Malformaciones por uranio empobrecido.

DECLARACIÓN FINAL DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE URANIO EMPOBRECIDO CELEBRADA EN GIJÓN EL 26 Y 27 DE NOVIEMBRE DE 2000
Con motivo de la aparición de casos de leucemia y fallecimientos asociados a esta enfermedad en soldados de la OTAN desplegados en Kosovo, incluido un soldado español, remitimos la Declaración final de la Conferencia Internacional Uranio Empobrecido: Aspectos sanitarios, ecológicos, legales y económicos del empleo de armamento radioactivo convencional, organizada el pasado 26 y 27 de noviembre en Gijón, así como un texto explicativo sobre qué es el uranio empobrecido y su posible asociación con el denominado Síndrome de la Guerra del Golfo y los casos registrados en los Balcanes.

Las ponencias presentadas en dicha Conferencia por científicos y especialistas de distintos países y por veteranos de EEUU y Gran Bretaña están siendo preparadas para su edición en castellano.

¿QUÉ ES EL URANIO EMPOBRECIDO?

El uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas atómicas. El material que se utiliza en la industria civil y militar nuclear es el uranio U-235, que es el isótopo que puede ser fisionado. Como este isótopo se encuentra en muy bajas proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de ser enriquecido, es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción de isótopo U-235. Este proceso produce gran cantidad de desechos radiactivos de uranio empobrecido, así denominado porque está compuesto principalmente por el otro isótopo de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima proporción del U-235.

Desde 1977 la industria militar norteamericana emplea uranio empobrecido para revestir munición convencional (artillería, tanques y aviones), para proteger sus propios tanques, como contrapeso en aviones y misiles Tomahawk, y como componente de aparatos de navegación. Ello es debido a que el uranio empobrecido tiene unas características que lo hacen muy atractivo para la tecnología militar: en primer lugar, es extremadamente denso y pesado (1 cm3, pesa casi 19 gramos), de tal manera que los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y edificios; en segundo lugar, es un material pirofórico espontáneo, es decir, se inflama al alcanzar su objetivo, generando tanto calor que provoca su explosión.

Después de más de 50 años de producción de armas atómicas y de energía nuclear, EEUU tiene almacenadas 500.000 toneladas de uranio empobrecido, según datos oficiales. El uranio empobrecido es también radiactivo y tiene una vida media de 4,5 mil millones de años. Por ello, estos desechos han de ser almacenados de forma segura durante un período de tiempo indefinido, un procedimiento extremadamente caro. Para ahorrar dinero y vaciar sus depósitos, los Departamentos de Defensa y de Energía ceden gratis el uranio empobrecido a las empresas de armamento nacionales y extranjeras.

Además de EEUU, países como Reino Unido, Francia, Canadá, Rusia, Grecia, Turquía, Israel, las monarquías del Golfo, Taiwan, Corea del Sur, Pakistán o Japón compran o fabrican armas con uranio empobrecido.

Cuando un proyectil impacta contra un objetivo el 70% de su revestimiento de uranio empobrecido arde y se oxida, volatilizándose en micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Estas partículas, al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por el aire, la cadena alimenticia o las aguas.
Un informe técnico de 1995 del Ejército norteamericano señala que “si el uranio empobrecido penetra en el cuerpo tiene la potencialidad de provocar graves consecuencias médicas. El riesgo asociado es tanto químico como radiológico”.
Depositados en los pulmones o los riñones, el uranio 238 y los productos de su degradación (torio 234, protactinio y otros isótopos de uranio) emiten radiaciones alfa y beta que provocan muerte celular y mutaciones genéticas causantes, al cabo de los años, de cáncer en los individuos expuestos y de anormalidades genéticas en sus descendientes.

