Por Julio Schiappa Pietra
Es hora de que todos los que creemos que la minería tiene un rol decisivo en la vida del país lo digamos claro y fuerte: Conga fue un proyecto vencido antes del combate, por un problema de imagen de la empresa gestora del proyecto y por la prisa en sacarlo adelante a pesar de la oposición de la gente de Cajamarca.
No hay que olvidar que Alan Garcia y sus ministros autorizaron Conga horas antes de dejar el poder, una medida que parecía imponerle al Presidente electo, Ollanta Humala, hechos consumados.



En diciembre, eran 91 las que enfrentaban protestas. Defensoría dice que baja se debe a que conflictos están inactivos, pero anota que en cualquier momento pueden “dispararse”.
En su oposición al proyecto denominado “Mina Esperanza, Tetlama, Morelos”, los pueblos nahuas de Alpuyeca, Miacatlán y Xochicalco, presentaron una ponencia a la reunión pública de información a la que está obligada, con base en los lineamientos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la empresa minera. Sesión que, por cierto, se dio, según denuncias, “en medio de provocaciones de personas contratadas por la mina para agredir a quienes se oponen al proyecto”.