cuatro ejes de trabajo que incluyen el eje científico (que busca entender la dinámica de los salares y generar un consenso), el tecnológico (que acelerará la innovación privada creando una plataforma de pilotaje y un catálogo de salmueras) y el eje social y de ciencia ciudadana, que buscarán generar información sobre el impacto sociocultural y crear un repositorio central de conocimiento, valorando el conocimiento ancestral de las comunidades.

Hernán Cáceres, director ejecutivo del INLiSa, fue consultado por esta alianza periodística por la disparidad entre la inversión productiva y tecnológica versus la ambiental y el impacto de las comunidades aledañas a los ecosistemas salinos. Cáceres advierte que clasificar los recursos de manera simple en productivos y ambientales puede ser una visión “simplificada, pues deja de lado matices que son muy relevantes”.

Para el director del INLiSa, el Estado no invierte directamente en la producción de litio, sino que financia la infraestructura social. Al gastar en estudios ambientales y diálogo con comunidades (lo que él llama “gasto habilitante”), el Estado está “pavimentando el camino” y reduciendo los riesgos de conflicto para que, posteriormente, las empresas privadas o estatales puedan operar sin los frenos que hoy genera la desconfianza territorial.

Es este rol de facilitador, según Cáceres, el que justifica el bajo presupuesto directo en las áreas de protección ambiental, contrastándolo con el gigantesco fondo tecnológico y productivo de CORFO.
“Los salares no son solo litio; son personas, comunidades, agua”

Los salares “no son solo litio; son personas, son comunidades, son el agua del desierto, son biotecnologías”, declaró el ex presidente Boric durante la presentación de la Estrategia Nacional del Litio en 2023.

Sin embargo, esta promesa de valor social y ambiental contrasta fuertemente con la realidad de la chequera del Estado chileno. Incluso con la reciente adjudicación en diciembre entregada por la ANID para investigar salares específicos, la investigación en ciencias sociales y gobernanza —clave para proteger a esas ‘personas y comunidades’— sigue recibiendo una fracción mínima comparada con el impulso industrial.

En total, las respuestas de las entidades estatales sugieren que por cada peso invertido en entender mejor los ecosistemas donde se encuentra el litio y las comunidades que les rodean, otros 33 se destinan a la productividad y la tecnología para aprovechar el mineral.

Esta disparidad presupuestaria, sumada a las millonarias inversiones en exploración, sugiere que el impulso productivo avanza a una velocidad muy superior al compromiso de protección, abriendo una grieta crítica entre el discurso de cuidado y la acción de la Estrategia Nacional del Litio.

El desafío final en Chile radica en resolver la tensión que la ex Ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, planteó recientemente: “Chile está demostrando que una política productiva, como la Estrategia Nacional del Litio, puede y debe ir acompañada de objetivos ambiciosos de protección de la naturaleza”.

Por ahora, ese desafío, aún en proceso, pone en riesgo los frágiles equilibrios de los salares y otros humedales andinos, generando un profundo interrogante sobre la capacidad real del Estado para sostener su promesa de sostenibilidad y evitar que la urgencia económica socave su patrimonio ecológico.
Litio en Conflicto

Litio en Conflicto es un proyecto liderado por el Centro

Argentina, Litio

IFC apoya a Rio Tinto en el proyecto de litio Rincón.

10/03/2026
Buenos Aires, Argentina, 10 de marzo de 2026 — La Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, se asocia con Rio Tinto para impulsar el proyecto de litio Rincón, un desarrollo greenfield de gran escala en la provincia de Salta que ayudará a Argentina a alcanzar mayor valor de su potencial en minería. Se espera que el proyecto genere empleo a lo largo de toda la cadena de valor minera, desde la construcción y las operaciones de extracción hasta el procesamiento y las cadenas de valor locales. Al mismo tiempo, la inversión en capacitación preparará a trabajadores locales para empleos de alta calidad y de largo plazo, que beneficiarán a las comunidades cercanas.

