Latinoamerica

Contra la megaminería, el pueblo iluminado

La amenaza de la minería en un pueblo no surge de un día para otro, es un mal que va germinando poco a poco, silenciosamente. Mucho antes de que el boletín oficial de turno anuncie el inicio de la fase de información pública de un proyecto de explotación, las empresas promotoras ya llevan mucho andado.

Normalmente todo comienza con una pequeña empresa local, que se hace con la concesión de los derechos mineros y, con ello, también con la complicidad y favores de los gobiernos locales y autonómico. En muchos casos, podría decirse que el gobierno municipal llega la convertirse en una corporatocracia, en la que quien ostenta el poder, los alcaldes y concejales, toman decisiones favorables a determinadas corporaciones en detrimento del pueblo. Estos gobiernos, normalmente regidos por alcaldes con poca formación y aún menos escrúpulos, van sucumbiendo a los encantos de la minera, que les vende humo a precio de oro, o el metal que se precie según el yacimiento objeto de explotación. Y, a medida que estas empresas aumentan su control sobre la toma de decisiones en los municipios en los que pretenden instalarse, las administraciones serán menos capaces de resistirlas y defender a sus propios ciudadanos.

Cuando la pequeña empresa ya está asentada es cuando empieza a trabajar en el nuevo proyecto de explotación, para lo cual se aliará con una multinacional con más experiencia en el sector y, sobre todo, con más solvencia financiera. Juntas crearán una nueva empresa, que no hará mucho ruido hasta que el proyecto sea público, normalmente cuando la mayoría de la gente esté de vacaciones, con “agostosidad” probablemente.

Las empresas de este tipo, aunque lo intenten, no pueden comprarlo todo.

Lo primero que intentan estas compañías en cuanto sale a la luz el proyecto de explotación minera es buscar la licencia social, la aprobación de la comunidad local, y para eso emplearán todo tipo de estrategias, en las que no escatimarán recursos económicos. Desde charlas informativas en las que tratarán de vender el proyecto como la única y gran oportunidad de crecimiento del entorno, que generará cientos de empleos directos y seguramente miles indirectos, no sin antes convencer al vecindario de que el suyo es un ayuntamiento en declive, y ellos están aquí para venir a salvarlos de la más absoluta miseria.

Primero ofrecen empleo local en la empresa concesionaria o en otras afines, y así van allanando el terreno, embaucando a una parte de la población, a la que además amenazarán con posibles despidos por una supuesta falta de trabajo si la mina no consigue la autorización para operar.

Pero las empresas de este tipo, aunque lo intenten, no pueden comprarlo todo. No pueden comprar las voluntades de las vecinas y vecinos afectados por sus proyectos extractivos, que se verán en el deber de organizarse para defender lo suyo, las tierras, el medio, el agua, sus modos de vida, totalmente incompatibles con la minería especulativa y tóxica, en todos los sentidos de la palabra.Así surgen estas plataformas vecinales, que en los siguientes meses o años en el peor de los casos se tendrán que enfrentar ineludiblemente a las tretas de la minera para salirse con la suya.

Ahora ya no hay vuelta atrás, ya hay dos pesos en la balanza: de un lado la minera, junto con la corporación municipal a la que domina y los empleados de la misma que ya no tienen elección, y del otro el resto del vecindario organizado para tratar de impedir que la empresa consiga explotar la mina.

Pero hay un elemento más, la Administración que decide sobre el proyecto; ¿en qué lado se posiciona?, ¿a quién debe defender primeramente? La respuesta puede parecer tan sencilla como decir que la Administración debe seguir la ley, más la realidad parece ser muy distinta en la mayor parte de los casos. No es inusual que los departamentos de Minas o Medio Ambiente miren para otro lado cuando reciben quejas sobre las sospechosas actividades de estas empresas, o que pongan mil y una trabas administrativas a los afectados por la posible futura explotación a la hora de acceder a determinada información sobre el expediente.

Cuanto mayor sea la fuerza social que consigan las organizaciones ciudadanas, más agresiva será la campaña de lavado de imagen de la promotora. Primero intentarán desacreditar a sus opositores, tratando de vincular en todo momento su postura contraria a la mina a cuestiones ideológicas y partidistas. Los tacharán de iluminados, agitadores profesionales, ecoloxetas, alborotadores y todo lo que se les vaya ocurriendo. Pero normalmente esa campaña de desprestigio no les es suficiente, pues esos grupos sociales, aun sin ser expertos en el ámbito de la minería o del medio ambiente, no tienen más remedio que trabajar a destajo para proteger sus propias vidas ante la amenaza de la minería destructiva. Es por eso que la empresa intentará venderse como una industria sostenible, respetuosa con el medio y con el resto de actividades económicas, y para eso necesitan la complicidad de grandes medios de comunicación, a los que no dudarán en pagarles caras publirreportajes a doble página en los que contar las bondades de sus planes para la comunidad.

