Latinoamerica

DESAFÍOS MATERIALES Y RETOS POLÍTICOS DE UNA TRANSICIÓN POST-EXTRACTIVISTA

05/04/2021
Desafíos materiales y retos políticos de una transición post-extractivista
Mientras las crisis ecológicas, sanitarias, sociopolíticas, económicas y existenciales se expanden y profundizan por todo el orbe, vemos que el extractivismo nuevamente pretende vestirse de salvador, ahora internalizando el discurso verde en formato 2.0, es decir energías renovables, electromovilidad y símiles, evadiendo la base del problema: la comprensión de la naturaleza como una materia prima, y del sur global, como su bodega.

Compartimos un informe del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales y del Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina sobre de cómo enfocar la frontera extractiva en la justicia climática
Fuente: OLCA
Si bien la mayor parte del mundo sufre en forma desproporcionada los impactos de la crisis climática y la del modelo extractivista, la responsabilidad por estas crisis interrelacionadas recae en el legado del colonialismo de los países industrializados del norte, en los excesos de los más ricos del mundo y en el poder de las grandes empresas.

Los compromisos de mitigación del cambio climático contraídos hasta ahora por los países industrializados del norte son totalmente insuficientes, no sólo en lo que respecta a la reducción de las emisiones sino también en cuanto a su incapacidad para abordar las causas profundas de la crisis: desigualdades e injusticias sistémicas e interrelacionadas. Esta incapacidad de tomar en serio la desigualdad y la injusticia puede observarse incluso en los modelos más ambiciosos de mitigación del cambio climático.

Centrándose en la minería de los metales, este informe se propone explorar las implicaciones sociales y ecológicas de esos modelos en las siguientes seis secciones:

1. Justicia climática, transición justa (con justicia): sitúa las contribuciones del informe dentro de la lucha más amplia por la justicia climática y ambiental, explica el razonamiento del enfoque del informe en la minería y hace hincapié en la dimensión social de las transiciones energéticas.

2. El extractivismo en las décadas venideras: analiza las proyecciones de la extracción total de recursos en las próximas cuatro décadas y plantea la preocupación por los impactos ecológicos relacionados con el aumento de la extracción de recursos.

3. El nexo entre la transición y la minería: examina las proyecciones de la oferta y la demanda de “metales críticos”. En esta sección se pone en su justa perspectiva el impacto de las tecnologías de energía renovable en la demanda de estos metales. Para ello se examina la proporción de usos finales que representan las tecnologías de energía renovable en relación con otros usos finales de los metales críticos.

4. Lavado verde (greenwashing), voluntad política y tendencias de inversión: expone la forma en que la industria minera atrae inversiones y justifica nuevos proyectos invocando la demanda proyectada de metales críticos y presentándose como un actor clave en la transición.

5. La minería de metales como fuente generadora de conflictos socio-ambientales: da una idea de la naturaleza sistémica y global de los impactos sociales y ecológicos de la minería de metales.

6. Ir más allá del extractivismo para promover una transición justa: abre la posibilidad de avanzar a través de diferentes vías; para ello analiza los desafíos materiales y los retos políticos de una transición post-extractivista.

Una_Transicion_Justa_es_una_Transicion_Post-Extractivista (https://noalamina.org/wp-content/uploads/2021/04/Una_Transicion_Justa_es_una_Transicion_Post-Extractivista.pdf)

Desafíos materiales y retos políticos de una transición post-extractivista

Latinoamerica, Litio

El extractivismo del litio en América Latina

Cambio16
28/03/2021
Stefan Armborst (Asociación BONA ONA) [email protected]
El litio es un elemento químico alcalino. En su forma pura, es un metal blando, de color blanco plata, que se oxida rápidamente. Litio es un elemento altamente inflamable y ligeramente explosivo cuando se expone al aire. Es corrosivo y genera gases tóxicos cuya inhalación es nociva para la salud humana, puede provocar daños en la piel y edemas pulmonares cuando se ingiere.

Este mineral muy reactivo se emplea especialmente en aleaciones conductoras del calor, en la sal de las baterías eléctricas. Economistas especializados calculan que dentro de 8 o 10 años, el litio va a constituir el elemento esencial de conservación de energía a nivel mundial. Y actualmente, 29 por ciento del volumen total del litio extraído en el mundo se emplea para la producción de baterías de litio, por su alto grado de capacidad de almacenamiento y de duración. Del 100% extraído de esta materia prima, el mayor consumo se da en China 39 %, Corea del Sur 20 %, Japón 18 % y Estados Unidos 6 %.[2]

Aunque el litio es el mineral que más abunda en la superficie de la Tierra, el cálculo de las reservas mundiales de este mineral se rige por los costes de extracción, los que, a su vez, están determinados por la tasa de retorno energética (TRE), es decir, el cociente entre la energía obtenida y la energía invertida para ello.
¿Cuáles son las formas rentables para las empresas que se enriquecen con la extracción del litio?

Por un lado, está la producción en depósitos mineralógicos naturales de litio enquistado en formaciones rocosas, la cual se practica, sobre todo, en Australia de donde, hasta ahora, se obtiene más de la mitad del volumen total de litio vendido en los mercados globales. Estas megaminas a cielo abierto suponen un destrozo ambiental enorme y el uso de ingentes cantidades de agua a la que se mezcla con reactivos químicos para realizar el proceso de lavado, con nefastas consecuencias para la vida y reproducción de las comunidades rurales que habitan en el territorio afectado.

Por otro lado, en América Latina, concretamente en la zona triangular transfronteriza entre Chile, Bolivia y Argentina, según cálculos recientes, se encuentran reservas de litio en las grandes zonas de salinas de los Andes, las cuales suponen el 85 % de las reservas mundiales. Estas cuencas hidrográficas se llaman salares cuando están secas, y salmueras cuando están líquidas. En ambos casos, contienen altísimos porcentajes de todo tipo de sales y minerales evaporados y sedimentados. Esta forma de extracción requiere igualmente grandes cantidades de agua, lo que fomenta el estrés sobre el sistema hidrológico, la contaminación con las sustancias tóxicas mezcladas para el proceso de aislar y extraer el litio.

“Estas cuencas hídricas, de por sí delicadas, pueden verse en peligro, al secarse vertientes, ojos de agua y ciénagas o humedales, que son de vital importancia para el desarrollo de las economías locales de subsistencia”[3]

El auge especulativo del mercado mundial del litio y sus consecuencias

¿Cómo se explica ahora el gran auge especulativo alrededor del carbono de litio, que es el estado en que este mineral es principalmente comercializado, si en 2019 su producción mundial cayó un 20 por ciento quedando una cuarta parte de la producción sin ser vendida en el mercado? Aquí entra en juego el esperado boom de los coches eléctricos y de las infraestructura e instalaciones de energías renovables, como supuesto sustento de una “transición verde”.

Según estimaciones de economistas y actores centrales, tales como el Banco Mundial, los requerimientos de la completa digitalización de la economía y de la sociedad, el auge de las energías verdes y la electrificación del transporte privado y público por carretera harán duplicar la demanda de este mineral estratégico para 2025.

Como todo aventurero expedicionario, Bertrand Piccard es un pionero que hace gala de un entusiasmo que se contagia y convence. Para afrontar el desafío del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, y acelerar la transición hacia una economía sostenible y sin carbono, ha lanzado, a través de la Fundación Solar Impulse, el reto de seleccionar 1.000 soluciones rentables para proteger el medio ambiente y convencer a los que toman las decisiones en los gobiernos y las empresas de lograr sus objetivos ambientales y adoptar políticas energéticas más ambiciosas, que son necesarias para avanzar en la recuperación económica.Visita: https://www.cambio16.com/Suscríbete a nuestro canal: http://ow.ly/Cnwf30mIBhoSíguenos en Twitter: http://ow.ly/a48U30mIBiuDale a “Me gusta” en Facebook: http://ow.ly/mZZL30mIBgWCambio16 en Instagram: http://ow.ly/cP4P30mIBjD

Son las expectativas de ganancias que están produciendo unas subidas de precios descomunales actuales. De hecho, el precio de una tonelada de ion-litio ha subido de 350 dólares en 2003 a 8.000 a 10.000 dólares en 2020[4] y las expectativas son que crezca a un ritmo todavía más acelerado.
Cómo se concretiza el gran auge del litio en el Cono Sur

Con el afán de especular en las bolsas de valores de sus respectivos países, las empresas fuera del círculo de las grandes corporaciones mineras arraigadas en las zonas de explotación (muchas de ellas provenientes de Canadá, el país líder en multinacionales extractivistas) han empezado a conseguir permisos de compra de tierras y de concesiones para actividades de exploración, muchos de ellos sin que dispongan por sí solo de las capacidades ni de tecnología ni de inversión para realizar la actividad productiva en el lugar.
Chile

Desde 1997, este país en el productor mundial número 1 del carbonato de litio. Con unas 40.000 toneladas métricas anuales, cubre la tercera parte del mercado internacional. Las razones para ello son la calidad, es decir, el grado de pureza de los yacimientos en su territorio, la tradición minera del país y la cercanía del mar que facilita el transporte marítimo. Las dos empresas Chemetall (subsidiaria de Rockwood Holdings Inc.) y la empresa estatal Soquimich (SQM) producen el 70% de todo el carbonato del litio en la franja chilena del “Triángulo de Litio”, en el Salar de Atacama.

