Miguel Barragán Torroella
Las mineras canadienses rápidamente aprendieron cómo se hacen los buenos negocios en México. Ya saben que si amenazan y chantajean con cancelar sus “inversiones” las autoridades sumisas entran en pánico y retrocederán de inmediato en su intención de aplicarles impuestos y regalías.
Durante casi tres décadas las mineras canadienses han disfrutado aquí de un paraíso fiscal, que ya quisieran tener los mexicanos. Un estudio de la Secretaría de Gobernación exhibe los beneficios que esas empresas han obtenido y que proporcionalmente no aportan nada al País.



Tras el reportaje gráfico publicado este martes 24 de septiembre por este diario electrónico, Vox Populi, decenas de cibernautas manifestaron su indignación e inconformidad por lo que fue calificado como la depredació del Cerro de San Pedro, sitio que dio identidad a San Luis Potosí, por su imagen plasmada en su escudo de armas, del cual ahora sí lo queda una hondonada a causa de los trabajos de la empresa minera San Xavier.
Está visto, las empresas mineras tienen paciencia. Ni qué decir de los magnates.Y saben que, a la larga, las leyes y los funcionarios están de su lado. Lo sabe muy bien FRISCO para su proyecto de explotación a cielo abierto y beneficio de cianuro para una mina de oro en Tetela de Ocampo.