
Mariana nos enseña muchas cosas. En una tierra de fuerte explotación minera, de intensa densidad de población; pensábamos y dábamos por supuesto, que hubiera todos los controles y medidas de prevención contra posibles accidentes. Pero lastimosamente, era todo lo contrario. En Mariana, dos años atrás, sucedió el mayor y peor desastre minero de América Latina, que nosotros lo catalogamos como un crimen ambiental. Este desastre, este crimen todavía no fue reparado. Los acuerdos de reparación de los daños no fueron aceptados por las víctimas y la acción civil pública contra las empresas todavía no llega a los tribunales de justicia.
La recuperación es muy insuficiente. Incluso, hay otros diques de relave que están amenazando a las poblaciones en Minas Gerais y a otras partes de Brasil. El desastre en Mariana, demuestra que esa minería mata, es insustentable, y que el discurso de preocupación social y ambiental de muchas compañías mineras es hipócrita”. Así de claro habla el misionero comboniano, padre Dário Bossi, directivo de la Red Iglesias y Minería y coordinador del encuentro “Ecoteología y Minería: Espiritualidades, resistencias y alternativas en defensa de los territorios”, que se realizará los días 5, 6 y 7 de noviembre de 2017, en Mariana, Minas Gerais.
Esta reunión de reflexión, oración y fortalecimiento de las capacidades de resistir y generar alternativas al actual modelo de devastación ambiental y social, reunirá aproximadamente 50 personas, entre agentes de pastoral, militantes y activistas que actúan en áreas de minería, representantes de población indígenas y quilombolas afectados por la minería, teólogos/as y estudiosos de la problemática minera.
Para Dário Bossi, las reflexiones ecoteológicas serán de gran ayuda a las diversas iglesias porque servirán para recuperar la encíclica del Papa Francisco “Laudato si” y para afirmarnos en la espiritualidad y orientarnos en la pastoral de las comunidades de iglesias locales y nacionales. “La ecoteología es importante, por la urgencia del desafío ambiental de hoy. La iglesia tiene una palabra fuerte y una necesidad profética de hacerse oír frente a los grandes retos que amenazan el planeta y la vida entera, especialmente el calentamiento global y la ausencia de políticas claras para la recuperación del medio ambiente”, afirma. Además, la reflexión ecoteológica es también muy necesaria para superar los errores de la teología clásica y moderna, que ha colocado “un antropocentrismo exclusivo y excluyente, donde el hombre se cree el señor e iluminador de la creación y no el cuidador y su servidor”, explica el padre Dário.
Su compromiso y acompañamiento a las comunidades del Brasil, afectadas por los impactos ambientales, le dan la convicción de que “la mega minería provoca violaciones irreparables al medio ambiente. La minería no piensa en el futuro, propone simplemente explotar al máximo los recursos, hoy. Están claramente buscando sólo el lucro y no las necesidades de la humanidad”. Por ello, propone que “necesitamos colocar límites a la minería, controles políticos sobre la economía, nuevos modelos de protección y reciclaje de los materiales y una fuerte reducción de los niveles de consumo”.
Para el 7 de noviembre, último día del encuentro, a las 19h30, los habitantes de la ciudad de Mariana podrán participar de la presentación del proyecto “LAMA QUE MATA”, desarrollado por Thomas Bauer /CPT (imágenes) y Joka Madruga / Tierra sin males (fotografías). Se realizará también una rueda de conversación con el padre Dário Bossi, Thomas Bauer, Davi Kopenawa, las víctimas de Mariana y padre Geraldo Martins.
Fuente:http://iglesiasymineria.org/2017/11/02/padre-dario-bossi-el-desastre-en-mariana-demuestra-que-la-mineria-mata-y-es-insustentable/



El pueblo indígena de los wajãpis en Brasil ha desafiado al Gobierno hostil del país para defender sus derechos territoriales.

La Amazonía brasileña es el bosque tropical más grande del mundo aunque la deforestación está amenazando esta joya de la biodiversidad. La tala de bosques tropicales no sólo afecta a las especies sino que también influye en el clima. Y el problema no para de crecer. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE, por sus siglas en portugués), la tasa de deforestación aumentó un 29% (7.989 km2) entre agosto de 2015 y julio de 2016 debido a que, a la ganadería y la agricultura, se ha sumado una nueva amenaza, la minería.
Este tipo de actividad en la Amazonia siempre ha despertado la preocupación de los grupos ecologistas. Ahora, un estudio de la revista la revista
“Ellos sabían que se iba a romper”, cantaron en coro cerca de mil personas de varias regiones de Minas Gerais, de Espírito Santo hasta de Río de Janeiro. El número 378, en la calle Almirante Guilherm, parece ser otro edificio comercial del barrio carioca de Leblon. Pero allí está instalada una de las oficinas de la Vale S.A. la mayor productora mineral de hierro del mundo y co- responsable por el mayor desastre socio- ambiental de la historia.
Los indios Wajãpi viven en este rincón de la selva amazónica desde antes de que Brasilfuera descubierto por los portugueses, en 1500. A lo largo de los siglos han sobrevivido a todo tipo de peligros gracias a la relación simbiótica que mantienen con la naturaleza. El cacique Kasiripiná Wajãpi, de 63 años, recuerda que los suyos estuvieron a punto de desaparecer en dos ocasiones. La última en 1970, cuando el sarampión diezmó a su pueblo. Él vio morir a bebés, ancianos y niños. Entonces eran 2.000. Sólo 150 lograron sobrevivir. “No queremos que vuelva a pasar. Por esto el presidente Michel Temer tiene que eliminar ese decreto para siempre”, explica Wajãpi, uno de los caciques de este grupo, que vive en un área de 6.000 kilómetros cuadrados de esta rica selva, donde se prohíbe la entrada de extraños. EL PAÍS obtuvo la autorización de los indígenaspara visitarlos. Para llegar hasta allí, es necesario viajar seis horas en coche saliendo de Macapá, capital del Estado, al norte de Brasil. En 2017, se enfrentan a una nueva amenaza.
El decreto que dejaba a la Renca desprotegida generó rechazo en miles brasileños y sobre todo en grupos ambientalistas.