El estado chileno declaró los yacimientos líticos un recurso estratégico de la nación, por lo cual, existen limitaciones legales en cuanto a la prolongación y ampliación de las concesiones actuales vinculando, además, las condiciones de la futura explotación a la regulación establecida por las autoridades locales.
Bolivia

Es el país en el que la minería aporta la tercera parte del PIB nacional, dispone de casi del 70% de las reservas mundiales de litio. En su departamento de Potosí está ubicado El Salar de Uyuni, el mayor desierto de sal a mayor altura del mundo, en el cual se encuentra más del 50 por ciento de estas reservas. Bolivia es además uno de los mayores proveedores de estaño, tungsteno, hierro y antimonio para Estados Unidos, y uno de los mayores de cobre, plata, oro y zinc.

En el gobierno de Evo Morales se desplegó una estrategia para utilizar la explotación del litio con criterios de control estatal. Así creó en 2017 la empresa pública Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), la que, por ley, iba a mantener el 51% del capital en todos los proyectos de inversión con participación de capitales extranjeros. No obstante, queda por ver si el proyecto nacional de industrialización basado en un neoextractivismo de tinte popular será realmente factible.
Argentina

Los obstáculos a los que se enfrentan los inversionistas del litio en los dos países limítrofes hacen que Argentina en la mira de las empresas extractivistas internacionales. Este país sigue sin regulación legal específica para el sector minero, sus yacimientos de litio están a una altura más baja y el litio que albergan muestran un menor grado de mezcla con otros minerales, todo lo cual abarata los costes de la explotación.

Al contrario de Bolivia, que hasta ahora solo ha construido una planta piloto, Argentina cuenta con 15 años de práctica en la producción de carbonato de litio en el Salar del Hombre Muerto, ubicado en la provincia de Catamarca. Además, 18 proyectos de inversión quieren empezar la explotación en los próximos 2 a 6 años en las provincias de Salta y Jujuy. En estos territorios en cuestión hay más de 40 comunidades de pueblos originarios, de los que solo 6 han dado su “consentimiento” a los trabajos de exploración y explotación del mineral.
Conclusiones

Incluso economistas de izquierda sueñan con una especie de OPEC del litio en Sudamérica consiguiendo un “desarrollo con equidad”: “Con lo cual encontrar mecanismos comunes de defensa de los intereses de la región devendrá un tema clave, por eso, no es descabellado procurar la creación de organismos supranacionales al respecto. Un suceso en esta dirección fue el llamado a conformar un ‘G-10 de la energía’ en Bolivia en mayo de 2014, al cual Argentina acudió.”[7]

No obstante, las esperanzas puestas en el sueño de un crecimiento industrial autónomo auspiciado por el estado no consideran que lo que sus economías entregan a cambio de divisas conseguidas por la venta de sus recursos naturales en el mercado global es la autodeterminación ecológica y la sobrevivencia de miles de comunidades campesinas e indígenas.
Huella ecológica global

Las élites contribuyen a aumentar la huella ecológica global a través del proyecto de digitalización total y, al mismo tiempo, son ayudantes del terricidio que arrasa con las bases naturales que sustentan la vida en sus territorios. Un ejemplo de ello son los recientes megaincendios intencionados en la Patagonia argentina cuya meta es el megacateo de minería metalífera (oro, plata y otros metales) de los suelos quemados, analizando el humo desde los satélites instalados en la órbita baja para el Wifi Global civil y militar.[8]

La profundización del extractivismo con el fin de servir la feroz codicia por los recursos naturales que sostienen el technocapitalismo digital global desconoce los límites biofísicos de un sistema planetario que está abocado al colapso.

Las alternativas al «modo imperial de vida»[9] (Ulrich Brand / Marcus Wissen) es un esfuerzo común de elaborar «contornos de un modo de vida solidario”, la formulación de y la lucha por un modo viable de producción y de vida que no va por encima de los intereses de vida de otros y de la vida que sustenta el planeta.

El extractivismo del litio en América Latina

Latinoamerica

“El extractivismo no es una alternativa válida para el desarrollo”

22/01/2021
Sección: Extractivismos | Portada
Horacio Machado Aráoz aporta una mirada histórica y social del extractivismo, desde la época de la Conquista hasta la megaminería moderna como falso camino al desarrollo. El rol de los gobiernos, las luchas, la ciencia y las alternativas.
El extractivismo no es una alternativa valida para el desarrollo. Entrevista a Horacio Machado
Por Darío Aranda

Horacio Machado Aráoz es autor del libro “Potosí, el origen. Genealogía de la minería contemporánea (editorial Mardulce)”, donde traza el vínculo del extractivismo desde la llamada “Conquista de América” hasta la actualidad, con ejemplos concretos como Minera Alumbrera (en Catamarca). “Ser proveedores de materias primas obedece a un patrón de división internacional del trabajo heredado de la época colonial. El extractivismo es un rasgo estructural del capitalismo como sistema de acumulación mundial. Para que se produzca esa acumulación es necesario que haya zonas de sacrificio, coloniales, que provean los subsidios ecológicos de ese consumo desigual del mundo”, explica. Investigador del Conicet, docente de la Universidad de Catamarca, parte de las asambleas catamarqueñas contra la megaminería y de la organización Sumaj Kawsay (“buen vivir”).

-Partiendo del libro “Potosí, el origen”, ¿qué similitudes hay entre ese modelo iniciado en 1492 y el actual?

-Lo que aparece intacto debajo de la diversidad de formas del extractivismo es la figura del conquistador como prototipo de los humanos y como forma de relacionar y concebir la relación con el mundo. El conquistador, desde los Pizarro, los Cortés, los Pedro de Valdivia, los Diego de Rojas, son varones armados, violentos, en búsqueda de modos de enriquecimientos rápido y generalmente mediados por el ánimo de dominio, lucro, posesión, que miran el mundo como puro objeto de posesión y conquista, concibe la vida como una carrera infinita de riqueza y poder. Lo que tenemos abajo del extractivismo es lo que hace idéntica la situación entre el Siglo XVI y el XXI es un patrón de subjetividad que se ha institucionalizado, un mundo donde el comercio y la guerra agotan el sentido de la existencia. Vivimos para comprar, es un mundo de consumidores, es el ADN de este modelo civilizatorio. En términos subjetivos la mirada de Colón sesgada por el brillo del oro es la mirada del sujeto moderno contemporáneo, de la racionalidad que piensa en la conquista de riquezas y valores abstractos como el sentido último de la existencia, esa es la matriz del extractivismo.

-¿Y las diferencias?

-Hay diferencias, grandes y múltiples, entre el extractivismo primitivo del Siglo XVI y el del Siglo XXI, sobre todo en los modos de producción, el régimen de dominación y destrucción de hoy es infinitamente mayor. El poder también se ha hecho más complejo, tiene una tremenda capacidad libidinal, un poder performativo, enorme capacidad de seducción, persuasión, el modo de vida imperial se impone como matriz evolutiva. La visión del mundo del conquistador penetra en los dominados.

-Los países dependientes quieren ser como las potencias.

-La capacidad de destrucción asociada a la capacidad de seducción es lo que Aníbal Quijano llama “la lógica de la colonialidad”. El modo de vida imperial, del conquistador, aparece también como deseado por los conquistados y colonizados. Este modelo nos llevó a un umbral de deshumanización, a la naturalización de la violencia, vivir relacionándonos con la Madre Tierra desde la lógica del saqueo, con los efectos sanitarios y socioambientales que ya conocemos.

-Pero también hay resistencias.

-Existe claramente otra dimensión, un estado de lucha. Estos cinco siglos de dominación extractivista colonial no han pasado en vano. No ha sido una dominación pasiva. Hay toda una historia de luchas, un aprender de luchas pasadas. Es una acervo. Semillas de humanidad que nos quedan. Si queremos sostener y luchar por la supervivencia de la humanidad tenemos que acudir al banco de semillas de la historia, que son las las resistencias, la lucha de los pueblos originarios, de las mujeres, la lucha de los trabajadores, de todos los oprimidos del mundo. Hay ahí un banco de saberes, de conocimiento, que tenemos hoy disponible. Todas estas luchas, distintas expresiones contra la dominación patriarcal-colonial-capitalista, son todas necesarias pero ninguna es por sí misma. Estamos ante un gran desafío de una sinfonía de luchas populares, es la conciencia que tenemos de la integración de las luchas, del ecologismo popular. Todo esto aparece con una nitidez que no lo podíamos ver en otros momento de la historia.
El extractivismo no es una alternativa valida para el desarrollo. Entrevista a Horacio Machado

Capitalismo

-¿Cuál es la relación entre el extractivismo y el capitalismo?

