Argentina, Chile, Litio

La industrialización del litio: Los casos de Argentina y Chile

La definición e implementación de una Política de Industrialización en Chile debe trascender los gobiernos de cuatro años y convertirse en una Política de Estado, de modo de viabilizar el avance hacia un país más competitivo.

En marzo de 2018 se anunciaba que para 2021 el grupo compuesto por las surcoreanas Posco y Samsung SDI construiría una planta de cátodos en Chile, en el marco del proyecto de baterías de litio que le adjudicó Corfo. A este consorcio se sumaban otras iniciativas de Molymet Chile y el grupo chino Sichuan Fulin Industrial Group, que en su conjunto invertirían más de US$750 millones en el país, utilizando litio suministrado por Albermale a un precio preferencial.

Sin embargo, recientemente Posco se retiró del proyecto en Chile, posteriormente lo hicieron los otros actores, dado que su planta requiere hidróxido de litio, una variedad cada vez más demandada por los fabricantes de baterías de autos, pero que Albemarle no produce en el país. Es importante destacar que Corea del Sur se proyecta para 2028 como proveedor del 25% de las baterías de litio a nivel mundial, y en este escenario, Posco ha contraído acuerdos con la australiana Pilbara Minerals para la construcción en Corea de una planta de hidróxido de litio y de carbonato de litio que entrará en producción en 2020.

Acuerdo con Albemarle

Albemarle y el gobierno chileno firmaron en 2016 un acuerdo que le permite a dicha compañía triplicar su producción de litio. Pero el acuerdo requiere que la empresa reserve hasta un 25% de su producción para compañías que buscan construir baterías o sus partes en Chile. Sin embargo, el contrato no especifica si Albemarle debe producir carbonato de litio o hidróxido de litio en sus instalaciones. A la fecha Albermale produce carbonato de litio y ha declarado no tener planes de producir hidróxido de litio en Chile.

Esta sucesión de hechos se da en el esfuerzo de modernizar la política nacional sobre el litio, elevar la producción y desarrollar una industria de valor agregado, en un contexto en que el país posee los mayores recursos de litio del mundo, cuya demanda creciente está asociada a la futura demanda mundial de vehículos eléctricos. Obviamente el anuncio de Posco es un revés en esta “política de industrialización”.

 Paralelo con Argentina

Este desafío de generación de productos de valor agregado a partir de litio no es sólo empeño de nuestro país, también de nuestros vecinos Argentina y Bolivia, países que también poseen recursos relevantes a nivel mundial y que han implementado estrategias bastante diversas. A la fecha, pareciera ser que Argentina lleva el liderazgo con su proyecto en Jujuy.

De acuerdo con el informe “Litio en la Argentina” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2019, las reservas de litio en ese país representan un 13% de las mundiales; mientras que la producción local del mineral es de 30.400 ton al año, lo que convierte a Argentina en el tercer mayor productor de litio del mundo. El estudio coincide en que el litio en el país se concentra en Catamarca, Jujuy y Salta. Por otra parte, según información de Cochilco, Chile tiene el 48% de las reservas mundiales de litio.

En Chile el término “Política de Industrialización” ha estado en general ausente en los discursos y espacios de reflexión. Sin embargo, países como Australia han sostenido desde décadas una visión integrada de lo que es el desarrollo de la industria y cómo influye en ella la innovación y la investigación y desarrollo.

A principios de junio último, en la provincia argentina de Jujuy se dio inicio a la construcción de la primera planta de fabricación de baterías de iones de litio de Sudamérica. La empresa funcionará en el Parque Industrial de Perico y estará gerenciada por la firma Jujuy Litio, que asocia a Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado (Jemse) y la italiana SERI.

El Grupo SERI tendrá una participación en el proyecto del 40%, y el Estado, a través de Jemse (Jujuy Energía y Minería), el 60% restante. La inversión proyectada es de US$60 millones. Por otra parte, se construirá una planta espejo en Nápoles (Italia) en donde las participaciones de SERI y Jemse serán inversas, con el 60% y 40% respectivamente, atendiendo así también intereses de la EU en cuanto a manufactura local.

Las etapas del proyecto contemplan el montaje de una planta piloto de ensamble de baterías de litio, la fabricación de celdas de la batería de litio y la producción de material activo, en base al material extraído de los salares jujeños bajo normas sustentables y amigables con el medio ambiente.

SERI es una compañía italiana que tiene una larga trayectoria en la fabricación de baterías de litio en Europa, y su posicionamiento le permitirá tener mayor exclusividad que los países asiáticos a la hora de ingresar baterías a la UE. Así, SERI contribuye a la alianza con capital, conocimiento técnico especializado y acceso a mercados.

Las estrategias seguidas por ambos países se diferencian en varios aspectos:

– Encadenamiento productivo: Argentina, en el proyecto de Jujuy, ha implementado la integración total de la cadena de producción, en donde al recurso que tiene el país se suma todo el encadenamiento productivo de su socio SERI. Chile, por el contrario, en su estrategia fracciona el encadenamiento productivo dejando que la extracción sea un negocio independiente del futuro encadenamiento productivo, que empresas como Posco y Samsung SDI prometían aportar. Los incentivos y convergencia de intereses en el éxito del negocio difieren sustantivamente en uno y otro caso.

– Los incentivos a la inversión: Chile estableció una estrategia en donde las empresas como el consorcio Samsung SDI y Posco podían optar a un precio de litio más barato que en el mercado, mejorando así la rentabilidad del futuro negocio de generación de partes de baterías de litio. Argentina, en específico Jujuy, definió ser socia mayoritaria a través de la empresa estatal Jemse, de modo de reducir el riesgo de la inversión del privado al compartir el Estado el riesgo del negocio.

– Retorno esperado: ambas estrategias esperan generar empleo más calificado, así como investigación y desarrollo en sus respectivos Institutos del Litio. Sin embargo, en el caso argentino se suma que el Estado es partícipe directo del negocio con la propiedad del 60% de la nueva empresa, accediendo así al beneficio económico directo que éste genere, y aún más, al control mediante su participación mayoritaria. Por otra parte, Chile cobra un “royalty”, el cual tiene dos componentes: uno basado en ventas y otro consistente en un pago anual según margen operacional.

Política de Industrialización

Todos los anteriores elementos forman parte de una Política de Industrialización, en donde es crucial lo que un país defina, ya que puede llevar a caminos muy distintos en el desafío de aumentar la competitividad y llegar a ser algún día un país desarrollado.

En Chile el término “Política de Industrialización” ha estado en general ausente en los discursos y espacios de reflexión de cómo superar el estancamiento de nuestra economía. Sin embargo, países como Australia han sostenido desde décadas una visión integrada de lo que es el desarrollo de la industria y cómo influye en ella la innovación y la investigación y desarrollo. Es así que este país tiene el Ministerio de Industrias, Innovación y Ciencia, bajo cuyo alero existen centros como el conocido Csiro y la Agencia de Geociencia, a los que se suman organizaciones como el “Australian Qualifications Framework”, donde se definen los estándares para la educación calificada en Australia, la que comprende la educación terciaria con diplomas, certificaciones, masters y doctorados, potenciando así la alineación entre las necesidades de la industria, la formación académica y la investigación, desarrollo e innovación.

