Chile, Litio

La carrera por el litio en Chile bajo el gobierno de Kast

El presidente Kast, que asumió en marzo pasado, promete a los inversores una vía más rápida hacia uno de los minerales más codiciados del mundo.
John Bartlett 31/05/2026

Kast plantea una estrategia más liberal respecto de la explotación del litio que su antecesor, Gabriel Boric.
IVAN ALVARADO. REUTERS

A lo largo de las llanuras áridas que comparten Chile, Argentina y Bolivia, una cadena de salares de gran altitud azotados por el viento se ha considerado durante mucho tiempo fundamental para la transición energética mundial. Este trío de territorios es el Triángulo del Litio, que alberga más de la mitad de las reservas conocidas de este mineral en el mundo. El litio es necesario para las baterías de los vehículos eléctricos y otras tecnologías de energía renovable.

Chile posee la mayor parte del triángulo, con una cadena de salares al oeste de los Andes. Estos yacimientos de salmuera ricos en minerales se extienden hacia el sur desde el vasto Salar de Atacama. El litio se extrae principalmente de esta salmuera, que se encuentra a unos 10 metros por debajo de estos lagos. En otras palabras, se trata de un lucrativo corredor de litio.

El nuevo gobierno de Chile está dando señales de un giro radical en el enfoque del país respecto al litio, uno de sus activos más estratégicos. La política nacional de recursos ha cambiado en los últimos años, lo que ha dejado a empresas, comunidades e inversores navegando por un panorama incierto.

Gabriel Boric, el anterior presidente, vio una forma de reforzar los ingresos mediante la renacionalización parcial del litio con su Estrategia Nacional del Litio (ENL) de 2023. Pero sus planes, cuidadosamente trazados, han recibido un duro golpe por parte de José Antonio Kast, el ultraconservador que asumió el cargo el 11 de marzo. Kast promete un cambio de rumbo abrupto.

Una de las primeras medidas del gobierno de Kast fue poner las carteras de Economía y Minería bajo el mando del mismo ministro, Daniel Mas, una señal de que el crecimiento económico, la agilización de la concesión de permisos y la política minera avanzarán al unísono. Como dijo Kast durante su campaña presidencial: “Nuestro enfoque se centra en reducir la carga regulatoria y tributaria, y garantizar seguridad de manera que se habilite un mercado competitivo y se atraigan nuevas inversiones”.

Esto significa que Kast debe ahora gestionar un delicado equilibrio entre las relaciones de Chile con Estados Unidos y China. Mientras tanto, están en juego algunos de los ecosistemas andinos más frágiles.
Estrategia inconclusa

La ENL de Boric tenía como objetivo garantizar que Chile fuera el mayor productor mundial de litio, al tiempo que reforzaba el papel del Estado en el sector y mantenía una normativa medioambiental estricta. También creó una red de áreas protegidas, con el objetivo de proteger el 30% de ellas para 2030, de las cuales hasta la fecha se ha protegido el 7,7%. Esta campaña de nacionalización dio lugar a la empresa Novaandino Litio, una empresa conjunta entre la empresa estatal de cobre Codelco y el gigante químico chileno SQM. Novaandino Litio se constituyó en diciembre de 2025 y cuenta con licencias para operar en el Salar de Atacama hasta 2060.

El marco de la ENL sigue nominalmente vigente bajo el mandato de Kast, pero, aparte de Novaandino Litio, sus proyectos licitados siguen a la espera de aprobación. Kast probablemente adoptará un enfoque diferente, advierte Francisco Urdinez, director del Núcleo Milenio sobre los Impactos de China en América Latina y el Caribe (ICLAC).

“En última instancia, la ENL quedó inconclusa por el gobierno anterior y la actual administración no tiene interés en impulsarla”, explica Urdinez, “porque los valores de esa política van en contra de su estrategia económica general. Quizás me equivoque, pero no creo que la ENL vaya a ninguna parte, al menos durante los cuatro años que Kast esté en el poder”.

Como indicio de este cambio de enfoque, el Ministerio de Minería afirmó que su objetivo es: “garantizar que los proyectos se desarrollen de manera efectiva, utilizando los instrumentos establecidos por el marco legal vigente y brindando certeza a los inversionistas que creen en nuestro país”.

Chile sigue ocupando el segundo lugar, tras Australia, en producción nacional de litio. Ambos países representan aproximadamente el 59% de la producción mundial. Pero parte de este esplendor ha comenzado a desvanecerse. En los últimos años se han descubierto importantes yacimientos nuevos en otros lugares y, sumado a la caída del precio hasta aproximadamente una cuarta parte de su valor de noviembre de 2022, el entusiasmo se ha disipado.
Ecosistemas frágiles

Hasta ahora, Kast ha tratado de debilitar la protección medioambiental. En su primera semana en el poder, el presidente derogó 43 decretos medioambientales promovidos por Boric. Esto supuso la pérdida del estatus de protección asignado a algunas especies en peligro de extinción y acabó con una legislación que habría convertido a Chile en el cuarto país del mundo con mayor superficie de áreas marinas protegidas. Entre los decretos anulados se encontraban seis que creaban áreas protegidas en salinas y lagos de altura andina.

Las comunidades que viven cerca de los salares temen que el mantra de “lo primero son los negocios” de Kast haga que el salar sufra las consecuencias, ya que la presión para acelerar la concesión de permisos ejerce presión sobre las evaluaciones ambientales y la consulta a las comunidades.

La extracción de litio de la salmuera extrae agua de los sistemas subterráneos que sustentan las zonas de cría de los flamencos y los humedales. Un estudio de 2024 reveló que el Salar de Atacama (el salar más grande de Chile) se está hundiendo entre 1 y 2 cm al año debido a esta extracción.

“Como resultado del aumento de la evaporación del agua de los estanques de litio, estamos observando una menor cobertura vegetal, una disminución de las poblaciones de flamencos y la pérdida de lugares de anidación, así como daños en las estructuras microbianas de las zonas de humedales”, explica la doctora Cristina Dorador, microbióloga que ha estudiado exhaustivamente los ecosistemas de los salares.

El salar de Maricunga alberga el segundo yacimiento de litio más grande de Chile. Codelco está estudiando un proyecto de 900 millones de dólares con Rio Tinto, el gigante minero con sede en el Reino Unido, y se prevé que comience la producción en 2030.

“El complejo del salar de Maricunga es un lugar sagrado para el pueblo colla”, explica Cindy Quevedo, conteniendo las lágrimas mientras describe los impactos de este proyecto para su pueblo y su territorio. Es presidenta del Consejo Nacional Pueblo Colla, una organización representativa indígena que agrupa a las comunidades colla.
Entre Washington y Beijing

La carrera por el control de las cadenas de suministro mundiales de baterías se está acelerando. Chile se encuentra ahora atrapado entre los intereses de dos superpotencias: Estados Unidos y China. Esta última se ha posicionado de manera dominante en lo que respecta a las cadenas de suministro de minerales, y Estados Unidos, bajo el mandato del presidente Trump, ha tratado de contrarrestar esta situación, especialmente en América Latina.

Kast parece haber tomado partido muy rápidamente: en su primer día en el cargo, regresó apresuradamente de su ceremonia de investidura en la ciudad costera de Valparaíso para firmar un acuerdo sobre minerales críticos con Estados Unidos. Su aliado de extrema derecha, el presidente argentino Javier Milei, también ha firmado un memorando de entendimiento con Estados Unidos.

Sin embargo, el equilibrio no se centra tanto en el litio específicamente como en la relación económica más amplia. China sigue siendo el mayor comprador de cobre de Chile —una relación comercial que mueve miles de millones al año—, lo que le da a China una influencia significativa.

“Creo que el objetivo ahora es utilizar el litio y otros metales como moneda de cambio de favores geopolíticos”, afirma Urdinez. “Parte del objetivo de esos memorandos con EE. UU. es impedir que China acceda a ciertos minerales y elementos clave, como las tierras raras”.

Las empresas ya han sufrido pérdidas por inversiones en la industria del litio. Los planes para una planta de baterías de BYD de 290 millones de dólares y una instalación de Tsingshan de 233 millones de dólares se descartaron el año pasado cuando los precios del litio se desplomaron. Tianqui Lithium, otra empresa china, posee una participación considerable en SQM, pero las empresas chinas siguen siendo actores minoritarios en el mercado del litio chileno, sin poder de decisión.

Independientemente de la política que aplique el gobierno de Kast, el acceso al litio depende actualmente de un marco regulatorio establecido por el Estado. En la actualidad hay diez proyectos a la espera de aprobación, y Corfo ha declarado que estos se respetarán.

Con una posible avalancha de inversiones en litio asomándose en el horizonte si se debilitan las regulaciones, las comunidades temen que los ecosistemas y los hábitats sufran las repercusiones.

“Vivo aquí, en las montañas; ¿por qué debería tener que afectar y destruir mis tierras sagradas para ofrecer soluciones a personas de otro continente que no han dejado de emitir CO₂?”, pregunta Quevedo.

“Estamos pagando las consecuencias sociales y medioambientales para crear una solución al cambio climático, un problema que no hemos creado nosotros”.

John Bartlett es un periodista británico que vive en Santiago de Chile. Ha escrito para The Guardian, The New York Times, Americas Quarterly y BBC News.

Este artículo fue originalmente publicado por Dialogue Earth.
https://www.pagina12.com.ar/2026/05/31/la-carrera-por-el-litio-en-chile-bajo-el-gobierno-de-kast/

Chile, Litio

Los salares de Chile y la carrera por el litio que ni China ni EE. UU. quieren perder

El presidente Kast promete a los inversores una vía más rápida hacia uno de los minerales más codiciados del mundo, pero esto supone una amenaza para los ecosistemas que los rodean

Un flamenco en el Salar de Atacama, el mayor salar de Chile y el centro neurálgico de la extracción de litio del país. Ahora, el gobierno quiere ampliar esta actividad, pero existen preocupaciones sobre el impacto en los ecosistemas (Imagen: John Elk III / Alamy) John Bartlett 19/05/2026

A lo largo de las llanuras áridas que comparten Chile, Argentina y Bolivia, una cadena de salares de gran altitud azotados por el viento se ha considerado durante mucho tiempo fundamental para la transición energética mundial. Este trío de territorios es el Triángulo del Litio, que alberga más de la mitad de las reservas conocidas de este mineral en el mundo. El litio es necesario para las baterías de los vehículos eléctricos y otras tecnologías de energía renovable.