El proyecto Rincón refuerza la posición de Argentina como líder global en la producción de litio. Una vez plenamente operativo, tendrá la capacidad de producir aproximadamente 53.000 toneladas de carbonato de litio grado batería al año durante su vida útil proyectada de 40 años (y hasta 60.000 toneladas tras los esfuerzos de optimización), suficiente para abastecer a más de un millón de vehículos eléctricos anualmente.

Inversión total del proyecto: US$2.500 millones

Financiamiento de IFC: préstamo directo de US$400 millones, como parte de un paquete de financiamiento más amplio por US$1.175 millones.

Movilización de financiadores paralelos: IFC ayudó a movilizar los US$775 millones restantes para completar el paquete de financiamiento con financiadores paralelos, entre ellos BID Invest, el brazo del sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo, así como agencias de crédito a la exportación de Japón (the Japan Bank for International Cooperation: JBIC) y Australia (Export Finance Australia).

Al producir carbonato de litio grado batería a gran escala, el proyecto apoyará el empleo local y la diversificación económica en la provincia de Salta, al tiempo que fortalecerá las cadenas de suministro globales de minerales críticos. Esto se alinea con la Estrategia de Metales y Minerales del Grupo Banco Mundial, que apoya a los países para que aprovechen plenamente el potencial de sus recursos minerales, incluido el procesamiento dentro del país, de modo que más valor y más empleos permanezcan a nivel local.

El proyecto también mantendrá sólidos estándares ambientales y sociales, posicionándose como un modelo de producción responsable de litio.

“Esta inversión refleja el compromiso de IFC de apoyar el desarrollo de Argentina mediante soluciones sostenibles del sector privado en alianza con líderes globales como Rio Tinto”, afirmó Makhtar Diop, Director General de IFC. “Con un sólido cofinanciamiento internacional, estamos demostrando cómo el capital privado puede acelerar la transición energética al tiempo que genera beneficios económicos duraderos en los mercados emergentes”.

En síntesis

El Proyecto de Litio Rincón generará empleo a lo largo de la cadena de valor minera, impulsará el crecimiento económico en la provincia de Salta y posicionará a Argentina como un líder global en la producción responsable de litio, con una producción suficiente para abastecer aproximadamente un millón de vehículos eléctricos al año.

 

Acerca de IFC

La Corporación Financiera Internacional (IFC), organización que forma parte del Grupo Banco Mundial, es la principal institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado de los mercados emergentes. Trabaja en más de 100 países y utiliza su capital, sus conocimientos especializados y su influencia para crear mercados y oportunidades en los países en desarrollo. En el ejercicio de 2025, IFC comprometió una cifra récord de USD 71 700 millones para empresas privadas e instituciones financieras en los países en desarrollo, movilizando soluciones y capital del sector privado con el fin de crear un mundo sin pobreza en un planeta habitable. Para obtener más información, visite www.ifc.org (i).

Acerca de Rio Tinto

Rio Tinto opera en 34 países y 6 continentes, donde más de 61.000 empleados trabajan para encontrar mejores maneras de proporcionar los materiales que el mundo necesita. Sus principales productos —mineral de hierro, cobre, aluminio y litio— son los bloques fundamentales de un futuro más limpio e inteligente. Para satisfacer la creciente demanda, la empresa se centra en mantener a su gente segura mientras opera y desarrolla proyectos y operaciones de clase mundial. Asimismo, está comprometida con hacerlo de manera responsable, generando un impacto positivo duradero a través de una profunda experiencia, una sólida licencia social y asociaciones de largo plazo. Juntos, estamos resolviendo desafíos globales y creando éxito compartido.

Chile, Litio

“Minerales críticos”, o el nuevo capítulo extractivista del legado Boric

A fines de enero de 2026, la ministra de Minería, Aurora Williams, entregó al Presidente Gabriel Boric la tan anunciada Estrategia Nacional de Minerales Críticos (ENMC), uno de los últimos anclajes de este gobierno para potenciar la extracción desmesurada en Chile bajo la lógica de ser un “país minero” (Ver texto de la ENMC).

Por Javier Arroyo Olea y Lucio Cuenca Berger | Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA

Pese a lo rimbombante del acto de presentación, la fórmula no es desconocida: construir un paraguas que permitirá, en los próximos años, respaldar cuestionados proyectos mediante una ausencia generalizada de discusión pública profunda, pero orientada bajo los intereses del empresariado extractivo. Lo vimos con el Hidrógeno Verde, también con el litio, y ahora con los “minerales críticos”.

