Bolivia, Litio

El litio, los peligros y la economía

POR EFRAÍN HUANCA QUISBERT

30/01/2023
Los lapidarios informes sobre el cambio climático están induciendo a que la tecnología y la lucha contra este fenómeno vayan de la mano para evitar la catástrofe mundial de tener un planeta contaminado y que sea fuente de diferentes enfermedades. El futuro ya llegó, porque para 2030 las constructoras de automóviles solo producirán autos eléctricos, por lo que la industria automotriz está en un proceso acelerado de transición hacia el uso de tecnologías totalmente eléctricas, donde el litio será sencillamente esencial, es decir, se constituirá en un mineral estratégico, clave para la transformación de la matriz energética mundial.

La producción masiva de vehículos eléctricos es una carrera desenfrenada donde ya están dando pasos importantes Tesla, Dacia, Fiat, y otros, que tendrá enormes repercusiones en la demanda de litio, además de níquel y cobalto.

En este escenario, con una demanda cada más creciente los precios tienden a incrementarse; pero, veamos el lado de la oferta, la producción de litio.

El negocio del litio no es la venta del litio sin procesar, el mineral, sino las baterías de iones de litio.

Como se sabe, en el mundo existen 80 millones de toneladas de reservas identificadas, de acuerdo con estimaciones hasta 2019. Bolivia tiene las mayores reservas con 21 millones de toneladas, Argentina con 17 millones de toneladas, Chile con 9 millones de toneladas, Estados Unidos con 6,8 millones de toneladas y Australia con 6,3 millones de toneladas.

Con esta gran cantidad de litio, el país se constituye en un lugar apetecible para las grandes transnacionales —que conjuntamente a sus gobiernos— pretenden entrar al negocio del litio, lo que implicaría que las ganancias se vayan al exterior vía transferencia de utilidades, transferir ganancia al exterior, una forma de Hood Robin —un Robin Hood al verres—.

En esta carrera los gobiernos de los países desarrollados, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), ya iniciaron su arremetida, pues el Fondo en su documento de la Consulta del Artículo IV de 14 de septiembre de 2022, dice que se necesitan reformas por el lado de la oferta para promover la inversión en hidrocarburos y minería, para lo cual “las leyes de minería deben revisarse para fomentar la inversión privada en el sector de lito, entre otros.” Y, más adelante, Bolivia puede “acelerar el desarrollo de los recursos del litio en el país”. El FMI, como un portavoz de las empresas multinacionales, tiene claro por dónde ir tras el litio: es restaurando el orden neoliberal. Y esto tiene mucho que ver con los neoliberales de Bolivia, especialmente de Santa Cruz.

Los Estados Unidos, a través de Laura Richardson, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, al tener una mínima parte de las reservas de litio, mira con mucho interés el triángulo del litio —conformado por Bolivia, Argentina y Chile—, que considera a esta zona como un elemento de mucho interés para su seguridad nacional y, de acuerdo con sus intereses, incluso para las democracias de la región.

Por donde se lo vea se viene un tiempo de bonanza económica con una magnitud importante de excedente económico que será amplificado por el lineamiento y el buen manejo del Modelo Económico Social Comunitario.

La producción de litio, con los resultados que pueda arrojar como excedente económico en Bolivia, que tiene la propiedad de las reservas de litio, ahora tiene la capacidad de iniciar una nueva época de crecimiento económico y, también, por qué no, de desarrollo económico, con el destino del excedente económico direccionada adecuadamente. Sabida es la asimetría existente entre el periodo de bonanza económica y la caída, una vez que se termina la magnitud del excedente económico, por lo que los resultados de la explotación del litio deberán destinarse, basados en una orientación orgánica, a favor de la sociedad boliviana.
Efraín Huanca Quisbert es economista.
https://www.la-razon.com/voces/2023/01/30/el-litio-los-peligros-y-la-economia/