 

Fuente:http://www.latinomineria.cl/blog/2019/09/13/la-industrializacion-del-litio-los-casos-de-argentina-y-chile/

Internacional, Litio

Tianqi posterga ampliación de proyecto de litio en Australia ante exceso de oferta global

Según prensa de Australia, la firma china dueña del 24% de SQM decidió poner en pausa la ampliación del proyecto de hidróxido de litio Kwinana. Tras la decisión, Albemarle y la minera chilena subieron en bolsa.

Nuevas medidas para contener el exceso de oferta en el mercado del litio decidió la empresa china Tianqi, dueña del 24% de la propiedad de SQM y uno de los principales productores de litio del mundo.

Según reportaron diversos medios australianos como Financial Review y The West Australian, la china hizo este anuncio en medio de la inauguración de la primera etapa de ese proyecto, que costó US$700 millones. La expansión que la compañía decidió poner en pausa costaría otros US$300 millones.

La medida provocó que las acciones de los otros productores mayores de litio en el mundo, Albemarle -que es socia de Tianqi en proyectos en Australia- y la chilena SQM elevaran su cotización en los mercados internacionales. Los papeles serie B de la firma nacional subieron 4,3% en la bolsa de Santiago y 4% en el caso de los ADR, mientras que los papeles de Albemarle lo hicieron en 4,47%. Esto, ante las mejores perspectivas para estas empresas que abre esta decisión, pues el sector enfrenta un escenario deprimido para los precios del litio dado el exceso de oferta que se vive a nivel global.

Por ello, la decisión no es aislada en la industria. La propia SQM ha decidido reducir sus ventas de litio en los mercados internacionales, de manera de completar inventarios para aprovechar un mejor panorama de mercado a futuro.

Además, la propia Tianqi y Albemarle decidieron posponer la expansión del proyecto de litio Greenbushes, mientras que el proyecto de Albemarle Kemerton se redujo en respuesta a la demanda más débil proyectada para los negocios de electromovilidad y baterías.

Pulso publicó este domingo que los precios del “oro blanco” no debieran repuntar en el corto plazo. Así lo dejó entrever hace algunas semanas, en la entrega de sus resultados al primer semestre, el CEO de SQM, Ricardo Ramos, quien proyectó el precio del litio en US$10.000 la tonelada para el cierre del tercer trimestre lo que no sería tan malo para SQM.

SQM prevé una fuerte recuperación del mercado desde 2020

Mejores perspectivas para el negocio del litio dio a conocer ayer SQM en su día del inversionista en Nueva York. La compañía estimó que la demanda de litio crecerá en un promedio anual de 18% en el período 2020-2025, en un rango que podría fluctuar entre 16% y 20%.

Pablo Altamiras, vicepresidente de Negocios de Litio y Yodo de SQM dijo que la “la demanda sólida y los fundamentos apoyan la visión de un importante crecimiento en los próximos años”.

En cuanto a los precios, SQM pronosticó que estos se ubicarán entre US$10.000 y US$15.000 la tonelada de aquí al 2025.

El CEO de SQM, Ricardo Ramos, agregó que dado este escenario consideran un plan de inversiones sólo en el negocio de litio de US$1.332 millones en el período 2019-2023.

 

Fuente:http://www.latinomineria.cl/blog/2019/09/11/tianqi-posterga-ampliacion-de-proyecto-de-litio-en-australia-ante-exceso-de-oferta-global/

Chile, Litio

OLCA y OCMAL realizan encuentro regional frente a la crisis ambiental, la transición energética y el extractivismo minero en Latinoamérica

Frente a la innegable crisis climática y las falsas soluciones levantadas por instancias coaptadas por el sector empresarial transnacional apoyado por los Estados, durante la semana del 23 de septiembre, el Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina junto a War on Want y Mining Watch Canada realizarán una serie de actividades con el fin de generar propuestas alternativas.

En este encuentro, en el que participarán personas de distintos países de la región, se caracterizará el escenario internacional del extractivismo minero y su relación con el cambio climático y sus efectos, los conflictos socioambientales y por supuesto la construcción de articulaciones y estrategias comunitarias sociales e indígenas para una transición energética justa y post-extractivista.

Históricamente la minería, al igual que otros extractivismo como la obtención de hidrocarburos, es una de las actividades más contaminantes y contribuyentes al cambio climático, sin embargo esta estrecha y directa relación no siempre es evidente y a menudo se invisibiliza.

La extracción minera así como los subsiguientes procesos de fundiciones metalúrgicas demandan grandes cantidades de combustibles fósiles, además de la contaminación inherente de estos procesos debido a la liberación de los gases con efecto invernadero. A ésto se suman las emisiones relacionadas al transporte de materias primas y los cambios climáticos locales en territorios de extracción, entre otras cosas, por el consumo intenso de agua que requiere la industria minera y la deforestación que frecuentemente antecede la instalación de proyectos mineros.

Aún así la gran minería, e incluso la expansión de la frontera extractivista minera, pretende posicionarse como parte de la solución a la crisis climática en el marco de las soluciones promovidas a nivel internacional basadas en nuevas tecnologías y no en un cambio profundo del patrón global de producción y consumo.

A fines de este año en Chile se realizará el 41° encuentro anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) seguido por la 25 Conferencia de las Partes de Naciones Unidas (COP25). Estos espacios internacionales promueven soluciones a la crisis climática en base al capitalismo verde y una transición energética a través de la electromovilización, que requiere un alto nivel de “nuevos” minerales tales como el litio, el cobalto, las tierras raras, entre otros.

Esta reconversión a la electromovilidad ha agudizado aún más los conflictos socioambientales en los territorios donde son extraídos estos elementos y en donde ya existía una desregulada actividad minera. Las comunidades que ancestralmente las habitan son testigos de los perjuicios en sus quehaceres cotidianos y de sustento, así como en la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas. Ésto en el marco de una advertida conflictividad socioambiental por la profundización del modelo extractivista minero.

Comunidades indígenas y campesinas latinoamericanas afectadas por la extracción minera han levantado procesos de reivindicación y lucha contra la gran minería, generando reflexiones y críticas en torno a los modelos de desarrollo promovidos por los Estados y generando experiencias de alternativas concretas a éstos. Las luchas comunitarias, frecuentemente criminalizadas, son la esperanza frente a los permanentes fracasos de los sistemas internacionales para frenar la depredación y la desgaste socio-ambiental.

Los procesos de conflicto se manifiestan cada vez más temprano y los de larga data y aparentemente desperfilados, pueden reactivarse poniendo en jaque la también aparente estabilidad institucional, empresarial y comunitaria. Aunque por otro lado, la dinamización de los conflictos por extracción de minerales es respondida con incremento de criminalización, represión y violencia por parte de gobiernos y empresas mineras.

Asimismo existen otros factores que acompañan la conflictividad socioambiental por minería como lo es la crisis hídrica, la afectación de páramos y cabeceras de cuenca, la destrucción de glaciares, el cambio climático y la pérdida de condiciones de vida y sustento para las comunidades locales.
Pero por más evidencias que se generan para criticar el extractivismo minero y más se demuestra que la actividad minera empobrece los pueblos, mayor es la insistencia de gobiernos de todas las corrientes para sostenerlo y profundizarlo.