-No hay capitalismo sin extractivismo. Y el capitalismo implica la reafirmación de una estructura colonial de la economía mundial. Por eso es inentendible que en el Siglo XXI gobiernos que dicen que querían un cambio progresista insistieron sobre la base de un modelo ya fallido, muy conocido y muy debatido en América Latina, con consecuencias económicas, políticas, sociales y que consolida la dependencia. Un gran aprendizaje de ese período debiera ser que como países herederos de un régimen colonial, que prolongamos y profundizamos, no podemos aspirar a un modelo de desarrollo igual o equivalente al de los países industrializados. Debiéramos aspirar a otro modelo de desarrollo, basado en otro tipo de matriz de producción y de consumo.

-Una clásica mirada desde sectores progresistas o de izquierda es señalar que el extractivismo es una “contradicción secundaria” o una etapa previa para lograr el posterior “desarrollo”.

-Es la posición de lo que llamamos la izquierda oficialista, los intelectuales y políticos que siguen incondicionalmente a los gobiernos progresistas. Es una posición totalmente equivocada, que reproduce viejos errores de la izquierda ortodoxa del siglo pasado, delata una ceguera epistémica que estos sectores de izquierda tienen respecto a la naturaleza. Siguen sin entender que el capitalismo no es solo la depredación de la fuerza de trabajo, sino que produce la depredación de las fuentes de vida, la naturaleza, de las cuales el trabajo es un aspecto más. La vieja izquierda es una izquierda productivista, piensa en los términos del capitalismo respecto al desarrollo tecnológico, tiene fe ciega en la expansión de las fuerzas productivas, creen en un horizonte de crecimiento infinitivo. Esto, que podría ser perdonable para Marx o Engels, en el Siglo XIX, es incomprensible en los tiempos actuales.

-¿Que planteo alternativo existe?

-La teoría social crítica latinoamericana nació con cuestionamientos por las consecuencias de este modelo primario exportador. Existieron teóricos y gobiernos que propusieron un modelo distinto para la región entre las décadas del 40, 50 y 60 del siglo pasado, muchos de ellos inspirados en la llamada “escuela de la Cepal” (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), donde el economista Raúl Prebisch fue uno de los referentes. Desde hace más de medio siglo se sabe que el extractivismo no es una alternativa válida para el desarrollo. Esa matriz extractiva tiene consecuencias en materia de clase social, genera una distribución del ingreso que tiende a la polarización social, consolida a las élites y conlleva escasa redistribución.

-¿Por qué se insiste en el mismo camino?

-Hay muchas hipótesis pero un elemento fundamental es el imaginario colonial desarrollista. Buena parte de los gobiernos, incluso de izquierda, siguen anhelando en el desarrollo concebido desde un imaginario eurocéntrico, pensando que nosotros solamente debemos desarrollarnos siguiendo los estándares de vida e institucionalidad de los países más poderosos, Europa occidental o Estados Unidos. Y eso es un profundo equívoco político, no tenemos posibilidad de desarrollarnos en esos término, y se hace inviable toda posibilidad de pensar e implementar otros caminos, que sean emancipatorios.
Alternativas al extractivismo

-¿Cómo se sale del extractivismo?

-No hay, creo, salidas capitalistas del extractivismo. Eso nos fuerza a pensar radicalmente las alternativas. Como el extractivismo es una dimensión intrínsica del capitalismo, salirse de él es imaginar otros horizontes civilizatorios. Y esto aunque parezca difícil, utópico, inviable para muchos, hay muchas comunidades que viven en territorios que están fuera de los patrones del capitalismo, viven sobre una base de uso comunal de los conocimientos, saberes, tierras, semillas. En nuestra América tenemos muchas comunidades que viven fuera de ese patrón extractivo. Hay que comenzar a imaginar esas salidas.

-¿Cómo sería?

-Siempre decimos que es necesario pensar en las transiciones. Hay que pensar un proceso gradual. En los primeros años de la Revolución Ciudadana en Ecuador se empezó ese camino, con la Constitución de Monte Cristi, con Alberto Acosta como ministro de Energía, había planteado un plan estatal de salida del extractivismo. Con el horizonte en el buen vivir, con toda una propuesta macroeconómica y política para garantizar esa transición. Finalmente Rafael Correa dejó de lado esa propuesta y se aferró al extractivismo.

–¿Sería otra forma de vida?

-El futuro de la especie humana está en poder reaprender y reeducarnos, volver a sentirnos conectados con el mundo de la vida, el aire, la tierra, el agua. Y desconectarnos del aparataje tecnológico y financiero que nos ha extirpado del mundo, nos ha sumergido en un vida de burbuja, en un mundo de pantallas y de conexiones abstractas. Hay que salir de ahí para tener alternativas, para tener otro futuro.

-¿Los acusan de utópicos?

-Hay numerosas propuestas, tanto de investigadores como de organizaciones sociales, que están proponiendo políticas para modificar la matriz productiva, alternativas construidas desde abajo que construyen otras territorialidades y son fundamentales para salir del extractivismo. Imaginemos sociedades basadas en soberanía alimentaria, soberanía energética e hídrica como pilares fundamentales para pensar la independencia económica, política y culturales. Desde hace años que las organizaciones lo vienen pensando y poniendo en práctica, como la Conaie, la Red de Comunidades Afectadas por la Minería de México, el Movimiento Mundial contra al Represas de Mesoamérica y la misma UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas).
El extractivismo no es una alternativa valida para el desarrollo. Entrevista a Horacio Machado

Ciencia para qué y para quién

-¿Cuál es el rol de la ciencia hegemónica ante el extractivismo?

-La ciencia tiene un rol protagónico e imprescindible en la dinámica del extractivismo.

-¿Por qué?

-La trayectoria de destructividad que nos muestra esta civilización nace de la articulación entre la ciencia, el capital y el Estado, como un trípode de poder, una gran maquinaria epistémica política que avanzó triturando la tierra como mundo de la vida. Tiene una directa relación con que este mundo moderno nace sobre una falla epistémica, que es el punto del origen de la ciencia moderna: nace matando a la tierra. La ciencia fue el principal aparato epistémico político que consideró a la tierra como pura materia inerte, como puro objeto, como algo desprovisto de vida, puesto al servicio de una animo de dominio y control desde una mirada antropocéntrica. El punto de origen de este sistema mundo es esa desacralización de la tierra. La ciencia se piensa como un objeto de conocimiento para la explotación. El progreso moderno es pensando como una carrera de conquista, de control, de dominación y de explotación sobre el mundo de los vivos. Que va a ser pensado como puro objeto, como materias primas para la valorización en el mercado. Todo eso es obra de la ciencia moderna. La ciencia instituye esta separación entre lo humano y la tierra, produce este proceso de mercantilización.

-¿Ciencia para transgénicos, fracking, litio?

-Un obrar científico que ha concebido la producción de conocimiento como un instrumento de apropiación y de explotación.

-¿Observa que la ciencia se erige como portadora de la verdad?

-Una dimensión muy importante tiene que ver con que esta ciencia, que nace discutiendo y criticando los modelos monoculturales del absolutismo teológico, el dogmatismo religioso que censuraba los modelos de producción de conocimiento, esta ciencia se ha convertido en una nueva religión.

-¿Cómo?

-La ciencia que ha combatido a aquella religión, que exigía libertad de pensamiento, pasó a ser esta ciencia que se ha convertido en una religión. Esta ciencia se impone destruyendo, desconociendo, negando otros modos de producir conocimiento, otros registros cognitivos y otros universos de saberes.

-¿Se puede salir o cambiar ese modelo científico dominante?

-Necesitamos esos otros conocimientos, contrahegemónicos o nacidos fuera del ámbito del imperio de esta ciencia hegemónica. La crisis de la tierra, la crisis política y la crisis antropológica que es el capitaloceno no se puede resolver con los mismos medios que han producido esta catástrofe. No podemos creer que esta ciencia nos proveerá soluciones para los mismos problemas que ella ha creado. Necesitamos pensar radicalmente otros modos de producir y validar el conocimiento.

-¿Pero hay científicos que piensan y actúan dentro del sistema de otra manera, a contracorriente?

-Dentro de la ciencia hay saberes y formas de uso contrahegemónicos que son sumamente útiles. Desde los ‘50 surgió una ciencia del pueblo y para el pueblo, democratizando la ciencia, que piensa la tarea científica como un servicio de la democratización de la sociedad. Pensar a los científicos como servidores públicos cuya tarea es ampliar la calidad de la vida democrática de las sociedades.

-Muchas veces el conocimiento científico parece ubicarse por encima de otros conocimientos.

-La ciencia popular tiene que reconocerse desde el presupuesto de la humildad epistémica. No hay una posición de privilegio ni de verdad. El saber científico no puede imponerse sobre otros modos de saber y conocimiento. Tiene que entrar en diálogo, en una ecología de saberes, con humildad epistémica. Bajo ningún aspecto tiene superioridad o una posibilidad de privilegio. Es la única forma de que haya una ciencia democrática y popular.
Movimientos sociales y gobiernos

-¿Cómo analiza el rol de los movimientos sociales, campesinos o indígenas que asumen funciones de gobierno?

