Por más formal que sea una mina, es muy difícil controlar el impacto que genera sobre el ambiente, los ecosistemas y las comunidades que viven cerca a sus instalaciones. A 40 kilómetros de la ciudad de Cajamarca se encuentra la mina Yanacocha, la explotación de oro más grande de Sudamérica. Esta minera cuenta con dos diques, uno en el Río Grande y otro en el Río Rejo, los cuales fueron construidos originalmente para controlar los sedimentos producidos por los relaves de la mina. Actualmente, los diques sirven como reservorios de agua para las temporadas secas, permitiendo regar los campos de cultivo de la zona.
Existen evidencias [aquí y aquí] de que los ríos cercanos a la mina —que, a su vez, son afluentes de otros ríos más importantes como el Jequetepeque— presentan niveles elevados de ciertos metales pesados como el cadmio (Cd), arsénico (As) y plomo (Pb), los cuales podrían acumularse en los productos alimenticios de la zona y poner en riesgo la salud de los pobladores. El problema es que nadie ha estimado ese riesgo.
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La ausencia de documentación que acredite el cumplimiento en términos de impacto ambiental y cambio de uso de suelo en terrenos forestales, el uso irregular de un espacio de cuatro hectáreas para el confinamiento de mineral y la falta de informes sobre el proyecto Presa de Jales-El Risco, ocasionaron la clausura total temporal de cuatro hectáreas destinadas al confinamiento de mineral de la compañía minera El Baztán, en el municipio de Huetamo, de acuerdo con datos emitidos por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
La industria minera formal en el estado y en el país aprovecha en una “mínima parte” los recursos metálicos y no metálicos con que cuenta México, lo que ha impedido que esta actividad económica genere el desarrollo y la riqueza que tiene el potencial de crear, aseveró Rogelio Guízar Pérez, presidente de la Asociación de Industriales del Estado de Michoacán (Aiemac).
La Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad de la Presidencia del Consejo de Ministros de Perú (ONDS-PCM) reportó 41 conflictos sociales en junio, la mayoría vinculados a las actividades mineras e hidrocarburíferas, según informó hoy en Lima. La minería tiene el mayor número de conflictos (17), seguido por la actividad idrocarburífera (6).
Cientos de personas convocadas por sacerdotes católicos y grupos ambientalistas se manifestaron el miércoles frente al Congreso dominicano en demanda de que los legisladores declaren reserva natural una zona en la que la multinacional Glencore Xstrata tiene previsto extraer minerales. Los sacerdotes y demás manifestantes partieron en una caravana de vehículos de La Vega, 125 kilómetros al norte de Santo Domingo, hacia la sede del Congreso para protestar y entregar sus peticiones a representantes de ambas cámaras legislativas.
Ante la denuncia de un grupo de ambientalistas y al menos 20 comunidades del departamento de Cundinamarca sobre la posible intervención del Páramo de Sumapaz con fines mineros, el Ministerio de Minas y Energías negó explotación en la zona.
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La explotación minera no tiene límites. Mientras diversos sectores rurales en Aconcagua (V Región) tienen escases hídrica, empresas mineras, como la chilena Codelco que pretende una mega expansión de explotación denominado “Andina 244”, además, pretende el embalse de agua denominado Puntilla del Viento lo que afectaría a vecinos de Los Andes y San Esteban.
Cerca de una docena de policías atacaron esta mañana la comunidad El Lirio en la provincia de Celendín, Cajamarca. El ataque tuvo su origen en la negativa de los comuneros de permitir el ingreso de vehículos con regalos de la empresa minera Yanacocha.
El 5 de junio, día mundial del medio ambiente, las comuni- dades de Huasmín, Sorochu- co, Celendín, Oxamarca se congrega- ron en las inmediaciones de la laguna Azul, para celebrar esta fecha. Para las comunidades celendinas el 5 de junio no sólo significa el cuidado y la protección de la casa grande, nuestro planeta, nuestra mama pacha, sino también de una de las especies biológicas amenazadas por este modelo neoliberal, por esta sociedad de consumo: el hombre.