A lo largo de la su historia y como parte de su cultura, los pueblos originarios han generado saberes esenciales para la conservación de la vida, gracias a un profundo conocimiento de su entorno, heredado de generación en generación.
Sin embargo, la afectación de sus territorios han sido una constante desde el choque de la conquista hasta hoy, que nos encontramos ante situaciones de amenaza que demandan atención. Una de ellas es el desmesurado incremento de concesiones otorgadas por los gobiernos en casi toda América Latina para un tipo de extracción intensiva de minerales, conocido como minería a cielo abierto, la cual es promovida con argumentos de progreso y desarrollo. Sin embargo, ¿qué implicaciones tienen esas iniciativas para la conservación de nuestro patrimonio cultural y biológico?



La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) anunció la clausura parcial de operaciones de la mina Rosario de plata, oro y otros metales de la empresa Minera Impulsora Santa Cruz, luego del derrame que afectó un arroyo seco de la zona, a 20 kilómetros de la cabecera municipal de Charcas, dijo el delegado en San Luis Potosí Roberto Jaime Hernández Báez.
La postura de la Secretaría de Pesca de Baja California Sur ha sido tajante: no a la minería marina en aguas frente a la costa de Comondú.
Integrantes del Grupo Unidos Por Taxco denunciaron que los gobiernos estatal y federal no han detenido la grave contaminación minera que hay en los ríos de este municipio, la cual causa anencefalia y otras enfermedades que están dañando la salud de la población.
Unos 500 comuneros de los ejidos Cerro Gordo, Cedros, Las Mesas y Palmas Grandes bloquearon ayer el acceso principal a la mina de oro a cielo abierto Peñasquito, en el municipio de Mazapil, 300 kilómetros al noroeste de esta capital.
Los baronesde la minería mantienen su riego tóxico a lo largo y ancho de la República perforada. Ahora fue Peñoles, del empresario “totalmente Palacio” Alberto Bailleres, consorcio que derramó 82 mil litros de solución rica en cianuro en una mina cerca de Caborca, Sonora y, como sucedió en agosto pasado en Cananea, con Grupo México (de Germán Larrea, otro magnate Forbes) fue la población y no el consorcio quien dio cuenta del venenoso suceso a la autoridad ambiental, la cual, de nueva cuenta, tardó en reaccionar.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó que hubo un derrame de aproximadamente 82 metros cúbicos de solución cianurada agotada en una mina en el Ejido Juan Álvarez, municipio de Caborca, Sonora.