Algo habitual en estas campañas de las mineras es la contratación de personas estratégicas, conseguidores de voluntades y de la tan ansiada licencia social. Así, no es raro que formen parte de su plantilla concejales de un partido favorable al proyecto o presidentes de alguna asociación influyente en el entorno.

La empresa nunca tratará de mejorar el proyecto presentado ante la Administración, pues tiene muy calculado cuál es la forma más barata de conseguir los mayores beneficios posibles, y cualquier adaptación a la legalidad o al menor daño a las personas y al medio ambiente le supondrá perder ganancia, que es lo único que busca. Las inversiones que hará antes de conseguir el sí de la Administración serán solamente para hacerse con el máximo apoyo popular posible. Como mucho presentarán informes firmados por técnicos con cierto renombre, seguramente del ámbito universitario, que siempre parece dar cierto caché a cualquier estudio técnico.

Pero las multinacionales mineras tienen la billetera grande y la conciencia pequeña, y todo les parece poco en su afán por conseguir el vil metal, por lo que no escatimarán en gastos y organizarán visitas guiadas de todo tipo al yacimiento, sobre todo de escolares, a quienes puedan hacer ver que toda la labor que realizan es ejemplar y respetuoso con el medio. Y si en la zona hay algún club deportivo con cierta categoría no han tardar en intentar patrocinarlo, ofreciéndole una suculenta cifra de dinero que de otro modo les sería muy difícil de conseguir, y cada vez que ese equipo salga al terreno de juego lucirá el flamante nombre de la empresa en la camiseta, y así se venderá como una gran entidad que apoya y fomenta la vida saludable y los valores deportivos. Cualquier cosa sirve para comprar sociedad.

¿Hasta dónde están dispuestas a llegar estas empresas con la especulación minera? ¿Tienen límite sus intentos de manipulación? ¿Por qué los gobiernos permiten que estas entidades los manejen a su antojo? ¿A cambio de qué?

Sin duda, una vez que una minera pone el pie en tu municipio, ya no hay vuelta atrás, o estás con ellos o estás contra ellos, lo que viene siendo contra la destrucción, contra la contaminación, contra la explotación de tus recursos y de tu modo de vida, contra el daño a la salud. Si ves la minera llegar prepárate, porque te va a tocar luchar.

 

Fuente:https://movimientom4.org/2019/01/contra-la-megamineria-el-pueblo-iluminado/

Latinoamerica

La modernidad contra la vida: el orden “extractivo-minero” como el desorden ecológico de los pueblos

Los regímenes mineros a gran escala, sean abiertos o subterráneos, para la extracción de oro, cobre o plata, entre otros, establecen una autoridad minera desde la cual produce su realidad fáctica, es decir, su presencia y pertinencia es justificada a través de engendrar deseos, modos de ver, soñar y sentir para apropiarse de los territorios constitutivos de otras territorialidades (como las territorialidades de vida que resultan de los metabolismos sociales de los pueblos para su supervivencia en la tierra).

Dicho de otra manera, los regímenes mineros (extractivos), categoría que propone Horacio Machado (2017), son una manifestación tanto de la política que expropia las energías y la materia de comunidades enteras, como de la implantación de un orden necropolítico (políticas de muerte) que articula y dispone de toda la complejidad viviente, o sea, el trabajo humano y la naturaleza, para producir capital en beneficio de pocos empezando por el control de lo que llamamos agua. Todo esto está asociado con la colonialidad de la Naturaleza cuyo único fin es convertir la materia viviente en el “combustible” del molino satánico (Polany 2010) del capital y de la modernidad.

Esto lo saben muy bien los capitalistas con sed de oro, porque sus beneficios y privilegios dependen de la capacidad de control que tienen sobre los pueblos empezando por el control material y energético que, a nuestro modo de entender, comienza con la expropiación de lo que está hecho el ser humano y toda especie viviente: el agua. Por eso, entendemos que “el orden extractivo-minero no es más que el desorden ecológico de los pueblos”.

Este desorden ecológico (Porto Gonçalves 2014) tiene que ver con la construcción de una geografía minera que dispone de la geograficidad del agua, es decir, al disponer del agua desequilibra la sostenibilidad de la reproducción agroalimentaria de las comunidades que consumen, grafían y se apropian de este líquido para mantener su cultura. A nuestro entender, y siguiendo a Porto Gonçalves, “el agua debe ser entendida en cuanto territorio, es decir, en cuanto inscripción de la comunidad en la Naturaleza”, porque ella, el agua, no está por fuera de ningún pueblo, incluido el moderno o los modernizados que creen estar desmaterializados y fragmentados de todos los ciclos ecosistémicos. Por tal motivo hablamos de una geograficidad del agua que está plenamente gestionada por los metabolismos sociales y comunitarios, entiéndase su gestión y administración para la reproducción de la vida.