Esta nueva fiebre de oro blanco se explica por el incremento de la demandada por parte de las potencias económicas e industrializadas para la fabricación de tecnologías debido a la excelente capacidad del litio de conducir calor y electricidad, condición necesaria para el almacenamiento de energía. El litio se ha utilizado tradicionalmente para la fabricación de vidrios, cerámicas, lubricantes, medicamentos psiquiátricos, grasas lubricantes, aire acondicionado, polímeros y metalurgia, entre otros. Sin embargo, producto del crecimiento exponencial de la industria electrónica de dispositivos portátiles energéticamente recargables, ha aumentado inusualmente la demanda internacional de litio en los últimos años por ser un mineral con excelentes propiedades para la fabricación de baterías recargables de celulares y computadores, pero principalmente para la fabricación de automóviles eléctricos o híbridos cuya producción experimenta un explosivo aumento.

En la actualidad el litio en salmueras, que constituye la forma más económica de obtención de este mineral, se explota principalmente en los salares altoandinos del Cono Sur. Esta zona denominada el Triángulo del Litio,perímetro tripartito entre Argentina, Chile y Bolivia, representa el mayor impacto socioambiental de la minería de este elemento, a diferencia de otros métodos de extracción, a causa del gasto indiscriminado de agua para la evaporación de salmueras y la producción de las faenas necesarias.

Pese a las especificidades en materia legislativa de cada país, la característica principal de la extracción de litio es la débil e insuficiente institucionalidad que no garantiza el cumplimiento de sus propias legislaciones ni el resguardo de los ecosistemas de los salares. De esta forma, la minería del litio como mineral estratégico para la transición hacia una matriz energética “verde” o “carbono cero” se desarrolla a costa de la devastación de los ecosistemas y de las vidas cotidianas de las comunidades originarias de la región altoandina, lo que evidentemente cuestiona la sustentabilidad de una matriz energética no fósil sustentada en el uso de litio para baterías.

CALENDARIO ACTIVIDADES DE LA SEMANA

24 – 25 | Taller: Litio Altoandino, Salares y Conflictividad Socioambiental

26 | Conversatorio: “Crisis Climática, Transición Energética y Extractivismo Minero en América Latina”

27 – 28 | Encuentro Regional: Crisis Climática, Transición Energética y Extractivismo Minero en América Latina

Más informaciones: [email protected]

Fuente:http://olca.cl/articulo/nota.php?id=107661

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Argentina, Litio

Antofagasta de la Sierra y la maldición del litio

La ecorregión Puna es una región altiplánica o meseta de alta montaña ubicada entre los 3.500 y 4.500 msnm aproximadamente. En Catamarca está ubicada al N, tomando todo el departamento Antofagasta de Sierra y N de Belén. Tiene una superficie de unos 30.000 km2 ( un tercio de la superficie de la provincia).

Es una cuenca arreica, es decir que el agua de sus deshielos , lluvias, vertientes, ríos y arroyos no salen al exterior de este » valle de altura». Es autosustentable.

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Argentina, Litio

FMC Lithium y la Extinción de un Ecosistema

“Así quedó el paraje de Trapiche en Antofagasta de la Sierra, propiedad de la familia Condorí, a causa del USO IRRACIONAL DEL AGUA por parte de la empresa que extrae Litio, criaban más de 300 llamas y ovejas, ahora solo queda desolación, sequía, contaminación y promesas que en más de 20 AÑOS no se cumplieron. La empresa dijo que creían que estaban haciendo bien las cosas”, señala un posteo realizado por el montañista catamarqueño Aníbal Vásquez.

Gracias al video compartido, y que republicamos en esta nota (ver abajo), podemos conocer el testimonio de Camilo Condorí, quien nos habla de los efectos de 20 años de operaciones extractivas por parte de la firma estadounidense FMC en la sierra catamarqueña : el acaparamiento sistemático de agua en una zona altamente sensible y de gran valor como lo es un humedal. Es decir, el despojo de la fuente de sustento familiar y comunitario llevado al extremo.

La empresa, si bien se ha dedicado históricamente a la producción y comercialización de agrotóxicos en todo el mundo, tiene también una filial dedicada al negocio del litio. Es así que hoy, bajo el nombre de Livent, y pese a denuncias realizadas y documentadas previamente, la multinacional pretende desviar el cauce del Río Los Patos, acrecentando aún mas el daño ya provocado en el territorio.

En este sentido, la comunidad se ha organizado y ha realizado acciones directas como cortes de ruta, teniendo reuniones incluso con autoridades provinciales y representantes de Livent, denunciado un abandono de deberes del Estado Provincial y la no observación del principio de precaución y de prevención en las políticas mineras de la Provincia de Catamarca. En palabras de la propia comunidad “RIO LOS PATOS NO SE TOCA..! ni LIVENT, ni Sta. Rita, ni Candela y ni toda aquella empresa que pretenda extraer agua dulce del río.”

 

Fuente:https://observatoriosalares.wordpress.com/2019/09/09/fmc-lithium-y-la-extincion-de-un-ecosistema/?fbclid=IwAR3cN-uuDmnvE2ZdWymcVo8lpBbIFJJNIasDXxq-zOLxl2YobisszBVGk8c

Chile, Litio

Comisión de Constitución declara inconstitucional la expropiación del litio

Ministro de Minería había acusado vicios de inconstitucionalidad.

Tras una larga discusión en la que se escucharon posturas de los profesores de Derecho Constitucional como Jorge Correa Sutil, Arturo Fernandois y Jaime Bassa, la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento de la Cámara de Diputados votó hoy el informe que declara inconstitucional la iniciativa que buscaba expropiar el litio.

La instancia legislativa estaba encomendada por la sala de la Cámara de Diputados para emitir un pronunciamiento sobre la constitucionalidad del proyecto de Ley que “declara Interés Nacional la Explotación y Comercialización del litio”, situación que fue resuelta este lunes.

En esta oportunidad y por 7 votos contra 5, se declaró “inconstitucional y expropiatorio” el artículo 2 del Proyecto de Ley. En tanto, el artículo 1 terminó con un empate sobre la declaración del litio como interés nacional.

Al respecto, el ministro de Minería, Baldo Prokurica, explicó que “se ha declarado inconstitucional el artículo segundo que declaraba de interés nacional los Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL)”, además agregó que “el único contrato especial de operación de litio que existe es el que posee Codelco. A veces se confunde con los contratos que tiene Corfo con SQM o Albemarle, que no son contratos especiales de operación de litio, sino que son contratos de arriendos”.

El titular de la cartera al final de la sesión añadió que “este es el camino que tenemos que ir haciendo. Los parlamentarios han expresado su opinión, nosotros éramos partidarios que ambos artículos eran inconstitucionales, y se ha tomado este camino que yo espero sea ratificado también por la Sala de la Cámara”.

Por su parte, el subsecretario Ricardo Irarrázabal manifestó que “el artículo primero resulta meramente declarativo, y el artículo segundo es inconstitucional, lo que constituye un antecedente muy importante porque es precisamente la Comisión de Constitución la llamada a evaluar la constitucionalidad de los proyectos de ley y las mociones”.

 

Fuente:http://www.nuevamineria.com/revista/comision-de-constitucion-declara-inconstitucional-la-expropiacion-del-litio/

Chile, Litio

Chile persuade a India para establecer nuevas plantas de litio

El segundo mayor productor mundial de litio —un componente clave de las baterías de vehículos eléctricos— está en busca de inversiones de empresas en India, cuyo objetivo es convertirse en un centro global para la fabricación de vehículos de nuevas fuentes de energía.

Chile se ha acercado a empresas que incluyen a Mahindra & Mahindra Ltd. con el fin de establecer plantas de fabricación de baterías en la nación latinoamericana, según Rodrigo Yáñez, viceministro de Comercio chileno. También busca inversiones de compañías en otros países asiáticos, incluidos China, Japón y Corea del Sur, dijo Yáñez en una entrevista en Nueva Delhi a principios de esta semana.