Y, como ha sido la lógica, este paraguas tampoco está libre de nudos y tensiones que son importantes de alertar ahora, como herencia del gobierno saliente y una hoja de ruta que puede aprovechar la administración entrante. Así, a continuación, presentamos cuatro nudos a tener en consideración:

Primer nudo: minerales críticos, recursos naturales no renovables

Seguramente todos y todas recordamos la asignatura de Ciencias Naturales en el colegio, donde una de las primeras cosas que nos transmitían era una clasificación básica de los Recursos Naturales, clasificados en renovables y no renovables.

El segundo de estos, el no renovable, siempre se ejemplificaba con el petróleo y la minería, donde los “recursos” eran extraídos y usados, pero sin ser regenerados en la Naturaleza. Una clasificación así de sencilla, que se repite más allá de las aulas de la educación chilena, ni siquiera llegó a las mesas de quienes construyeron la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, siendo un concepto omitido a diestra y siniestra sin contar con mención ni su respectiva consideración en página alguna del documento; es decir, en simple, no se considera el aspecto finito de los recursos mineros, sobre los cuales el gobierno estableció la amplificación de su explotación, por lo que para esta administración, que se autoproclamó en sus orígenes como “ecologista”, los minerales en la naturaleza y nuestros territorios son infinitos, a disposición del interés extractivo.

Para abundar más en la gravedad de esta omisión, hay documentos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente que entregan una definición oficial de Recurso No Renovable, planteando que “son aquellos recursos que poseen una capacidad finita de extracción y aprovechamiento. Estos no pueden ser regenerados de forma natural después de su explotación”, y es una definición universalmente conocida y usada por organismos de Naciones Unidas, criterio que por razones de soberanía, de sostenibilidad y en particular por justicia intergeneracional, debieran ser considerados.

Segundo nudo: Críticos o Estratégicos

La opción de adoptar el concepto de Minerales Críticos y no Minerales Estratégicos no es menor. El gobierno omitió las recomendaciones entregadas en estudios encargados a la Comisión Chilena del Cobre Cochilco y al Banco Interamericano de Desarrollo BID que planteaban la importancia de utilizar la denominación de Minerales Estratégicos para el caso de la estrategia chilena, dada las características de su economía y la abundancia de estos minerales en su territorio, pero también porque en Chile el sector industrial y manufacturero tiene bajo desarrollo, y el país no es un gran consumidor de minerales ni otras materias primas, desde fuentes internas ni provenientes del exterior.

A pesar del peso de los argumentos, el Comité convocado por el Gobierno, con una amplia composición de intereses mineros, adoptó el concepto de “minerales críticos”, lo justifica desde “una perspectiva flexible y adaptativa”, porque considera, por una parte, la “participación consolidada o potencial en el suministro global de aquel mineral”, y por otra parte “el reconocimiento de este como crítico por las economías relevantes”.

Este enfoque cruza toda la Estrategia, en el sentido que esta busca profundizar el Chile extractivista, cuando se establece como principal objetivo “consolidar a Chile como proveedor confiable y responsable de minerales críticos a nivel global”.

Por el carácter de bienes naturales (recursos) mineros no renovables, que Chile posee en abundancia y son requeridos por las economías industriales del norte global, debieran ser considerados Estratégicos desde una visión de soberanía económica, de sostenibilidad, y considerando las potencialidades que tienen estos, en una perspectiva de incorporación de ciencia y tecnología para plantearse alternativas al Desarrollo en un horizonte de postextractivista

Tercer nudo: Chile ya tiene una participación relevante en la minería global

Surge la pregunta, ¿Por qué es necesaria una Estrategia Nacional de Minerales Críticos?
Chile ya tiene un papel muy relevante en la producción minera global, especialmente en algunos minerales ahora denominados “críticos” o “de la transición”. A continuación, algunos datos:

Chile ya es el primer productor mundial de Cobre – Cu (23 %), también de Renio (53%) , y es el segundo productor mundial de Litio – Li (24 %), Molibdeno – Mo (18%) y Boro – B (11 %) (Cochilco 2023). También tiene extracciones muy favorables en Oro, Plata, Hierro y Potasio. Hay que considerar que la gran mayoría de estas minerías están en manos transnacionales privadas, por ej. el Cu en 70%, el Litio en 100% .