-Hay muchas complejidades, donde también estamos aprendiendo de experiencias históricas, como de los recientes gobiernos progresistas de América Latina. Es muy discutible sino un anacronismo político pensar como se pensaba hace 40 años que el cambio social se hace solo desde el Estado. Es una idea errada por muchos motivos.

-¿Por qué?

-Los cambios sociales que necesitamos no se hacen desde arriba y no se hacen desde el Estado, sino que muchas veces se hacen a pesar del Estado.

-¿Cómo sería?

-El Estado como aparato burocrático político y militar forma parte del problema y no de las soluciones. Hay que transformarlo en algo sustancialmente distinto. Entonces cuando pensamos en el Estado se presenta un dilema, en el sentido que ninguna transformación se hace sin el Estado, pero toda transformación civilizatoria se hace a pesar del Estado.

-¿Y el rol de las organizaciones sociales?

-El hecho de participar en la lógica de un gobierno no debiera hacernos perder de vista sobre el sentido de las transformaciones y me parece que eso es un poco lo difícil de ese desafío. En las décadas pasadas ha habido cambios constitucionales, políticos muy fuertes, donde se ha hablado de pasar a otros estados, no capitalistas, decoloniales, plurinacionales. Esas experiencias han fracasado, han sido gobiernos donde muchas veces el aparato político del Estado ha tenido a líderes de organizaciones de movimientos populares y sociales. Esto plantea la gran complejidad, cómo evitar la lógica de la reproducción del sistema, y una vez que se está dentro del aparato estatal cómo mantener la vocación de transformaciones antisistémicas dentro del mismo Estado.

-¿Cómo se hace?

-Es sumamente complejo. No hay recetas, estamos aprendiendo. Creo que el ciclo progresista nos deja dolorosas enseñanzas. Sería sumamente necesario poder metabolizar aprendizajes sociales.

-¿Pero es positivo que organizaciones sociales se sumen a gobiernos?

-No podemos esperar que un Estado que forma parte del sistema actúe de manera antisistémica. Sí hay una ecuación variable de transformaciones del Estado si existe mucha presión social. Eso nos lleva a situaciones de ecuaciones complejas y no podemos decirlas desde un escritorio ni desde los libros. Forma parte de los aprendizajes y luchas que hay que dar. Cuando referentes de movimientos sociales están en función de gobierno hay que observar a qué intereses se responde. En qué medida esos referentes siguieron respondiendo a sus organizaciones o responden a las lógicas del poder. Allí suele darse una fragilidad y un límite. Y se termina reproduciendo la lógica sistémica del Estado, con un montón de dispositivos psicosociales que tienden a justificar eso: el posibilismo, el pragmatismo, ‘hacemos lo que podemos’, ‘luchamos desde adentro’, ‘más no se puede’, ‘si me voy viene otro que lo hará peor’. Todas esas parafernalias de excusas termina en definitiva siendo funcionales a la defraudación popular. Tenemos que aprender de eso, sigue siendo un proceso desafiante de aprendizaje social.

* Versión completa del artículo publicado en el diario Página12 el 14 de enero de 2021.

“El extractivismo no es una alternativa válida para el desarrollo”

Latinoamerica

AGUA Y ENERGÍA PARA LA VIDA O PARA LAS MINERAS

20/01/2021
La información producida por el propio sector minero en Ecuador y en Chile pone sobre el tapete la tensión Agua y Energía para la vida o para las mineras por la que los pueblos latinoamericanos luchan desde hace décadas. En Ecuador se debate una ley para limitar el uso de agua y en Chile afirman que deberán utilizar agua de mar, lo que requiere más energía para la desalinización.

Ecuador
La cámara minera y varios gremios de Ecuador advirtieron sobre el riesgo de que “se afecte la industria” si los legisladores aprueban las reformas a la Ley de Recursos Hídricos que están en trámite en la Asamblea Nacional.

Las reformas apuntan, entre otros objetivos, a prohibir las actividades de minería metálica en zonas aledañas a fuentes de agua, páramos, humedales y otros ecosistemas vulnerables y sus áreas de influencia. También se establece que los municipios pueden declarar de utilidad pública las áreas circundantes de fuentes hídricas.

Las reformas devolverían competencias a las denominadas juntas de agua, que son especialmente importantes en zonas rurales donde se asientan proyectos mineros y este sector afirma que de concretarse estas reformas, se frenaría la inversión y la entrada de divisas.

Si bien la Constitución ya establece la prohibición de realizar actividades mineras en áreas protegidas, los legisladores buscan ampliar las restricciones.

“Hay que decidir por lo más beneficioso para la ciudadanía y lo menos riesgoso para su salud”, señaló el legislador Henry Moreno.

Durante años, comunidades de áreas de influencia de proyectos mineros, sobre todo en el sur del país, han denunciado que las juntas de agua utilizan el acceso al líquido vital para evitar que los pobladores de dichas zonas apoyen los proyectos de la minería.

Chile
Por su parte, en un informe elaborado por Cochilco sobre la proyección del consumo eléctrico en la minería del cobre entre 2020 y 2031, se reveló que la demanda energética aumentará 34% en dicho periodo, pasando de 25 TWh a 33,4 TWh. En este se estima que, para satisfacer la demanda esperada, se requeriría agregar una capacidad de generación eléctrica de 1.222 MW a 2030.

La energía eléctrica es un insumo clave para la industria minera en sus diversos procesos productivos y servicios. De hecho, se estima que su uso representa alrededor del 8% de los costos operacionales de la gran minería del cobre nacional.

El vicepresidente ejecutivo de Cochilco, Marco Riveros, sostiene que este aumento “se explica por los desafíos estructurales que exigirán mayor consumo de electricidad, como el envejecimiento de las minas; una caída en la ley del mineral; mayor producción de concentrados de cobre, que requiere para su procesamiento más energía eléctrica”. Y añade que “a ello se suma el incremento del uso de agua de mar, ya sea desalinización y/o bombeo de agua directa de mar a operaciones mineras, proceso que es altamente intensivo en consumo de energía eléctrica”.

Por su parte, el biministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet, señala que “en los próximos años irá aumentando la desalinización de agua para consumo minero, lo que requerirá mayor uso de electricidad”. Aproximadamente el 30% del costo final del agua desalinizada es explicado por el costo de la energía.
Fuentes: bnaméricas y LA TERCERA

Agua y Energía para la vida o para las mineras

Latinoamerica, Minería en general

2020: el año de la covid-19 y los delitos ambientales

por Antonio Paz Cardona/Mongabay Latam
Durante la pandemia se dispararon los ataques ambientales en la Amazonía y otros importantes ecosistemas de Latinoamérica. La minería ilegal, la tala indiscriminada, el narcotráfico y hasta el asesinato selectivo de defensores ambientales se incrementaron.
La minería ilegal es una de las principales problemáticas ambientales en la región.

La pandemia impuso grandes retos para el medio ambiente durante el 2020. En un principio se llegó a pensar que las cuarentenas y demás medidas restrictivas durante la emergencia sanitaria traerían un alivio para los bosques y, en general, para la biodiversidad latinoamericana.

Sin embargo, rápidamente creció la preocupación por el aumento de las actividades extractivas como la tala de madera, la minería y la explotación petrolera. El gran problema no era solo la industria legal sino también los delincuentes que aprovecharon que los gobiernos invertían mucho de su tiempo, personal y dinero en atender la emergencia de salud, dejando atrás otros sectores como el ambiental.

Por ejemplo, en los primeros cinco meses de este año se registraron en Bolivia más de 25 274 focos de calor, un 80 % más que en el mismo periodo de 2019, lo que llevó a que se perdieran más de seis millones de hectáreas de bosque, mientras el país no tenía una estrategia clara para atender esta emergencia. En los primeros tres meses, Colombia perdió 75.031 hectáreas de su Amazonia, superando así la cifra de todo 2019 (73 000 hectáreas) y Ecuador vio cómo en 2020 los madereros ilegales invadieron territorios indígenas para extraer cientos de árboles.

No paró la deforestación
Tala ilegal en Ecuador. Troncos de balsa extraídos ilegalmente fueron retenidos por la Dirección zonal de Sucumbíos del Ministerio de Ambiente y las Fuerzas Armadas en en el interior de la Reserva Biológica Limoncocha a mediados de julio 2020. Foto: MAE Sucumbíos.
Troncos de balsa extraídos ilegalmente fueron retenidos por la Dirección zonal de Sucumbíos del Ministerio de Ambiente y las Fuerzas Armadas en en el interior de la Reserva Biológica Limoncocha a mediados de julio 2020. Foto: MAE Sucumbíos.

La tala indiscriminada de bosque para el aprovechamiento ilegal de la madera, el acaparamiento de tierras, el cultivo de grandes monocultivos o la ganadería extensiva no estuvieron de cuarentena.