«Nos hemos reunido con Mahindra y otras compañías indias aquí», dijo Yáñez, quien se encontraba en la capital india para firmar los términos de referencia para ampliar un acuerdo comercial preferencial entre los dos países. «Sabemos que cuando hablamos de movilidad electrónica, India está realizando muchas actividades al respecto y podemos ser socios estratégicos en el desarrollo».

Los comentarios de Yáñez llegan en un momento en que la administración del primer ministro indio, Narendra Modi, redujo los impuestos y dio a conocer un plan de US$1.400 millones para alentar la adopción más rápida de vehículos eléctricos como parte de sus esfuerzos por combatir la toxicidad del aire en un país que cuenta con algunas de las ciudades más contaminadas del planeta. La nación, que tiene el consumo de petróleo de mayor rápido crecimiento en el mundo, prevé convertirse en el cuarto
mercado más grande para los vehículos eléctricos en 2040, según BloombergNEF.

Chile está haciendo un nuevo intento de atraer a inversionistas para desarrollar productos de litio de valor agregado, al ofrecer litio más barato después de que tres compañías, incluidas Posco y Samsung SDI, se retractaran de sus contratos para establecer instalaciones de procesamiento en el país. Chile, hasta ahora, solo ha podido exportar el mineral en bruto a países como China o Corea del Sur, donde se fabrican la mayoría de las baterías.

«No queremos convertirnos simplemente en un exportador de materias primas», dijo Yáñez. «Queremos comprometernos con nuestros socios comerciales en esta iniciativa. Esto proporcionará estabilidad en
el suministro de litio a precios más baratos».

Se pronostica que la demanda de baterías de iones de litio utilizadas en vehículos eléctricos aumentará de 151 gigavatios-hora en 2019 a 1.748 GWh en 2030, a medida que las ventas de vehículos eléctricos de pasajeros aumenten a 28 millones en ese año, informó BNEF.

 

Fuente:https://www.redimin.cl/chile-persuade-a-india-para-establecer-nuevas-plantas-de-litio/

Chile, Litio

Comisión de Constitución votará hoy sobre constitucionalidad del proyecto de litio

La Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados debe votar este lunes su informe sobre la constitucionalidad del proyecto que busca declarar como interés nacional a las empresas del litio en nuestro país.

Según sus impulsores, esta iniciativa es el primer paso para expropiar Soquimich y otras grandes empresas explotadoras de litio.

Pero en la antesala de esta votación, han surgido críticas desde la bancada comunista, a la que pertenece el diputado Daniel Núñez, autor del proyecto, porque acusan que la comisión de Constitución está traspasando sus atribuciones.

Según Hugo Gutiérrez, la sala de la Cámara ya validó la constitucionalidad de la iniciativa y no corresponde que se vote en dicha instancia.

Pero el presidente de la Comisión de Constitución, Matías Walker, defendió el mandato de la comisión y manifestó que los diputados deben conocer las implicancias que tendrá esta legislación desde el punto de vista legal y constitucional.

La otra reclamación que ha hecho la bancada comunista, es que el ministro de Minería, Baldo Prokurica, ha intentado bloquear la votación de este proyecto.

Sin embargo, Prokurica contrató al abogado constitucionalista, Jorge Correa Sutil, de la Democracia Cristiana, quien aseguró haber detectado al menos cinco vicios de constitucionalidad en la iniciativa.

En días previos, el jefe de bancada de los diputados comunistas, Boris Barrera, envió una carta al presidente de la Cámara, Iván Flores, acusando al presidente de la Comisión de Constitución de tratar de votar, sin atribuciones para ello, el proyecto que declara al litio de interés nacional y permite expropiar operaciones relacionadas con la extracción del mineral no metálico.

 

Fuente:https://www.redimin.cl/comision-de-constitucion-votara-hoy-sobre-constitucionalidad-del-proyecto-de-litio/

Chile, Litio

Lithium firms depleting vital water supplies in Chile, analysis suggests

Evidence uncovered by E&T appears to show that lithium-mining company SQM is playing a direct role in damaging the local environment in Chile’s Atacama salt flats, as its activities reduce water levels in an already dry region, with severe effects on local communities, protected lagoons and areas of alluvial muds.

As worldwide battery demand is expected to triple and reach a value of $100bn by 2025, failing to boost lithium supply could make or break the global electric vehicle supply chain and jeopardise global climate efforts, a new investigation by E&T finds.

To ensure supply, lithium mining must increase or otherwise a deficit may harm progress, warn experts. Most of the world’s lithium production takes place in South America, where 70 per cent of global reserves are concentrated. Chile, accounting for 38 per cent of the production, is in a difficult spot. Firms are doing their best to exploit reserves, but environmental concerns increasingly challenge their endeavours.

Since the lithium rush started, corporations like Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), a multibillion-dollar Chilean chemical company, as well as US-headquartered Albemarle Corporation, bet on one effective way to extract lithium from the Atacama salt flats: lithium extraction from brine.

A method dating from the 1950s, it has encountered more and more scrutiny because it affects surrounding water reserves and could affect the climate. With pressure on Chile’s lithium demand and anticipated regulatory hurdles, the price of lithium has skyrocketed, according to data by the US Geological Survey (see chart).

What is lithium extraction from brine?

The way lithium is ‘water-mined’, says Ingrid Garcés, a researcher from Chile’s University of Antofagasta and chemical civil engineer, is by pumping saline groundwater up from the subsurface. The brine contains around 0.15 per cent lithium, and is pumped through a cascade of ponds where impurities or by-products are precipitated by solar evaporation, wind, and chemical additives.

The problem with this comparatively cheap method is that up to 95 per cent of the extracted brine water is lost to evaporation and not recovered, researchers estimate. As the brine water is in hydrodynamic relation with its surroundings, the water-intensive mining process in this extremely arid region causes aquifers to deplete and affects the water balance. This is leading to continuing outcry among local communities living in close proximity to the Atacama salt flat.

Cristina Dorador, a Chilean biologist who studies microbial life in the Atacama desert, says, “San Pedro de Atacama and other small towns are drying out”. Also drying out is Peine, a small township declared a National Monument in 1982 and situated only a stone’s throw away from gigantic lithium-brine mines.

“It is a paradox in Chile. On one side we are talking about decarbonisation, [to mitigate] climate change and the loss of biodiversity and on the other side we exploit the environment for resources to power the electric mobility revolution that supports climate change,” Dorador says.

Albemarle change 2015-2019

E&T, in collaboration with satellite analytics firm SpaceKnow, has been able to produce further quantitative evidence that lithium brine mining efforts between 2015 and 2019 by SQM took a heavy environmental toll on a fragile water ecosystem within the Atacama salt flats.

The analysis found a strong inverse relationship between water reservoir levels at SQM’s ponds and the lagoons. As water levels in SQM’s ponds increased, those in the lagoons would drop. SQM’s second pond (see graphic) correlated with water reservoirs in alluvial muds. The firm’s first pond (see graphic) is linked to the fragile lagoons of the Soncor area, part of the Los Flamencos National Reserve. It is an important nesting ground for Andean flamingos. The statistical analysis can also prove causality, confirming that as brine extraction operation expanded, nearby areas suffered environmental degradation (see methodology notes).