Chile posee la mayor parte del triángulo, con una cadena de salares al oeste de los Andes. Estos yacimientos de salmuera ricos en minerales se extienden hacia el sur desde el vasto Salar de Atacama. El litio se extrae principalmente de esta salmuera, que se encuentra a unos 10 metros por debajo de estos lagos. En otras palabras, se trata de un lucrativo corredor de litio.

El nuevo gobierno de Chile está dando señales de un giro radical en el enfoque del país respecto al litio, uno de sus activos más estratégicos. La política nacional de recursos ha cambiado en los últimos años, lo que ha dejado a empresas, comunidades e inversores navegando por un panorama incierto.

Gabriel Boric, el anterior presidente, vio una forma de reforzar los ingresos mediante la renacionalización parcial del litio con su Estrategia Nacional del Litio (ENL) de 2023. Pero sus planes, cuidadosamente trazados, han recibido un duro golpe por parte de José Antonio Kast, el ultraconservador que asumió el cargo el 11 de marzo. Kast promete un cambio de rumbo abrupto.

Una de las primeras medidas del gobierno de Kast fue poner las carteras de Economía y Minería bajo el mando del mismo ministro, Daniel Mas, una señal de que el crecimiento económico, la agilización de la concesión de permisos y la política minera avanzarán al unísono. Como dijo Kast durante su campaña presidencial: “Nuestro enfoque se centra en reducir la carga regulatoria y tributaria, y garantizar seguridad de manera que se habilite un mercado competitivo y se atraigan nuevas inversiones”.

Esto significa que Kast debe ahora gestionar un delicado equilibrio entre las relaciones de Chile con Estados Unidos y China. Mientras tanto, están en juego algunos de los ecosistemas andinos más frágiles.

dos hombres observan cómo un tercero firma un documento
El 15 de mayo, el presidente chileno José Antonio Kast, junto con el ministro de Economía y Minería, Daniel Mas, firmó un proyecto de ley para simplificar el sistema de concesiones mineras (Imagen: Víctor Burgos / Dirección de Prensa, Presidencia de la República de Chile)

Una estrategia inconclusa
La ENL de Boric tenía como objetivo garantizar que Chile fuera el mayor productor mundial de litio, al tiempo que reforzaba el papel del Estado en el sector y mantenía una normativa medioambiental estricta. También creó una red de áreas protegidas, con el objetivo de proteger el 30% de ellas para 2030, de las cuales hasta la fecha se ha protegido el 7,7%. Esta campaña de nacionalización dio lugar a la empresa Novaandino Litio, una empresa conjunta entre la empresa estatal de cobre Codelco y el gigante químico chileno SQM. Novaandino Litio se constituyó en diciembre de 2025 y cuenta con licencias para operar en el Salar de Atacama hasta 2060.

El marco de la ENL sigue nominalmente vigente bajo el mandato de Kast, pero, aparte de Novaandino Litio, sus proyectos licitados siguen a la espera de aprobación. Kast, a quien se considera más favorable a las empresas que Boric, probablemente adoptará un enfoque diferente, según Francisco Urdinez, director del Núcleo Milenio sobre los Impactos de China en América Latina y el Caribe (ICLAC).

“En última instancia, [la ENL] quedó inconclusa por el gobierno anterior y la actual administración no tiene interés en impulsarla”, explica Urdinez a Dialogue Earth, “porque los valores de esa política van en contra de su estrategia económica general. Quizás me equivoque, pero no creo que la ENL vaya a ninguna parte, al menos durante los cuatro años que Kast esté en el poder”.

Como indicio de este cambio de enfoque, el Ministerio de Minería declaró a Dialogue Earth que Chile no había sabido aprovechar al máximo los anteriores auges del litio. En un comunicado, afirmó que su objetivo es: “garantizar que los proyectos se desarrollen de manera efectiva, utilizando los instrumentos establecidos por el marco legal vigente y brindando certeza a los inversionistas que creen en nuestro país”.

“Cada vez que un proyecto no se ejecuta o su tramitación se prolonga innecesariamente, se retrasa la posibilidad de que Chile se desarrolle, genere empleo y mejore la calidad de vida de la población”, añadieron.

Chile sigue ocupando el segundo lugar, tras Australia, en producción nacional de litio. Ambos países representan aproximadamente el 59% de la producción mundial. Pero parte de este esplendor ha comenzado a desvanecerse. En los últimos años se han descubierto importantes yacimientos nuevos en otros lugares y, sumado a la caída del precio hasta aproximadamente una cuarta parte de su valor de noviembre de 2022, el entusiasmo se ha disipado.

Ecosistemas frágiles en peligro
Hasta ahora, Kast ha tratado de debilitar la protección medioambiental. En su primera semana en el poder, el presidente derogó 43 decretos medioambientales promovidos por Boric. Esto supuso la pérdida del estatus de protección asignado a algunas especies en peligro de extinción y acabó con una legislación que habría convertido a Chile en el cuarto país del mundo con mayor superficie de áreas marinas protegidas. Entre los decretos anulados se encontraban seis que creaban áreas protegidas en salinas y lagos de altura andina.

Las comunidades que viven cerca de los salares temen que el mantra de “lo primero son los negocios” de Kast haga que el salar sufra las consecuencias, ya que la presión para acelerar la concesión de permisos ejerce presión sobre las evaluaciones ambientales y la consulta a las comunidades. Los portavoces del gobierno de Kast han expresado con frecuencia su frustración ante la “cultura de los permisos” que rodea a los proyectos de extracción.

La extracción de litio de la salmuera extrae agua de los sistemas subterráneos que sustentan las zonas de cría de los flamencos y los humedales. Un estudio de 2024 reveló que el Salar de Atacama (el salar más grande de Chile) se está hundiendo entre 1 y 2 cm al año debido a esta extracción.

“Como resultado del aumento de la evaporación del agua de los estanques de litio, estamos observando una menor cobertura vegetal, una disminución de las poblaciones de flamencos y la pérdida de lugares de anidación, así como daños en las estructuras microbianas de las zonas de humedales”, explica a Dialogue Earth la doctora Cristina Dorador, microbióloga que ha estudiado exhaustivamente los ecosistemas de los salares.

La industria tiene previsto expandirse a otros salares además del de Atacama, lo que ha generado preocupación entre las comunidades que viven cerca de ellos. El salar de Maricunga alberga el segundo yacimiento de litio más grande de Chile. Codelco está estudiando un proyecto de 900 millones de dólares con Rio Tinto, el gigante minero con sede en el Reino Unido, y se prevé que comience la producción en 2030.

“El complejo del salar de Maricunga es un lugar sagrado para el pueblo colla”, explica Cindy Quevedo a Dialogue Earth, conteniendo las lágrimas mientras describe los impactos de este proyecto para su pueblo y su territorio. Es presidenta del Consejo Nacional Pueblo Colla, una organización representativa indígena que agrupa a las comunidades colla.

“No es solo un salar: alberga biodiversidad en sus lagunas y es un importante corredor biológico donde hay flora y fauna, pero también donde nuestro apu [espíritu sagrado de la montaña] más sagrado nos cuida: el volcán Copayapu”.

El ex presidente chileno Gabriel Boric en la ceremonia de firma de la actualización del Contrato Especial de Operación de Litio en el Salar de Maricunga, el segundo yacimiento de litio más grande de Chile, en febrero (Imagen: Alex Ibañez / Dirección de Prensa, Presidencia de la República de Chile)
Atrapados entre Washington y Beijing
La carrera por el control de las cadenas de suministro mundiales de baterías se está acelerando. Chile se encuentra ahora atrapado entre los intereses de dos superpotencias: Estados Unidos y China. Esta última se ha posicionado de manera dominante en lo que respecta a las cadenas de suministro de minerales, y Estados Unidos, bajo el mandato del presidente Trump, ha tratado de contrarrestar esta situación, especialmente en América Latina.

Kast parece haber tomado partido muy rápidamente: en su primer día en el cargo, regresó apresuradamente de su ceremonia de investidura en la ciudad costera de Valparaíso para firmar un acuerdo sobre minerales críticos con Estados Unidos. Su aliado de extrema derecha, el presidente argentino Javier Milei, también ha firmado un memorando de entendimiento con Estados Unidos.

Sin embargo, el equilibrio no se centra tanto en el litio específicamente como en la relación económica más amplia. China sigue siendo el mayor comprador de cobre de Chile —una relación comercial que mueve miles de millones al año—, lo que le da a China una influencia significativa.

“Creo que el objetivo ahora es utilizar el litio y otros metales como moneda de cambio a cambio de favores geopolíticos”, afirma Urdinez. “Parte del objetivo de esos memorandos [con EE. UU.] es impedir que China acceda a ciertos minerales y elementos clave, como las tierras raras”.

¿Qué son las tierras raras?

Las empresas ya han sufrido pérdidas por inversiones en la industria del litio. Los planes para una planta de baterías de BYD de 290 millones de dólares y una instalación de Tsingshan de 233 millones de dólares se descartaron el año pasado cuando los precios del litio se desplomaron. Tianqui Lithium, otra empresa china, posee una participación considerable en SQM, pero las empresas chinas siguen siendo actores minoritarios en el mercado del litio chileno, sin poder de decisión.

Independientemente de la política que aplique el gobierno de Kast, el acceso al litio depende actualmente de un marco regulatorio establecido por el Estado. En la actualidad hay diez proyectos a la espera de aprobación, y Corfo ha declarado que estos se respetarán.

Con una posible avalancha de inversiones en litio asomándose en el horizonte si se debilitan las regulaciones, las comunidades temen que los ecosistemas y los hábitats sufran las repercusiones.