Donde hay agua hay vida. El agua es trabajada y cuidada para la permanencia tanto del ser humano como de la Naturaleza, la cual infelizmente es absorbida por la geografía minera cuya secuela es la parálisis de la resiliencia ecosistémica de la vida. No se hace paradójico que este “sector energivoro”, a pesar de las cantidades exorbitantes de agua que emplea en todo el proceso de extracción, sea una “industria seca y árida”. En otras palabras, el extractivismo-minero produce sed como sacrificio pagado para el mantenimiento de los privilegios económicos/raciales en el norte global a costa de la destrucción de los pueblos ya racializados, es decir, los territorios donde habitan los diversos pueblos son desvalorizados por la transferencia de la escasez y muerte.

La extracción del agua: acumulación y contaminación

El extractivismo-minero en América Latina está repleto de ejemplos como para emitir no solamente un juicio científico, sino histórico. Si es que la historia tiene algún sentido para vernos desde otros horizontes de vida, dé el porqué cuando la minería moderna-metalífera toca el símbolo agua – y no nos referimos al símbolo químico de H2O, sino a los trazos simbólicos desde la cual es significada y apropiada para la vida – la acumula y la contamina. En Argentina el proyecto Potasio Rio Colorado usa 86,4 millones de litros al día en una población cuyo consumo es de 280 litros por persona a la semana. En Bolivia el proyecto Sinchi Wayra usa 24.4 millones de litros por día donde cada persona tiene acceso a 30 litros por semana. En Honduras, el proyecto San Andrés usa 480 mil litros de agua al día, cuyas personas tienen acceso al agua sólo durante 8 horas por semana. Otro caso extremo, es el Cerrejón en Colombia, donde se usa 17 millones de litros al día, cuyos habitantes sólo tienen acceso a 0,7 litros por día, este último caso es ampliamente documentado porque constituye un hecho insobornable al decir de Augusto Ángel Maya (2013). Vemos, pues, que el uso intensivo del agua establecido por el orden del extractivismo-minero es constitutivo del desorden del ciclo del agua para los pueblos. Niños mueren de literal sed. Esta es la verdadera “fractura hídrica” constitutiva del desequilibrio ecosistémico. Esto sin mencionar la cantidad de energía eléctrica que necesita este sector para impulsar las máquinas de trituración y de pulverización de las montañas y de la tierra.

Además del uso intensivo del agua, hay que agregar otro tipo de relacionamiento asociado a la contaminación. Dice Edgar Isch (2010) que “la acumulación de los recursos naturales en pocas manos y particularmente la del agua, ha estado ligada a mayores daños ambientales”. Quiere decir que al “acaparamiento hídrico” le es constitutivo los “activos tóxicos” como resultado de la relación establecida entre la minería moderna con el agua, cuyo trasfondo es entender el ciclo del agua como si estuviera por fuera de todo contexto viviente.

Hace tres años en el Estado de Minas Gerais, sucedió uno de los desastres más representativos de la historia en América Latina, asociado al rompimiento de una represa que contenía aproximadamente 62 millones de mde lodo tóxico. Su recorrido fue aproximadamente de 650 kilómetros desde el origen de la afectación hasta la desembocadura en el Océano Atlántico, impactando los ecosistemas alrededor de la cuenca del Río Doce. Como resultado del desastre perdieron la vida 19 personas y como producto de la contaminación los pescadores, los ribereños, los agricultores y los indígenas del pueblo Krenak perdieron su territorialidad simbólica: formas particulares de existencia humana. Lo anterior es una manifestación de la colonialidad en la Naturaleza que es constitutiva de la minería moderna.

Toda la geografía minera-moderna está marcada por estos dos factores, a saber, el de la acumulación y el de la contaminación como hecho colonial sobre los territorios cuya finalidad es quitarle agua a los pueblos como resultado de la concentración de este líquido y la imposibilidad de consumo en contextos de abundancia hídrica por la contaminación. No quedan dudas que el tipo de relacionamiento establecido entre minería-moderna y agua de los pueblos, altera el ciclo reproductivo de los mismos, en tanto que los pueblos están siempre intrínsecos en el ciclo del agua.

En el encuentro con el ciclo del agua

A pesar de estos hechos tan lamentables para nuestros pueblos, aun los sujetos con subjetividad burguesa hablan del “uso racional y eficiente de los recursos naturales”, como si todo se resumiera al empleo de las técnicas eficientistas y “buen” manejo y administración de la disposición de los sistemas vivos, como si se tratase de una buena gestión ambiental de la relación entre los seres humanos y el agua.

Hay que decirlo de una buena vez: ¡esa relación no existe! No se trata de armonizar el desencuentro de la cultura moderna y la naturaleza como generalmente es tratada desde “la racionalidad instrumental como si fuera un tema de especialistas” (Porto Gonçalves, 2014), sino de reconocer que somos agua, de allí la territorialidad contenida en ella. Es con y en el agua que nos encontramos todos los seres vivientes. Por eso el extractivismo-minero es inviable para la humanidad toda y para el planeta vivo.

