Si bien, en comparación con otros tipos de conflicto, los casos mineros no son los más numerosos (4 % del total, entre 2010 y 2014), su cantidad se ha ido incrementando en el tiempo. Además, presentan importantes niveles de violencia, no solo por la radicalidad de las medidas de presión, sino también porque en repetidas oportunidades se han producido enfrentamientos entre partes.
La Fundación UNIR Bolivia ha solicitado a profesionales de reconocida trayectoria el análisis de diferentes temas, intentando ofrecer un panorama plural y multidisciplinario sobre la situación actual de la minería y sus dinámicas de conflictividad. Estos aportes forman el libro La veta del conflicto. Ocho miradas sobre conflictividad minera en Bolivia (2010-2014), recién publicado. Participan en el texto: María Soledad Quiroga, Eliodoro Sandi, Alejandro Arze, Dionisio Garzón, Pablo Poveda, Carlos Arze y Emilio Madrid.



Comunarios del Cantón Tarapaya del municipio Yocalla de la provincia Tomás Frías del departamento de Potosí, denunciaron la muerte de sus animales por beber las aguas del río del mismo nombre. Señalaron está contaminado porque los ingenios mineros votan sus desechos químicos a ese afluente.
El Segundo Encuentro Nacional de la Red Nacional de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra (RENAMAT), que se desarrolló en Machacamarca del departamento de Oruro, las mujeres originarias de comunidades de los departamentos de Oruro, La Paz y Potosí pidieron terminar con la violencia medioambiental contra ellas.
El secretario de la subcentral Tarapaya de la provincia Tomás Frías de Potosí, Félix Mamani, denunció que cooperativas mineras vertieron el día domingo, desechos tóxicos en el río que fluye por su región afectando los cultivos, los animales y las personas, reportó radio Aclo.
El ambientalista Eduardo Gudynas sostuvo, en una de sus visitas a Bolivia, que no existe actividad minera (extractivista, en realidad) que sea «menos” contaminante para la naturaleza y que en temas de medio ambiente es difícil hablar de «daños menores” (o menos malos).
Las aguas de la mina San José son extremadamente ácidas –tienen un pH de 1,0 a 1,2, una fuerte concentración de metales pesados y una elevada acumulación de sedimentos totales–, en comparación con las aguas de los drenajes de otras explotaciones mineras.
La empresa Minera de inversión Subo abandonó labores de explotación de manganeso en la comunidad Rio Mulatos (Potosí), lo que provocó que pobladores de la región se declaren en alerta, debido a deuda de haberes y por la presencia de altos índices de contaminación ambiental.
El modelo minero actualmente sigue siendo neoliberal. La actividad minera es un gran negocio que enriquece a los dueños de las empresas y a todos sus accionistas. Según el periódico La Razón (20 abril 2014), Bolivia exportó minerales en 2013 a 46 países por un valor de $us 3.083 millones y, de esta cantidad, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur concentraron el 54% de las ventas. Sin embargo, el número de países a los que se comercializa estos productos disminuyó, pues en 2012 eran 52. Según el Anuario Estadístico de Comibol 2013, los principales destinos de los minerales de exportación en el continente americano son Canadá, Estados Unidos y Perú. En Europa son cinco países: Bélgica, España, Inglaterra, Suiza y Holanda. En Asia están China, Corea del Sur y Japón. Otro mercado es Australia, en Oceanía.
La Fundación UNIR publicó una investigación que presenta «ocho miradas» sobre la conflictividad minera en Bolivia. El trabajo propone distintas formas de encararla. Derecho a un medio ambiente sano y consulta previa son dos de las supuestas vulneraciones a derechos indígenas que detonaron más de 20 conflictos entre el sector minero y pueblos originarios.
El segundo Encuentro Nacional de la Red Nacional de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra – RENAMAT se desarrolló en la población de Machacamarca del departamento de Oruro, donde mujeres indígenas, originarias, campesinas y regantes provenientes de comunidades de los departamento de Oruro, La Paz y Potosí se dieron cita para juntas tejer lazos de solidaridad y la construcción de una agenda para erradicar la opresión patriarcal y la violencia medioambiental contra la mujer.