“Vivo aquí, en las montañas; ¿por qué debería tener que afectar y destruir mis tierras sagradas para ofrecer soluciones a personas de otro continente que no han dejado de emitir CO₂?”, pregunta Quevedo.

“Estamos pagando las consecuencias sociales y medioambientales para crear una solución al cambio climático, un problema que no hemos creado nosotros”.
https://dialogue.earth/es/negocios/salares-chile-carrera-por-el-litio-china-eeuu/

Argentina, Litio

RIGI: un estudio estima que se dejará de recaudar más de US$1.000 millones al año

Los beneficios impositivos otorgados provocarán una fuerte caída recaudatoria. El mayor impacto se sentirá entre 2029 y 2033, cuando los proyectos entren en la etapa de producción. El estudio señala que más de la mitad de los proyectos aprobados por el RIGI ya habían sido anunciados antes de la aprobación del régimen.
18/05/2026
Yacimiento de litio. Shutterstock
El Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) tendrá un costo fiscal para el Estado, al menos, de 1.069 millones de dólares anuales y su mayor impacto en la pérdida de recaudación se sentirá en el próximo mandato presidencial, entre 2029 y 2033, cuando los proyectos aprobados entren en etapa de producción.

La aprobación de “Súper RIGI” profundizaría el costo fiscal, por la baja de Ganancias, el tributo de mayor incidencia en los beneficios otorgados a las empresas.

El análisis surge de un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) que advierte que, lejos de traer “nuevas” inversiones, 7 de los 12 proyecto aprobados por el RIGI ya habían sido anunciados públicamente antes de la aprobación del régimen.

“Esto sugiere que el RIGI no está generando necesariamente inversiones nuevas, sino otorgando beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios extraordinarios a proyectos que probablemente se hubieran desarrollado de todos modos”, sostiene el informe.

El informe también relativiza los logros del RIGI respecto de incentivar inversiones privadas al precisar que el 68,5 por ciento de las inversiones comprometidas corresponden a tres proyectos en los que participa la estatal YPF.

Una de ellas es el parque de energía solar “El Quemado”, inaugurada la semana pasada por el jefe de Gabinete Manuel Adorni; con inversión de YPF Luz. Las otras dos, aún en etapa de construcción, cuentan con participación de YPF como parte de un conglomerado de empresas nacionales e internacionales: Vaca Muerta Sur y Licuefacción GNL.

Condicionamiento para el próximo gobierno
El informe precisa que el régimen votado por el Congreso dentro de la Ley Bases tiene como principales beneficios para las empresas que comprometieron inversiones (por un total de 26.680 millones de dólares) la reducción de derechos de exportación al 0 por ciento –que ya estaba vigente para petróleo, gas, oro y cobre–, la alícuota del Impuesto a las Ganancias –de 35 por ciento a 25 por ciento–, la exención a los aranceles de importación de bienes de capital y certificados del crédito fiscal en la etapa pre-operativa.

El análisis (a partir de los datos del Ministerio de Economía, Jefatura de Gabinete y las proyecciones de las empresas) indica que los 12 proyectos aprobados tendrán exportaciones por 28.141 millones de dólares (en la etapa de plena producción), con un costo fiscal base de 1069 millones de dólares, que podría variar entre 786 y 1.395 millones entre escenarios de menor o mayor exportación.

El CEPA precisa que de los 12 proyectos aprobados, solo “El Quemado” fue inaugurado, mientras que el resto se encuentre en etapa de construcción hasta 2028; por lo que el beneficio de mayor impacto para el costo fiscal es en esta etapa de exenciones a las importaciones y los certificados de crédito fiscal, que calcula en un costo fiscal estimado de entre 300 y 560 millones por año.

En ese punto, el documento advierte que el mayor impacto se sentirá, a partir de 2028, cuando los proyectos ingresan en etapa de plena producción cuando la reducción de la alícuota en Ganancias genere una renuncia recaudatoria de 545 millones de dólares anuales en el escenario base, concentrada en proyectos de alta rentabilidad como el GNL de Southern Energy y Los Azules.

En paralelo, las retenciones de exportación resignadas representan 107 millones de dólares anuales, afectando principalmente al litio (Rincón de Litio y Hombre Muerto Oeste, con alícuota del 4,5%) y la plata (Diablillos y Gualcamayo). El petróleo, gas y oro, la alícuota ya era 0% antes del RIGI. Y el cobre se sumó a partir del decreto 563/2025.

El presidente Javier Milei anunció semanas atrás el envió de un proyecto de “Súper RIGI” al Congreso, que significaría una reducción mayor del impuesto a las Ganancias (al 15 por ciento) para sectores como producción de batería de litio, hidrógeno verde y data centers, lo que profundizaría el costo fiscal.

El mito de las nuevas inversiones
Una de las fuentes del trabajo fue el último informe del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al Congreso. En él, el Gobierno argumentó que “no contempla ingresos provenientes de las actividades económicas generadas en el marco del RIGI, con lo cual no hay afectación alguna al equilibrio fiscal,” debido a que las inversiones no existirían sin el régimen.

Sin embargo, el CEPA revisó con archivo de medios especializados los anuncios públicos de los proyectos que integrantan el RIGI y documentó que 7 de los 12 ya habían sido anunciados públicamente, contaban con estudios avanzados, inversiones realizadas o definiciones estratégicas previas a la sanción del RIGI.

Entre ellos, el parque solar El Quemado, el proyecto Rincón de Litio de Río Tinto o el yacimiento Los Azules ya estaban en carpeta o en etapa de evaluación técnica mucho antes de la existencia del régimen.
https://www.pagina12.com.ar/2026/05/18/rigi-un-estudio-estima-que-se-dejara-de-recaudar-mas-de-us1000-millones-al-ano/

Internacional, Latinoamerica, Litio

24/04/2026
El mercado de litio lleva dos años en caída libre de precios. Eso podría estar a punto de cambiar — y de manera estructural.

Canaccord Genuity proyecta que el mercado global de litio entrará en déficit en algún punto del ciclo actual y que esa brecha se extenderá hasta 2035. La lectura implícita es poderosa: la sobreoferta que destruyó precios en 2023 y 2024 no fue una corrección permanente. Fue el último momento barato antes de que la demanda de baterías absorba todo lo que el mundo puede producir.

Para los productores latinoamericanos que sobrevivieron la compresión de márgenes, la señal es clara. El problema ya no es si el litio recuperará valor. El problema es quién estará en condiciones de capitalizar el déficit cuando llegue.
Por qué el déficit tardó tanto en llegar — y por qué es más profundo de lo que parece

La narrativa de 2023 fue la sobreoferta china. Los productores de litio de Jiangxi, Sichuan y Qinghai inundaron el mercado con carbonato de litio a precios que ningún proyecto del Triángulo Sudamericano podía sostener. El precio del carbonato de litio grado batería colapsó desde máximos de US$80,000 por tonelada en 2022 hasta niveles cercanos a US$10,000 en 2024. Proyectos que tres años antes parecían imparables empezaron a entrar en pausa o revisión.

Lo que Canaccord señala ahora es que esa liquidez china fue temporal y que el mercado subestimó sistemáticamente cuánto litio necesitará la electrificación global. Los vehículos eléctricos son el driver más visible, pero no el único. El almacenamiento estacionario de energía —baterías conectadas a redes eléctricas nacionales— está creciendo a tasas que pocos modelos de demanda incorporaban hace dos años. La India, que apenas arranca su transición hacia EVs masivos, añadirá presión de demanda que el mercado no ha comenzado a descontar.

El déficit que Canaccord proyecta hasta 2035 no es una línea plana. Es una brecha que se agranda conforme la demanda de baterías escala y los proyectos nuevos tardan entre cinco y diez años en entrar en producción. Esa geometría es el argumento más sólido para que los precios del litio se recuperen — y que la recuperación no sea un pico especulativo sino un ciclo largo.
El cuello de botella no es el recurso: es el capital y el tiempo

Canaccord es explícito: el mercado requerirá inversión “significativa” en nueva oferta. Esa palabra — significativa — esconde la magnitud del problema. Los analistas estiman que cubrir el déficit proyectado exigirá llevar a producción una cantidad de minas nuevas que, bajo el ritmo actual de aprobaciones, permisos y financiamiento, resulta estructuralmente difícil de alcanzar antes de la segunda mitad de la próxima década.

El problema no es geológico. El litio existe en cantidades suficientes. El Triángulo del Litio —Argentina, Bolivia, Chile— concentra más del 50% de los recursos conocidos del mundo. México tiene reservas que el Servicio Geológico Mexicano estima en 243 millones de toneladas, las más grandes del planeta según algunas mediciones. El recurso está ahí. Lo que no está es la infraestructura, el capital comprometido y, en varios casos, el marco regulatorio que le dé certeza a los inversionistas.

Un proyecto minero de litio de escala relevante — del tipo que puede mover la aguja en el balance global — necesita entre cinco y diez años desde el descubrimiento hasta la primera tonelada de producción comercial. Si el déficit se anticipa para el inicio de la próxima década, las decisiones de inversión que cubrirán esa brecha deben tomarse ahora, o ya deberían haberse tomado. Ese es el mensaje que Canaccord le está enviando al mercado: el reloj no espera.
El Triángulo Sudamericano: ventaja posicional con brechas de ejecución

Chile y Argentina son hoy los actores mejor posicionados para capturar el valor del ciclo largo. Chile opera el Salar de Atacama con costos de producción entre los más bajos del mundo, y sus productores —SQM, Codelco a través de su asociación estratégica, y Albemarle— llevan décadas construyendo infraestructura y relaciones institucionales. La discusión política sobre la “nacionalización parcial” del litio chileno generó ruido en 2023, pero la industria ha absorbido ese ajuste sin perder competitividad estructural.

Argentina opera bajo una lógica diferente. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), vigente hasta 2027, está funcionando como catalizador para proyectos que necesitaban certeza fiscal para avanzar. Las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca concentran la mayor actividad exploratoria de la región. Empresas como Lithium Americas, Posco y Ganfeng han avanzado sus posiciones en el país precisamente porque el RIGI redujo el riesgo regulatorio percibido. Si Argentina sostiene ese entorno hasta que la demanda global empiece a presionar los precios al alza, estará entre los grandes beneficiarios del ciclo que Canaccord anticipa.

