Invasión de tierras acecha proyecto minero en Guatemala

 Viernes 29 de Diciembre, 2006
Por Mica Rosenberg EL ESTOR, Guatemala (Reuters) –

Vidrios rotos, cables expuestos y plástico carbonizado es todo lo que quedó de un hospital remodelado por una compañía minera canadiense en Guatemala, luego de que una enardecida turba le prendiera fuego al edificio el mes pasado. Hubiera sido la instalación médica más grande del pueblo de El Estor, pero el hospital se convirtió en víctima del conflicto entre la minera canadiense Skye Resources y unas 100 familias de indígenas mayas que ocupan ilegalmente su propiedad.

La mina de níquel El Fénix, ubicada en los bancos del lago Izabal, será el mayor proyecto de inversión extranjera en Guatemala una vez que Skye termine de gastar 1,000 millones de dólares para hacer revivir una planta inactiva desde hace tiempo que operó en el lugar en la década de 1970.

Pero el problema hierve desde septiembre cuando los indígenas mayas Q’eqchi invadieron los terrenos de la empresa y comenzaron a construir refugios de madera y palma. Los ocupantes vienen de pueblos aledaños y quieren que Skye les ceda tierras para agricultura de subsistencia.

A pesar de no tener títulos de propiedad, los indígenas argumentan que las tierras pertenecieron a sus parientes mucho antes de que la mina iniciara operaciones. "Donde vivimos ahora, varias generaciones viven amontonados en una casa, no hay tierra para cultivar," dijo Tomás Chub, líder de un grupo de ocupantes originarios del vecino pueblo de Chichipate. "No nos vamos a mover de aquí," dijo Chub en dialecto Q’eqchi, rodeado por una multitud que asentía con la cabeza.

RESURGIMIENTO MINERO
Los altos precios del combustible y el desplome de los precios del níquel congelaron al proyecto El Fénix en 1980, pero la elevada demanda de ese metal por parte de China y una mejora en los precios convencieron a Skye de retomarlo. La empresa dice que está en camino de comenzar a producir 11,000 toneladas de ferroníquel en el 2009 y 22,500 toneladas durante la segunda fase de producción. Representantes de la compañía en Canadá y Guatemala declinaron comentar sobre las invasiones.

En su sitio de internet, Skye precisó que el problema tiene lugar lejos de los depósitos de níquel y que sus actividades no han sido interrumpidas.
En noviembre, las acciones de Skye cayeron un 29 por ciento luego de que la empresa anunció que desarrollaría sola el proyecto en Guatemala, tras no recibir ofertas por una participación de control por parte de mineras más grandes.

Activistas locales dicen que Skye no negociará con los ocupantes ilegales a menos que abandonen la tierra y que ha estado ordenando desalojos forzados.
La tensión llegó a su punto más alto en noviembre cuando la policía llegó al lugar con una orden de desalojo y gas lacrimógeno para expulsar a los invasores.
En respuesta, los indígenas bloquearon caminos y una turba, con palos y piedras en mano, quemó el nuevo centro de relaciones comunitarias Skye, el hospital, y una casa propiedad del alcalde.

Las autoridades municipales dijeron que los verdaderos agresores fueron pandilleros y delincuentes que aprovecharon la tensa situación para desatar el caos y destruir los inmuebles. "Hay división en la comunidad en el tema de la minería," dijo el funcionario gubernamental Jorge Mocua. "El Estor necesita de reactivar su economía, la inversión genera beneficios directos e indirectos," agregó.


Publicado el: 30 diciembre 2006
Categorias: Guatemala
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