La otra cara de estas cifras mineras, nos habla de territorios precarizados ambiental y socialmente, asolados por la contaminación y la falta de agua, varios de ellos territorios en sacrificio, con aportes cuestionables en calidad y cantidad de empleo, y escuálidos aportes por Royalty y Tributación.

Si bien la retórica de la ministra de Minería y el Presidente Boric, tras la presentación de esta Estrategia aparece como muy loable, la representante de esta cartera, al presentar la ENMC, destaca a esta actividad económica como la “que ha forjado la identidad del país y de sus territorios, pero hoy, además, está llamada a contribuir de manera decisiva al futuro del planeta”, dice que entre las convicciones y visión de Estado tiene “una responsabilidad global: el suministro confiable y responsable de nuestros minerales críticos es fundamental para la transición energética del planeta y el fortalecimiento de sectores estratégicos para la vida humana”.

Lo cierto es que antes de hacer y dar a conocer esta Estrategia, los gremios mineros y las empresas, ahora convertidos de principales causantes de la crisis climática en nuestros salvadores, vienen transmitiendo que Chile debe aumentar considerablemente la extracción de Cobre en los próximos años, donde la reactivación de anuncios en inversiones en minería lo comprueban.

La Estrategia Nacional del Litio se plantea llegar a ser el primer proveedor mundial, hoy es el segundo con un 24% luego de Australia que tiene 47%, por lo que también debe a lo menos triplicar la extracción de Litio en los próximos años. Al parecer el sector minero transnacional ya tenía sus metas trazadas y su nueva retórica construida, la ENMC se viene a alinear y dar algunos grados de legitimación llevándola a ser una “nueva” política de Estado.

En distintas partes del documento de ENMC se define como propósito “consolidar a Chile como un proveedor confiable y responsable de minerales críticos a nivel global, contribuyendo tanto a los desafíos globales de abastecimiento de minerales como localmente, al bienestar de las comunidades y a la justicia territorial”. Ser “proveedor de minerales” es mantener y ampliar el modelo primario exportador, también denominado extractivismo minero, en un país con una profunda mega sequía, con territorios fragilizados por la fuerte presencia minera y con un prometido “valor agregado” que no toma forma ni peso.

Cuarto nudo: participación, consulta y conflictos

Chile tiene reservas de Cobre del orden de 190 millones de Toneladas (Informe “Mineral Commodity Summaries, January 2025” del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), actualmente en Chile se extraen 5,6 millones de Toneladas anuales en cifras de 2025; de mantener este ritmo de explotación, quedaría Cobre para 34 años.

De acuerdo a las proyecciones de inversión y extracción para los próximos diez años (Cochilco 2026), hay una cartera de inversiones proyectadas de US$104.549 millones, lo que elevaría la extracción a 6,03 Millones de Toneladas de cobre anual al año 2033, a ese ritmo de extracción, las reservas de Cobre se acaban en 30 años. Ni para el Cobre, ni tampoco para los otros minerales priorizados en la ENMC, se considera las reservas cuantificadas y hasta cuanto hay de disponibilidad al intensificar la explotación de los minerales, sin que paralelamente se esté pensando en la reparación socioambiental de los territorios y en actividades económicas de reposición al extractivismo minero.

Para intensificar y aumentar la explotación minera, sólo si consideramos el Cobre, con leyes mineras que van descendiendo, con rocas más duras, minas a más altura y mayor profundidad, se requerirá más energía, más agua, más insumos químicos, se generará más contaminación al aire y el suelo, más relaves y en definitiva más territorios precarizados y comunidades afectadas.