Bolivia sigue siendo la excepción que confirma la regla. Con las reservas más grandes del mundo en el Salar de Uyuni, el país lleva más de una década sin lograr producción comercial a escala. El modelo estatal ha demostrado ser un cuello de botella severo, y ninguna señal de precio — por alta que sea — parece suficiente para resolver los problemas de gobernanza e infraestructura que frenan el proyecto. Bolivia producirá litio eventualmente, pero no en el ventana de tiempo que el déficit proyectado requiere.
China no se retira: reposiciona

Leer el déficit proyectado sin considerar la variable china sería un error de análisis. China no saturó el mercado por accidente. Lo hizo con una lógica deliberada: destruir la rentabilidad de proyectos rivales mientras aseguraba su propia cadena de suministro. CATL, BYD y los grandes productores chinos de baterías llevan años comprando o asegurando contratos de largo plazo con productores en Chile, Argentina y Australia. Cuando el déficit llegue, China ya tendrá acceso garantizado a una parte sustancial de la oferta disponible.

Eso cambia el problema para el resto del mundo. No basta con que exista litio suficiente en términos globales. La pregunta relevante es cuánto litio estará disponible para cadenas de suministro fuera de la órbita china — particularmente para la industria automotriz norteamericana y europea, que operan bajo presión creciente para diversificar su dependencia de materiales críticos procesados en China.

Aquí entra con fuerza la agenda de minerales críticos de Estados Unidos y la Unión Europea. El marco USMCA tiene implicaciones directas para el litio producido en México y el Triángulo Sudamericano que pueda integrarse a cadenas de valor norteamericanas. Un proyecto de litio en Argentina o Chile que pueda certificar procesamiento fuera de China tiene un premio de valor — tanto en precio como en acceso a financiamiento — que no existía hace cinco años.
Lo que el ciclo largo implica para inversionistas y productores

La proyección de Canaccord no es una recomendación de compra. Es un diagnóstico de estructura de mercado. Y ese diagnóstico tiene implicaciones concretas para distintos actores.

Para los productores en operación — SQM, Albemarle, Allkem, los proyectos argentinos que ya producen — la señal es que aguantar la presión de precios actual tiene sentido si el balance es largo. Los márgenes comprimidos de 2024 no son el nuevo normal. Son el costo de estar en el mercado cuando el ciclo todavía no giró.

Para los proyectos en exploración o desarrollo que pausaron por falta de financiamiento, el análisis de Canaccord es un argumento ante inversionistas y bancos. Si el déficit está proyectado con horizonte a 2035, un proyecto que entre en producción en 2028 o 2029 capturará precio de ciclo alto durante años. Ese es el tipo de retorno que justifica el riesgo de un activo temprano.

Para los gobiernos de la región, la lección es más incómoda: los marcos regulatorios que generan incertidumbre no solo ahuyentan proyectos hoy — los retrasan lo suficiente como para perderse el ciclo. Bolivia ya lo demostró. Si el déficit comienza antes de 2030 y los proyectos tardan una década en madurar, las decisiones de política pública que se tomen en los próximos 24 meses determinarán quién está en producción cuando el mercado lo necesite.
El litio barato fue una anomalía. El déficit estructural es la corrección.
ENLACE: Mercado de litio entra en déficit hasta 2035: oportunidad crítica para productores latinoamericanos –

Mercado de litio entra en déficit hasta 2035: oportunidad crítica para productores latinoamericanos

Brasil, Litio

Brasil: Litio entra en el radar de la minería ilegal

Rolando Alza 17/04/2026
Especialistas advierten que el ingreso del litio al radar de economías ilegales podría replicar patrones ya observados en otros minerales.
Expansión del “oro blanco” abre riesgos de actividades ilícitas en nuevas zonas mineras.

El auge del litio en Brasil, impulsado por la creciente demanda global vinculada a la transición energética, comienza a generar nuevas preocupaciones: la posible incursión de la minería ilegal en este segmento estratégico.

El fenómeno se da en un contexto donde el litio ha ganado protagonismo como insumo clave para baterías y vehículos eléctricos, lo que ha transformado regiones como el Valle de Jequitinhonha en polos de inversión y exploración.

El crecimiento acelerado de la actividad ha convertido a Brasil en un actor emergente en el mercado global del litio, con proyectos en expansión y mayores flujos de inversión.

Sin embargo, este dinamismo también está generando presiones sobre el territorio y las instituciones, abriendo espacios para actividades informales o ilegales que buscan aprovechar el alto valor del mineral.

En los últimos años, la exploración de litio se ha intensificado, impulsada por la flexibilización normativa y el aumento de la demanda internacional.
Camión minero

También puedes leer: Perú y Canadá impulsan becas internacionales en minerales críticos
Riesgos de replicar patrones de ilegalidad

Especialistas advierten que el ingreso del litio al radar de economías ilegales podría replicar patrones ya observados en otros minerales, como el oro, donde la minería ilegal ha tenido un fuerte impacto ambiental y social en la región.

La minería ilegal, generalmente vinculada a redes organizadas, opera sin permisos ni controles, generando deforestación, contaminación y conflictos sociales.

El avance de proyectos de litio en Brasil ya ha generado tensiones con comunidades locales, principalmente por impactos ambientales y falta de consulta previa.

Incluso, autoridades han solicitado la suspensión de iniciativas en Minas Gerais por riesgos sociales y ambientales, lo que evidencia la fragilidad del desarrollo en estas zonas.
Desafío: evitar expansión de economías ilícitas

En este escenario, uno de los principales retos para Brasil será evitar que el crecimiento del litio derive en la expansión de economías ilegales.

El desafío pasa por fortalecer la regulación, la fiscalización y la presencia del Estado en territorios donde la actividad minera se intensifica rápidamente.

El litio, considerado uno de los minerales clave para la transición energética global, enfrenta así un doble desafío: sostener su crecimiento como industria estratégica y, al mismo tiempo, evitar los riesgos asociados a la informalidad y la ilegalidad.
https://www.rumbominero.com/brasil/litio-entra-en-el-radar-de-la-mineria-ilegal-en-brasil/

Argentina, Litio

El Gobierno busca sumar otros proyectos al RIGI por 10.000 millones de dólares

El Ejecutivo ya aprobó 13 proyectos que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, pero busca ampliarlo. De qué de trata.
30/03/2026
#BorderPeriodismo
El ministro de Economía Luis Caputo anunció que un nuevo proyecto se sumará el RIGI que busca atraer inversiones para el desarrollo de diferentes zonas del país mediante la instalación de industrias y, de esa forma, que ingresen dólares y reactivar la economía.

En ese sentido, el funcionario adelantó que litio Fénix, de Rio Tinto, en la zona del Salar del Hombre Muerto en la provincia de Catamarca y que contará con una inversión de 530 millones de dólares. Asimismo, este proyecto prevé aumentar la producción en 9.500 toneladas anuales de carbonato de litio y generar más de 1.100 empleos en construcción y 500 en operación.
Los otros proyectos que pueden sumarse al RIGI en los próximos meses

Uno de los proyectos más importantes lo quiere llevar a cabo la compañía Tecpetrol que pertenece al Grupo Techint y que tiene pensado desembolsar 2400 millones de dólares para desarrollar una zona ubicada en la zona de Vaca Muerta y que se denomina Los Toldos II Este. Esta obra busca desarrollar un área de 78 kilómetros cuadrados en un yacimiento no convencional de petróleo
Argentina se posiciona como proveedor clave de Gas Licuado de Petróleo para la India

En tanto, Pampa Energía también pidió la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para desarrollar la zona de Rincón de Aranda, también en Vaca Muerta donde tiene pensado invertir 4500 millones de dólares y trabajar en el segmento de shale oil

Por último, la compañía colombiana GeoPark le compró a Pluspetrol los pozos de Puesto Silva Oeste y Loma Jarillosa por 115 millones de dólares. Con una inversión de hasta 1000 millones de dólares el principal objetivo es la búsqueda y explotación del denominado petróleo negro.

Las mencionadas empresas tienen hasta julio de 2027 para presentar sus proyectos y, además de la industria petrolera, el Gobierno aprobó el incentivo de nuevos proyectos de explotación de gas y petróleo, por lo que se espera que nuevas empresas presenten la documentación correspondiente y sus carpetas para adherir al régimen.

El Gobierno busca sumar otros proyectos al RIGI por 10.000 millones de dólares

Argentina, Litio

Litio en disputa: ¿palanca de desarrollo o nuevo ciclo extractivo?

El auge global de las baterías convirtió al Triángulo del Litio en un actor central. Entre la oportunidad de industrializar y el riesgo de repetir esquemas primarios, Argentina, Chile y Bolivia debaten su estrategia.
Carburando Digital 19/03/2026

Un recurso clave para la transición energética

La electrificación del transporte y el almacenamiento renovable dispararon la demanda de litio, insumo crítico de las baterías de ion-litio. En ese mapa, el Triángulo del Litio —que concentra más de la mitad de los recursos globales en salares de altura— se volvió estratégico para fabricantes de autos eléctricos y gigantes tecnológicos.

En Argentina, los salares de Jujuy, Salta y Catamarca impulsan un crecimiento acelerado de proyectos. Chile, con el Salar de Atacama, mantiene liderazgo productivo, mientras Bolivia apuesta a reservas masivas aún en desarrollo. La región pasó de periferia minera a nodo geopolítico energético.

El dilema: exportar o industrializar

El modelo dominante hasta ahora es claro: extracción y exportación de carbonato o hidróxido de litio, con escaso valor agregado local. Esto genera divisas rápidas, pero limita el impacto en empleo calificado y desarrollo tecnológico.

La alternativa —más compleja— es avanzar en la cadena de valor: celdas, baterías e incluso vehículos eléctricos. Sin embargo, industrializar requiere inversiones multimillonarias, transferencia tecnológica y mercados estables, condiciones que no siempre están garantizadas en la región.

