Carta abierta de las comunidades afectadas por la minería, recibidas en Roma por el Pontificio Consejo de Justicia y Paz
Los días 17 a 19 de julio de 2015, se realizó en Roma el encuentro de representantes de comunidades afectadas por actividades mineras, organizado por el Pontificio Consejo de Justicia y Paz (PCJP) en colaboración con la red latinoamericana Iglesias y Minería, con el lema “Unidos a Dios escuchamos un grito”.
Participaron líderes de 18 países del mundo: Chile, Perú, Brasil, Colombia, Honduras, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, México, Estados Unidos, Canadá, Suiza, Italia, Mozambique, Ghana, República Democrática del Congo, India y Filipinas.



Unos treinta representantes de comunidades afectadas por la minería procedentes de África, Asia y América presentaron sus reclamos durante el Encuentro “Una jornada de reflexión – Unidos a Dios escuchamos un grito” organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz entre el 17 y 19 de julio pasado en Roma.
Las comunidades golpeadas por las actividades mineras, a través de 30 representantes procedentes de África, Asia y América, podrán presentar sus problemas y preocupaciones durante el Encuentro organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz del 17 al 19 de julio. El encuentro, que lleva por nombre “Una jornada de reflexión — Unidos a Dios escuchamos un grito”, ha sido presentado este viernes por el cardenal Peter Turkson, presidente de dicho dicasterio, y por algunos de los participantes que han presentado su testimonio.
El Vaticano pidió hoy a empresarios, banqueros y políticos que se comprometan para que cese la impunidad en el sector de la minería, en particular en los países pobres donde se cometen graves crímenes contra los trabajadores de las minas.
Uno de los lugares más contaminados de Europa es Salsigne, un pequeño pueblo en el sur de Francia. La culpa es de la mina de oro que abrió allí hace más de un siglo. Cuando cerró, en 2004, el gobierno francés dijo que el manejo de los deshechos de la mina era «caótico» y que produjo la «contaminación del agua debido a metaloides como arsénico, cromo, cadmio y níquel». Ahora, todo ese arsénico ha causado un enorme desastre ambiental en el subsuelo y en el cercano río Orbiel. El arsénico en el agua es 450 veces mayor al límite legal de diez microgramos por litro, y en enero de 2013 cerca de 500 metros del cauce del Orbiel se volvieron naranja debido a la contaminación. Hervé Pujol, un investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, dice que la tarea de remover todo el arsénico podría costarle al gobierno 125 millones de euros.
Portal minero
Miércoles, 08 Julio 2015
La compañía, fundada en 2013, aún está recaudando fondos para poder mandar su primer «rover» a la Luna, el cual espera que sea lanzado en torno a la segunda mitad de 2016 por el operador estadounidense SpaceX.