Para agosto de 2020 las fiscalías ambientales de tres regiones peruanas investigaban a funcionarios forestales de Ucayali por presuntos nexos con mafias que blanqueaban madera ilegal. Al día salían aproximadamente 40 camiones de madera y la pandemia impidió que el personal del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor) verificara la legalidad de estos cargamentos en los últimos meses.

Parques Nacionales Naturales de Colombia esperaba contener la tala en la Amazonia aplicando acuerdos de conservación con los campesinos, como el que firmaron en octubre de 2019 en el municipio de La Uribe (Meta) pero, ante el panorama de amenazas y la salida de los funcionarios de varios parques, estos acuerdos quedaron detenidos y la saliente directora de la entidad, Julia Miranda, manifestó en diciembre su preocupación por el aumento de la deforestación en el parque Serranía de Chiribiquete.

En Bolivia, “detrás de los incendios forestales está la expansión agrícola”, dice Pablo Villegas, responsable de investigación del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB). El experto manifestó su preocupación pues en 2020 cree que tanto empresarios de la agroindustria como gobiernos que dictan normas para autorizar el desbosque de tierras, estuvieron detrás de este fenómeno. Mientras tanto, en Ecuador, por algunos ríos de las provincias de Orellana, Napo y Pastaza descienden miles de troncos que son talados por madereros furtivos que han encontrado la gallina de los huevos de oro en los territorios comunitarios de algunas nacionalidades indígenas y áreas naturales protegidas.

La minería ilegal no descansa
Los campamentos mineros operan a menos de 200 metros de la comunidad de indígenas amahuacas. Foto: comuneros de Boca Pariamanu.

Comunidades indígenas y afrodescendientes en Ecuador denunciaron la presencia de minería ilegal en su territorio durante la emergencia por la covid-19, al tiempo que la minería legal no descansaba y las poblaciones temían que la rotación de personal aumentara sus posibilidades de contagio. Estas denuncias fueron constantes en la parroquia Pacto, en Pichincha; en la parroquia Larama, en Loja y en la parroquia Buenos Aires, en Imbabura.

En septiembre de 2020, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Madre de Dios, Perú, estimó que la minería ilegal dejó una deforestación de casi 30 hectáreas. Cerca de los puntos de excavación, las autoridades hallaron una amplia construcción de palos y plásticos que funcionaba como bar y donde, se presume, se ejercía la prostitución clandestina.

De hecho, Ecuador y Perú fueron dos de los países donde más se denunciaron delitos relacionados con extracción ilícita de minerales. En la pandemia, mineros ilegales ecuatorianos reabrieron socavones y operaron en ríos que llegan a comunidades indígenas en la Cordillera del Cóndor, en un área que debió ser parte de un parque nacional.

Se dispararon los asesinatos de defensores ambientales
Portada especial Defensores ambientales la violencia del desplazamiento
Portada del especial Defensores ambientales: la violencia del desplazamiento. Ilustración: Kipu Visual.

Colombia es el país más peligroso del mundo para los líderes ambientales. Así lo registró la organización internacional Global Witness al reportar 64 asesinatos, durante el 2019, en el reporte que publicó a mediados de 2020. Esa cifra casi que triplicó el número de homicidios reportados para 2018.

Durante la pandemia, los homicidios se dispararon y el peligro fue mayor no solo para los líderes ambientales sino para los indígenas y defensores de derechos humanos. Según datos del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), hasta el 11 de diciembre de 2020, 293 líderes habían sido asesinados.

Perú también vio cómo se disparó la violencia en contra de los líderes ambientales. Aunque sus cifras distan enormemente de las colombianas, cinco asesinatos se registraron en 2020 y varias amenazas de muerte se siguen reportando hasta hoy. A inicios de diciembre, un grupo de líderes indígenas de Ucayali llegó a Lima para pedir protección a las autoridades peruanas frente al hostigamiento constante que sufren en sus territorios.

Territorios indígenas y áreas protegidas bajo asedio
Guido Jaimes, guardaparque del Parque Nacional Carrasco en Bolivia. Foto: Guido Jaimes.

Desde que en marzo de 2020 se presentaron los primeros casos de COVID 19 en casi todos los países de Latinoamérica, las autoridades decretaron el cese de las actividades turísticas y científicas en las áreas protegidas. Varios pueblos indígenas también cerraron sus territorios para contener el virus. Pero no todo se detuvo.

Muchos guardaparques permanecieron en sus puestos para salvaguardar la integridad de estos grandes espacios dedicados a la conservación. Para cumplir su misión tuvieron que cambiar sus rutinas, adaptarse a recortes presupuestales, reducción de personal en el campo y, en algunos casos, despidos, como ocurrió en Ecuador.

Mientras tanto la ilegalidad dejaba en claro que no había cuarentena capaz de detenerla. Los guardaparques y los indígenas han tenido que lidiar con la caza prohibida de especies silvestres o la tala ilegal de madera, acciones que nunca cesaron pese a los decretos de inmovilización que acompañaron a la emergencia sanitaria.
Artículo tomado de https://es.mongabay.com/2021/01/delitos-ambientales-y-covid19-2020/
https://sostenibilidad.semana.com/actualidad/articulo/2020-el-ano-de-la-covid-19-y-los-delitos-ambientales–mundo-hoy/58786

Internacional, Latinoamerica

Las mineras australianas ponen los ojos en Latinoamérica

01/12/2020
Foto: Fortescue
Australia es sin duda alguna un peso pesado mundial en la explotación minera y en el desarrollo de equipos periféricos, tecnología y servicios (conocidos localmente como METS). Las empresas del país-continente continúan un ritmo sano de inversiones tanto en su mercado local como en el exterior.

Australia cuenta con importantes reservas de carbón, cobre, oro y hierro, entre otros. La minería representa el 10% del PIB total del país, en sintonía con lo aportado en Perú y ligeramente inferior al que ocupa Chile (14%).

La asociación minera local, Austmine, engloba a unas 600 empresas en el sector METS que ofrecen un valor crucial para las operaciones mineras de Australia.

Entre las principales inversiones locales, la anglo-australiana Rio Tinto está aumentando su gasto en proyectos de extracción de mineral de hierro en Australia a más de US$4 mil millones.

En una declaración pública realizada por la minera a fines de noviembre, la corporación confirmó que invertirá en torno a US$650 millones en la mina Western Turner Syncline Phase 2. Esto respaldará su capacidad de producción de mineral de hierro en la región de Pilbara, en Australia Occidental. Un dato interesante que podemos extraer de esta información es que se produjo cuando ya en China había indicios del nuevo Coronavirus, lo cual demuestra que la compañía tiene confianza en la demanda proveniente del país asiático. Esas minas proporcionan mineral de hierro exclusivamente a acerías de China. Aunque la producción de acero en ese país asiático sigue siendo fuerte, las compañías mineras australianas tienen una clara ventaja en costos de producción relativamente bajos e instalaciones y conexiones competitivas de comercio marítimo. En un ambiente con demanda constante, el gigante industrial siempre necesitaría de la producción australiana.

Con esta inversión y la adición de una nueva trituradora y cinta transportadora, Rio Tinto tiene como objetivo llevar el proyecto Western Turner Syncline a su fase de producción en 2021. Como resultado de estas inversiones, Rio Tinto podría aumentar sus envíos de mineral de hierro hasta un 5% en 2020, todo esto fue declarado cuatro meses antes del estallido mundial de la pandemia. El objetivo de la compañía era el de producir un volumen de carga anual de 360 millones de toneladas para 2022.

Otras compañías que están invirtiendo en su país de origen son Fortescue Metals (cinco minas operando y dos en desarrollo en el oeste del país) y BHP Billiton, que están aumentando sus inversiones en la extracción de mineral de hierro en Australia.

BHP está invirtiendo más de US$2.000 millones en su mina de hierro South Flank, también ubicada en Pilbara. Se espera que comience a producir en 2021. Fortescue Metals está invirtiendo otros US$2.000 millones en Iron Bridge Magnetite y Eliwana.
Río Tinto podría llegar a Perú

La minera canadiense First Quantum está buscando socios estratégicos potenciales en proyectos de cobre propuestos en Perú. La compañía apunta al desarrollo de una asociación con Rio Tinto podría ser una opción en consideración. Esta sería la primera inversión actual de la minera australiana en Latinoamérica.

First Quantum también está buscando un socio para comprar el 10% de las acciones de Korea Resources Corp. en la mina Panamá Cobre, la cual podría atraer capital australiano.

Otra minera australiana, Austral Gold, está comprando el 30% restante de las acciones en la mina Casposo, en Argentina. Austral Gold tenía una participación del 70% en la mina de oro y plata desde 2016, y adquirió la mina en su totalidad el pasado noviembre. La mina Casposo en Argentina cubre aproximadamente 100,21 kilómetros cuadrados, con recursos totales estimados en 1.415 millones de toneladas.
Destino: Outback
El oeste de Australia es el principal receptor de inversiones mineras internacionales.