Chile ha ensayado esquemas de mayor intervención estatal y acuerdos para agregar valor. Argentina, con un marco más abierto a inversiones, busca escalar producción. Bolivia, en cambio, prioriza el control estatal con avances más lentos. Tres modelos, un mismo desafío.

Para qué sirve el litio en psiquiatría?

Impacto ambiental y tensiones locales

El litio no está exento de controversias. La extracción en salares utiliza grandes volúmenes de agua en ecosistemas frágiles, lo que genera conflictos con comunidades locales y cuestionamientos ambientales.

Si bien la industria sostiene que su huella es menor que la de los combustibles fósiles, la presión sobre acuíferos y la falta de información transparente alimentan el debate. La licencia social emerge como un factor tan crítico como el precio internacional.

¿Ventaja estratégica o extractivismo 2.0?

La pregunta de fondo es si el boom del litio permitirá cambiar la estructura productiva o si repetirá la lógica histórica de exportación de materias primas. La experiencia latinoamericana muestra que los ciclos de commodities suelen dejar beneficios limitados si no se articulan políticas industriales de largo plazo.

Hoy, la ventana de oportunidad está abierta, pero no será permanente. Nuevas tecnologías —como baterías de sodio o estado sólido— podrían alterar el mercado en las próximas décadas.

Un futuro en construcción

El litio ofrece a la región una oportunidad única en el marco de la transición energética global. Pero convertir recurso en desarrollo depende menos del mineral y más de las decisiones políticas, industriales y ambientales.

En ese equilibrio entre negocio inmediato y estrategia de largo plazo se juega si el Triángulo del Litio será motor de desarrollo o apenas otro capítulo del extractivismo latinoamericano.
https://www.carburando.com/notas/litio-en-disputa-palanca-de-desarrollo-o-nuevo-ciclo-extractivo

Chile, Litio

Chile invierte 33 veces más en desarrollo productivo del litio que en investigar cómo proteger los salares

Barinia Montoya (Mongabay Latam)12/03/2026
Portada Salar de Gorbea. Barinia Montoya (Mongabay Latam)
Desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio, el Gobierno ha inyectado más de 166 millones de dólares en desarrollo productivo y tecnológico. La investigación en temas sociales y ambientales ligadas al litio, en cambio, solo ha recibido poco menos de 5 millones de dólares. En la inversión pública en ciencia, por cada peso asignado a temas sociales y ambientales, se van 33 a lo productivo, relegando la conservación a un segundo plano. La brecha en las inversiones da cuenta de que la promesa de balancear el componente productivo con el ambiental no se estaría cumpliendo.

“Estamos construyendo un nuevo sueldo para Chile con el litio”, fue la promesa que hizo el saliente presidente Gabriel Boric en la cuenta pública el 1° de junio de 2025. La explotación de este mineral esencial para la transición energética traerá, según la promesa del hasta hace poco presidente chileno, empleo, recaudación fiscal y una ejemplar “protección medioambiental” que asegura respetar la naturaleza para proporcionar una mejor calidad de vida a los chilenos y chilenas.

Detrás de la ambición hay razones de peso: Chile posee una de las mayores reservas globales de litio en el mundo, estimadas en 9.3 millones de toneladas, según datos de 2024 del Servicio Geológico de Estados Unidos. El litio, que desplazó al cobre como el mineral de mayor potencial estratégico para el país, es el que permite almacenar y liberar energía de las baterías que impulsan los vehículos eléctricos, que lentamente van reemplazando a los que dependen de combustibles fósiles para operar.

El litio también es fundamental para el almacenamiento de energía para electricidad, lo que permite aprovechar a gran escala la energía producida por fuentes renovables como el sol o el viento. Esos dos sectores, el transporte y la generación de energía eléctrica, ambos aún dependientes en gran medida del petróleo o el carbón, son los que más emisiones de gases de efecto invernadero producen en el planeta.

Es por esto que se aprecia al litio como un recurso ineludible para la transición energética global y la electromovilidad, otorgándole a Chile un rol geopolítico de primer orden.

Desde 1979, el Estado chileno, en plena dictadura de Augusto Pinochet, se reservó la titularidad del litio y lo excluyó del sistema de concesiones mineras que rige para otros minerales como el cobre. En el caso del litio, sólo es posible su explotación bajo control estatal o mediante contratos especiales de operación de litio a terceros (llamados CEOL), en los que el Estado chileno mantiene la titularidad e impone condiciones específicas sobre la operación, las regalías y el volumen de producción.

Para maximizar la participación estatal en los beneficios, el ex Gobierno de Boric develó en abril de 2023 un marco legal exclusivo para el litio, que bautizó Estrategia Nacional del Litio (ENL). Su meta es posicionar al país como el mayor productor mundial, para lo cuál prevé que será necesario aumentar la explotación de salares, puesto que, actualmente, solo se extrae litio del salar de Atacama.

El objetivo de la ENL, que ahora ejecutará el gobierno conservador del recién posesionado José Antonio Kast, es claro: combinar el control estatal con la tecnología y el capital privado para aumentar la producción nacional, escalar en la cadena de valor (de modo que no se venda solo la materia prima sino productos con un valor agregado) y financiar con ello el desarrollo social, la diversificación económica y la innovación en el país.

Pero, por el otro lado, la Estrategia reconoce que los salares de alta montaña en cuya salmuera se encuentra el litio son “ecosistemas complejos y únicos, reservas de agua en el desierto y hogar de pueblos y culturas milenarios que debemos respetar y cuidar”. Esos humedales de altura, que engloban a salares y lagunas, son ecosistemas con balances hídricos altamente sensibles que albergan una alta biodiversidad microbiana, que es, en muchos casos, endémica a esa región. Además reúnen las condiciones para que tres de las seis especies de flamenco que existen en el mundo puedan anidar y reproducirse allí: el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis), el de James (Phoenicoparrus jamesi) y el andino (Phoenicoparrus andinus), todas en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que deberían establecerse medidas de protección para evitar su extinción.

Por este motivo, la Estrategia del Gobierno advierte que “para aprovechar responsablemente las oportunidades que ofrece el litio para Chile, resulta fundamental aumentar el potencial productivo, asegurando una máxima recuperación, un mínimo impacto en el ambiente y el diálogo y participación de las comunidades y pueblos indígenas en las áreas relevantes de cada operación”.

Para entender si el Estado chileno podrá lograr ese equilibrio entre impulso productivo y protección ambiental, Mongabay Latam calculó y contrastó la inversión pública en desarrollo de la industria y en impulso a la ciencia ambiental sobre estos ecosistemas. Para ello envió solicitudes de información a seis entidades públicas chilenas —el Ministerio de Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el de Minería, el de Medio Ambiente, el de Hacienda y la Corporación de Fomento y Producción (CORFO). Además, analizó los resultados del primer concurso público de investigación en litio hecho por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), brazo estatal encargado de promover y financiar la ciencia y la tecnología en Chile. Esta investigación periodística forma parte del proyecto Litio en Conflicto, liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en alianza con 10 medios de la región, entre ellos Mongabay Latam, para entender algunos de los problemas que rodean a la industria del litio en América Latina.

De las respuestas de las entidades públicas chilenas, en ocasiones fragmentadas y ambiguas, emerge un panorama: la ENL se lanzó con el pie puesto en el acelerador productivo, pero ha venido relegando la investigación socioambiental y la protección legal efectiva de los salares, que avanzan mucho más lento y con menores recursos. A pesar de que los tres rubros no son fáciles de comparar, que en ocasiones cruzan entre sí y que el presupuesto no es el único indicador de priorización de una política pública, la dimensión del gasto asignado da una idea aproximada de a qué sectores se les ha dado mayor importancia.

El mayor volumen de inversión proviene de la estatal Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), la entidad dueña de las reservas de litio. Sus fondos provienen directamente de los contratos de arriendo firmados por el Estado chileno con las dos únicas empresas que extraen litio desde el núcleo del salar de Atacama: la chilena SQM (Sociedad Química y Minera), que opera en una porción mayor de los yacimientos de ese salar, y la estadounidense Albemarle, que lo hace en una porción más acotada.

Según datos aportados por CORFO a esta alianza periodística, en octubre de 2025, la inversión comprometida en estos contratos asciende a 166 471 121 dólares, que equivalen a unos 150 800 000 000 pesos chilenos. Esta suma se destina casi en su totalidad al eje de producción y tecnología e investigación y desarrollo (I+D) y economía circular. Si bien esto responde al mandato de fomento productivo de la Corporación, los datos confirman que no hubo ninguna inversión dirigida específicamente a la protección de ecosistemas o apoyo directo a comunidades vecinas, según la información detallada entregada por CORFO en octubre del 2025.

El principal destinatario de estos fondos es el Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), una corporación de derecho privado sin fines de lucro, creado como parte de un acuerdo entre CORFO y la empresa chilena SQM Salar SpA (filial del grupo SQM) para impulsar en Chile una nueva industria de energía limpia y minería verde. Es la mayor inversión de I+D aplicada del país en su historia.

Para su operación a 10 años, el ITL cuenta con un presupuesto total de 242 917 553 dólares. De esa cifra, CORFO se comprometió con 137 539 919 dólares provenientes del erario público, mientras que la diferencia fue prometida por sus socios del instituto. Entre estos, destacan once universidades chilenas, tres grandes compañías mineras de cobre (CODELCO, Antofagasta Minerals y Escondida BHP) y empresas del rubro energético y de electromovilidad como Colbún, Enérgica City, Atamos Tec y Hydrox, además del apoyo de institutos internacionales de investigación como la Universidad de Nottingham y Fraunhofer.

Si bien la propuesta del ITL es anterior a la Estrategia Nacional del Litio, su financiamiento proviene de los nuevos contratos de SQM con CORFO. Eso lo sitúa en el centro de la nueva estrategia de industrialización, como un motor de innovación con enfoque en el valor agregado y la tecnología.

