En estos tiempos, la Asociación Argentina de Propietarios y Superficiarios Afectados por la Explotación Hidrocarburífera, Minera y Eléctrica (AASEP) tiene puesta la mirada en San Juan y Entre Ríos. En el primer caso, por las consecuencias sobre los glaciares de la minería a gran escala. En el segundo, por los peligros a los que se enfrentaría el acuífero Guaraní si avanza el fracking para encontrar petróleo y gas.
“Lo más preocupante pasa en San Juan, donde a la Ley de Glaciares la vetó el gobierno nacional. Ahí están dinamitando glaciares, los glaciares negros que le dicen porque están mezclados con tierra. Pero son reservorios de agua. Dinamitan tierra, y después recogen el material, lo procesan. No parece tan tremendo como el de Cerro Vanguardia, pero están agotando esos reservorios de agua y es muy serio”, dijo Aníbal Parolín.



Reclamamos discusión nacional sobre que matriz energética requieren nuestros pueblos. En conmemoración del 22 de octubre de 1986, día histórico para nuestro país, todas las agrupaciones, colectivos y movimientos sociales de Argentina decidieron lanzar un frente nacional antinuclear. A casi tres décadas de haber rechazado la instalación del primer Repositorio de Desechos Radiactivos de Alta Actividad, popularmente conocido en la Patagonia como el Basurero Nuclear de Gastre, la energía nuclear en el mundo aún no logró gestionar definitivamente los residuos radiactivos.
El 12 de octubre, una combinación de grupos ambientalistas efectúa acciones de protesta simultáneas y alcanza —con resultados disímiles— distintos puntos de reunión distribuidos a lo largo de la RN-40. El despliegue se ha decidido durante un encuentro que mantuvo la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) en la capital de Corrientes, entre los días 20–23 de junio.1 La mítica RN-40, creada en 1935, flanquea de norte a sur la cordillera de los Andes, conectando con sus 5140 kilómetros de extensión once provincias argentinas.