Una de las regiones mineras más punteras a nivel mundial, Australia Occidental, fue elegida como la región más atractiva para la inversión minera en 2019, según muestra la última encuesta anual de compañías mineras publicada por el Instituto Fraser. Este estado cuenta con 130 proyectos mineros de alto alcance y cientos de minas menores. En total se producen 50 minerales. De esta forma, supera a Nevada como el destino preferido para las inversiones mineras. Alaska ocupa el segundo lugar, seguido por la misma Nevada, Portugal, el sur de Australia, Irlanda, Idaho, Arizona y Suecia.

Lo que llama la atención es que ninguna provincia canadiense se situe en el Top 10. De hecho, Saskatchewan pasó del tercer al onceavo lugar en un año.

Chile sigue siendo el país favorito de los inversores mineros en América Latina. La clasificación tiene en cuenta la percepción mineral y política, así como los tiempos de permiso.

A la hora de realizar el ranking de las 10 regiones más problemáticas para la inversión, Tanzania, Chubut (Argentina), La Rioja (Argentina), Guatemala, República Dominicana, Zambia, Venezuela, la República Democrática del Congo (RDC), Malí y Nicaragua ocupan los lugares en los que no querría estar ninguna región del mundo. Nosotros nos quedamos con un mensaje claro. Ahora en la minería mundial Australia le quitó el puesto de liderazgo a Canadá.
Demanda laboral

Prueba del boom que vive el país es un informe que pronostica que la industria minera de Australia requerirá alrededor de 21.000 nuevos operadores mineros en 57 proyectos para 2024. Estos proyectos demandarán una inversión de en torno a US$28.000 millones, ya sea “comprometidos” o “probables”.

Este informe de pronóstico de la fuerza laboral, publicado por el Grupo de Recursos y Energía de Australia, AMMA, utiliza una serie de técnicas de modelado verificadas por la industria para calcular la demanda laboral requerida para los nuevos proyectos mineros programados

El análisis muestra que Australia Occidental tendrá la mayor demanda de fuerza laboral minera nueva, con 30 proyectos que requerirán 10.679 empleados operativos para 2024.

Los proyectos de extracción de mineral de hierro representan el 29% de este crecimiento previsto, seguidos por litio, oro y cobre. Queensland requerirá 5.714 nuevos empleados mineros, impulsado por una serie de grandes proyectos de carbón. El desglose ocupacional previsto incluye:

8.660 operadores de plantas mineras.
2.847 instaladores diesel pesados.
970 para otras ocupaciones, como operadores eléctricos, mecánicos y oficios de mantenimiento.
4.110 supervisores, gerencia, administración y otros ejecutivos.
4.180 ingenieros, técnicos, geólogos y funciones relacionadas.

Las mineras australianas ponen los ojos en Latinoamérica

Argentina, Internacional, Latinoamerica

“¿No saben que el agua es vida? No puede ser mercancía”

Por Darío Aranda. Artículo publicado en el diario Página12 el 18 de diciembre de 2020
Pueblos originarios y organizaciones socioambientales repudiaron la especulación financiera en EEUU con el agua y recordaron que se trata de un derecho humano. La ONU cuestionó que tenga un valor financiero.
“El agua es un derecho humano, es de todos, no puede ser una mercancía”, es la afirmación de pueblos indígenas y organizaciones socioambientales frente a la novedad llegada desde la bolsa de valores de Nueva York, donde el agua comenzó a cotizar como un bien especulativo. Desde Naciones Unidas (ONU) remarcaron que “el agua es de todos, no se le puede poner un valor como con otros productos”. La financiarización de la naturaleza como engranaje del capitalismo.
El 7 de diciembre los diarios económicos lanzaron la primicia: el agua comenzaba a cotizar e Wall Street, referencia del ámbito especulativo mundial. El bono de mercados de futuros lleva el nombre de “Veles California Water Index (NQH2O)” y cotizó a 486,52 dólares los 1233 metros cúbicos. Al igual que el petróleo, el oro o la soja, podría transformarse en una referencia para el resto de los países.
Clemente Flores es uno de los voceros de las comunidades del Pueblo Kolla de las Salinas Grandes (Jujuy), que desde hace diez años resisten la avanzada de las mineras de litio sobre su territorio. Justamente uno de sus ejes de lucha es la defensa del agua (la explotación de litio utiliza en grandes cantidades y también la pone en riesgo de contaminación). Ante la noticia proveniente de Estados Unidos, Flores resumió: “¿No saben que el agua es vida? No puede ser mercancía, no tiene valor de pesos ni dólares, la naturaleza no puede tener precio”.
Recordó que los pueblos indígenas de todas las latitudes defienden el territorio y el agua, y reafirmó que nunca la negociarán. Advirtió que la última embestida provino de la mano del rector de la Universidad de Jujuy (UNJU), Rodolfo Tecchi, que firmó un convenio con la empresa Jemse (Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado) para un relevamiento hídrico en el territorio indígena. “No se entiende qué quieren hacer, es todo muy sucio, sin información a las comunidades y sin respetar nuestros derechos”, denunció Flores.
La Red Nacional de Acción Ecologista (Renace) reúne a más de veinte organizaciones de todo el país. “El agua es un bien común natural, no una mercancía”, es el título del comunicado donde destacan el “más profundo repudio y preocupación” por el ingreso del agua al mercado de futuros de Nueva York.
“En un contexto de lógicas y relaciones capitalistas, neoliberales y extractivistas, este anuncio pone en riesgo la disponibilidad del agua y la posibilidad de que sean los pueblos y la ciudadanía la que lo disfruten y aprovechen”, afirmó Renace. Y apuntó contra los especuladores: “La intencionalidad de los fondos financieros es administrar el agua de la misma forma que el petróleo”.
Las organizaciones de Renace recordaron que más del 40 por ciento de la población mundial no accede a una red de agua potable y calificaron la cotización en la bolsa de Wall Street como “una reversión en materia de derechos humanos y soberanía territorial”. Remarcaron que se trata de un “derecho humano básico” y resumieron: “El agua es de todos”.
Belén Branchi es asambleísta socioambiental de Chubut, provincia que desde hace meses se manifiesta en las calles en rechazo a los intentos de avance de la megaminería. Uno de los ejes de lucha es la defensa de los ríos y acuíferos. “Que el agua comienza a cotizar en la bolsa de Wall Street significa la materialización de que para el mercado y el capital el agua es una mercancía más con la cual especular y negociar, y así obtener ganancias. Palabras y lógicas tan ajenas al sentir asambleario, al sentir de los pueblos originarios, al sentir del campesinado”, explicó.
Chubut es una de las provincias emblemática en la lucha contra la megaminería, desde 2003 cuando Esquel votó contra la actividad extractiva y lograron la Ley 5001, que prohíbe la actividad. Branchi se detiene en una palabra: “Especular es hacer suposiciones sobre algo que no se conoce con certeza. Y ellos, los mercaderes, no conocen su relación con el agua. Aferrados al dinero desconocen su relación con la vida. Ellos seguirán especulando, creyendo disponer de cuerpos y territorios. Pero los pueblos seguirán firmes, abrazando al agua para que el futuro sea para todos”.
Natalia Salvático, de la organización Amigos de la Tierra Argentina, apuntó a lógica macro detrás de la especulación: “Se trata de la financiarización de la naturaleza, con mecanismos muy perversos que incluyen los bosques, el carbono, ahora el agua y mañana será el aire”.
Naciones Unidas (ONU) reconoció en julio de 2010 (mediante su Asamblea General) explícitamente “el derecho humano al agua”, reafirmó que el agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.
Pedro Arrojo-Agudo, relator especial sobre el derecho al agua potable de la ONU, cuestionó la especulación financiera: “No se puede poner un valor al agua como se hace con otros productos. El agua es de todos y es un bien público».
“El agua ya está bajo una amenaza extrema por una población en crecimiento, una demanda creciente y una contaminación grave de la agricultura y la industria minera en el contexto del impacto cada vez mayor del cambio climático. Preocupa mucho que el agua ahora se trate como el oro, el petróleo y otros productos que se negocian en el mercado de futuros de Wall Street», cuestionó el relator de Naciones Unidas.
La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió, en su reciente informe “El estado de la agricultura”, que el 39 por ciento de la población mundial sufre escasez de acceso al agua. La Organización Mundial de la Salud (OMS) precisó que 2000 millones de personas carecen de acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura.

