La fractura hidráulica se quiere imponer ahora en Europa, pero en Estados Unidos se lleva a cabo desde hace décadas. El país norteamericano ha sido pionero en poner en práctica la extracción de gas no convencional y ahora está sufriendo las terribles consecuencias que supone esta agresión contra el medio ambiente.
Algunas ciudades de Texas, estado donde han proliferado los proyectos de fracking, se quedan secas: el inodoro se llena de arena; por el grifo, no sale agua, sino tierra.
Es el resultado de años de inyección de productos químicos mezclados con arena y agua para romper las rocas del interior de la tierra: un medio ambiente destrozado y ciudadanos que se quedan sin suministro de agua potable.
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