Pero, evidentemente, acá no solo se tiene en la mira al cobre, sino al conjunto de minerales que están en este largo y estrecho territorio. Y en base a eso mismo, obviamente, no basta con consultarle solo al “ecosistema minero”, denominación (eufemismo extractivista para revestir de vida una actividad que aporta más en el sentido inverso) que les gusta usar a autoridades, empresarios y académicos, que se reconocen bajo un mismo interés, aumentar la extracción minera sin límites, y sin considerar a los pueblos indígenas, comunidades y regiones realmente involucradas en esta Estrategia.

En esta línea, la ausencia de una participación pública, realización de consulta indígena e, incluso, una evaluación ambiental estratégica, son deficiencias que se repiten bajo esta y las anteriores administraciones del Estado, toda vez que buscan acelerar lo más posible la lógica rentista que ha primado sobre Chile durante las últimas décadas, por lo que la participación abierta y discusiones profundas vendrían a ser, a criterio de los columnistas de medios empresariales y los propios defensores irrestrictos del gobierno, piedras de topes para la inversión. Pero no hay pronunciamientos que den cuenta de que la consulta ciudadana sobre el Anteproyecto de la ENMC se hizo en un tiempo muy acotado, con poca participación, donde en general se repite la presencia del “ecosistema minero”, partes interesadas suplantando lo que debiera resolver el conjunto del país.

Nos encontramos, así, ante una nueva jugada del gobierno saliente que allanará el camino a la entrante ultraderecha, pero también a una desregulación generalizada en múltiples aspectos de la vida de la población de Chile y la proliferación de conflictividades socioambientales. Mientras se afilan los dientes los intereses mineros, comunidades y organizaciones sociales se han sostenido en una defensa de los territorios cuya vocación productiva no es la que se les impone, sino que aquella que nunca les han permitido discutir ni construir, y mucho menos aplicar.

Posiblemente, esta Estrategia -que nace del tan anhelado vínculo de la alianza público-privado- en el marco de la configuración que se ha dado en el nuevo consenso extractivista- será un impulso para acrecentar las tensiones locales ante un aceleramiento de proyectos extractivos, cuya “frontera”, desde hace años, dejó de ser el norte del país y la Cordillera de los Andes. Ahora, al igual que con estrategias como la del litio, el hidrógeno verde o el propio Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, el empresariado nacional y transnacional se sentirá con el respaldo de la institucionalidad para avasallar en los territorios.

Pero son esos mismos territorios los que han sostenido sus resistencias, y donde se reconoce que esta Estrategia no refleja sus intereses ni mucho menos su participación y proyección. Son las comunidades y la población, que se ha sostenido en redes de organización en distintas escalas, las que ya conocen el relato minero, el impacto de ser condenados históricamente a ser un país extractivista y cómo el Estado subsidiario se ha sustentando en privatizar y mercantilizar las necesidades de los pueblos.

Asimismo, con esta acumulación de experiencia histórica, serán las mismas (y más) organizaciones y comunidades que sostendrán sus legítimas luchas frente al interés avasallador de empresas y gobierno; las que seguirán construyendo defensa territorial y se abren camino, progresivamente, a la construcción de alternativas que nazcan desde las verdaderas necesidades de la población y la Naturaleza.

https://olca.cl/oca/informes/Apunte-de-trabajo_Estrategia-Nacional-de-minerales-Criticos.pdf

Litio, Minería en general

Extracción de minerales raros: Una disputa con repercusiones ambientales y sociales

08/03/2026 EFE
La extracción de litio provoca daños ambientales y consecuencias para las comunidades locales en Bolivia, Argentina o Chile, donde, de acuerdo a ONG’s ecologistas, grandes extensiones de ecosistemas están afectados por esta actividad, como el salar boliviano de Uyuni.

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentado a principios de marzo, señala que Latinoamérica «tiene el 25% de las reservas de metales raros», entre ellos, «el 45% del litio y el 35% del cobre».

Asegura que el litio, uno de los minerales más utilizados en la fabricación de baterías, podría potenciar el crecimiento de la región, y que se prevé que «la demanda global aumente entre un 470% y un 800% para 2050».

Asimismo, con el objetivo de ampliar las zonas mineras en Argentina, el presidente de ese país, Javier Milei, impulsa la reforma de la Ley de Glaciares aprobada en 2010, una normativa pionera en Latinoamérica en la protección de los glaciares y de zonas periglaciales como reservas estratégicas de agua.