Víctor Rojas, líder de litio y cadena de valor del ITL, dijo a esta alianza periodística que el instituto “no está enfocado en desarrollar proyectos de investigación de los salares, sino que más bien apunta al desarrollo de la cadena de valor”. Esto incluye, explicó, tecnologías en materiales avanzados con propiedades superiores y esenciales para mejorar el rendimiento de baterías y componentes electrónicos, electromovilidad, economía circular (un sistema que busca extender la vida útil de los productos, eliminando residuos mediante el reuso, la reparación y el reciclaje) y almacenamiento energético.

En forma paralela, la CORFO entregó a esta alianza periodística, a través de una solicitud de información, el detalle de otros 22 986 097 dólares adjudicados a cinco proyectos enfocados en la economía circular y la electromovilidad, que provienen del contrato de arriendo que mantiene con Albemarle. Estos proyectos incluyen iniciativas como el Centro de Aceleración Sostenible de Electromovilidad (CASE), ejecutado por la Universidad de Chile para impulsar la adopción tecnológica en el sector, y la Solución Modular de Atamos Tec, que junto al proyecto Second Life Batteries, busca dar un nuevo uso a baterías desechadas integrándolas en sistemas de almacenamiento para energía renovable. La lista se completa con LiBR3 y ReBatVE, centrados en la recuperación de valor mediante el reciclaje y la reutilización de baterías de vehículos eléctricos una vez cumplida su vida útil.

A esta inversión se suma además el aporte de SQM al proyecto Núcleo Li-DIMET con 5 945 105 dólares, destinado al desarrollo y escalamiento de procesos sostenibles para la producción de litio metálico en Chile desarrollado por la Universidad de Concepción.

La suma de los aportes al ITL y a estos otros proyectos confirma que la inversión estatal destinada a impulsar el negocio supera los 166 000 000 de dólares.

Además, los datos que el Ministerio de Minería entregó por transparencia señalan que, junto con las agencias que dependen de él, ha destinado un total de 1 344 000 000 de pesos (1 483 444 dólares aproximadamente) entre 2023 y 2025. De esa inversión, 750 000 000 de pesos (unos 827 814 dólares) se han destinado a la ciencia geológica básica a cargo del Sernageomin (Servicio Nacional de Geología y Minería) para estudios de recursos de litio en el salar de Atacama y otros salares. El resto se ha destinado a informes técnicos y económicos para proyectos de litio a través de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco ) y Enami.

Corfo adjudicó 22 986 097 dólares a cinco proyectos enfocados en la economía circular y la electromovilidad, que provienen del contrato de arriendo que mantiene con Albemarle.
Poca plata en ambiente y ciencias sociales

Pese a la promesa de balancear el componente productivo con el ambiental, la inversión en comprender el funcionamiento natural de los salares es significativamente más baja.

El Ministerio del Medio Ambiente (MMA), responsable de la protección legal de los salares y de la consulta indígena, informó a esta alianza periodística en noviembre de 2025, que existe un monto total comprometido de 426 198 919 pesos (unos 470 418 dólares) desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio.

De esta suma, el grueso del financiamiento surge de un convenio de transferencia de recursos entre el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y la Universidad de Antofagasta. El convenio, denominado plan para la creación de una Red de Salares Protegidos (RSP) — que considera la conservación de 26 salares y lagunas agrupados en 15 áreas protegidas naturales—, alcanza un monto total de 400 000 000 de pesos (unos 441 501 dólares). El saldo restante informado por la entidad, 26 198 919 pesos (unos 28 917 dólares), corresponde específicamente a los fondos contemplados para 2025 para gastos operativos asociados a los procesos de ocho consultas indígenas con vista a la creación de áreas protegidas.

Como resultado de ese trabajo, el 29 de enero 2026 el Gobierno chileno anunció la creación de seis nuevas áreas protegidas en la región de Atacama, en el norte del país. Todas tienen una misión común: proteger 10 humedales de altura, entre salares y lagunas. El pasado 6 de marzo de 2026, el Gobierno aprobó otras seis áreas protegidas en la región de Antofagasta.

Sin embargo, a pesar de estos hitos, aún restan pasos cruciales para completar la Red, como informó Mongabay Latam y CLIP.

Para las comunidades indígenas, el conflicto es directo: mientras la promesa de desarrollo económico y la maquinaria productiva avanzan a pasos agigantados, la resiliencia ecológica de su hábitat ancestral —cuya subsistencia depende de la salud hídrica de los salares— parece relegada a una carrera contra el tiempo y la burocracia.
Salar de Gorbea
Salar de Gorbea. Este ecosistema ubicado en la región de Atacama forma parte del nuevo Parque Nacional Salar de Gorbea, oficializado este 29 de enero. Foto: Roberto Lagos
La ciencia sale a flote a pesar del presupuesto

A pesar de que la Estrategia Nacional del Litio se lanzó reconociendo la “falta de institucionalidad” para generar conocimiento científico y tecnológico en el sector, la inversión para subsanar esta brecha, especialmente en ciencia no destinada a temas de producción del litio, es pequeña frente a los fondos tecnológicos.

La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID)? lanzó un concurso público en 2024 para impulsar ‘anillos de investigación’ específicamente sobre litio y salares. En total, adjudicó un total de 5 982 580 000 de pesos (6 603 289 dólares) a 10 proyectos.

Ese financiamiento interno se dividió en tres bloques temáticos. El mayor monto, 3 161 960 000 de pesos (unos 3 489 095 dólares), se destinó al eje de productividad, tecnología y geología. Esta sección, que recibió más de la mitad del total adjudicado por ANID, se enfocó en proyectos clave para la cadena de valor y la explotación, tales como: innovación tecnológica para el reciclaje, bio-recuperación de litio de desechos electrónicos, diversificación de la industria del litio, desarrollo de tecnologías avanzadas (como la extracción directa del litio o EDL, que busca usar menos agua pero que todavía no tiene consenso científico y sigue siendo controversial en círculos ambientales) y dinámicas espacio-temporales del litio.

Sus beneficiarios fueron principalmente universidades ubicadas en el norte del país, como la Católica del Norte y la de Atacama, además de centros de investigación de la zona central como la Católica y la de Concepción.

En contraste, los proyectos del eje de biodiversidad y ecosistemas, centrados en el estudio y la conservación de la vida en los salares, recibieron 1 889 120 000 de pesos (unos 2 085 121 dólares). Es decir, la tercera parte de los fondos para investigación.

Fueron tres las iniciativas financiadas bajo este fondo: la primera, liderada por la microbióloga Cristina Dorador, se centra en los servicios ecosistémicos de los salares para comprender cómo estos microorganismos sostienen la vida en condiciones extremas. La segunda, adjudicada a la Universidad Mayor, consiste en un observatorio de sistemas salinos enfocado en la diversidad geológica y biológica de lagunas y bofedales en la región de Atacama. Finalmente, el tercer proyecto es el Observatorio de Salares Andinos (OASIS), que busca integrar datos hidrogeológicos y sociales para generar una línea de base científica robusta antes de nuevas intervenciones industriales.
salar de Huasco

Finalmente, el eje de ciencias sociales y gobernanza, esencial para la evaluación socioambiental y territorial, fue el más acotado, con 931 500 000 pesos (1 028 146 dólares), lo que representa la sexta parte de los fondos para ciencia. Este eje solo financió dos proyectos, ambos liderados por investigadores de la Universidad Católica del Norte. El primero, sobre socio-tecnologías del litio, se enfoca en analizar los desafíos para una minería más sustentable e innovadora, conectando el desarrollo de nuevas tecnologías de extracción con la dimensión social y territorial. El segundo, denominado geopolíticas de los off-sites del litio (LiOness), se centra en comprender las transformaciones sociales y materiales que la producción minera impone sobre las áreas ubicadas fuera de los salares (los ‘off-sites’). Su objetivo es ofrecer datos empíricos sobre las implicaciones de la actividad en infraestructuras y comunidades situadas lejos de las zonas de extracción.

Todos los proyectos se encuentran actualmente en ejecución, por lo que se espera que los resultados finales de esta primera generación de ciencia sobre litio y salares se entreguen a partir de 2027.

En forma paralela, el 18 de diciembre de 2025, la ANID adjudicó el Fondo de Investigación en Salares 2025. A diferencia de la primera convocatoria de “anillos”, que distribuyó recursos entre proyectos que versan sobre temas productivos, sociales y ambientales, este nuevo fondo se centró netamente en temas ecológicos con el objetivo de generar conocimiento científico que promueva el equilibrio entre la explotación minera, la conservación y el respeto a las comunidades indígenas.

Bajo una modalidad de asignación rápida, el concurso otorgó un total de 791 920 000 pesos (unos 875 000 dólares). Estos recursos se repartieron equitativamente en montos de 197 980 000 pesos para cuatro propuestas con un plazo de ejecución de 12 meses. Los proyectos seleccionados centrarán su investigación en tres ecosistemas críticos: el salar Grande, el salar Aguilar y el salar La Isla, cada uno liderado por diferentes universidades nacionales.

La suma de todos los montos destinados a conservación, biodiversidad e investigación socioambiental no alcanzan los 5 000 000 de dólares.

Para la doctora en oceanografía Verónica Molina, partícipe de una de estas iniciativas e integrante del Instituto Nacional de Litio y Salares (INLiSa), la entidad pública mandatada por la Estrategia Nacional del Litio para generar conocimiento, los proyectos de la ANID cumplen un rol social y ambiental que los grandes fondos de CORFO no cubren, abordando así problemas que van más allá del ámbito puramente productivo.

La fortaleza de los proyectos Anillos reside en su carácter interdisciplinario —es decir, que no se centran en una sola disciplina—, lo que fomenta la formación de capital humano y se materializa en un trabajo directo con las comunidades, buscando una ciencia “más vinculada a la coproducción del conocimiento”, según Molina. Este modelo de descentralización permite que la ciencia se mueva realmente a los territorios. Es precisamente por este enfoque estratégico y descentralizado que el INLiSa tiene la intención de tomar y recoger activamente esta información pública, incluso analizando convenios específicos para incorporar dentro de su plan estratégico.

