La lucha de los wixaritari por el respeto a sus lugares sagrados convoca a la sociedad

18 Mayo 2011
Juan Carlos G. Partida
De seguro al estudiante de ingeniería electrónica en la universidad jesuita ITESO, Antonio Hayuaneme García Mijarez, las ecuaciones diferenciales le parecen una delicia comparadas con el trabajo de lograr que un mestizo entienda que la plata que la minera canadiense First Majestic Silver extrae de las entrañas del cerro en Real de Catorce (Wirikuta), es la sangre de la que se nutre el peyote, el aliento que logra cada día que el Sol pueda vencer a la noche y bañe de luz la Tierra.

Para tratar de hacer entender a quienes no son wixaritari como ellos, Hayuaneme y otro comisionado de las autoridades indígenas, Olegario Mejía Díaz, anunciaron que el viernes se realizará una marcha en el centro de Guadalajara –con réplicas en otras ciudades incluidas Vancouver y Nueva York–, una inédita manifestación en la capital jalisciense a ordenanza de los consejos de mayores de las comunidades que componen la nación indígena, asentada en un escabroso polígono que abarca cinco estados y tiene su mayor territorio en Jalisco.

“Wirikuta es el lugar donde salió el Sol, donde cuando había tiempos de oscuridad se abre el tiempo de los hombres. De ahí provienen las líneas principales que a nosotros nos identifican como cultura, ahí una vez pasó el venado y caminando en Wirikuta sus huellas se transformaron en el peyote”, dijo Hayuaneme, esforzando sus palabras para hacerlas trascender a la razón “occidental” que sólo ve la riqueza de las ricas vetas del metal precioso en el suelo potosino y cuyos hombres ricos y extranjeros obtuvieron la concesión a pesar que apenas hace dos años, el presidente Felipe Calderón y los gobernadores de Jalisco, San Luis Potosí, Nayarit, Zacatecas y Durango firmaron el pacto de Huaxa Manaká, ante la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales, en la que los políticos señalaban su respeto por los sitios sagrados y ceremoniales de los wixaritari.

Wirikuta es uno de los cinco sitios sagrados de esta etnia empinada en la Sierra Madre Occidental desde hace centurias, cuando fue desplazada por la llegada de los españoles. Los otros son Huaxa Manaká en Durango, XapaWiyeme y Tee’kata en Jalisco y Tatei Haramara en Nayarit. Pero Wirikuta es el más importante no sólo para los wixaritari, sino para otros pueblos como los coras y tepehuanes. La zona sagrada de este sitio abarca una extensión de 140 mil 211 hectáreas en los municipios de Villa de Ramos, Charcas, Villa de Guadalupe, Villa de la Paz, Matehuala y Catorce, en San Luis Potosí.

“No es un lugar pasivo, es un lugar que vive como nosotros, como todos; a este lugar nuestros ancestros y actualmente, han peregrinado año con año, cientos de kilómetros, para dar cuenta, solicitar, agradecer y repetir en ciclo de vida lo que hicieron los antepasados. Son ellos quienes nos dejaron el agua, el peyote, para seguir haciendo lo que ellos comenzaron al crear el mundo”, agregó el joven de 22 años, vestido con el típico traje con bordado en color verde.

Recordó que en 1994, Wirikuta fue declarada Área Natural Protegida (por su biodiversidad) y Patrimonio Histórico y Cultural por el gobierno del estado de San Luis Potosí. En 1999 fue declarado por la UNESCO como parte de la red de 14 sitios sagrados más importantes del mundo y puesta en la lista tentativa como patrimonio de la humanidad.

Ante los oídos sordos de los gobiernos federal y estatales, los consejos de mayores de las comunidades wixaritari decidieron hacer una manifestación para que su grito de desesperación trascienda. Por ello el viernes a las nueve horas en Guadalajara se realizará una manifestación que por vez primera tendrá a cientos de indígenas reclamando el derecho a vivir según sus costumbres y el respeto a sus sitios sagrados.

De manera simultánea se realizarán acciones de solidaridad en el Distrito Federal, frente a la embajada de Canadá; en Guanajuato, pero también afuera del edificio de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York y en Vancouver, Canadá, a las puertas de la empresa minera.

“Hoy una parte de Wirikuta está vendida en tres millones de dólares a la minera canadiense First Majestic Silver y sus filiales mexicanas Minera Real Bonanza y Minera Real de Catorce. A pesar de los reconocimientos, de los pactos existentes, de los marcos legales a los que nuestro país está anexo, a la cantidad de población indígena que somos, seguimos viviendo un problema de identidad nacional que a toda costa, a cualquier precio, vendemos hasta el alma para ya no ser indios”, agregó el joven estudiante.

Señaló que la manifestación del viernes, además de buscar que la sociedad tapatía esté informada de lo que sucede en un territorio “que para los mestizos de Guadalajara sería como la catedral”, pero también para exigir a las autoridades que cumplan lo que pactaron e impulsen la cancelación de las concesiones, pero “sobre todo para decirles que somos un pueblo digno y que no estamos dormidos, que nuestra identidad no tiene precio”.

Los dos promotores de la manifestación dejaron el sitio de Internet www.amigosmestizosdeloswixaritari.blogspot.com para que quienes deseen mayor información puedan obtenerla.


Publicado el: 19 mayo 2011
Categorias: Mexico
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