El gobierno de Dilma Rousseff intenta que el Congreso brasileño apruebe un proyecto de ley para establecer un Nuevo Código de Minería. La iniciativa, antes que defender la soberanía sobre los bienes comunes del país es una herramienta para facilitar la extracción de minerales a bajo costo.
Diferentes organizaciones sociales del país conformaron el Movimiento Nacional en Defensa de los Territorios Frente a la Minería (MNDTFM) y han realizado diversas actividades de protesta y difusión para evitar que se apruebe esta medida. En junio de este año Dilma envió el proyecto al Congreso con carácter de urgencia, lo que implicaba que reciba un tratamiento extraordinario que evitaba el debate público y obligaba a ambas cámaras a debatir la ley en 45 días.
Ayer el presidente de la bancada oficialista en el Senado Wellington Dias se reunió con la presidenta en Brasilia donde recibió la autorización para eliminar el carácter de urgente. No obstante, días atrás el ministro de Minas y energía Edison Lobão se había encargado de presionar a los parlamentarios, advirtiendo durante una audiencia en el Senado que «los senadores se deberán comprometer a votar la propuesta de forma rápida para que la urgencia sea retirada.»



La Agencia Nacional del Petróleo (ANP, órgano regulador) anunció este martes que subastará en noviembre próximo concesiones para explorar y explotar 240 bloques con reservas de hidrocarburos en siete diferentes cuencas sedimentares
CONCEICÃO do MATO DENTRO, Brasil—Las montañas que rodean esta ciudad rural del interior de Minas Gerais contienen un rico filón de mineral de hierro, pero también fueron testigos de uno de los errores más costosos en la historia de la minería.
La nueva térmica del grupo controlado por el multimillonario Eike Batista tendrá una capacidad de generación de 56 megavatios y será construida en la cuenca del río Parnaíba, en donde la OGX es propietaria de gigantescas reservas de gas natural.
El proyecto es importante para convencer a los detractores del empresario brasileño