Showing the study regions for E&T investigation

While anecdotal evidence from local community members is abundant and mounting and researchers have long had some inkling of the environmental damage, few gathered quantitative evidence on specific damage until recently. Open-source satellite imagery and machine learning have helped to change that.

Dorador adds that the evidence was obvious. Many flamingos reportedly left the lagoons. Understanding what happens with microorganisms is a bit more complicated, but they would basically exhibit the same symptoms and diagnosis: “There is no recharge of the water in the Atacama salt flat. Much of the water is being evaporated in the process. This isn’t sustainable”.

San Pedro-based Ramón Morales Balcázar from the Plurinational Observatory Of Andean Salt Flats – a network of people from the communities, NGOs and research universities in the region – says the only way to challenge the loss of water is by drastically cutting water extraction by the companies operating in the region.

Government figures issued by the Comité de Minería No Metálica (the Nonmetallic Mining Committee) confirm that the current extractive development in the Basin of the Atacama salt flat provokes hydrological imbalances. With a brine output of 8,842 litres per second, and a recharge capacity of 6,810 litres per second, it was found be more than 2,000 litres per second above a rechargeable threshold.

Adding to the concerns is the ambition by Chile’s government to open up more land to brine mining, says Balcázar. “There are actually 59 salt lets in Chile and the ministry of mining is now calling for their exploitation, as soon as possible. That is really worrying to us.”

Balcázar is not alone in his apprehensions. Sergio Cubillos, heading Chile’s indigenous council, told Bloomberg that the government is encouraging more and more companies to come to explore and mine lithium. Capacity to oversee all of this would be nonexistent.

E&T has learned from a source that only last week, the Servicio de Evaluación Ambiental, Chile’s environmental assessment service, permitted the company Wealth Minerals Chile SpA, a natural resources company concentrating on developing lithium brine property packages in Chile, to explore the northern part of Salar de Atacama. The location would lie near a Ramsar site – defined as a wetland site designated to be of international importance under the Ramsar Convention – as well as based near tourist attractions where water supply is critical to provide local people with income.

Service of Enviromental Evaluation

At the beginning of August, state-owned Codelco (National Copper Corporation of Chile) and mining and metals company Minera Salar Blanco announced an agreement to explore the possibility of developing a lithium project at the Maricunga Salt Flat (see image). E&T was told that this happened without any consultation with the indigenous Qulla communities. The corporations are also allowed access to a national park area, the Nevado Tres Cruces (a massif of volcanic origin in the Andes Mountains, see map) as well as a Ramsar site, including Laguna Negro Francisco and Laguna Santa Rosa (map).

In Balcázar’s view, this could lead to consideration of “legal ways to protect indigenous rights, as well as social protests”, similar to those that took place in 2018 after the announcement of the deal between CORFO and SQM, he told E&T.

A comprehensive research study that was published this year supports the findings of E&T’s investigation and the satellite analysis. Wenjuan Liu and her research colleagues at the School of Sustainability at Arizona State University found that lithium mining in the area bore strong negative correlations with the vegetation and soil moisture – meaning, the more mining, the rarer plants and water become in the soil.

Arguably not 100 per cent caused by brine mining – a booming tourism industry and a slight population increase also contributed – the research identified lithium brine mining activities as one of the major stresses affecting local environmental degradation. Two decades, 1997-2017, were studied, recording soil moisture, vegetation and temperature. An expansion of lithium brine mining area of one square kilometre was found to correspond to a significant decrease in the average level of vegetation and in soil moisture.

One of four scenarios of land degradation

Other environmental consequences are observable in changes in the region’s microclimate. When climate changes, natural disasters can strike more often. At the beginning of the year, the area encountered a period of devastating rains, most untypical for the arid area. Ironically, the amount of water precipitated was insufficient to recharge the aqua-reserves, but did cause destructive floods, Balcázar recalls. “San Petro was isolated for almost a month in February due to flooding. The water is now coming also with a lot of salts, with heavy metals, which are naturally present in the environment. It is also affecting the communities that live in these territories”, he told E&T.

Sudden flooding in the Atacama salt flat in Feb 2019

A temperature rise over the course of two decades was observed that may be connectable to the rise in mining activities in the Atacama salt flat. Daytime land surface temperatures were found to have increased considerably from approximately 28.4°C to 32.9°C in the summer. Winter daytime temperatures climbed to 14.1°C, from 8.3°C in 1997.

Francisco Mondaca, coordinator of environmental issues at the Atacama People’s Council, says mining companies’ assessments of their environmental impacts do not take account of warming temperatures which accelerate the drying process, (according to a report by Bloomberg).

How do these trends link to climate change? In a report published in early August by the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), researchers presented themselves as highly confident in their assumption that current levels of global warming are associated with moderate risks from increased dryland water scarcity; soil erosion; vegetation loss; wildfire damage; permafrost thawing; coastal degradation, and tropical crop yield decline – many symptoms found by researchers in the Atacama salt-flat mining area.

Dr Rich Crane, a lecturer in sustainable mining at the University of Exeter’s Camborne School of Mines, cautions that these brine ponds – effectively working as salt pans – not only result in huge amounts of potentially useful groundwater being lost to the atmosphere, but also require large areas of land for such evaporation. This results in widespread habitat removal. The irony, he says, lies in the fact that “the very regions where such brine ponds are so effective, i.e. those which have low rainfall, are often by definition those which can be water-scarce”.

Records for 2018 issued by the Comité de Minería No Metálica shows that the companies’ pumping efforts are not illegal, just astonishingly high. Not only brine water but also fresh water is being vacuumed up from the subsurface at a great rate – especially in the case of copper mining, which takes place not far from the brine extraction mines and uses huge amounts of fresh water.

As part of the production process, copper-rich rocks are crushed into a dust that’s mixed with water to flow through giant pipes. The water is then mixed with chemicals to separate the copper from the slurry.

Despite watertight water-pumping rights, the corporations’ alibi for causing damage has flaws. Brine water is typically 70 per cent water, 30 per cent salt. Despite this, the Law of Mining (Código de Minería) defines it not as water but as a mineral. The definition would require reformulation to see any progress in water loss, Balcázar argues. The presence of bacteria and other living organisms in the brine sustaining life should count as a scientific argument to ‘prove’ that salty water is still water, he says.

The history of how SQM and Albemarle acquired extraction rights is long. Handed to SQM during a period of dictatorship, they were not given under the current environmental law, says Balcázar. He also laments that the members of the local community were not consulted about the rights to operate near their territories.

Albemarle’s mineral extraction rights with respect to the Salar de Atacama in Chile cover an area of around 16,700 hectares. They are based on a long-term contract with the Chilean government, which was originally entered into in 1975 by one of the company’s predecessors. It was subsequently amended and restated, according to the company’s latest annual report. Nonetheless, moving forward quickly appears difficult. At present, researcher Garcés told E&T, Albemarle’s quota increase is delayed because its carbonate plant is not fully operational.

SQM

Showing change for SQMs brine ponds between 2015 & 2019

Comparably little has changed on SQM’s brine pond property between 2015 and 2019, as the following interactive graphic shows:

The case of SQM appears to be slightly different from Albemarle’s. The company is known to have influence in government circles, but Chilean newspaper La Nacion has reported several cases where people associated with the company have faced investigation or trial on matters such as tax evasion and bribery. In 2017, the US Securities and Exchange Commission said SQM had agreed to pay more than $30m to resolve parallel civil and criminal cases, finding that it violated the Foreign Corrupt Practices Act by making improper payments to Chilean political figures and their associates.

