Por Ceferino San Martín *
Hasta no hace muy poco tiempo el gobierno y las empresas mineras decían que la minería era la única salida para la meseta, toda una maniobra para llevar a cabo un marco regulatorio que después, con la presión de los chubutenses, el mismo gobernador tuvo que desdoblar.



La ciudad patagónica en rechazo al saqueo minero. Esquel es una hermosa ciudad ubicada en la margen occidental de la provincia de Chubut, sobre la Cordillera de los Andes. Luego de importantes movilizaciones populares impulsadas por la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Esquel durante el año anterior, en marzo de 2003 se celebró una consulta popular donde el 81% de la población rechazó el proyecto minero encabezado por la compañía Meridian Gold.
Se llevó a cabo una audiencia por un presunto daño en el vehículo de Ricardo Bustos, gerente de la empresa Minas Argentinas-Yamana Gold en la zona, durante una manifestación de los opositores a la mega minería, en la que repudiaban la presencia de esta empresa en Esquel.
Fue una protesta colorida y creativa. El mensaje fue claro y contundente. La marcha contra la megamería y a favor del agua pura reunió a màs de 3.000 mendocinos de todos los departamentos, de todos los credos, de todas las edades, de todas las profesiones.
Este 4 de marzo otra vez Esquel sale a la calle para decir:
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ya le presentó una alternativa a la empresa brasileña para que continúe con la ejecución del proyecto minero en Malargüe parado desde diciembre por las adversas condiciones financieras, propias y externas. Sin embargo, Vale en 2012 distribuyó dividendos a sus accionistas por u$s 6.000 millones.