Cuatro relatores de Naciones Unidas han expresado recientemente en una misiva su preocupación por «el posible impacto que dicha iniciativa podría tener sobre el cambio climático y en el goce efectivo de los derechos humanos».

En Ecuador, tras la aprobación en referéndum en 2023 del cese de la extracción de petróleo en el Parque Nacional de Yasuní, se ha apostado por la minería. Así, a finales de febrero, la Asamblea Nacional (Parlamento) aprobó una nueva ley de minería del gobierno de Daniel Noboa, con la oposición tajante de los pueblos indígenas.

La ley pretende generar ingresos fiscales y divisas que contribuyan a la sostenibilidad y estabilidad del Estado ecuatoriano, pero que ha generado controversia al evadir la consulta previa obligatoria para actividades mineras y «flexibiliza los controles ambientales en favor de las grandes empresas», según la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie).

Además, ha generado controversia al permitir la retirada de material pétreo en el 3% del territorio que no forma parte del Parque Nacional de las Islas Galápagos, Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1978.

En España, la extracción de litio ha generado gran inquietud a los vecinos de Cáceres, por un proyecto que, de aprobarse, estaría a escasos dos kilómetros de esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Los colectivos AmA Cáceres y Salvemos la Montaña han informado de que presentarán nuevas alegaciones contra el permiso de investigación minera (que podría tener carácter extractivo), al afectar a un acuífero subterráneo que es una de las principales reservas de agua de esta ciudad extremeña y encontrarse en una Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA).

En Galicia, los proyectos de Corcoesto (oro), Touro (cobre), San Finx (volframio), Doade (litio), Penouta (coltán), Varilongo (volframio), Corcel (cobalto), Silán (feldespato) y San Juan (volframio) han sido «tumbados o paralizados» a través de la movilización social encabezada por el activismo medioambiental, según Ecologistas en Acción.
https://www.bancaynegocios.com/extraccion-de-minerales-raros-una-disputa-con-repercusiones-ambientales-y-sociales/

Chile, Litio

La empresa estatal chilena acusa ante la justicia a francesa Eramet de «entorpecer» un proyecto de litio

Santiago (Chile) (AFP) – La empresa estatal chilena Enami acusa a la francesa Eramet de «entorpecer» un proyecto de explotación de litio que no le fue adjudicado, según un escrito presentado ante la justicia al que accedió la AFP y que puede culminar en una demanda.
05/03/2026
Rodrigo Arangua / AFP/Archivos
Enami se refiere a Eramet como «la futura demandada» y la acusa de «entorpecer el proyecto» de litio a través de la presentación de una serie de acciones legales, según una solicitud de acceso a documentos presentada en enero por la estatal chilena ante un juez civil en Santiago.

La estatal chilena Empresa Nacional de Minería (Enami) descartó a Eramet y firmó en septiembre de 2025 un contrato con Rio Tinto, la segunda minera más grande del mundo, para la explotación de tres salares en el desierto de Atacama, en el norte de Chile: Aguilar, La Isla y Grande.

La apuesta conjunta busca extraer hacia 2032 unas 75.000 toneladas de carbonato de litio al año. Chile es el segundo productor mundial de este mineral, clave en la transición energética.

«Tenemos la obligación de ejercer todas las acciones que el derecho nos confiere para defender los intereses de la empresa», afirmó el miércoles el vicepresidente de la estatal Enami, Iván Mlynarz.

«Los antecedentes están en tribunales y esperamos que la justicia se pronuncie», agregó.

El grupo francés Eramet anunció en noviembre de 2023 la compra de concesiones mineras que comprenden los terrenos donde se ubican los tres salares que explotarán Enami y Rio Tinto, por 95 millones de dólares.

Pero esa adquisión no comprende al litio, cuya explotación en Chile sólo puede darse en acuerdo con el Estado.

Según Enami, el grupo francés adquirió esas concesiones mineras sabiendo que no incluían la explotación del litio y «con el único objetivo de mejorar sus chances de una eventual asociación» con la estatal para explotar este mineral.