El INLiSa cuenta con un financiamiento anual proyectado de entre 2500 y 2800 millones de pesos (unos 2.7 a 3.1 millones de dólares) una vez que alcance su plena capacidad operativa. Este presupuesto asegura una inversión estimada de más de 25 000 000 000 de pesos (23.3 millones de dólares) para los próximos 10 años y tiene la misión dual de generar condiciones para el desarrollo sostenible de la industria y, al mismo tiempo, preservar el valor social y ambiental de los salares. Para lograr este equilibrio, el instituto articulará cuatro ejes de trabajo que incluyen el eje científico (que busca entender la dinámica de los salares y generar un consenso), el tecnológico (que acelerará la innovación privada creando una plataforma de pilotaje y un catálogo de salmueras) y el eje social y de ciencia ciudadana, que buscarán generar información sobre el impacto sociocultural y crear un repositorio central de conocimiento, valorando el conocimiento ancestral de las comunidades.

Hernán Cáceres, director ejecutivo del INLiSa, fue consultado por esta alianza periodística por la disparidad entre la inversión productiva y tecnológica versus la ambiental y el impacto de las comunidades aledañas a los ecosistemas salinos. Cáceres advierte que clasificar los recursos de manera simple en productivos y ambientales puede ser una visión “simplificada, pues deja de lado matices que son muy relevantes”.

Para el director del INLiSa, el Estado no invierte directamente en la producción de litio, sino que financia la infraestructura social. Al gastar en estudios ambientales y diálogo con comunidades (lo que él llama “gasto habilitante”), el Estado está “pavimentando el camino” y reduciendo los riesgos de conflicto para que, posteriormente, las empresas privadas o estatales puedan operar sin los frenos que hoy genera la desconfianza territorial.

Es este rol de facilitador, según Cáceres, el que justifica el bajo presupuesto directo en las áreas de protección ambiental, contrastándolo con el gigantesco fondo tecnológico y productivo de CORFO.
“Los salares no son solo litio; son personas, comunidades, agua”

Los salares “no son solo litio; son personas, son comunidades, son el agua del desierto, son biotecnologías”, declaró el ex presidente Boric durante la presentación de la Estrategia Nacional del Litio en 2023.

Sin embargo, esta promesa de valor social y ambiental contrasta fuertemente con la realidad de la chequera del Estado chileno. Incluso con la reciente adjudicación en diciembre entregada por la ANID para investigar salares específicos, la investigación en ciencias sociales y gobernanza —clave para proteger a esas ‘personas y comunidades’— sigue recibiendo una fracción mínima comparada con el impulso industrial.

En total, las respuestas de las entidades estatales sugieren que por cada peso invertido en entender mejor los ecosistemas donde se encuentra el litio y las comunidades que les rodean, otros 33 se destinan a la productividad y la tecnología para aprovechar el mineral.

Esta disparidad presupuestaria, sumada a las millonarias inversiones en exploración, sugiere que el impulso productivo avanza a una velocidad muy superior al compromiso de protección, abriendo una grieta crítica entre el discurso de cuidado y la acción de la Estrategia Nacional del Litio.

El desafío final en Chile radica en resolver la tensión que la ex Ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, planteó recientemente: “Chile está demostrando que una política productiva, como la Estrategia Nacional del Litio, puede y debe ir acompañada de objetivos ambiciosos de protección de la naturaleza”.

Por ahora, ese desafío, aún en proceso, pone en riesgo los frágiles equilibrios de los salares y otros humedales andinos, generando un profundo interrogante sobre la capacidad real del Estado para sostener su promesa de sostenibilidad y evitar que la urgencia económica socave su patrimonio ecológico.
Litio en Conflicto

Litio en Conflicto es un proyecto liderado por el Centro

Argentina, Litio

IFC apoya a Rio Tinto en el proyecto de litio Rincón.

10/03/2026
Buenos Aires, Argentina, 10 de marzo de 2026 — La Corporación Financiera Internacional (IFC), miembro del Grupo Banco Mundial, se asocia con Rio Tinto para impulsar el proyecto de litio Rincón, un desarrollo greenfield de gran escala en la provincia de Salta que ayudará a Argentina a alcanzar mayor valor de su potencial en minería. Se espera que el proyecto genere empleo a lo largo de toda la cadena de valor minera, desde la construcción y las operaciones de extracción hasta el procesamiento y las cadenas de valor locales. Al mismo tiempo, la inversión en capacitación preparará a trabajadores locales para empleos de alta calidad y de largo plazo, que beneficiarán a las comunidades cercanas.

El proyecto Rincón refuerza la posición de Argentina como líder global en la producción de litio. Una vez plenamente operativo, tendrá la capacidad de producir aproximadamente 53.000 toneladas de carbonato de litio grado batería al año durante su vida útil proyectada de 40 años (y hasta 60.000 toneladas tras los esfuerzos de optimización), suficiente para abastecer a más de un millón de vehículos eléctricos anualmente.

Inversión total del proyecto: US$2.500 millones

Financiamiento de IFC: préstamo directo de US$400 millones, como parte de un paquete de financiamiento más amplio por US$1.175 millones.

Movilización de financiadores paralelos: IFC ayudó a movilizar los US$775 millones restantes para completar el paquete de financiamiento con financiadores paralelos, entre ellos BID Invest, el brazo del sector privado del Banco Interamericano de Desarrollo, así como agencias de crédito a la exportación de Japón (the Japan Bank for International Cooperation: JBIC) y Australia (Export Finance Australia).

Al producir carbonato de litio grado batería a gran escala, el proyecto apoyará el empleo local y la diversificación económica en la provincia de Salta, al tiempo que fortalecerá las cadenas de suministro globales de minerales críticos. Esto se alinea con la Estrategia de Metales y Minerales del Grupo Banco Mundial, que apoya a los países para que aprovechen plenamente el potencial de sus recursos minerales, incluido el procesamiento dentro del país, de modo que más valor y más empleos permanezcan a nivel local.

El proyecto también mantendrá sólidos estándares ambientales y sociales, posicionándose como un modelo de producción responsable de litio.

“Esta inversión refleja el compromiso de IFC de apoyar el desarrollo de Argentina mediante soluciones sostenibles del sector privado en alianza con líderes globales como Rio Tinto”, afirmó Makhtar Diop, Director General de IFC. “Con un sólido cofinanciamiento internacional, estamos demostrando cómo el capital privado puede acelerar la transición energética al tiempo que genera beneficios económicos duraderos en los mercados emergentes”.

En síntesis

El Proyecto de Litio Rincón generará empleo a lo largo de la cadena de valor minera, impulsará el crecimiento económico en la provincia de Salta y posicionará a Argentina como un líder global en la producción responsable de litio, con una producción suficiente para abastecer aproximadamente un millón de vehículos eléctricos al año.

 

Acerca de IFC

La Corporación Financiera Internacional (IFC), organización que forma parte del Grupo Banco Mundial, es la principal institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado de los mercados emergentes. Trabaja en más de 100 países y utiliza su capital, sus conocimientos especializados y su influencia para crear mercados y oportunidades en los países en desarrollo. En el ejercicio de 2025, IFC comprometió una cifra récord de USD 71 700 millones para empresas privadas e instituciones financieras en los países en desarrollo, movilizando soluciones y capital del sector privado con el fin de crear un mundo sin pobreza en un planeta habitable. Para obtener más información, visite www.ifc.org (i).

Acerca de Rio Tinto

Rio Tinto opera en 34 países y 6 continentes, donde más de 61.000 empleados trabajan para encontrar mejores maneras de proporcionar los materiales que el mundo necesita. Sus principales productos —mineral de hierro, cobre, aluminio y litio— son los bloques fundamentales de un futuro más limpio e inteligente. Para satisfacer la creciente demanda, la empresa se centra en mantener a su gente segura mientras opera y desarrolla proyectos y operaciones de clase mundial. Asimismo, está comprometida con hacerlo de manera responsable, generando un impacto positivo duradero a través de una profunda experiencia, una sólida licencia social y asociaciones de largo plazo. Juntos, estamos resolviendo desafíos globales y creando éxito compartido.

Chile, Litio

“Minerales críticos”, o el nuevo capítulo extractivista del legado Boric

A fines de enero de 2026, la ministra de Minería, Aurora Williams, entregó al Presidente Gabriel Boric la tan anunciada Estrategia Nacional de Minerales Críticos (ENMC), uno de los últimos anclajes de este gobierno para potenciar la extracción desmesurada en Chile bajo la lógica de ser un “país minero” (Ver texto de la ENMC).

Por Javier Arroyo Olea y Lucio Cuenca Berger | Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales – OLCA

Pese a lo rimbombante del acto de presentación, la fórmula no es desconocida: construir un paraguas que permitirá, en los próximos años, respaldar cuestionados proyectos mediante una ausencia generalizada de discusión pública profunda, pero orientada bajo los intereses del empresariado extractivo. Lo vimos con el Hidrógeno Verde, también con el litio, y ahora con los “minerales críticos”.

Y, como ha sido la lógica, este paraguas tampoco está libre de nudos y tensiones que son importantes de alertar ahora, como herencia del gobierno saliente y una hoja de ruta que puede aprovechar la administración entrante. Así, a continuación, presentamos cuatro nudos a tener en consideración:

Primer nudo: minerales críticos, recursos naturales no renovables

Seguramente todos y todas recordamos la asignatura de Ciencias Naturales en el colegio, donde una de las primeras cosas que nos transmitían era una clasificación básica de los Recursos Naturales, clasificados en renovables y no renovables.

El segundo de estos, el no renovable, siempre se ejemplificaba con el petróleo y la minería, donde los “recursos” eran extraídos y usados, pero sin ser regenerados en la Naturaleza. Una clasificación así de sencilla, que se repite más allá de las aulas de la educación chilena, ni siquiera llegó a las mesas de quienes construyeron la Estrategia Nacional de Minerales Críticos, siendo un concepto omitido a diestra y siniestra sin contar con mención ni su respectiva consideración en página alguna del documento; es decir, en simple, no se considera el aspecto finito de los recursos mineros, sobre los cuales el gobierno estableció la amplificación de su explotación, por lo que para esta administración, que se autoproclamó en sus orígenes como “ecologista”, los minerales en la naturaleza y nuestros territorios son infinitos, a disposición del interés extractivo.

