El 27 de diciembre de 2009 fue asesinado Mariano Abarca Roblero frente a su domicilio en la cabecera municipal de Chicomuselo, Chiapas, México. Su lucha contra la empresa minera canadiense Blackfire fue tenaz. Los directivos canadienses lo acusaron falsamente para lograr su prisión. Pero luego de varios días salió libre.
Lo intentaron sobornar, sus trabajadores y funcionarios lo amenazaron, fue golpeado, amedrentado, acusado injustamente. Habló con congresistas, con diversas organizaciones y medios de comunicación, con la misma embajada de Canadá en la ciudad de México. Nada lo detuvo para defender la Madre Tierra, los derechos humanos de la población ante la extracción de la barita que ya afectaba los ríos, la salud de la población, las viviendas y otros derechos humanos. Al final, decidieron su asesinato.



Sin contratiempos, JDC Minerales abandonó este jueves Tlamanca. “Como ustedes lo ordenaron”, dijo uno de sus funcionarios. Y los chinos cumplieron.
La Paz, Baja California Sur. La pugna publicitaria entre ambientalistas (en contra de la minería tóxica) y la empresa representante del proyecto Los Cardones se intensifica.