There is also a question of whether SQM knew about the damage its brine pumping operation had on freshwater reserves before independent studies reviewed it. SQM claimed in earlier reports that lakes and salt flats were separate, isolated water systems and that brine and freshwater would not blend. Without an independent report, this was taken as the truth until recently, when SQM acknowledged that there was some interaction between the systems. The truth, that the two water systems do indeed mix – brine and fresh water – which according to research jeopardises nearby freshwater reservoirs, came only to light after independent scientific studies began to publish their own results. However, Garcés says “it is possible” that SQM could have been aware of the fact earlier than independent reviews, given that the company had studied the area in detail.

Under the brine extraction rights, Albemarle’s environmental impact appears the lesser of two evils. SQM can pump much more – around 1,700 litres per second, compared with Albemarle’s 400.

Now a new letter to the Chilean ministry of mining has warned of the inconclusive results issued by SQM’s lithium-mining operation. The letter sent by a chemical engineer to the ministry and seen by E&T warns authorities that SQM’s records for production would not correspond to the actual figures delivered. At the time of writing, the ministry has not yet responded to the letter, E&T’s source claims.

SQM's figures do not add up - efficiency rates for SQM and Albemarle companies in lithium mining

In other words, parts of the total lithium extracted by SQM, numbers for the raw mineral and the final product simply don’t add up. The difference would be worth several billion dollars. Balcázar, who came across the letter, has not seen any response from the ministry, so far.

Researcher Ingrid Garcés is worried. “This is very serious,” she says. On the question of whether the Chilean government should impose harsher regulatory measures on the exploitative water pumping practices by SQM and Albemarle, Garcés says there should be sanctions and prosecutions and any penalties should be exemplary. She has little hope this will happen under the current government: “It is unlikely, as it was under the previous one”.

Warning signs of water scarcity problems in the Atacama salt flat were visible to companies six years ago, but were largely ignored, as a government inspection report showed. 32.4 per cent of the native Algarrobo trees prosopis chilensis on SQM’s property – a drought-tolerant species, sending their roots deep into the underground to survive – were found dying as early as 2013 due to the effects of water shortages.

Large Prosopis chilensis tree in the Talampaya National Park, La Rioja, Argentina

Large Prosopis chilensis tree in the Talampaya National Park, La Rioja, Argentina

Nowadays, to overturn negative public sentiment, it appears Albemarle’s strategy is to hand out money to municipalities, local universities and communities, Balcázar says. “In this way, Albemarle is very different [from SQM]. They give money to all these communities in the Atacama salt flat, so they can solve basic problems inherited from centuries of systematic abandonment and discrimination by the State”.

This practice effectively replaces the role of the state, he argues, with the effect that the government loses control over what mining companies actually do. With no government accountability for the damage, “and no actual chance to say no to these projects”, he says, communities are made responsible for controlling and monitoring the levels of water and the operations of the mining projects with the very money the companies give them.

“Although participation and access to first-hand information by local communities is their indisputable right, it is a state duty to look after and ensure water for future generations”, Balcázar adds.

Garcés takes a similar view, warning that the Chilean state is failing in its duty to oversee and protect assets that belong to all Chileans. “How is it possible that we have a General Water Directorate in the region with one inspector?“ she asks. E&T has been told that the directorate has now added two more inspectors.

Garcés asserts that compensation payments paid [by Albemarle] to the local communities are not fair. “It is a major fallacy to think so. The income from extractive activities is not distributed equally among the Chilean population due to structural problems; moreover the money given to local communities, as has happened in many other cases in the country, can be used at will and there is no public control on its use or distribution, which may provoke conflicts and divide the population of San Pedro de Atacama”, she said.

Albemarle would reach agreements with communities through signing a value agreement, she explains. Three per cent of the sales would be directly paid to communities. This does not solve the structural problem of uneven distribution of wealth in the country – caused by exploitation of minerals – and payments given directly to communities might be unequally distributed. By talking to several community members, “money provided does not end up fairly in locals’ pockets”. One scenario possible, she says, is that a lack of control by the state might lead to corruption and could spark disputes.

Risks and hurdles for brine mining in Atacama salt flat

There are financial and environmental problems concerning land use. Dr Crane points out that “such [evaporation] pools can require an operation time of several years and as such can be susceptible to the inherent boom-and-bust nature of the mining industry: if the lithium price were to undergo a significant downturn then there could be a major problem”.

At the end of last year, the Chilean environmental regulators rejected plans by Albemarle to expand its output from the Salar de Atacama salt flat, according to filings with Chile’s Environmental Assessment Service. Albemarle did not present the “details necessary to rule out significant adverse impacts on the quantity and quality of renewable natural resources, including the soil, water and air.”

Andrew Miller, head of price assessments at Benchmark Mineral Intelligence, confirms the commotion in the market: “On the supply side, extending the production for these companies was challenged by regulators”. Companies in Chile tried to expand their production around 2016 and 2017 but various government agencies in Chile challenged them.

Economic challenges as well as regulatory challenges may lie ahead. Brine grew to be the primary source for lithium production for a generation because it is a low-cost source. Despite the extraction and evaporation process being cost-effective for now, changes in demand in the future could present issues for the producers’ bottom lines.

Miller explains that the two main chemicals resulting from lithium extraction are lithium carbonate and lithium hydroxide. Brine mining is most competitive for lithium carbonate. This would still be the primary chemical on the market – still, a lot more lithium carbonate is produced than lithium hydroxide. The crucial question from a battery standpoint is whether there will be a shift towards cathode chemistries more dependent on lithium hydroxides.

Lithium hydroxide is not where brine extraction and the likes of SQL and Albemarle would excel, says Miller. This is because an additional step is required in the process. “They have to produce lithium carbonate first and then convert it to lithium hydroxide, adding additional costs and pressure on the costs curve”.

This raises questions on how responsive supply can be to the big surge in demand expected in the market, Miller says. It appears certain that hard-rock lithium mining will grow ever more dominant. This is confirmed by data from the US Geological Survey.

Whether or not the days of brine extraction are numbered, companies like US-based Albemarle today increasingly seek to cover their backs by diversifying their portfolios. According to its annual report, Albemarle entered into an agreement to acquire a 50 per cent interest in Mineral Resources Limited’s Wodgina Project, located in the Pilbara region of Western Australia, forming a joint venture with Mineral Resources to own and operate the Wodgina Project to produce battery-grade lithium hydroxide. The deal is expected to conclude in the second half of the year.

Missing data expected to remain a problem going forward

One way in which Chile’s lithium producers are attempting to appease public concern, as well as that of the regulators, is by increasing lithium output while using less brine. According to Reuters, Albemarle is developing a process to boost Chilean lithium output by 30 per cent without extracting more brine from the Atacama. It would re-inject salts into the ponds to effectively increase the concentration of the white metal in successive evaporative steps.

Garcés remains highly sceptical of the apparent good news. The yield – the amount of lithium extracted from the brine – remains brutally low to the present day, only around 30 per cent in SQM and a little more for Albemarle, is her guess, she told E&T. Even this would be hard to judge: “They keep it a state secret”. This ambiguity raises questions about how much lithium is really lost to inefficient practice by operators. “Why so much secrecy if it is so easy to calculate it? It is not a matter of secret patented process, either”, she says.

