Amigas y amigos, compartimos con ustedes la invitación al «Foro Regional por la Defensa de Nuestros Bienes Comunes» que se llevará a cabo en el Hotel Holiday Inn, el próximo 12 de Agosto del año en curso, de las 8:30 am a las 5:00 pm, Managua, Nicaragua, organizado por Centro Alexander von Humboldt.
Durante el foro se contará con la intervención de organizaciones aliadas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Costa Rica, así como con la presentación de un docente/investigador de la Universidad de Wisconsin, USA.
El foro será transmitido por internet vía streming, pronto más información.



Este 22 de julio se celebró, en nueva conmemoración, el Día Internacional de Acción Contra la Minería a Cielo Abierto.
Desde México, El Salvador, Brasil, Bolivia, Perú, Argentina, Honduras y Panamá, miembros de organizaciones civiles e investigadores nos explican porqué están en contra de la minería. Nos cuentan cómo esta industria, muy presente en el continente latinoamericano, contamina el medio ambiente y afecta a la comunidades aledañas.
Introducción: ¡encontrando el giro en la industria!
En toda Sudamérica hay enormes exportaciones en volumen (toneladas de petróleo, carbón, mineral de hierro, soya, madera, cobre…) y sin embargo varios países (Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina, Ecuador) no logran apenas pagar sus importaciones. Argentina está entre caer o no en déficit comercial. Colombia, Brasil, Perú, Ecuador ya lo hicieron en 2013 y principios de 2014. Sus exportaciones no pagan sus importaciones. Un ejemplo: Colombia vende al exterior unas cinco veces más toneladas que lo que compra de él, y sin embargo no puede pagar sus importaciones con las exportaciones que, en este caso, son en buena parte de carbón.
Mientras las grandes transnacionales mineras, generalmente canadienses, llegan a los países del istmo centroamericano ofreciendo riqueza, desarrollo, empleo y respeto a los derechos humanos, la realidad que se ve en las comunidades del Valle de Siria (Honduras), Asunción Mita (Guatemala), San Isidro (El Salvador), o Bonanza (Nicaragua), es otra.
Pese a ser América Latina una región bendecida con abundantes riquezas naturales, la explotación de esos recursos se convierte en una maldición que atrapa a los países en dinámicas de las que es muy difícil salir, que benefician a las élites y marginan y criminalizan a los directamente afectados; los campesinos y los pueblos indígenas, los más pobres y vulnerables que se resisten a ser despojados de sus territorios.
La minería de oro se ha convertido en un flagelo que azota muchos países de América Latina. En algunos sitios operan unas pocas transnacionales gigantes, pero en otras zonas se agolpan cientos a miles de personas, hurgando en los ríos de las selvas o entrañas de las montañas por unos gramos de oro. Mientras que las grandes corporaciones insisten en contar con tecnologías de punta, servir al crecimiento económico y bridar empleo, la minería a pequeña escala, informal o ilegal, está bajo la sombra de la contaminación, la violencia y la pobreza.
La transnacional canadiense Barrick, a cargo del proyecto minero Pascua Lama, y la estadounidense Newmont Mining Corp. intentaron fusionarse, lo que de haber prosperado hubiese significado la unión de los dos productores de oro más grandes del mundo. Una significativa caída del precio del metal, así como los diversos conflictos locales que deben enfrentar sus proyectos advierten un complejo escenario.
El ministro de Energía, Máximo Pacheco, señaló que la integración eléctrica regional forma parte de los «pilares estratégicos» de la agenda sectorial.