En sus 110.000 ataques aéreos contra Iraq, los aviones A-10 Warthog de EEUU lanzaron 940.000 proyectiles con uranio empobrecido, y en la ofensiva terrestre sus tanques M60, M1 y M1A1 dispararon otros 4.000 proyectiles también revestidos de uranio. Se estima que en la zona hay 300 toneladas métricas de desechos radiactivos, que podrían haber afectado ya a 250.000 iraquíes.
Tras la Guerra del Golfo, investigaciones epidemiológicas iraquíes e internacionales han permitido asociar la contaminación ambiental debida al empleo de este tipo de armas con la aparición de nuevas enfermedades de muy difícil diagnóstico (inmunodeficiencias graves, por ejemplo) y el aumento espectacular de malformaciones congénitas y cáncer, tanto en la población iraquí como entre varios miles de veteranos norteamericanos y británicos y en sus hijos, cuadro clínico conocido como Síndrome de la Guerra del Golfo. Síntomas similares al de la Guerra del Golfo se han descrito entre un millar de niños residente en áreas de la antigua Yugoslavia donde en 1996 la aviación norteamericana recurrió también a bombas con uranio empobrecido, al igual que durante la intervención de la OTAN contra la Federación Yugoslava de 1999.

ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD
Ficha descriptiva No. 257
Enero de 2001

Uranio empobrecido
Uranio y uranio empobrecido

El uranio es un elemento natural que se utiliza, entre otras cosas, en la producción de energía nuclear. El uranio natural tiene tres isótopos radiactivos principales: el U-238, el U-235 y el U-234.

El uranio empobrecido es un subproducto del proceso de enriquecimiento del uranio (aumento de la concentración de U-235, el isótopo fisible) en la industria de la energía nuclear, por el cual se extrae prácticamente todo el isótopo radiactivo U-234 y alrededor de dos tercios del U-235. Por consiguiente, el uranio empobrecido está compuesto casi en su totalidad por U-238 y su radiactividad es aproximadamente el 60% de la del uranio natural. El uranio empobrecido también puede contener trazas de otros isótopos radiactivos introducidas durante su procesamiento.

El uranio empobrecido se comporta, química, física y toxicológicamente de la misma manera que la forma metálica del uranio natural. Las partículas finas de ambos metales se inflaman fácilmente, produciendo óxidos.

Usos del uranio empobrecido

Entre los usos pacíficos del uranio empobrecido figura la fabricación de contrapesos para aeronaves, y de blindajes contra radiaciones para los servicios médicos de radioterapia y el transporte de isótopos radiactivos.

El uranio empobrecido se utiliza en el blindaje de tanques pesados y la fabricación de municiones antitanque, misiles y proyectiles debido a su alta densidad y alto punto de fusión y a su disponibilidad. Las armas con uranio empobrecido se consideran armas convencionales y las fuerzas armadas las utilizan libremente.

Inquietudes suscitadas por la utilización de uranio empobrecido

El uranio empobrecido se libera de las armas disparadas en forma de pequeñas partículas o de polvo, que pueden ser inhaladas o ingeridas, o permanecer en el medio ambiente.

Las armas con uranio empobrecido pueden afectar la salud de las poblaciones que viven en las zonas de conflicto en el Golfo y los Balcanes. Se ha conjeturado que el “síndrome del Golfo” está relacionado con la exposición al uranio empobrecido, pero todavía no se ha establecido una relación causal.

Aviones que se estrellaron (por ejemplo, en Amsterdam (Países Bajos) en 1992 y en Stansted (Reino Unido) en enero de 2000) liberaron uranio empobrecido en el medio ambiente; esto ha suscitado la preocupación de los gobiernos y de las organizaciones no gubernamentales.

El uranio empobrecido y la salud humana

Los efectos del uranio empobrecido sobre la salud humana son complejos, debido a la forma química en que entra en el organismo, y pueden estar causados por mecanismos químicos y radiológicos.
No se dispone de mucha información sobre los efectos del uranio sobre la salud y el medio ambiente. No obstante, dado que el uranio y el uranio empobrecido son esencialmente el mismo elemento, excepto por su contenido en isótopos radiactivos, los estudios científicos sobre el uranio natural son aplicables al uranio empobrecido.

