Las demandas de los pobladores del distrito de Cañaris, en Lambayeque, que se oponen al proyecto minero Cañariaco, no interesan al gobierno que lejos de tomar medidas al respecto anunció la instalación de frentes policiales en zonas mineras para garantizar las inversiones.
A esta conclusión se llega luego de ver cómo representantes del gobierno como el ministro de Energía y Minas, Jorge Merino, dejan de lado el tema social y ambiental para afirmar orondamente que detrás de la protestas se encuentran “los mismos que se opusieron al proyecto Conga en Cajamarca”.



El Gobierno tiene que estar alerta frente a los movimientos antimineros.
El rumor de dos muertos como probable saldo de un enfrentamiento quedó felizmente descartado hoy por Cristóbal Barrios, presidente de la Comunidad de Cañaris, quién informó que el enfrentamiento ocurrido hoy con la policía dejó veinticuatro heridos, cinco de ellos de gravedad.
El 20 de enero se dio inicio a un paro indefinido en Cañaris, localidad ubicada en la sierra de Lambayeque. Más de 500 comuneros de la zona le hicieron frente a unos 300 efectivos policiales con la finalidad de tomar al campamento minero de la empresa Candente Copper, por encontrarse en contra del proyecto Cañariaco. De esta manera, Cañaris se constituye como el primer conflicto social del año 2013 y, lamentablemente, las reacciones gubernamentales parecen indicar que no se han aprendido las lecciones de conflictos anteriores cuyo saldo lamentable ya conocemos.
Entrevista a Ydelso Hernández, presidente de la Central Única Nacional de Rondas Campesinas (CUNARC)
Apróximadamente, 24 personas resultaron heridas luego del enfrentamiento entre comuneros de San Juan de Kañaris y efectivos de la Policía durante las protestas contra el proyecto minero Cañariaco de Candente Copper.