Para abundar más en la gravedad de esta omisión, hay documentos oficiales del Ministerio de Medio Ambiente que entregan una definición oficial de Recurso No Renovable, planteando que “son aquellos recursos que poseen una capacidad finita de extracción y aprovechamiento. Estos no pueden ser regenerados de forma natural después de su explotación”, y es una definición universalmente conocida y usada por organismos de Naciones Unidas, criterio que por razones de soberanía, de sostenibilidad y en particular por justicia intergeneracional, debieran ser considerados.

Segundo nudo: Críticos o Estratégicos

La opción de adoptar el concepto de Minerales Críticos y no Minerales Estratégicos no es menor. El gobierno omitió las recomendaciones entregadas en estudios encargados a la Comisión Chilena del Cobre Cochilco y al Banco Interamericano de Desarrollo BID que planteaban la importancia de utilizar la denominación de Minerales Estratégicos para el caso de la estrategia chilena, dada las características de su economía y la abundancia de estos minerales en su territorio, pero también porque en Chile el sector industrial y manufacturero tiene bajo desarrollo, y el país no es un gran consumidor de minerales ni otras materias primas, desde fuentes internas ni provenientes del exterior.

A pesar del peso de los argumentos, el Comité convocado por el Gobierno, con una amplia composición de intereses mineros, adoptó el concepto de “minerales críticos”, lo justifica desde “una perspectiva flexible y adaptativa”, porque considera, por una parte, la “participación consolidada o potencial en el suministro global de aquel mineral”, y por otra parte “el reconocimiento de este como crítico por las economías relevantes”.

Este enfoque cruza toda la Estrategia, en el sentido que esta busca profundizar el Chile extractivista, cuando se establece como principal objetivo “consolidar a Chile como proveedor confiable y responsable de minerales críticos a nivel global”.

Por el carácter de bienes naturales (recursos) mineros no renovables, que Chile posee en abundancia y son requeridos por las economías industriales del norte global, debieran ser considerados Estratégicos desde una visión de soberanía económica, de sostenibilidad, y considerando las potencialidades que tienen estos, en una perspectiva de incorporación de ciencia y tecnología para plantearse alternativas al Desarrollo en un horizonte de postextractivista

Tercer nudo: Chile ya tiene una participación relevante en la minería global

Surge la pregunta, ¿Por qué es necesaria una Estrategia Nacional de Minerales Críticos?
Chile ya tiene un papel muy relevante en la producción minera global, especialmente en algunos minerales ahora denominados “críticos” o “de la transición”. A continuación, algunos datos:

Chile ya es el primer productor mundial de Cobre – Cu (23 %), también de Renio (53%) , y es el segundo productor mundial de Litio – Li (24 %), Molibdeno – Mo (18%) y Boro – B (11 %) (Cochilco 2023). También tiene extracciones muy favorables en Oro, Plata, Hierro y Potasio. Hay que considerar que la gran mayoría de estas minerías están en manos transnacionales privadas, por ej. el Cu en 70%, el Litio en 100% .

La otra cara de estas cifras mineras, nos habla de territorios precarizados ambiental y socialmente, asolados por la contaminación y la falta de agua, varios de ellos territorios en sacrificio, con aportes cuestionables en calidad y cantidad de empleo, y escuálidos aportes por Royalty y Tributación.

Si bien la retórica de la ministra de Minería y el Presidente Boric, tras la presentación de esta Estrategia aparece como muy loable, la representante de esta cartera, al presentar la ENMC, destaca a esta actividad económica como la “que ha forjado la identidad del país y de sus territorios, pero hoy, además, está llamada a contribuir de manera decisiva al futuro del planeta”, dice que entre las convicciones y visión de Estado tiene “una responsabilidad global: el suministro confiable y responsable de nuestros minerales críticos es fundamental para la transición energética del planeta y el fortalecimiento de sectores estratégicos para la vida humana”.

Lo cierto es que antes de hacer y dar a conocer esta Estrategia, los gremios mineros y las empresas, ahora convertidos de principales causantes de la crisis climática en nuestros salvadores, vienen transmitiendo que Chile debe aumentar considerablemente la extracción de Cobre en los próximos años, donde la reactivación de anuncios en inversiones en minería lo comprueban.

La Estrategia Nacional del Litio se plantea llegar a ser el primer proveedor mundial, hoy es el segundo con un 24% luego de Australia que tiene 47%, por lo que también debe a lo menos triplicar la extracción de Litio en los próximos años. Al parecer el sector minero transnacional ya tenía sus metas trazadas y su nueva retórica construida, la ENMC se viene a alinear y dar algunos grados de legitimación llevándola a ser una “nueva” política de Estado.

En distintas partes del documento de ENMC se define como propósito “consolidar a Chile como un proveedor confiable y responsable de minerales críticos a nivel global, contribuyendo tanto a los desafíos globales de abastecimiento de minerales como localmente, al bienestar de las comunidades y a la justicia territorial”. Ser “proveedor de minerales” es mantener y ampliar el modelo primario exportador, también denominado extractivismo minero, en un país con una profunda mega sequía, con territorios fragilizados por la fuerte presencia minera y con un prometido “valor agregado” que no toma forma ni peso.

Cuarto nudo: participación, consulta y conflictos

Chile tiene reservas de Cobre del orden de 190 millones de Toneladas (Informe “Mineral Commodity Summaries, January 2025” del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), actualmente en Chile se extraen 5,6 millones de Toneladas anuales en cifras de 2025; de mantener este ritmo de explotación, quedaría Cobre para 34 años.

De acuerdo a las proyecciones de inversión y extracción para los próximos diez años (Cochilco 2026), hay una cartera de inversiones proyectadas de US$104.549 millones, lo que elevaría la extracción a 6,03 Millones de Toneladas de cobre anual al año 2033, a ese ritmo de extracción, las reservas de Cobre se acaban en 30 años. Ni para el Cobre, ni tampoco para los otros minerales priorizados en la ENMC, se considera las reservas cuantificadas y hasta cuanto hay de disponibilidad al intensificar la explotación de los minerales, sin que paralelamente se esté pensando en la reparación socioambiental de los territorios y en actividades económicas de reposición al extractivismo minero.

Para intensificar y aumentar la explotación minera, sólo si consideramos el Cobre, con leyes mineras que van descendiendo, con rocas más duras, minas a más altura y mayor profundidad, se requerirá más energía, más agua, más insumos químicos, se generará más contaminación al aire y el suelo, más relaves y en definitiva más territorios precarizados y comunidades afectadas.

Pero, evidentemente, acá no solo se tiene en la mira al cobre, sino al conjunto de minerales que están en este largo y estrecho territorio. Y en base a eso mismo, obviamente, no basta con consultarle solo al “ecosistema minero”, denominación (eufemismo extractivista para revestir de vida una actividad que aporta más en el sentido inverso) que les gusta usar a autoridades, empresarios y académicos, que se reconocen bajo un mismo interés, aumentar la extracción minera sin límites, y sin considerar a los pueblos indígenas, comunidades y regiones realmente involucradas en esta Estrategia.

En esta línea, la ausencia de una participación pública, realización de consulta indígena e, incluso, una evaluación ambiental estratégica, son deficiencias que se repiten bajo esta y las anteriores administraciones del Estado, toda vez que buscan acelerar lo más posible la lógica rentista que ha primado sobre Chile durante las últimas décadas, por lo que la participación abierta y discusiones profundas vendrían a ser, a criterio de los columnistas de medios empresariales y los propios defensores irrestrictos del gobierno, piedras de topes para la inversión. Pero no hay pronunciamientos que den cuenta de que la consulta ciudadana sobre el Anteproyecto de la ENMC se hizo en un tiempo muy acotado, con poca participación, donde en general se repite la presencia del “ecosistema minero”, partes interesadas suplantando lo que debiera resolver el conjunto del país.

Nos encontramos, así, ante una nueva jugada del gobierno saliente que allanará el camino a la entrante ultraderecha, pero también a una desregulación generalizada en múltiples aspectos de la vida de la población de Chile y la proliferación de conflictividades socioambientales. Mientras se afilan los dientes los intereses mineros, comunidades y organizaciones sociales se han sostenido en una defensa de los territorios cuya vocación productiva no es la que se les impone, sino que aquella que nunca les han permitido discutir ni construir, y mucho menos aplicar.

Posiblemente, esta Estrategia -que nace del tan anhelado vínculo de la alianza público-privado- en el marco de la configuración que se ha dado en el nuevo consenso extractivista- será un impulso para acrecentar las tensiones locales ante un aceleramiento de proyectos extractivos, cuya “frontera”, desde hace años, dejó de ser el norte del país y la Cordillera de los Andes. Ahora, al igual que con estrategias como la del litio, el hidrógeno verde o el propio Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, el empresariado nacional y transnacional se sentirá con el respaldo de la institucionalidad para avasallar en los territorios.

Pero son esos mismos territorios los que han sostenido sus resistencias, y donde se reconoce que esta Estrategia no refleja sus intereses ni mucho menos su participación y proyección. Son las comunidades y la población, que se ha sostenido en redes de organización en distintas escalas, las que ya conocen el relato minero, el impacto de ser condenados históricamente a ser un país extractivista y cómo el Estado subsidiario se ha sustentando en privatizar y mercantilizar las necesidades de los pueblos.

Asimismo, con esta acumulación de experiencia histórica, serán las mismas (y más) organizaciones y comunidades que sostendrán sus legítimas luchas frente al interés avasallador de empresas y gobierno; las que seguirán construyendo defensa territorial y se abren camino, progresivamente, a la construcción de alternativas que nazcan desde las verdaderas necesidades de la población y la Naturaleza.

https://olca.cl/oca/informes/Apunte-de-trabajo_Estrategia-Nacional-de-minerales-Criticos.pdf