El ciclo del agua está en todo y no puede ser tratada por visiones simplificadoras de los buro(tecno)crátas. Generalmente sigue siendo tratada desde la visión de los científicos no comprometidos con la comunidad, como si se tratase de una “superficie liquida” donde la radiación solar la transforma en vapor y después en nubes para finalmente ser condensada y precipitada, dando origen a los cuerpos de agua como los ríos, lagos y riachuelos para después empezar el ciclo de nuevo. Esta es la manera desde la cual se nos explica el funcionamiento de este ciclo, que ilustra muy bien esa separación entre ser humano y naturaleza, además da la idea como si dicho ciclo fuera eterno sin alteración posible.

Nuestro cuerpo humano es 70% agua y nuestra sangre es el 83% agua, si esto es así, el ciclo del agua está contenido en nuestro cuerpo que siempre se renueva en ese movimiento propio de la vida cuando consumimos los alimentos, cuando nos vestimos o simplemente transpiramos. Ya deberíamos de saber que todo está hecho a base de agua, los cereales, las frutas, legumbres y todo el proceso agrícola productivo se sustenta por la incorporación del agua. Es decir, todo el mercado, y no me refiero propiamente al capitalista, está constituido por el agua, porque eso somos. Entonces, el ciclo del agua debe de entenderse desde esta visión integradora de la vida entre cuerpos y territorios de manera espiral, o sea, intercambios de energías y de materia que se dan en el tejido de lo que es la vida. No es por acaso que toda resistencia comunitaria contra el extractivismo-minero inicie con una preocupación por el agua como núcleo de discusión política y epistemológica de las luchas socioambientales en el continente.

 

Sociedades en movimiento con el agua

Las luchas contra el extractivismo-minero en toda América Latina no es simplemente un fanatismo ecológico de unos cuantos o un pachamamismo como lo ha querido reconocer un geógrafo anglosajón de moda en los centros académicos universitarios, sino que es la defensa de la existencia humana en su diversidad cultural de los pueblos, porque saben que sus cuerpos materialmente y científicamente están hecho de agua y atados a la tierra. Por eso es que el agua, como dice Porto Gonçalves (2014), se filtra en todo, en el aire, en la tierra, en la agricultura, en la industria, en nuestra casa, en definitiva, en nuestro cuerpo. Es el agua y sus formas de apropiación la que mejor refleja, que cualquier otro tema en la actualidad, las contradicciones políticas y culturales por su disputa territorial, al involucra un conjunto de representaciones y visiones que se tienen sobre ella.

De acuerdo con lo anterior, y a nuestro entender, el agua, y en consecuencia la vida, no debe ser comprendida desde la visión fisicalista y del “biologicismo eficiente” propio del pensamiento moderno que reina en el extractivismo-minero y en muchas autoridades ambientales, por el simple fato comunal de que el agua está contenida en los cuerpos de los pueblos. Para mantener el “flujo energético y ecológico” se comienza con la defensa del agua y se termina en la posibilidad de la reproducción de la vida contra el orden necropolítico del extractivismo-minero y de la capitalización de la naturaleza. Si esta es la lógica, toda sociedad en movimiento (Zibechi 2017) en el actual contexto de crisis civilizatoria-ambiental, se caracterizará por llevar y profundizar esta discusión, ya no como lo hídrico, sino como territorio y como cuerpo en permanente cambio con el ciclo de la reproductividad, que es el agua.

 

Fuente:https://movimientom4.org/2019/01/la-modernidad-contra-la-vida-el-orden-extractivo-minero-como-el-desorden-ecologico-de-los-pueblos/

Ecuador

Minería amenaza ‘destruir’ Reserva Cotacachi-Cayapas

La mayor riqueza de aves de Ecuador está en la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas. También es una de las mayores fuentes de agua. Y no lo es todo, en su subsuelo tiene metales preciosos.

Ese es el ‘imán’ para que empresas mineras abran 22 posibles frentes con la intensión de explorar y explotar el terreno. Por ahora están fuera de la reserva y sin trabajar, pero los comuneros advierten que si no los frenan, no solo que los sacarán a ellos, sino que se apropiarán del  patrimonio natural.

“Allá es una tierra de nadie, por eso pedimos ayuda”, advirtió Raúl Vaca, vocero de los comuneros. Juntos lograron reunir en un solo espacio a los representantes de Fiscalía, Consejo de Participación Ciudadana, Gobernación, Prefectura, Municipio de Quinindé, Arcom y los ministerios del Ambiente y Agricultura, para hablar del tema.

Entre los compromisos está el cruce de información para lograr desgraficar las supuestas concesiones; empezar la acción para que un Juez aplique medidas cautelares y, de ser necesario -dijo el representante de Gobernación- elevar la advertencia hasta la Presidencia de la República para que disponga el uso de las fuerza pública. (MGQ)

 

Fuente:https://www.lahora.com.ec/noticia/1102218439/mineria-amenaza-destruir-reserva-cotacachi-cayapas

Mexico

Exigen a López Obrador detener la minería en Acacoyagua

Han mencionado que la actividad minera ya ha tenido consecuencias en la salud esencialmente de mujeres, niños y niñas.

La Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), el Frente Popular por Defensa del Soconusco (FDPS) y Otros Mundos A.C dirigieron una carta con más de mil 700 firmas para exigirle al presidente de la República se detenga la actividad minera en el municipio de Acacoyagua.

El Frente Popular recolectó un aproximado de 1796 firmas para que el Ayuntamiento Municipal de Acacoyagua no otorgue ningún permiso de uso y factibilidad de suelo para alguna actividad minera dentro del municipio, informó un comunicado.

Cabe destacar, que de las 26 mineras activas en el estado, 13 se encuentran en ese municipio.

“Somos testigos y testigas de los impactos a la salud, alimentación y medio ambiente de la minería a la tierra y a nuestros cuerpos, pues desde 2012, los proyectos de explotación de Titanio, denominados “sustentables” por el Estado han contaminado el ambiente, bosques y mantos acuíferos” comunicaron.

Así mismo, la organización detalló que los ríos Cacalita, Chocolate y Cintalapa, que sirven a la comunidad en sus actividades diarias, están contaminados y como consecuencia ha ocasionado daños a la salud física y emocional.

“Creemos que es necesario que la sociedad y los gobiernos entendamos el riesgo que viviríamos si se formulan más políticas del modelo extractivo minero” acodaron.

El Frente Popular es parte de REMA y el Movimiento Mesoamérica contra el Modelo Extractivo (M4), por lo que desde su experiencia de cooperación de información confirmaron que no conocen ningún proyecto minero que sea sustentable y que no cause daño a la tierra, el agua y la salud.

Finalmente, la organización chiapaneca pidió a las autoridades gubernamentales estatales y federales acabar con el poder de corrupción y la impunidad, además de recordar que el modelo extractivo tiene la capacidad para acabar con las comunidades y la salud mental de cada uno de los pobladores.

 

Fuente:https://www.chiapasparalelo.com/noticias/chiapas/2019/01/exigen-a-lopez-obrador-detener-la-mineria-en-acacoyagua/

Colombia

¿Pueden los Alcaldes suspender actividades mineras en sus municipios?

El ingeniero de petróleos Julio Vera y el abogado ambientalista Rodrigo Negrete debatieron si los Alcaldes están facultados para suspender actividades mineras en sus territorios.

La decisión del alcalde de Jericó, Antioquia, Jorge Pérez Hernández, de suspender las actividades de exploración minera de la multinacional Anglo Gold Ashanti en la finca La Mancha, a las afueras de ese municipio, revivió el debate sobre la autonomía de las comunidades y el poder de decisión sobre el subsuelo de la Nación.

El debate llegó a los micrófonos de Partida W con el ingeniero de petróleos Julio César Vera y el abogado ambientalista Rodrigo Negrete.

Vera argumentó que el subsuelo le pertenece a la Nación y, por lo tanto, las decisiones que se tomen sobre este deben ser tomadas por las autoridades competentes que pueden tocar decisiones con base en argumentos técnicos y científicos. Señaló que en determinaciones como la del caso de Jericó, Antioquia, priman las verdades a medias y el miedo infundado, lo cual genera que los entes municipales decidan bajo manipulación. Expresó que en el país se debe dejar de estigmatizar al sector de hidrocarburos y extractiva, sino que se debe trabajar conjuntamente entre el Estado y las comunidades para traer el desarrollo y crecimiento económico al país.

Por su parte, Negrete dijo que los Alcaldes sí pueden suspender ese tipo de actividades gracias a sentencias de la Corte Constitucional que, a pesar de dejar sin piso las consultas populares, dio viabilidad para que los concejos municipales pudieran detener los proyectos extractivos. Fue enfático en que el Estado y las multinacionales han acudido, en varias ocasiones, al chantaje para manipular a los ciudadanos con el argumento de que si no se permite la minería legal, esos territorios serán copados por actores ilegales. Aseguró que la industria extractiva de un país no puede estar por encima de la vida y de los derechos fundamentales de su población, pues esta destruye sus entornos que han padecido el abandono del Estado en su papel de brindar seguridad, entre otros, a los líderes ambientalistas.
Fuente:http://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/pueden-los-alcaldes-suspender-actividades-mineras-en-sus-municipios/20190129/nota/3856995.aspx
Latinoamerica

Desastre minero deja en evidencia fallas en protección ambiental

A tres años de que una represa operada por la minera brasileña Vale S.A. se rompiera y vertiera 45 millones de metros cúbicos de desechos tóxicos sobre el río, un evento similar volvió a ocurrir el viernes 25 de enero en otra instalación de la empresa, lo que deja en evidencia que no se han aprendido las lecciones necesarias para proteger el ambiente en estos proyectos.

El reciente desastre sucedió en la ciudad de Brumadinho, en el estado de Minas Gerais, y liberó cerca de 11 millones de metros cúbicos de lodo de minería en el río Paraopeba, afluente del río São Francisco, uno de los más importantes de Brasil y de América del Sur.

