Caída del cobre golpea al fisco: impuestos de mineras caen 23% y SII inicia investigación
Qué pasa cuando el «sueldo de Chile» se esfuma? Todos tiemblan. En especial Hacienda, que ve cómo su mayor fuente de ingresos empieza a flaquear. En 2012, las grandes mineras chilenas más las estatales Codelco y Enami pagaron un 23% menos de impuestos -tanto a la renta como tributo específico a la minería o royalty – con lo que el fisco dejó de tener US$ 2.494 millones, es decir, unos 10 hospitales cada uno o un centenar de escuelas.
Por eso, el Servicio de Impuestos Internos (SII) inició una fiscalización a las mineras bajo la sospecha de que pagaron menos impuestos con una planificación tributaria, como pasar a gastos algunos ítems de manera de reducir las utilidades. Esto porque como el royalty se calcula sobre los márgenes operacionales, los aumentos de costos son relevantes. «El temor de Hacienda es que la situación se repita o agrave en 2013», señalan altos funcionarios del Estado.



«Codelco ha cumplido con su deber y compromiso de obtener los mayores beneficios posibles a partir de nuestras riquezas mineras», señaló el presidente de la estatal, en el 42 aniversario de la empresa.
Ambos mostraron diferencias sobre los montos solicitados por la cuprífera estatal.
El aumento de 325 a 360 días continuos de operación, y las faenas que se realizarán completamente a cielo abierto, enfrentando las complejas condiciones climáticas de la alta cordillera, son algunos de los factores de diseño que se incorporarán en esta nueva filosofía de operación de la operación minera una vez que se ponga en marcha este proyecto estructural de Codelco.
Entre los días 28 y 30 de junio se realizó un encuentro que agrupó a mujeres del norte, centro y sur del país, con el propósito de reflexionar e intercambiar visiones, sensaciones e ideas sobre el rol de lo femenino en las experiencias de defensa territorial que se desarrollan en Chile. Esto, en miras a promover el empoderamiento de códigos, intuiciones y aportes que surgen desde las mujeres y que no son suficientemente considerados en los modos de operar reproducidos en la cultura patriarcal que atraviesa nuestra propia formación, nuestras organizaciones, nuestros contextos y la estructura valórica del país.