La actividad extractiva de oro es una de las más contaminantes en el mundo y genera las mayores afectaciones a la Madre Tierra y a los derechos humanos.
Aunque uno de los problemas más significativos son las enfermedades en las mujeres, en los niños y en las niñas, también lo son el uso gigantesco de agua y de cianuro; pero al mismo tiempo la deforestación, la pérdida de bosques y suelos, el drenaje ácido, la contaminación ambiental, la pobreza que genera, además de los asesinatos a los defensores del medio ambiente y los derechos humanos.



Saquean empresas mineras a países de la América Latina con el consentimiento de sus propios gobiernos, y dejan una estela de contaminación irreversible por el uso de sustancias como el arsénico, cianuro de sodio o el ácido sulfúrico para la concentración de metales, por el método de extractivo a cielo abierto.