SQM was approached by E&T but was not immediately available for comments and did not respond to E&T’s enquiries.

One of the biggest problems is transparency, say many researchers. The correct calculation of how much water is being lost, according to Garcés, is faulty in so far as actual data is being withheld by companies. “Unfortunately the balances are made theoretically and then you estimate the performance or efficiency of the process,” she says.

It has been possible for E&T to piece together an estimate of how much water has been lost to the environment due to brine evaporation over the course of the past three decades, 1985-2017. E&T’s estimate puts the figure at around 433 billion litres for water lost as a result of lithium exploration over the period. Albemarle’s extraction contracts previously belonged to Sociedad Chilena del Litio (today under the name of Rockwood).

If that volume of water was laid out with a kilometre-square footprint across the city of London, the block would protrude nearly half a kilometre into the sky (see graphic), or around four and a half times the height of Big Ben. The amount would also rival the annual fresh water withdrawal rates of small countries like Papua New Guinea or the West Bank and Gaza, according to World Dank data.

E&T’s calculations were made on the basis of figures provided by the Nonmetallic Mining Committee as well as calculations for Albemarle’s lithium brine production history by the head of the Lithium Committee from IIMCh. It was produced under the assumption that two million litres of water would be evaporated in mining ponds for each tonne of lithium extracted. As the lithium extraction process evaporates around 95 per cent of the brine water, it was possible to compute how much water actually disappeared.

Perhaps even more worrying are extrapolations for the future, based on projections for Albemarle’s lithium extraction between 2018 and 2043. 1.5 trillion litres of water may be at stake within the Atacama salt flat, according to the same principle of calculation as above. With SQM pumping nearly four times as much brine as Albemarle, it is not unreasonable to assume that rates could be much higher.

Water use of Albemarle corporation

Albemarle Corporation was given the chance to respond to allegations and issued a statement to E&T saying it updated its hydrogeological model of the Salar de Atacama in March with the measurements of the last few years, making it the most up-to-date tool that exists, and that it “serves as a basis for authorities, communities and other companies with operations in the area”.

While monetary payments were not mentioned in the response, the company confirms it has established a “series of voluntary commitments with the authority to ensure the proper care of the Salar ecosystem” – entailing “a monitoring system of 150 wells in the Salar basin and a permanent plan for water and lake level monitoring, flamingo monitoring and an Early Warning Plan”. All of this would be “always available to the authority and the communities,” Albemarle said, adding: “we all benefit from sustainable management of the Salar de Atacama.”

The state’s aspiration to toughen regulation is high but action is scarce. In January, after an investigation proved that SQM did in fact overdraw lithium-rich brine from the Atacama salt flat, the Superintendencia del Medio Ambiente (Chile’s environmental regulator) approved a compliance plan including an online system to monitor SQM’s extraction rates as well as its use of fresh water alongside its industrial process. Whether this is enough to stop overdrawal of brine and prevent environmental damage, many doubt.

Recent changes by mining companies on how they monitor wells without authorisation, according to Chile’s environmental regulator, make it ever more complex to monitor what companies do.

“If you want to exploit, the companies must determine the amount of water they can safely extract without compromising the ecosystem and the wildlife, including the loss of flamingos and other species,” Balcázar says.

Another problem for regulators and the public is to access unbiased information. So far, the only information available about the Atacama salt flats are the details shared by the companies. “The state doesn’t have its own models. This is very basic stuff. You cannot exploit something that you don’t know. If you don’t know the real damage, you cannot regulate it. The state wouldn’t respect this principle”, says Balcázar.

However, efforts to monitor adverse effects independently seem to be under way. In May, the Atacama People’s Council built a monitoring station in a lagoon on the salt flat. Its installation was the first in a series – 14 more stations are expected soon – to continuously monitor water levels, as opposed to the once-per-month measurements overseen by mining companies.

Before the Chilean President Sebastián Pinera took office last March – when his administration disbanded a group working on this – the Committee of Non-Metallic Mining began to work on a model that could have allowed the government to independently monitor environmental changes.

How and whether the Chilean government will vindicate its lithium mining ambitions and the effects climate change has in its land in front of a global audience at the upcoming COP 25 – a global climate change conference taking place in Santiago in December – remains to be seen. Microbiologist Dorador asserts that it is an important opportunity for the country, with regard to mining.

Next to climate change and environmental issues, lithium production companies are accused of providing poor working conditions for their staff. On Chile’s brine deposits, workers suffer poor health and safety standards, according to an E&T interview with Lisa Belenky, senior attorney at the Center for Biological Diversity, a nonprofit organisation fighting to protect endangered species through legal action and activism.

Solutions to the water evaporation frenzy

Instead of increasing the quota to pump more brine, companies must replace the current evaporation process in the pools with a truly sustainable one, say researchers like Ingrid Garcés.

Answers to the prayers of those asking for a cleaner mining process are in the works. Different technological solutions appear viable in the lab, but many remain very far from being a commercial reality. Dr Crane is confident that science can come up with alternatives: “In academia, there is a lot of research currently being conducted to improve how we can remove lithium from the earth. Solutions include electrodialysis, nanofiltration and adsorption, as well as recent progress in using graphene-based filtration approaches.

″[Some of these techniques] have real potential to herald a new paradigm for the mining industry. If someone can invent a truly cost-effective, environmentally friendly, adaptable and rapidly deployable method to extract the lithium from water, they would be very successful”.

To solve the problem in the Atacama Desert, one may not need to look much further than the United Kingdom. Even without the ultra-dry climate, the county of Cornwall has what it takes, geologists argue. To start with, it has been found to host the fifth-largest lithium deposits in the world. A company called Cornish Lithium is developing a solution that should soon allow the pumping of Cornish geothermal brine and direct extraction of lithium from it in a climate-friendly way, without the use of chemicals, the CEO of the project has assured. Heat extracted from the brine would provide additional benefits. After lithium and energy were extracted, the brine would be cleanly re-injected into the subsurface.

“There is no water loss, there are no chemicals going into the water. The heat brought up with the brine, we can use in an environmental friendly way”, Jeremy Wrathall, CEO of Cornish Lithium, explained.

Such plans for domestic lithium extraction have multiple advantages. Local production could abolish the need to ship lithium around the world and reduce the carbon footprint connected to lithium-ion battery production. It could also help to alleviate the pressures on Chile’s lithium supply and allow the government to regulate Chile’s lithium mining companies without the risk of pushing global battery supply into turmoil.

What Cornish Lithium develops may not immediately bear direct application in the Atacama desert, as easy access to power would be needed. If a geothermal power plant could be connected to the brine extraction, though, self-sufficiency may be in sight, Wrathall says. Some companies in Chile could already explore the idea, but to Wrathall’s knowledge, it is early days for those projects. In contrast, in Europe, a lot more is going on. Alongside Cornish Lithium, an array of other European companies are chasing the idea of domestic lithium extraction.

From a market perspective, new technical developments are crucially needed, according to Benchmark analyst Miller. Even with the investments expected going into the market, he expects an upcoming deficit in 2023. Processes in development that may not be commercial today could add that “critical extra bit to the lithium supply balance in the next couple of years” when the electric vehicle penetration kicks off and lithium demand explodes.

Methodology and comments:

* To bring evidence forward, a satellite imagery analysis model was created to test the relationship between lithium brine extraction between hydration and vegetation levels of nearby lagoons and alluvial muds located in the north of SQMs and Albemarle’s evaporation ponds.