Internacional, Latinoamerica

Diario El Chubut publicó una nota sobre los desastres ambientales de la megaminería

03/12/2020
Por algunos minutos de este jueves 3 de diciembre, se pudo acceder a una nota en la versión digital del Diario El Chubut, en la que el Ingeniero Juan repasa los desastres ambientales ocasionados por la megaminería en distintos países del mundo. Si bien el título de la nota «Consecuencias de la explotación minera irresponsable y mal controlada» puede pretender dar a entender que sí existe una megaminería responsable y controlada, así como destacan las ausencias de los desastres ocasionados por Pan American Silver en Quiruvilca (Perú) y los de la minera Vale en Brasil que serían de especial interés para la población chubutense, la información de la nota permite ver cómo la megaminería lleva a la destrucción de los ambientes donde opera en su propia esencia. Por algo en el Diario El Chubut decidieron eliminarla, y por ello mismo desde noalamina.org la guardamos y la reproducimos a continuación:

OPINIÓN
Consecuencias de la explotación minera irresponsable y mal controlada

Algunos de los casos en que la actividad minera ha generado grandes impactos en regiones por contaminación de aguas.

(Imagen que acompañaba la nota original)

BOLIVIA

La mayoría de los ríos del país están afectados por la explotación de oro, plata, plomo, estaño, wolfram, antimonio y muchos otros minerales. En el Departamento La Paz ninguna de las empresas mineras toma precauciones para evitar que las aguas se contaminen, están dañados los ríos Mapiri, Tipuani y Guanay. El lago Poopó y los ríos Huanuni, Choro, Machakamarka y Chuquiña en Oruro, revelan contaminación minera. De una mina se vuelca una especie de barro negro directamente al río Huanuni, formando una montaña que una pala mecánica desmonta y carga sobre un camión, una y otra vez. Ese material contamina el río, cuyas aguas abastecen la actividad agropecuaria de más de 50 comunidades que pertenecen a cinco municipios de ese departamento. Están contaminados los ríos Vitichi, Caiza y el nacimiento del Pilcomayo en Potosí. En Santa Cruz, San Ramón; en Beni, San Simón y Madre de Dios; en Pando, Orthon y en Cochabamba, el río Punata. Los contaminantes más recurrentes son los metales pesados. En la laguna Suches inicia su curso el río del mismo nombre, frontera entre Perú y Bolivia, altamente contaminado. Autoridades de Puno, Perú, señalan que en las muestras de los estudios realizados en las aguas se ha encontrado plomo. A ambos lados de la frontera se realiza actividad minera informal sin control ni criterio técnico, provocando un negativo impacto ambiental. El distrito de Cojata, en la provincia de Huancané, es la jurisdicción más afectada por los relaves mineros del río. Sus habitantes utilizan las aguas para el riego de pastizales y abastecimiento de humedales. Desde que opera la minería informal se ha producido mortandad del ganado. La minera suiza contaminante Glencore recurrió a un artificio engañoso para librarse de todas sus obligaciones ambientales, sociales y económicas. De esta forma, pudo obtener ganancias de sus operaciones y a la vez externalizar las consecuencias ambientales.

PERÚ

Las localidades de Magdalena, el Centro Poblado Menor de San Sebastián de Choropampa y San Juan, fueron perjudicadas el 2 de junio del año 2000, por un derrame de 151 kilogramos de mercurio elemental, que produjo una gran intoxicación en alrededor 1200 personas. Los daños ambientales fueron cuantiosos, contaminando ríos, causes, flora y fauna, originando la alteración de los ciclos naturales de la zona, la vegetación y los animales expuestos a esta sustancia sufrieron graves índices de intoxicación. En Puno, las aguas de cinco de los siete ríos de la cuenca del río Ramis, están contaminadas con metales pesados a causa de la actividad minera. Metales pesados en los ríos Crucero, Santa Rosa, Ayaviri, Pucará y Llallimayo, tienen origen político: al no existir control gubernamental sobre la minería informal que se concentra en las zonas altas, son perjudicados los pobladores que habitan en las zonas bajas y utilizan el recurso hídrico contaminado por las actividades de los de arriba. La contaminación del río Santa cuyas aguas son utilizadas para la agricultura del valle y el servicio de agua para Nuevo Chimbote, se ha originado por el derrame de la minera Pushaquilca, debido a sus precarias condiciones y falta de control. La minera sufrió el colapso en rampas, embalsó el agua y derramó sobre la laguna Pelagatos. La contaminación del río, perjudica gravemente a los poblados de Paragón y Conzuso, de Pampas. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental del Estado peruano ha sancionado repetidas veces a la minera suiza Glencore por violaciones de la legislación ambiental. En mayo de 2012, impuso una multa porque había bombeado agua contaminada con metales pesados proveniente de sus actividades mineras hacia pastizales localizados en el entorno de su mina de cobre Tintaya, en Espinar

VENEZUELA

En los Estados Bolívar y Amazonas, desde hace aproximadamente 25 años se ha demostrado que la minería ha causado grandes impactos ambientales, generando focos de contaminación por mercurio, debido al uso de tecnologías no aptas para esta actividad.

COLOMBIA

Presenta una tasa de mortalidad infantil de 18 por cada mil nacidos vivos (2012), este índice se encuentra influenciado directamente por las consecuencias de actividades mineras de manera irresponsable. El río Tunjuelo, afluente del Bogotá, uno de los tres que abastecen la capital, atraviesa sitios altamente contaminantes como los frentes de explotación minera en ciudad Bolívar y Usme donde empresas contaminaban río con aguas sucias y residuos peligrosos. Debido a las actividades mineras de la suiza Glencore en la región César, es imprescindible reubicar a tres comunidades arruinadas, El Hatillo, Plan Bonito y Boquerón, que están en la miseria.

 

BRASIL

Los ríos y arroyos que serpentean en el municipio de Barcarena, estado de Pará, en la región Norte, están contaminados por metales tóxicos provenientes de residuos de una de las presas de la empresa minera Hydro Alunorte, lo afirma el segundo informe técnico presentado por el Instituto Evandro Chagas. El informe comprueba los altos niveles de aluminio, a pesar del gran volumen de agua del río. El año pasado la rotura de la represa Córrego do Feijão, que pertenece a la compañía minera Vale, desencadenó un alud de aguas residuales que arrastró todo a su paso. Al menos 60 muertos y casi 300 desaparecidos.

 

ECUADOR y PERU

En diciembre un grupo de biólogos ecuatorianos y brasileños publicó una investigación que revelaba que en los afluentes de la cuenca alta del río Napo, en la provincia amazónica de Napo, Ecuador, los niveles de algunos metales pesados son 500 veces más altos de lo permitido por normativas ecuatorianas y norteamericanas. Además, los sitios ubicados cerca de la minería de oro a pequeña escala y rellenos sanitarios presentaron concentraciones de 100 a 1000 veces más altas que lo normal. Los resultados de una investigación de tres universidades muestran que las altas concentraciones de metales observadas en el agua se deben, entre otras razones, a la cercanía de la minería de oro a pequeña escala. El río Yutsupino es uno de los afluentes del Napo, y allí la actividad minera es constante. No solo hay mineros artesanales, sino que, bajo el régimen de pequeña minería, opera la empresa Terraearth Resources S.A. CHILE la Compañía Minera del Pacífico, en Huasco ciudad portuaria ubicada en la región de Atacama, un lugar declarado como zona de sacrificio por el Gobierno, por sus altos índices de contaminación, ha sido denunciada repetidas veces por verter sus relaves mineros al mar y causar daños a la salud, al medio ambiente y a las producciones agrícolas y pesqueras.

MEXICO

El 6 de agosto de 2014, la falla en una válvula de la mina de Cananea generó el derrame de 40.000 metros cúbicos de ácido sulfúrico que contaminaron los ríos Sonora y Bacanuchi dejando sin agua para consumo humano y actividades productivas a más de 22.000 habitantes de siete municipios. Es considerado el peor desastre ambiental provocado por la industria minera en México.

GUATEMALA

Un grupo de pescadores indígenas exigió conocer el impacto ambiental y la contaminación del lago Izabal, por una mina implantada en sus tierras. Uno de ellos fue asesinado, y un periodista local fue criminalizado por cubrir el caso. La Compañía

Guatemalteca de Níquel, que opera en la mina, negó tener responsabilidad en el asesinato y los enfrentamientos violentos entre manifestantes y la policía. Además, negó categóricamente cualquier daño al medio ambiente. «No podremos vivir de los peces si continúan contaminando nuestra agua», dijo Alfredo Maquin, uno de los pescadores.

CANADÁ

En la mina abandonada del Monte Washington en la Isla de Vancouver, mineral bruto de pirita con contenido sulfato, yacen expuestas a los elementos junto con 130 mil toneladas de desperdicio. Cobre tóxico ingresa al río Tsolum, mata al salmón joven y deteriora al salmón adulto que huye del río al pantano.

ESTADOS UNIDOS

Cada día millones de litros de agua contaminada con arsénico, plomo y otros metales tóxicos fluyen de minas abandonadas a los lagos y ríos circundantes sin ser tratadas, según The Associated Press. Las minas abandonadas han contaminado 70 mil hectáreas de reservas y lagos y 190 kms. de arroyos y ríos. El torrente envenena la vida acuática y contamina los servicios de agua potable en Montana, California, Colorado, Oklahoma y al menos cinco estados más. Las mineras excavaban en busca de plata, plomo, oro, etc. y abandonaban las minas cuando dejaban de ser rentables.

