La forestería mexicana se ve amenazada por dos nuevos factores de amplia rentabilidad, la minería y el extencionismo agrícola de alimentos de alta demanda comercial, como el caso del aguacate y otros productos comerciales que generan ingresos significativos para inversionistas, una situación que por un lado genera empleos, alimentos y economía, mientras que por la parte nociva se pierden recursos naturales.
De acuerdo a Sergio Madrid Zubiran, director ejecutivo del Consejo Mexicano para la Cultura Sostenible, en los últimos cinco años el 30 por ciento del territorio nacional ha sido concesionado a empresas mineras, privadas, muchas de ellas transnacionales, con venias de hasta 40 años para explotarlas, para hacer minería a cielo abierto, lo que se ha convertido en una nueva preocupación para ejidos y comunidades.



El extractivismo que sustenta el neodesarrollismo de los países dependientes marca por igual tanto las políticas de los gobiernos denominados «progresistas» (no se sabe muy bien por qué) como las de los llamados conservadores (si por conservadurismo se entiende la defensa por todos los medios del servilismo ante los intereses de la oligarquía local y de las empresas trasnacionales, así como a la política social e internacional que les dicta Washington).
Este viernes, sábado y domingo se estará revisando y viendo qué es lo que se puede hacer en la Región Carbonífera de Coahuila.