En cuanto a los efectos radiológicos del uranio empobrecido, el cuadro se complica aún más, ya que la mayoría de los datos existentes se refieren a los efectos sobre la salud del uranio natural y el uranio enriquecido.

Los efectos sobre la salud dependen de la modalidad y la magnitud de la exposición (ingestión, inhalación, contacto o lesiones) y de las características del uranio empobrecido (tamaño y solubilidad de las partículas). La probabilidad de detectar posibles efectos podría depender del marco (militar, civil, laboral).

Tipos de exposición

El organismo humano contiene como promedio 90 µg de uranio, proveniente de la absorción normal de alimentos, aire y agua; se encuentra aproximadamente un 66% en el esqueleto, un 16% en el hígado, un 8% en los riñones y un 10% en otros tejidos.

Se produce exposición externa debido a la proximidad al uranio empobrecido en su forma metálica (por ejemplo, en un depósito de municiones o en un vehículo con municiones de uranio empobrecido o blindaje de uranio empobrecido) o por contacto con el polvo o los fragmentos creados tras una explosión o impacto. Los efectos debidos únicamente a la exposición externa (y no a la ingestión, inhalación o absorción cutánea) se limitarían a los efectos radiológicos.

Se produce exposición interna por ingestión e inhalación. En el entorno militar, las heridas representan otra vía de exposición si han sido causadas por el impacto de proyectiles o blindaje con uranio empobrecido.


Absorción del uranio en el organismo

La mayor parte (95%) del uranio que entra en el organismo no se absorbe, sino que se elimina por las heces.

En cuanto al uranio que pasa a la sangre, aproximadamente el 67% es filtrado por los riñones y excretado en la orina en 24 horas.

El uranio se distribuye por los riñones, los huesos y el hígado. El tiempo necesario para excretar en la orina la mitad de la cantidad total de uranio absorbido se ha estimado en 180 a 360 días.

Riesgos para la salud

Toxicidad química: El uranio causa lesiones renales en animales de laboratorio y algunos estudios indican que la exposición a largo plazo puede producir daños en la función renal de los seres humanos. Se han observado alteraciones nodulares en la superficie de los riñones, lesiones del epitelio tubular y un aumento de los niveles de glucosa y proteínas en la orina.

Toxicidad radiológica:

La desintegración del uranio empobrecido se produce principalmente por emisión de partículas alfa que no van más allá de las capas cutáneas externas, pero que podrían afectar a las células internas (que son más sensibles a los efectos ionizantes de la radiación alfa) cuando se ingiere o inhala uranio empobrecido. Por consiguiente, la exposición a las radiaciones alfa y beta debido a la inhalación de partículas insolubles de uranio empobrecido puede producir lesiones en el tejido pulmonar y aumentar la probabilidad de contraer cáncer de pulmón. Igualmente, se estima que la absorción en la sangre y la retención en otros órganos, en especial el esqueleto, conlleva un riesgo adicional de cáncer en esos órganos, según el nivel de exposición a las radiaciones. Sin embargo, se considera que con niveles de exposición bajos el riesgo de cáncer es muy escaso.

Hasta la fecha, no se han demostrado efectos adversos para la salud en los limitados estudios epidemiológicos realizados sobre la exposición interna a la radiación debido a la ingestión e inhalación de partículas de uranio empobrecido o a lesiones cutáneas y heridas contaminadas con uranio empobrecido, ni en los estudios realizados con trabajadores expuestos al uranio natural o enriquecido.

¿El uranio empobrecido podría causar leucemia al personal militar?

