El Gobierno comenzó a investigar si las grandes mineras que operan en la Argentina para extraer oro, plata y cobre están triangulando exportaciones para evadir el pago de ganancias. La operatoria les permitiría, además, evitar la obligación de liquidar en el país la totalidad de las divisas provenientes de las ventas al exterior, como lo estableció un decreto de fines de octubre del 2011 (1). Se trata de unos u$s6.000 millones anuales, que permiten compensar lo que se paga por importaciones para cubrir el déficit energético.
La triangulación que se investiga se realizaría vía Suiza, donde un traider de los mismos grupos económicos involucrados en la transferencia factura la mercadería comprada, pero el mineral se enviaría por barco a China o a la India. «La exportación es por 97, pero en Suiza se refactura por 100. Eso permite pagar menos impuestos en Suiza y, al mismo tiempo, dejar la diferencia de divisas en el exterior», señaló una fuente oficial que conoce el curso de la investigación que lleva adelante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).



Más de 500 vecinos se concentraron en la tarde de ayer martes 16 frente a la Legislatura para realizar «el abrazo» que estaba previsto. Provenientes de las ciudades y pueblos de todo Chubut, incluídos vecinos de la meseta central, estuvieron presentes para este abrazo. Los vecinos llegaron como pudieron –muchos viajaron a dedo- portando sus banderas. Las protestas se suceden desde hace meses para que no prospere el proyecto de ley del gobierno de Martín Buzzi que impulsa un marco regulatorio para la minería a gran escala e hidrocarburos.
Pasan las semanas, las estrategias cambian en el oficialismo, pero las manifestaciones por el No a la Megaminería siguen colmando las barras de la Legislatura de la Provincia, tal como volvió a ocurrir esta tarde. La movilización de este martes se dio pese a que el Gobierno anunció hace unos días un pedido para que la Cámara paralice el tratamiento del proyecto de Ley Marco Regulatorio para la minería y los hidrocarburos, bajo el argumento de introducir reformas al texto original. A pesar de ese gesto, los militantes por el No a la Megaminería parecen seguir confiando pura y exclusivamente en su capacidad militante como herramienta para frenar el proyecto oficial.