El anterior evento ocurrió el 5 de noviembre de 2015, en la ciudad de Mariana, cuando se rompió la represa del Fundão —controlada por la minera Samarco, una joint-venture entre Vale S.A. y la anglo-australiana BHP Billiton— y barrió casas, miles de animales, arrasó una villa cercana y mató a 19 personas, antes de alcanzar y contaminar la cuenca del río Doce con metales pesados como hierro, manganeso, aluminio, plomo y arsénico.

Si bien el material contaminante que llegó al ambiente este año es mucho menor, la situación se transformó en tragedia humana: hasta el cierre de la edición de este artículo se registraban 84 muertos y 276 desaparecidos.

Mientras rescatistas, autoridades y científicos hacen su trabajo, este martes 29 de enero el gobierno brasileño publicó una resolución que determina la fiscalización de todas las represas del país, especialmente en «aquellas clasificadas como poseedoras de ‘Daño Potencial Asociado’ a la vida humana de alto nivel o de ‘Riesgo’».

Asimismo, recomienda a los organismos fiscalizadores que “exijan de los agentes fiscalizados la inmediata actualización de los respectivos planes de seguridad de la represa y evalúen la necesidad de remoción de instalaciones de soporte a los emprendimientos ubicados en el área de influencia de las represas”.

Ambiental y humana

En una rueda de prensa, el presidente de la compañía, Fábio Schvartsman, afirmó que la tragedia de Brumadinho es más humana que ambiental, por el gran número de víctimas. En tanto, minimizó el daño ecológico: “En los desechos solo había sílice, por lo que casi no hay riesgo para el ambiente”, señaló.

No obstante, la comunidad científica no coincidió con esta afirmación. “La cantidad de muertos coloca a la tragedia como una de las mayores del sector de la minería en el mundo. Pero es impreciso decir que no habrá riesgo para el ambiente”, declaró a Scidev.Net el ingeniero Leo Heller, coordinador del Grupo de Investigación en Políticas Públicas, Derechos Humanos en Salud y Saneamiento del Instituto René Rachou.

Heller —también relator especial de los Derechos Humanos al Agua y el agotamiento Sanitario de la ONU— agregó que “es probable que los impactos económicos de Mariana se repitan en Brumadinho” y destacó los efectos sobre la salud humana debido a pérdidas de familiares. “Muchas familias no recuperarán siquiera los cuerpos de seres queridos, y esto genera importantes impactos en la salud mental”, dice.

Según Heller, comparado con el desastre de Mariana, el lodo de la represa de Brumadinho puede no tener muchas sustancias tóxicas, pero las lluvias que cayeron pueden revolver el fondo del río y traer a la superficie sustancias que estaban sedimentadas, como muestra un estudio publicado en diciembre.

En él, los investigadores demuestran que la contaminación con metales pesados que afectó la cuenca del río Doce en 2015 ​​recorrió cientos de kilómetros desde el lugar del accidente, y que la concentración de cada uno de estos metales puede variar de localidad a localidad, dependiendo de condiciones como la cantidad de lluvias.

“Conforme observamos en nuestra investigación, el lodo trae una gran cantidad de metales pesados en partículas o disueltos en el agua. En el caso de Brumadinho, además de sílice, deben existir elementos raros, que generalmente se encuentran en concentraciones mayores en los residuos de la minería. Y, como fue en el caso de Mariana, también existe el problema de la turbidez», resalta la bióloga Gabrielle Quadra, del Laboratorio de Ecología Acuática de la Universidad Federal de Juiz de Fora, en Minas Gerais, autora del estudio.

De acuerdo con los investigadores, el aumento de la toxicidad y la elevación en los niveles de turbidez del río Paraopeba pueden tener impactos en el río São Francisco, y las consecuencias de ello pueden afectar a las hidroeléctricas y el abastecimiento de agua, aunque el grado aún es incierto.

El río São Francisco tiene 2.700 kilómetros de largo y 168 afluentes, baña cinco estados y 504 municipios; en su cuenca están nueve importantes centrales hidroeléctricas.

“Mariana nos enseña que esos desastres traen un aumento en las concentraciones de metales pesados, aunque no estén presentes en el lodo, sino en los sedimentos. La trayectoria del fango revuelve lo que ya está sedimentado”, observa Heller. La extensión de eso, según el experto, solo se sabrá mediante un monitoreo continuo.

Fallas en la protección del ambiente

Para el geólogo Klemens Laschefski, del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), no se aprendió nada con la catástrofe de Mariana en términos de seguridad y protección.

“El desastre muestra la total debilidad de la gobernanza ambiental. El tráfico de influencias permite que las empresas manipulen los procesos decisorios y posibilita que esos desastres ocurran. En esa coyuntura, los problemas de Mariana no se resolvieron, las familias afectadas no fueron ni siquiera reasentadas y las empresas no fueron castigadas. La vulnerabilidad y el sufrimiento de los afectados pueden repetirse”, dijo Laschefski, que desde 2015 investiga la situación de los afectados y las acciones adoptadas por el Estado y las empresas.