La incidencia mundial de leucemia en adultos es de alrededor de 50 casos por millón por año para el grupo de edad de 20 a 45 años. La tasa exacta de leucemia varía según los países. Si bien teóricamente la exposición al uranio empobrecido podría entrañar un riesgo de cáncer, parece poco probable que este haya sido el caso del personal militar en los Balcanes por los siguientes motivos:

En general, es necesario esperar varios años (al menos de dos a cinco) tras la exposición a radiaciones ionizantes para que se pueda detectar clínicamente una leucemia inducida por radiación.

Si bien la exposición a radiaciones ionizantes es una causa conocida de leucemia, el riesgo es proporcional al nivel de exposición a las radiaciones. Como han demostrado experiencias previas, alrededor de la mitad de los casos de leucemia en supervivientes de las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagasaki son atribuibles a la exposición a los rayos gamma y a los neutrones generados por el bombardeo. En cambio, se considera que alrededor del 10% de las muertes por leucemia observadas en un gran estudio multinacional de los trabajadores de la industria nuclear se deben a la exposición externa a rayos gamma. Además, si bien se ha demostrado un gran aumento de los casos de cáncer de tiroides en niños 15 años después del accidente del reactor nuclear de Chernobyl, todavía no se ha detectado ningún aumento de la incidencia de leucemia en las poblaciones que sufrieron exposición medioambiental en los territorios más contaminados.

No se han comprobado aumentos de los casos de leucemia provocados por la radiación en personas que trabajan en minas de uranio ni en trabajadores que fabrican combustible para reactores nucleares a partir de uranio metálico.

Se ha calculado que la inhalación e ingestión de polvo contaminado con uranio empobrecido en las zonas de guerra, incluso en condiciones extremas y poco después del impacto de un proyectil, produce una exposición a las radiaciones de menos de 10 milisieverts (mSv) determinada por la cantidad de polvo que puede inhalarse. Esto representa alrededor de la mitad de la dosis anual máxima para las personas que trabajan en la industria nuclear. Se considera que esta exposición no puede entrañar sino un ligero aumento proporcional del riesgo de leucemia, del orden del 2% por encima de la incidencia natural.

Si bien a la luz de los conocimientos científicos actuales parece poco probable que se detecte un aumento del riesgo de padecer leucemia relacionado con la exposición al uranio empobrecido entre el personal militar en los Balcanes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no dispone de información suficiente sobre las circunstancias de la exposición en el Golfo o los Balcanes para extraer conclusiones definitivas. Es necesario realizar un estudio detallado para determinar el número de soldados expuestos, la cantidad de uranio empobrecido utilizada, la cantidad que existe en la superficie, la cantidad enterrada, la proporción de partículas finas y gruesas, y si el número de casos de leucemia comunicados entre el personal militar supera la incidencia normal. Cuando se realicen estudios sobre el personal militar posiblemente expuesto al uranio empobrecido, será importante recoger información sobre todos los posibles factores de riesgo (incluidas otras exposiciones medioambientales) a fin de tener en cuenta cualquier posible causa de leucemia.

Uranio empobrecido en el medio ambiente

En las regiones áridas, la mayor parte del uranio empobrecido permanece en la superficie en forma de polvo. Se dispersa en el suelo con más facilidad en zonas con precipitaciones pluviales mayores.

El cultivo de tierras contaminadas y el uso de agua y alimentos contaminados puede plantear riesgos para la salud, pero se estima que son limitados. Cabría esperar que la toxicidad química fuera la principal preocupación, en lugar de la exposición a las radiaciones.

Los niños pequeños podrían correr más peligro de exposición al uranio empobrecido que los adultos al volver a sus actividades normales en una zona de guerra, debido a la contaminación de los alimentos y el agua, ya que su curiosidad natural les impulsa a llevarse todo a la boca, lo que podría causar una elevada ingestión de uranio empobrecido procedente del suelo contaminado.
Normas

La OMS tiene directrices sobre el uranio que también podrían aplicarse al uranio empobrecido. En la actualidad son las siguientes:

Directriz para la calidad del agua potable (2 µg/litro); se considera que este valor garantiza protección contra los efectos subclínicos en los riñones comunicados en estudios epidemiológicos (OMS, 1998).

