¡Socorro! Socorro Argentina, socorro Colombia, socorro Perú, socorro Europa, socorro Canadá, Socorro todos, ayúdennos a resistir y lograr que la empresa y el gobierno nos indemnice, nos reubique, sea responsable de la salud de nuestros hijos, de nuestros padres y de todos nosotros. Necesitamos de su solidaridad. Nuestros derechos tienen que ser respetados. Nuestro Dios no nos puede abandonar y nos manda sus ángeles para darnos fuerza.”
Quien levanta sus gritos es don Irineo, poblador de Santa Rita, ubicada en Paracatu, en el estado de Minas Gerais. Irineo tiene unos 50 años y ha sido afectado gravemente por la minería. No solo ha quedado con su territorio completamente dañado, sino que además los minerales tóxicos que toma y que respira día y noche, le han generado un cáncer que ya le quitó el ojo derecho.
“Hace unos 20 años, era una zona llena de vida. Ésta fue una tierra buena donde crecía y producía todo lo que se sembraba. Teníamos gallinas, vacas, frutas, maíz, frejol, verduras y sobre todo agua limpia en nuestro río”, dice doña Geralda, una anciana de 87 años, que también vive en Santa Rita y vio cómo la minería acabó con ese su hermoso paraíso.
“Nuestras casas han quedado circuladas por grandes represas donde la minera arroja, todos los días, toneladas de desechos minerales, venenos poderosos llenos de cianuro, arsénico, plomo y muchos otros metales pesados. A quinientos metros está ubicada una represa totalmente llena, cuyos líquidos mortales han penetrado en la tierra y contaminado todas las aguas subterráneas y tierras a su alrededor. A mil metros, por este otro lado una represa que ya está llena con miles de toneladas de desechos tóxicos de la minería.”, cuenta Geralda.
Los gritos de Irineo, los gritos de Geralda, los gritos de la comunidad, de la tierra, del aire y el agua, han calado para siempre el corazón de hombres y mujeres, unas treinta personas, provenientes de más de 10 países latinoamericanos que han llegado a Brasilia para participar en el “Encuentro de Afectados y Afectadas por la Minería”, coorganizado por el CELAM, DEJUSOL, CNBB, CIDSE y la Red Iglesias y Minería.
En la ciudad de Paracatu, ubicada en el noroeste de Minas Gerais, se encuentra la mayor mina de oro de Brasil y la más grande a cielo abierto del mundo. Muy cerca de la ciudad y en medio de comunidades agrícolas y ganaderas. La empresa minera es la canadiense KinrossGold Corporation. La proximidad con la ciudad y las comunidades son una de las principales causas de preocupación por la gran cantidad de residuos tóxicos, minerales pasados y polvo que invaden las casas, los terrenos, los ríos y toda la región.
Los afectados/as por la minera en Santa Rita, aseguran, que para producir 15 toneladas de oro al año, la empresa debe remover más de 500 toneladas de terrenos y utilizar prácticamente toda el agua de la zona. Además de almacenar los desechos tóxicos en gigantescas represas que están también a cielo abierto. Como asegura el papa Francisco, en su encíclica Laudato si, en nombre del desarrollo y del progreso “hemos convertido a la hermana tierra en un gran depósito de porquerías.”
Al finalizar, la visita a la comunidad de Santa Rita, cada uno de los delegados/as latinoamericanos, sacudidos por los gritos de Irineo y Geralda, comentaron sobre el impacto de estos testimonios durante la visita y diálogo con los moradores de dicha comunidad, para sus vidas y luchas cotidianas. El padre Dário Bossi, miembro del equipo de coordinación de la Red Iglesias y Minería, hizo un resumen de estas impresiones y emociones.
“Una experiencia de lucha que me motiva a seguir luchando. Siento mucha impotencia, tristeza, indignación, coraje, rabia, angustia. Todo lo que genera la ambición al poder, al dinero. Nos cuestiona. Nos habla de la urgencia de defender la vida. Tenemos que seguir construyendo comunión entre las organizaciones que resisten. Hay un abandono total del gobierno. Doña Geralda y don Irineo son todo un símbolo de las personas abandonadas, de las personas desechadas por este sistema que descarta y acaba con la gente y la madre naturaleza. Debemos ayudar a que este caso sea conocido por el mundo.”
Fuente:https://iglesiasymineria.org/2018/08/08/comunidad-de-santa-rita-en-minas-gerais-reclama-solidaridad-de-las-iglesias/




Se está celebrando en Brasilia el II Encuentro de Afectados/as por la Minería en América Latina, que es una continuación del realizado en Roma en 2015, y que desde 7 a 10 de agosto, reúne a 35 representantes que han llegado de 9 países.
Logramos hacer una reflexión sobre los impactos de la minería desde los afectados, especialmente para que como Iglesia podamos dar una respuesta articulada en el continente, en la defensa de los territorios y de las poblaciones afectadas.”, manifestó el ambientalista brasileño y franciscano Fray Rodrigo Peret, miembro también de la red Iglesias y Minería.
Del 7 al 10 de agosto, en Brasilia, Brasil, se llevará a cabo el Encuentro de Comunidades Afectadas por la Minería en América Latina, cuyo objetivo será escuchar a las comunidades afectadas a causa de las prácticas de la minería ilegal y profundizar la solidaridad de la Iglesia con las víctimas de tales prácticas. El Encuentro, coorganizado por la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB), Dejusol-Celam, Cidse y la Red Iglesias y Minería es la continuación del primer encuentro con los afectados por la minería realizado en el Vaticano, en 2015.
Es el pulmón de la Tierra, donde se encuentra la mayor cantidad de especies animales y plantas del planeta. Una sola reserva del Amazonas tiene más especies de aves que todo Estados Unidos.
El gigante minero BHP y su socio en la empresa conjunta Vale llegaron a un acuerdo con el gobierno brasileño para extinguir una demanda por 20.000 millones de reales ($ 5.300 millones) relacionada con la falla de la presa 2015 en la operación Samarco, que cobró 19 vidas.
Es un
Brasilia.-El presidente de Brasil, Michel Temer, planea emitir la próxima semana un decreto para reestructurar las reglas sobre permisos mineros, eludiendo el paso por el Congreso después que el año pasado fracasó la aprobación de cambios similares, dijeron a Reuters dos personas con conocimiento directo del asunto.
A partir del pasado 12 de marzo del 2018, y por largos 17 días, el rompimiento de un mineroducto de la compañía Anglo American en Brasil generó un desastre ambiental de proporciones, en vista que se derramaron 1.121 toneladas de pulpa de hierro en el manantial que alimenta y abastece Santo Antonio do Grama (4.200 habitantes, a 200 kms de Belo Horizonte).
Los ríos e igarapés [pequeños ríos] que serpentean en el municipio de Barcarena, estado de Pará, en la región Norte de Brasil, están contaminados por metales tóxicos provenientes de residuos de una de las presas de la empresa minera Hydro Alunorte, del grupo noruego Norsk Hydro. Esto el lo que afirma el segundo informe técnico presentado este miércoles (28) por el Instituto Evandro Chagas (IEC), asociado al Ministerio de Salud del país.