El experto detalla que en 2018 Vale logró —a través de la Secretaría de Medio Ambiente del estado— que la Mina de Brumadinho pasara de la categoría LAC2 —que exige cautela mayor en el análisis— a la categoría LAC1, que facilita la adquisición de la licencia ambiental por más diez años.

 

Chile

SEA invalida proyecto Quebrada Blanca de minera Teck tras alegato de comunidades indígenas en Tarapacá

El Servicio de Evaluación Ambiental resolvió iniciar el procedimiento de invalidación administrativa de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) del “Proyecto Minero Quebrada Blanca Fase 2”. Ahora la compañía tiene un plazo de diez días hábiles para que se pronuncie respecto de la solicitud de invalidación presentada.

Cotinuar leyendo está noticia en el siguiente link:https://www.elmostrador.cl/mercados/2019/01/29/sea-invalida-proyecto-quebrada-blanca-de-minera-teck-tras-alegato-de-comunidades-indigenas-en-tarapaca/

Chile

Están vendiendo Chile al mejor postor: Jugada de minera australiana logra reducir terrenos de Parque Nacional Patagonia, lugar rico en oro y plata

El gobierno redujo en casi 5 mil hectáreas la superficie de la red de protección, que fue impulsada por el gobierno de Michelle Bachelet, para beneficiar a la empresa australiana Equus Mining.

Nuevamente un caso ambiental involucra al gobierno de Sebastián Piñera luego de que se diera a conocer que parte de los terrenos del Parque Nacional Patagonia fueron entregados a una minera australiana.

Se trata del proyecto minero Los Domos que pertenece a la empresa australiana Equus Mining, que se está impulsando a través de su división sudamericana Southern Gold, según consigna Interferencia.

La determinación del ejecutivo va en contra de un decreto que ingresó a la Contraloría General de la República el gobierno de Michelle Bachelet, donde se promulgaba el Parque Nacional Patagonia en la región de Aysén como parte de la Red de Parques de la Patagonia en la que se establece la creación de tres nuevos parques, y la ampliación de las áreas de protección entre las regiones de Los Lagos y Magallanes.

El proyecto minero se comenzó a desarrollar el 2017 cuando se tramitaron las primeras autorizaciones de concesiones mineras en el Juzgado de Letras de Chile Chico. Se trata de 19 plataformas de perforación que cuentan con 12 concesiones mineras, que se encuentran ubicadas a 18 kilómetros al suroeste de Chile Chico y a casi 400 metros de la Reserva Nacional Jeinimeni.

Las reuniones entre la minera y las autoridades, registradas bajo la ley de lobby, comenzaron en octubre 2017, momento en que seguía Bachelet en el poder. Durante el gobierno de Sebastián Piñera, ya se han dado 3 encuentros, en el primero de ellos estuvo presente el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward.

“Se detectó, por parte del ministerio, la realización de actividad minera ilegal en terrenos fiscales al interior de la Reserva Nacional Lago Jeinimeni por parte de la empresa minera Equus Mining”, dijo el ex ministro.

En la instancia, además anunció que se coordinarían con el Consejo de Defensa del Estado para interponer las acciones judiciales que fueran pertinentes.

Frente a esto, en diciembre de 2018, representantes de la Corporación Privada Para El Desarrollo de Aysén, de la Agrupación Social y Cultural Aysén Reserva de Vida y de la Corporación Para El Desarrollo Sustentable del Lago General Carrera, denunciaron el proyecto ante la Superintendencia de Medio Ambiente por incumplimiento de la normativa ambiental.

“No cabe dudas que el proyecto en cuestión debió ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental en aplicación de la letra p) del artículo 10 de la Ley número 19.300; ello por tratarse de un proyecto cuyas obras o actividades se desarrollan: a) Al interior de un Sitio Prioritario para la Conservación de la Biodiversidad; b) al interior de una Zona de Interés Turístico; c) y, pese a existir controversia al respecto, a no más de 160 metros de los límites de la Reserva Nacional Lago Jeinimeni”, dice la denuncia.

Un nuevo antecedente tendría que ver con el número de plataformas de perforaciones que presenta la empresa. Si bien en su información oficial habla de 19 plataformas de perforación, se contradice con una presentación de uso personal que, en inglés, presenta el proyecto con 41 perforaciones hasta septiembre de 2018. En el artículo 3 del reglamento del SEIA se indica que se debe someter al sistema todos aquellos proyectos que consideren 40 o más plataformas.

Este dato será incorporado en la investigación que actualmente encabeza la Superintendencia de Medio Ambiente.

Hoy la batalla de los ayseninos es en contra de la actividad minera que, como el proyecto Los Domos, está llegando a la región sin que la ciudadanía se entere y preocupando al sector turístico. Bajo un lema casi idéntico al que crearon en el pasado, con la amenaza de Hidroaysén, marcharon en octubre de 2018 por las calles de Coyhaique, Cochrane, Puerto Cisnes y Puerto Río Tranquilo.

