A mediados de marzo, la municipalidad de Antofagasta ordenó la demolición de uno de los galpones de acopio de concentrado de cobre, perteneciente a la empresa Antofagasta Terminal Internacional (ATI) del Grupo Luksic, ubicada en el puerto de la ciudad. Esta acción se funda en que la edificación ocupa parte de terreno de uso público. Sin embargo, el Primer Juzgado Civil de Antofagasta dictó orden de no innovar y paralizó el decreto de demolición pues causaría perjuicios irreparables a la compañía.
La alcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo, destacó que la empresa suma varias sanciones por incumplimiento de normas ambientales y que además hoy no cumplen con el plan regulador de la zona.
“Está utilizando parte de lo que le corresponde a todos los antofagastinos. No puede utilizar un área para un uso portuario cuando no les corresponde. Nosotros no vamos a cambiar de opinión a pesar de lo que diga el tribunal y esto es una primera parte, ahora nosotros tenemos que entrar en nuestra defensa que es entrar en argumentos técnicos y alegar que esto no cumple el plan regulador”, detalló la alcaldesa Karen Rojo.



La organización Alerta Isla Riesco realizó un spot denunciando la intención de Mina Invierno de realizar tronaduras -explosiones- en el proceso de explotación del carbón existente en el lugar.
PUEBLO DE CAIMANES ESTA SIENDO MILITARIZADO POR EL GOBIERNO DE BACHELET DESDE AYER EN LA TARDE URGENTE ::: URGENTE DIFUSIÓN :::CAIMANES INFORMA
Las organizaciones aunadas en el Movimiento por la Recuperación y Defensa del agua y la vida, convocamos a la III Marcha Nacional por la Recuperación del Agua y la Vida, que se llevará a cabo el 22 de Abril en Valparaíso, para insistir una vez más en la necesidad de derogar el Código de Aguas y poner fin al lucro con el agua.
El miércoles 25 de marzo, mientras el núcleo frío de altura se manifestaba desde Atacama hasta la región de O’Higgins. El mismo día, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) evacuaba un informe que explicaba la situación por la “afectación de lluvias y aluviones en la zona norte del país”.
En la Quebrada de la Plata, a una hora de caminata por un árido sendero entre los cerros del extremo poniente de Maipú, había hasta hace poco una cerca de alambre de púas, un letrero que decía “No ingresar. Sólo personal autorizado. Zona de Explotación Minera” y un guardia que con perros impedía el paso. Ni a Marcelo Orellana, hasta hace poco administrador del Fundo Rinconada de la Universidad de Chile (del cual forma parte la quebrada), lo dejaban pasar. Lo mismo le pasó a inspectores de Sernageomin, de la Superintendencia del Medioambiente (SMA) y de la Municipalidad de Maipú: cuando iban a fiscalizar, no les permitían entrar. Así consta en distintos informes. Incluso al alcalde Cristian Vittori le habrían prohibido con perros el ingreso a la Mina Panales, una faena minera que desde 2012 ha operado ilegalmente en terrenos de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile (FCA) y que ninguna institución ha sido capaz de detener de forma definitiva.
Para nadie es un secreto la emblemática contaminación de Chañaral compuesta por 350 millones de toneladas de relaves mineros provenientes de la gran minería, cuya composición es de diversos componentes químicos y metales pesados, y la responsabilidad legal es la minera estatal CODELCO-CHILE que utilizó la bahía de este puerto como un verdadero tranque natural desde 1938 hasta 1989.
El Servicio de Geología y Minería confirmó que se produjo daño a la pila de lixiviación dinámica de la mina Zaldívar. En dichas instalaciones se separan los minerales para extraer elementos puros.
Durante décadas, diversas organizaciones y comunidades han estado denunciando los graves impactos ambientales y sociales de la industria minera. Junto a los cauces de los ríos del norte de Chile se ubican tanto pueblos y ciudades como también las grandes faenas extractivas. Sus desechos, que incluyen metales pesados como Arsénico, Mercurio, Cadmio, Plomo y Cobre, generan graves problemas de salud en la población. Estos tranques de relaves mineros se depositan «normalmente» en quebradas cercanas a pueblos y ciudades.