Fuente:https://eandt.theiet.org/content/articles/2019/08/lithium-firms-are-depleting-vital-water-supplies-in-chile-according-to-et-analysis/?fbclid=IwAR0j9BKvRouMgVDe_QNXz4NeSuln0YUQVnHOrqELMrGqiESADQHO2wNwd_4

Chile, Litio

BBC: Cómo la apuesta de Chile por el litio está desatando una disputa por el agua en Atacama

Dos empresas están extrayendo litio en el Salar de Atacama, en el norte de Chile. Pero las cantidades de agua que necesitan para esta actividad preocupa a los campesinos de la zona.

Peine, el pueblo polvoriento donde vive Sara Plaza en el norte de Chile, se encuentra en una ladera junto al Salar de Atacama, que se extiende 3.000 kilómetros cuadrados dentro del desierto más seco del planeta.

Plaza dice que la gente solía llevar a sus animales a pastar al borde de Atacama, bajo las montañas gigantes de los Andes.

«Solía haber hermosas lagunas allá abajo, con cientos de flamencos», dice. «Ahora está todo seco y los pájaros se han ido».

Plaza dice que la extracción de litio en Atacama está utilizando toda el agua dulce de los acuíferos de la región, que son capas de roca porosa bajo el suelo que sirven de depósitos de agua.

«Era tan verde, ahora es un terreno duro y agrietado. Ya no podemos mantener llamas», se lamenta Plaza.

El litio, un metal blanco, plateado y suave, se utiliza para fabricar baterías de celulares, laptops y automóviles eléctricos. Su demanda se ha disparado en los últimos años, con una producción mundial que se triplicó desde 2005 a 85.000 toneladas en 2018, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Un metal al alza

Chile es el segundo mayor productor de litio del mundo, solo precedido por Australia. El año pasado, su producción ascendió a las 16.000 toneladas, todas salidas de Atacama. Con un valor de US$949 millones, esto supuso un aumento del 38% en comparación con 2017.

Actualmente solo hay dos empresas que extraen litio aquí: la estadounidense Albemarle y la chilena SQM.

Bajo el salar hay un enorme depósito subterráneo natural de agua salada que contiene sales de litio disueltas. Para extraerlas, los mineros bombean esta salmuera a la superficie, donde dejan que se evapore con el sol, de modo que el carbonato de litio quede listo para recoger. Esta sal puede ser transformada en litio metálico.

Si bien hay preocupación respecto al impacto que la extracción de esta agua salada está teniendo en el ecosistema, incluidas las afirmaciones de que las lagunas de agua salada de los flamencos se están secando, el problema más apremiante para Plaza y otros residentes locales es que las empresas mineras también están accediendo a los suministros de agua dulce.

Necesitan agua dulce para limpiar maquinaria y tuberías y también para producir un producto auxiliar de la salmuera, la potasa, que se usa como fertilizante.

De pie entre matorrales amarillentos de hierba que solían ser pastizales, Plaza, que monitorea los suministros de agua para su comunidad indígena, señala una pequeña estación de bombeo que extrae agua dulce subterránea y la conduce a las minas de litio.

A unos 40 km más al norte, Jorge Cruz cultiva maíz y alfalfa en una pequeña parcela de tierra en el pueblo de Camar, otra comunidad indígena cercana al salar.

Él dice que si las compañías mineras continúan usando agua dulce al ritmo actual, su pueblo no sobrevivirá.

«Las aves se han ido, ya no podemos tener animales», dice. «Cada vez es más difícil cultivar. Si empeora… tendremos que emigrar«.

Diego Hernández, presidente de la sociedad minera chilena, Sonami, dice que la cantidad de agua dulce utilizada por las compañías de litio es insignificante. Pero está de acuerdo en que todos los niveles de agua deben ser mejor monitoreados por las autoridades.

Jorge Cruz dice que ya no puede criar animales debido a la falta de agua dulce.

«El gobierno no tiene un modelo hidrológico de todo el acuífero», afirma. «Debería ser capaz de tomar decisiones informadas basadas en datos técnicos. Pero en Chile tenemos más normas y leyes que dinero para ejecutarlas».

Tanto Albemarle como SQM realizan su propio monitoreo de agua subterránea.

«Tenemos las herramientas más avanzadas en la industria para monitorear la salud del Salar de Atacama», dice Eric Norris, presidente de Albemarle.

Todas las mediciones de Albemarle están disponibles para las autoridades y las comunidades locales, agrega. Y los ingenieros de la firma están trabajando en nuevas tecnologías para producir mayores cantidades de litio utilizando menos agua, porque son conscientes de la necesidad de administrar la región de manera sostenible.

«Estamos muy interesados en proteger este ecosistema», dice.

Ambas compañías tienen cuotas de la cantidad de agua que pueden extraer cada año. Sin embargo, las dos han sugerido alguna vez que la otra incumple esos límites.

Albemarle dice que está autorizada a bombear 442 litros por segundo de salmuera y 23,5 litros por segundo de agua dulce.

Alejandro Bucher, vicepresidente de medio ambiente de SQM, dice que su compañía también está comprometida a llevar a cabo sus operaciones de manera sostenible.

Pero afirma que los ecosistemas de Atacama son extremadamente dinámicos y muestran variaciones importantes de un año al otro. Bucher agrega que los observadores no deben interpretar estas variaciones como cambios permanentes en el entorno local.

«Nuestro monitoreo medioambiental a largo plazo, que es evaluado regularmente por las autoridades medioambientales, muestra que los ecosistemas están intactos, incluidas las áreas de vegetación, lagunas y poblaciones de flamencos», dice.

Sin embargo, algunos organismos gubernamentales se muestran preocupados, incluida la agencia estatal de desarrollo, Corfo.

El año pasado descubrió que había más agua dulce y salmuera que salía del sistema por bombeo y evaporación de la que regresaba a través de la lluvia y la nieve. Pero no pudo determinar si la extracción de litio o cobre era específicamente la culpable. Las minas de cobre, a más de 80 km de distancia, acceden a las mismas fuentes de agua dulce y la canalizan a sus instalaciones.

Trabajo en conjunto

A los grupos locales les gustaría un enfoque más en conjunto para administrar el agua de Atacama, y quieren que el gobierno se asegure de que las comunidades cercanas tengan suficiente agua dulce para la agricultura y su propio consumo.

«El nivel (actual) de extracción de agua está causando un daño real al ecosistema y a las comunidades cercanas», dice Gonzalo Pimentel de la Fundación del Desierto de Atacama, una institución sin fines de lucro que apoya a las comunidades locales.

Sin embargo, lo que no se hará será frenar la extracción de litio.

Varias compañías internacionales están en negociaciones con el gobierno sobre las licencias para unirse a Albemarle y SQM en la extracción de litio en Chile.

El congresista oficialista Guillermo Ramírez dice que, como país minero, Chile ha tenido que equilibrar las necesidades de agua de los ciudadanos con las demandas de la industria.

Él dice que el gobierno siempre garantizará que las comunidades tengan agua y que la clave es una buena regulación de la industria minera. No obstante, cree que el potencial del litio es demasiado valioso como para ignorarlo.

Pero Sara Plaza tiene miedo: «Nos dejarán aquí sin agua, sin animales, sin agricultura, sin nada».

Fuente:https://www.t13.cl/noticia/nacional/bbc/como-la-apuesta-de-chile-por-el-litio-esta-desatando-una-disputa-por-el-agua-en-atacama