Un grupo de personas sostenía un cartel que decía: “El agua vale más que el oro. Patagonia sin mineras”.

Fuente:https://www.chileokulto.cl/estan-vendiendo-chile-al-mejor-postor-jugada-de-minera-australiana-logra-reducir-terrenos-de-parque-nacional-patagonia-lugar-rico-en-oro-y-plata/?cn-reloaded=1

Chile

Tronaduras en Isla Riesco: en el año en que Chile será anfitrión de la cumbre climática el gobierno partió fallando

Solo diez años nos quedan para salvar al mundo como lo conocemos y evitar sufrir peores impactos. La explotación de la Mina Invierno en Magallanes implica más carbón, por tanto, más aumento del nivel del mar, más sequías y más ciudadanos impactados innecesariamente. Es fundamental que el tema climático y energético esté abordado seriamente en los programas de Gobierno, incluyendo el apagón fósil y la transición justa para los trabajadores de ese sector, que deberán relocalizarse en trabajos vinculados al desarrollo de energías limpias. De otra manera, deberemos enfrentarnos a un dilema existencial: o actuamos urgentemente, teniendo en cuenta el mundo que dejamos, o empecemos a armar las valijas para dejarlo antes de lo previsto.

 

Naciones Unidas estableció el 28 de enero, como el día Mundial por la Reducción de Emisiones de Co2, como un recordatorio de uno de los mayores desafíos que enfrenta la humanidad en el siglo XXI. El año que dejamos atrás estuvo marcado por eventos climáticos extremos como los incendios forestales en Grecia y California , olas de calor en Medio Oriente, inundaciones de Nigeria a Japón, o un súper tifón en Filipinas. Y Chile no se queda atrás. Según un estudio de la organización Germanwatch, está entre los 10 países más afectados por los impactos del cambio climático: mayores sequías, incendios forestales y riesgo por el aumento del nivel del mar.

Continuar esta noticia en el siguiente link: https://www.elmostrador.cl/destacado/2019/01/29/tronaduras-en-isla-riesco-en-el-ano-en-que-chile-sera-anfitrion-de-la-cumbre-climatica-el-gobierno-partio-fallando/

Brasil

Un especialista en minería advirtió que otros diques mineros podrían romperse en Brasil

Según Luiz Jardim Wanderley, de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro , «en aproximadamente el 10% de los diques del estado de Minas Gerais no se ha certificado la estabilidad o no hay suficiente información sobre seguridad»

Otros desastres como el Brumadinho podrían ocurrir en Brasil, teniendo en cuenta que casi el 10% de las 450 represas del estado de Minas Gerais carecen de condiciones de seguridad satisfactorias, advirtió Luiz Jardim Wanderley, especialista en minería de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (UERJ).

Un dique de la mina Corrego do Feijao, operada por el gigante minero Vale, se rompió el viernes pasado en Brumadinho (a 60 km de Belo Horizonte) y provocó una descomunal marea de lodo que arrasó con todo lo que había en su camino, con saldo provisorio de 60 muertos y casi 300 desaparecidos.

En 2015, la rotura de otro dique, del que Vale era copropietario, tuvo lugar en el municipio de Mariana, a 120 km de Brumadinho, dejando 19 muertos y el peor desastre ambiental de Brasil, con la contaminación del Río Doce, que llevó los residuos hasta el océano, a 650 km de distancia.

_¿Cómo evalúa el riesgo de un nuevo desastre como los de Mariana y Brumadinho en Brasil?

Probablemente tendremos otros casos, que podrían ser de una amplitud menor, pero también peores. En aproximadamente el 10% de los diques del estado de Minas Gerais [donde ocurrieron estos dos desastres] no se ha certificado la estabilidad o no hay suficiente información sobre seguridad.

Así que se puede decir que una cantidad relativamente grande de presas con condiciones de seguridad inadecuadas permanecen en servicio en ese estado.

—¿A qué se puede atribuir estos problemas de seguridad?

Cuando los precios de las materias primas cayeron [en 2015-2016, años en los que Brasil experimentó una recesión histórica], las empresas tuvieron que hacer recortes en el presupuesto, lo que pudo afectar a áreas como la seguridad y el mantenimiento.

Hay que esperar a la investigación, para saber si Vale ha reducido sus controles sobre los diques, incluso después de la catástrofe de Mariana.

Por ahora, no tenemos idea de la magnitud de la tragedia de Brumadinho. Más de tres años después, no sabemos realmente el alcance exacto de la de Mariana, que sigue afectando la vida cotidiana de las orillas del Rio Doce.

—¿Qué podemos esperar del gobierno de Jair Bolsonaro en términos de prevención de riesgos?

Este gobierno no parece dispuesto a reforzar los controles para la preservación del medio ambiente y el comportamiento de las empresas. Considera que las empresas operan de manera responsable, por sí mismas, lo que no es el caso, como hemos visto.

 

Fuente:https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/01/28/un-especialista-en-mineria-advirtio-que-otros-diques-mineros-podrian-romperse-en-brasil/