Pero no fue escogida y «las pertenencias mineras que pensó utilizar como ventaja para ser seleccionada, ahora las utiliza para entorpecer el proyecto», de acuerdo a la solicitud judicial presentada.

Contactada por la AFP, la empresa francesa explicó escuetamente que sus acciones corresponden a «medidas para proteger sus derechos como concesionario minero en los salares altoandinos y sus alrededores».

Chile tiene la mayor reserva mundial comprobada de litio, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos. El metal es utilizado en la fabricación de baterías de autos eléctricos y artículos electrónicos.

Rio Tinto invertirá unos 3.425 millones de dólares en el proyecto minero, según Enami.

Es su segunda asociación de este tipo en Chile, pues en 2025 la multinacional firmó un acuerdo con la cuprífera estatal Codelco para extraer litio de Maricunga, el segundo yacimiendo más importante a nivel mundial.
https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20260304-chile-inicia-una-batalla-judicial-contra-la-francesa-eramet-por-entorpecer-un-proyecto-de-litio

Argentina, Litio

El litio argentino en el mapa de EE. UU.: producción récord y dependencia estratégica

16/02/2026
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) destacó que la producción de litio en Argentina creció un 66% en 2025, consolidando al país como un proveedor clave. En un mercado global donde el precio repuntó en el segundo semestre del año, la alianza entre el Triángulo del Litio y Washington se vuelve central frente a la competencia de China.

El panorama de los minerales críticos ha cobrado una nueva dimensión estratégica tras la difusión del informe Mineral Commodity Summaries 2026 del Servicio Geológico de EE. UU. (USGS). El documento identifica al litio como uno de los minerales donde la importación estadounidense supera el 50% de su consumo interno, situando a la Argentina y Chile como proveedores de casi la totalidad de sus compras externas (un 97% del total).

Durante el último año, la producción de la Argentina experimentó el crecimiento más vigoroso a nivel global. El país pasó de producir 13.800 toneladas de litio metálico en 2024 a 23.000 toneladas en 2025, lo que representa un incremento superior al 66%. Este salto productivo permitió al país sostener el ritmo pese a las proyecciones globales y se espera que la tendencia continúe al alza debido al ramp-up de proyectos activos y la entrada en operación de nuevos yacimientos.
Precios en alza y el impulso de las baterías

Tras un periodo de precios deprimidos, el valor del litio mostró un quiebre de tendencia en la segunda mitad de 2025. Impulsado por la demanda de vehículos eléctricos (EV) en China y Europa, así como por la construcción de grandes baterías estacionarias para redes eléctricas, el precio del carbonato de litio aumentó un 11% hacia finales del año pasado.

A nivel mundial, el mercado de baterías absorbe el 88% de la producción de litio. En este contexto, Estados Unidos busca blindar su suministro mediante el Project Vault, un plan que garantiza precios mínimos y la acumulación de stocks a través de un fondo de 12.000 millones de dólares, integrando a la Argentina en su red de aliados estratégicos.
El factor geopolítico y la «narrativa» del sodio

El dominio del suministro primario de litio se ha convertido en un campo de batalla geopolítico. Aunque China controla más del 60% de la capacidad de procesamiento, su debilidad reside en las reservas iniciales («aguas arriba»). Los datos del USGS revelan que el «Triángulo del Litio» sudamericano (Argentina, Chile y Bolivia) suma 64 millones de toneladas de recursos, una cifra seis veces superior a las reservas chinas.

Ante esta dependencia, el gigante asiático ha impulsado una narrativa sobre las baterías de ion de sodio como reemplazo. Si bien son más económicas y abundantes, estas baterías poseen una densidad energética muy inferior a las de litio, lo que limita la autonomía de los vehículos. Expertos del sector consideran que esta estrategia busca deprimir los precios mundiales del litio, aunque los resultados actuales del mercado indican que la demanda del «oro blanco» sigue siendo insustituible para la transición energética de alta performance.
https://www.elinversorenergetico.com/el-litio-argentino-en-el-mapa-de-ee-uu-produccion-record-y-dependencia-estrategica/?amp=1