Desde hace dos años, la Asociación Minera de Illapel (Asogremi) viene realizando protestas por el mal funcionamiento de la Planta Portezuelo, ubicada en esa misma comuna. Allí existen problemas de congestión para la entrega de mineral, lo que ha generado inconvenientes a los pequeños y medianos productores.
Los dardos apuntaban a la falta de preocupación de la Empresa Nacional de Minería (Enami). Esto derivó a que en marzo de 2011, la estatal anunciara que, dentro de su plan de inversiones, se consideraba la construcción de una nueva planta en esa zona, que resolvería estos inconvenientes.Sin embargo, a la fecha nada se ha resuelto y el prometido recinto sigue pendiente.



El senador Antonio Horvath (RN), la presidenta del directorio del Programa Chile Sustentable, Sara Larraín y el alcalde de Los Andes, Mauricio Navarro, entre otros, mostraron su preocupación este viernes, por el peligro que corren los glaciares debido a grandes proyectos mineros en la cordillera, frente a Santiago y a la Región de Valparaíso, y que traerían como consecuencia una afectación en el suministro de agua potable y para el riego de las siembras en las zonas.
El proyecto minero Pascua Lama está ubicado en la frontera de Chile y Argentina, y busca extraer oro, cobre y plata. Hoy se encuentra paralizado temporalmente por diversas investigaciones como resultado de graves incumplimientos a la ley ambiental Chilena. Sin embargo, puede volver a activarse.
Los ciudadanos del norte afirmaron que siguen preocupados por la contaminación del agua potable con arsénico y denunciaron falta de respuestas por parte de la Superintendencia de Servicios Sanitarios. Mientras, en todo el país se articulan organizaciones que luchan por la defensa de las aguas, a las puertas de la gran movilización convocada para el próximo lunes 22 de abril.
Por Marianela Jarroud *
Desde inicios de marzo, el CODEMAT, Comité de Defensa de la Madre Tierra – Tarapacá, ha pedido respuestas e investigado sobre la calidad del agua que tomamos. Aunque el CODEMAT sigue a la espera de algunas respuestas de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) de Tarapacá, estima importante no esperar más para informar a la población respecto de los hechos que hasta ahora ha podido confirmar sobre el agua de la llave como sobre el agua embotellada.
Vamos al sentido común de las cosas. Tomemos la ciudad de Santiago, con sus seis millones, y coloquémosla por un momento al lado de Chuquicamata. Olvidemos el desierto “más seco del mundo”. Olvidemos la soledad tórrida de tanta piedra parda y seca, y solo imaginemos el rajo abierto y unos kilómetros más allá, Santiago, las primeras casas, luego los barrios, las comunas, y después de un trecho, claro, la plaza Italia –a la vista de la gigantesca faena minera-. Feo, ¿verdad? ¿Usted conoce Calama? Aun cuando Calama está a unos 30 kilómetros del agujero la contaminación arrecia.