La dosis diaria admisible para la exposición oral al uranio es de 0,6 µg/kg de peso corporal/día (OMS, 1998). Los límites de la exposición a radiaciones ionizantes son de imSv/año para la población general y de 20 mSv como promedio de cinco años para los profesionaes. (Normas básicas de seguridad, 1996).

Actividades de la OMS

La OMS ha realizado un amplio examen de la literatura para determinar las consecuencias generales para la salud de la exposición al uranio y al uranio empobrecido. Próximamente la OMS publicará una monografía en la que se resumirán los resultados del examen.

Uno de los objetivos del examen científico de la OMS fue determinar las lagunas en los conocimientos que hacían necesario realizar investigaciones adicionales, a fin de evaluar mejor los riesgos para la salud humana o de la exposición al uranio empobrecido. La OMS reunirá a un grupo de expertos científicos de alto nivel para que examinen esas necesidades y formulen propuestas de investigaciones detalladas.

La OMS continúa asesorando al equipo especial de las Naciones Unidas en los Balcanes (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)) y sobre las posibles consecuencias para la salud y el medio ambiente de la guerra del Golfo.

La OMS, por conducto de su Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), continúa estudiando los efectos de la exposición a bajos niveles de radiaciones ionizantes a fin de mejorar las bases científicas de la protección contra las radiaciones. En particular, el CIIC tiene previsto hacer un estudio para evaluar si se ha producido un aumento en la incidencia de cáncer entre el personal militar que prestó servicios en la guerra del Golfo o en los Balcanes, así como entre las poblaciones expuestas (y, si procede, evaluar el posible papel del uranio empobrecido en ese aumento).
Necesidades en materia de investigación

Hasta el momento, entre las necesidades determinadas por el examen de la OMS figuran las siguientes:

  • Comprender mejor las lesiones renales asociadas con alteraciones de la función renal (y si son reversibles) en poblaciones sometidas a diferentes niveles de exposición al uranio.
  • Investigar la forma química y física, el comportamiento fisiológico, la lixiviación y el ciclo medioambiental subsiguiente de las diversas formas de uranio procedentes de diversas fuentes industriales y militares. Esos datos deben relacionarse con la amplia base de datos sobre el comportamiento medioambiental y fisiológico de los compuestos de uranio.
  • Mejorar nuestra comprensión, por medio de estudios científicos válidos, de las repercusiones sobre el sistema reproductivo y los efectos mutagénicos y carcinogénicos del uranio y, por deducción, del uranio empobrecido.

    Recomendaciones

    Nuestros conocimientos sobre el uranio empobrecido son incompletos y es necesario hacer más investigaciones. Es preciso un esfuerzo coordinado para obtener información válida mediante investigaciones de alta calidad a fin de poder evaluar mejor los riesgos para la salud y hacer recomendaciones más precisas sobre la necesidad de descontaminar después de los conflictos.

    Habida cuenta de las incertidumbres que persisten sobre los efectos del uranio empobrecido, parece razonable iniciar operaciones de descontaminación en las zonas de impacto en las que exista un gran número de partículas radiactivas. Si existen concentraciones muy elevadas de uranio empobrecido, podría ser necesario acordonar las zonas hasta que se eliminen las partículas. Esto es especialmente importante si es probable que haya niños en esas zonas.

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Para más información, los periodistas pueden ponerse en contacto con la Oficina del Portavoz, OMS, Ginebra: Teléfono: (+41 22) 791 2599 begin_of_the_skype_highlighting              (+41 22) 791 2599      end_of_the_skype_highlighting, Fax: (+41 22) 791 4858, Correo electrónico: [email protected] Todos los comunicados de prensa, fichas descriptivas y de características, así como otras informaciones sobre este tema, pueden consultarse en la Internet en la página de presentación de la OMS http://www.who.int

Publicado el: 8 Septiembre 2010
Categorias: Internacional
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