Chañaral, tierra de nadie

Por Jaime Varas,
theclinic.cl
Hace algunos días, en Chañaral, Región de Atacama, después de una fría noche de lluvia, salía el sol y junto con ello, en el medio de la ciudad, debutaba de la nada una gran piscina artificial. En cosa de minutos los niños del sector llegaron y comenzaron a zambullirse sin medir el tiempo, como en tiempos de verano. La improvisada piscina instalada en el medio de la ciudad, aparecía después de una madrugada de intensas lluvias, cortes eléctricos y repartijas de plásticos para cubrir los techos de fonolitas.

La historia de la piscina tenía un meollo y corría de la cordillera. Unos cientos de kilómetros al interior de la polvorienta ciudad existe el sector denominado Pampa Austral, que no es mas que un tranque artificial que se abastece de los compuestos químicos que desechan una de las tantas empresas mineras que son aledañas a la empobrecida localidad. Esos desechos son decantados y filtrados en cierta medida y enviados por un arroyo que no se detiene jamás al Parque Nacional Pan de Azúcar, precisamente a Caleta Palito, unos 4 kilómetros al norte de Chañaral.

El tranque Pampa Austral, no preparado para las lluvias; sobrepaso su caudal y se rebalso. La pérdida de control, la falta de planes de contingencia y el nulo apretón de las autoridades hicieron pasar sin pena ni gloria las fiscalizaciones y las aguas repletas de relaves mineros fueron a parar a la ciudad.
Algunos justifican esta hecatombe con el supuesto aporte social que hacen las empresas mineras en beneficio de la ciudad. Donde los verdaderos datos, esos que interesan a una ciudad con altos niveles de cesantía, están ocultos, sobre todo para quienes desean conocer los dividendos económicos que les proporcionan los recursos no renovables extraídos en la zona. Agregando que muchas de estas empresas ni siquiera pagan sus patentes en la ciudad.

Otros limpian la imagen de los megaproyectos con políticas denominadas de “buen vecino”, donde a punta de migajas, financian uno que otros proyecto, que en algunos casos son irrisorios, por ejemplo, el faro del milenio, que irónicamente está construido con planchas de cobre, las cuales últimamente han sido sacadas por cesantes y una a una han ido desapareciendo, incluyendo el costo de la iluminación, que es solventada por el municipio local, uno de los mas pobres de la región.

A los pies del faro diariamente transita un tren con miles de planchas de cobre y por el otro lado la panorámica es horripilante, se observan cientos de hectáreas del borde costero sulfatas por desechos de relaves.

Otros de los proyectos sin resultados fue el cofinanciado por Codelco y administrado por Conaf, donde implementaron un programa de absorción de mano de obra y se intento sembrar especies sobre dunas de relaves depositadas cincuenta años atrás por empresas mineras, las mismas dunas que hoy posicionan a Chañaral como la ciudad con el mar mas contaminado del planeta. La intención de este proyecto fue controlar la polución que produce el viento y el arrastre de arenas contaminadas a la ciudad, proyecto que fracaso y hoy mantiene a la ciudad con altos índices de cáncer.

La historia de las piscinas en Chañaral no es reciente, hace un par de años el alcalde sin hacer consultas instalo dos piscinas en el borde costero, ambas abastecidas con aguas de mar. Hace un par de meses la secretaría regional ministerial de salud las clausuro, las aguas estaban en todos los niveles fuera de la norma sanitaria, los metales pesados son dañinos para la salud humana y las piscinas pasaron a la historia.


Publicado el: 8 julio 2010
Categorias: Chile
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