ESPAÑA

Las aguas ácidas mineras, residuos de la minería y metales acaban en las cuencas fluviales contaminando los ríos, Tinto y Odiel en Huelva.

FILIPINAS

Por muchas generaciones, las comunidades a lo largo del río Abra se ganaban la vida con la agricultura, la pesca, las artesanías y la minería de pequeña escala de oro y cobre. En los años recientes, grandes empresas han comenzado extracción de oro, causando gran daño al río, la vida silvestre y la gente que vive allí. Muchos tipos de aves, animales y plantas han desaparecido. El río fue envenenado por derrames químicos de las lagunas de desechos y del drenaje ácido de mina.

REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO

La subsidiaria de la minera suiza Glencore KCC habría vertido intencionalmente y durante años los efluentes altamente contaminados de la mina a las aguas del río Luilu en Katanga. Según los informes de las organizaciones no gubernamentales, esto habría llevado a la completa extinción de los peces que poblaban el río.

RUSIA

Vertido de una planta metalúrgica de la ciudad ártica de Norilsk, contaminó y tiño de rojo el agua del río Daldykan. La minera Norilsk Nickel, la mayor productora de níquel del mundo, dijo que un dique en su planta de Nadezhda desbordó causando la afectación del río. El procesamiento de los metales extraídos en la zona ha convertido la región en uno de los rincones más polucionados del planeta.

EUROPA

El centro tecnológico Biodiversidad, Ecología y Tecnología y Gestión Ambiental y Alimentaria (BETA) de la Universidad de Vic, Barcelona lidera un proyecto para reducir el impacto en los ríos de los efluentes líquidos de las 3.460 minas abandonadas que hay en Europa.

Estos son algunos de los casos en que la minería ha ocasionado grandes impactos a poblaciones del mundo.

Diario El Chubut publicó una nota sobre los desastres ambientales de la megaminería

Latinoamerica

2do Informe OCMAL Minería y Covid

02/12/2020
Ante la inminente crisis económica que se ha pronosticado
para el periodo post-COVID19, gobiernos y empresas tratan
de fortalecer la idea de que la minería es una de las
alternativas más importantes para la reactivación económica.
Esta posición es paradójica si tomamos en cuenta que, en el
contexto de una pandemia -que aún no conoce su fecha de
término, si la tiene, – diversas empresas se negaron a
suspender actividades o presionaron a las autoridades para
evitar la suspensión, aun cuando la situación así lo
demandaba, debido al aumento de contagios de trabajadores
con el riesgo para sus familias, las comunidades de
procedencia y aquellas en el entorno de los centros mineros.
Esto generó conflictos entre las empresas y organizaciones de
mineros, quienes, ante la ausencia de una regulación
gubernamental responsable, tuvieron que exigir medidas de
contingencia adecuadas, llegándose a pedir, en algunos casos
la suspensión de actividades.
De este modo, el objetivo del segundo informe de la Red de
Vigilancia de OCMAL sobre minería y COVID-19 consiste en
exponer cómo las empresas mineras han aprovechado el
contexto de la pandemia en América Latina para beneficiarse
a partir de las medidas generales restrictivas y de
confinamiento impulsadas por los diversos países de la
región.

2do Informe OCMAL Minería y Covid

Latinoamerica

Panorama de inversión minera regional suma más de US$196.300 millones

Con presencia de Chile, Argentina, Brasil y Perú, se visualizó la inversión regional en el marco de Expomin Virtual 2020. Además de analizar la cartera de proyectos, se revisó el impacto que ha tenido la pandemia en el presente año.
12/11/2020
Minería Chilena
Con la moderación de la periodista María Inés Mayorga, se llevó a cabo un panel dedicado a los proyectos regionales en Expomin Virtual 2020, titulándose “Panorama de inversión minera en la región”. El bloque contó con la presencia de relatores de Chile, Argentina, Brasil y Perú.

Corresponde al país con mayor inversión de la región con 49 proyectos, contemplando US$74.047 millones a 2029. En su ponencia, el director de Estudios y Políticas Públicas de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), Jorge Cantallopts comentó que de ese monto, ya hay una parte que se gastó, pero la cifra señalada está dentro del marco de proyectos en ejecución.

En otro ámbito, el director de estudios señaló que existen 31 proyectos que han sido catalogados con mayor posibilidad de dar cumplimiento a plazos y montos, contemplando una inversión de US$24.844 (58% del total), mientras que 18 se categorizaron con menor posibilidad, que considera US$31.237 millones, vale decir 42% del total.

En cuanto al panorama por regiones del país, el director de estudios de Cochilco enfatizó que la de Antofagasta es la que más acapara inversión, con un total de US$26.692 millones, vale decir, una tercera parte de la inversión nacional. Según datos de Cochilco, la zona norte concentra un 77% de la inversión minera en Chile.

Cantallopts hizo hincapié en que “este no es un año habitual, no es un año común en ningún aspecto a nivel mundial, eso incluye la minería que está siendo impactada por el Covid-19. Hemos identificado 23 proyectos que han sufrido algún grado de retraso”.

“El próximo año las proyecciones son buenas, pero no podemos decir que son extraordinarias. Es mejor que el presente año y los años anteriores”, expuso el director de estudios, enfatizando más bien que el cobre tiene un buen futuro al largo plazo.

Considerando los minerales comprometidos en la cartera de proyectos, el 89,4% corresponde a cobre, el 6,9% a hierro y litio-junto con otros minerales- y el 3,7% restante guarda relación con oro y plata.
Argentina

Emilio Toledo, director de Análisis y Desarrollo de Proyectos de Inversión Minera de la Secretaría de Minería de Argentina comentó que el potencial de inversiones en la nación transandina alcanza los US$27.250 en 34 proyectos.

“Vemos una clara predominancia de los proyectos de cobre con una inversión de US$16.665 que cubre un 61% de la cartera”, enfatizó Toledo en su presentación. En términos de litio, un mineral que ha tomado relevancia en el último tiempo y que conforma un 20% de las inversiones en Argentina, el experto consideró dos operaciones activas para este mineral, una en construcción y una cartera de 17 proyectos. En total, este elemento clave para el desarrollo de baterías cuenta con US$5.399 millones de inversión en tierras transandinas.

El funcionario de la Secretaría de Minería destacó además:

-Ocho proyectos de oro (con plata como subproducto)
-Cuatro de plata (con oro y zinc como subproducto)
– Uno de plomo plata y zinc

En cuanto a la distribución geográfica, el 53% de la inversión se concentra en la región de Cuyo, con ocho proyectos; le sigue con el 41% la zona noroeste del país, que suma 19 proyectos, y finalmente está la Patagonia, que cuenta con siete proyectos y un 6% del total de la inversión.

Desarrollando una parte de esos 34 proyectos -considerando aquellos más avanzados-, las autoridades argentinas estiman que las exportaciones se pueden más que triplicar para 2030, llegando a US$10.765.

Sobre el origen del capital destinado para la minería en ese país, “la inversión privada es mayoritariamente de origen extranjero, siendo históricamente preponderante la presencia canadiense”, explicó Toledo, destacando también la presencia de capitales de China y Australia.
Perú

Roberto Maldonado, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, indicó que actualmente el país contempla una inversión de US$58.000 millones en 48 proyectos.

Maldonado destacó el proyecto Quellaveco, de Anglo American con US$5.300 millones de inversión; Pampa de Pongo con US$2.200 millones; Mina Justa con US$1.600; Toromocho con US$1.355; y Yanacocha Sulfuros considerando US$2.100 millones.

Del total de la inversión, 71% corresponde a cobre con US$40.988 millones repartidos en 25 proyectos, seguido por el oro, mineral que alcanza US$6.342 millones en un total de seis iniciativas.

En cuanto al estado de avance en los proyectos, el vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú comentó que un 49% está en pie de factibilidad, un 28% se encuentra afinando ingeniería de detalle, el 16% está en construcción y el 7% restante está en fase de factibilidad.

Sobre la presente crisis sanitaria, Maldonado enfatizó que “en el caso de Perú, a pesar que fue uno de los países que se suspendieron temporalmente las operaciones, reaccionó rápido para tomar los altos estándares que la industria minera en general tiene”.
Brasil

El presidente del Instituto Brasileiro de Mineração (Ibram) de Brasil, Flávio Ottoni Penido -organización que representa más del 85% de la minería brasileña- se encargó de explicar el panorama de dicha nación.

“Son cerca de 70 proyectos anunciados, totalizando más de US$37.100 millones que podrán generar más de 60.000 empleos directos (entre 2020 y 2024)”, expuso el presidente de Ibram, agregando que las provincias de Minas Gerais, Bahía y Pará presentan los mayores volúmenes de inversión. El mineral de hierro aglomera un 39,81% de los montos comprometidos.

La presencia del hierro es la más fuerte en la producción minera del país de habla portuguesa, aglutinando un 62,8% del total, seguido por el oro con 13%.

Panorama de inversión minera regional suma más de US$196.300 millones