La Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), decidió no tomar en cuenta la opinión técnica negativa que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) emitió en contra del proyecto minero Los Cardones.
Pese a que la Dirección Regional Península de Baja California y Pacífico Norte de la Conanp, administra la Reserva de la Biósfera de Sierra La Laguna, la dependencia que dirige Juan José Guerra Abud, autorizó condicionado el desarrollo de la minera sin hacer caso a su órgano desconcentrado.
“El proyecto minero Los Cardones en su conjunto, no proporciona elementos suficientes para la protección y conservación de la Biodiversidad en la Reserva de la Biosfera Sierra de la Laguna y por lo tanto deberá asegurarse que el proyecto cumpla con ellos para garantizar la congruencia con la normatividad vigente”, principia la opinión técnica de la Conanp, incluida en el resolutivo número SGPA/DGIRA/DG 05124.



Dos recientes resoluciones administrativas federales, de manera directa afectan a la economía y la salud de los residentes de la media península. Por un lado, la autorización para la explotación minera altamente contaminante y lesiva, y por otro lado, el cobro por el uso del libramiento de Todos Santos. En ambos casos, y respetando la dimensión, naturaleza y repercusiones de cada uno de ellos, los residentes de la entidad nos vemos gravemente afectados. ¿Qué hacer al respecto? El abanico de posibilidades es muy amplio, y la acción ciudadana puede reflejarse desde la simple expresión de inconformidad en las redes sociales, hasta la movilización revolucionaria armada y violenta. Siendo Baja California Sur una entidad proverbialmente pacífica, queda descartado el uso de la violencia como herramienta de combate social a la injusta imposición gubernamental.
Poseedoras de concesiones que abarcan la mitad del territorio nacional, las compañías mineras trasnacionales, en especial las canadienses, tienen absoluto dominio sobre todos los recursos naturales, renovables y no renovables ubicados en los territorios autorizados… y más allá, porque no hay autoridad federal, estatal, municipal o ejidal que las controle y menos aún que las someta.
La minería es riqueza. Sin embargo, su explotación está estructurada para que esa riqueza se vaya fuera del país. Es fuente de corrupción y beneficios para funcionarios y políticos locales, al tiempo que es generadora de desastres ecológicos, ambientales y una amenaza creciente para la vida de las comunidades. La explotación minera y los proyectos hidroeléctricos van unidos por el mismo modelo extractivo, depredador, consumista y contaminador y concentrador de bienes y recursos. Es una explotación basada en la lógica del consumo infinito sobre un mundo con recursos limitados. La riqueza mineral deja miseria y desastre ambiental en contraposición a la creciente vida de lujo y derroche de los propietarios de las compañías mineras.

El proyecto de investigación “Industrias Extractivas en la Sierra Norte de Puebla” se realizó por parte de la organización regional PODER que trabaja a lo largo de América Latina para contribuir a la transparencia y rendición de cuentas empresarial desde una perspectiva de derechos humanos. Este proyecto junto con el Consejo Tiyat Tlali ha estrechado alianzas para visibilizar las concesiones de empresas que cuentan con iniciativas extractivas de los recursos naturales en la Sierra Norte de Puebla.
En lo que va del año, el sector minero ha registrado 16 accidentes de trabajo, de los cuales 11 reportaron decesos, reportó la Secretaría del Trabajo (ST).
La venta de agua tratada apta para el consumo humano a una multinacional de minería fue denunciada por el exfuncionario de la administración municipal de Santa Fe de Antioquia, Ballardo Benítez. Dijo que se trata de «la empresa Aguas de Occidente es la que está haciendo este tipo de negociaciones, que según su gerente son autorizadas por los estatutos y las leyes».
El gobernador del departamento colombiano de La Guajira, José Ballesteros, declaró hoy en estado de calamidad pública esa zona norteña, por la intensa sequía de efectos devastadores, y reclamó la ayuda urgente del Gobierno.
Nuestro continente Abya Yala, destaca por poseer una de las mayores fuentes de biodiversidad, siendo en consecuencia también uno de los más vulnerables a los impactos del Cambio Climático. Este fenómeno está afectando a la flora, fauna y a nuestras poblaciones con especial incidencia en las regiones rurales, andinas, de costa y selva, quienes paradógicamente además son los sectores que cuentan con menores recursos para enfrentar los desastres climáticos y sus impactos en sus propias vidas. Además estas problemáticas generadas a causa del calentamiento global, nos afectan de manera diferente a las mujeres que a los varones, incidiendo especialmente en las mujeres campesinas indígenas que nos dedicamos a la agricultura familiar.