Una breve historia de la fiebre del oro fallida (por ahora) de la industria espacial. ¿Estamos preparados para desarrollar una pujante industria minera que vaya más allá de la frontera terrestre?

En el mejor de los mundos, Chris Lewicki y Peter Diamandis podrían haber cambiado el curso de la civilización humana. Su inicio, Planetary Resources, se lanzó en 2012 con el modesto sueño de extraer asteroides para obtener minerales, metales, agua y otros objetos de valor. El currículo vitae y las conexiones de los fundadores le dieron a la idea chistosa una legitimidad institucional: Lewicki había trabajado en las misiones más importantes de la NASA, como los
rovers Spirit y Opportunity, y Diamandis era un espacio bien conocido: el impulso del turismo. Junto con un tercer socio, Eric Anderson, Planetary Resources había recaudado US$50 millones para 2016, de los cuales US$21 millones provinieron de inversionistas de renombre, entre ellos Eric Schmidt de Google y el cineasta James Cameron.
En poco tiempo, un competidor llamado Deep Space Industries (DSI) apareció en la escena. Recaudó mucho menos efectivo: solo US$3.5 millones, complementados por algunos contratos gubernamentales. Pero tenía sus propios partidarios de alto ...