Panamá

Panamá: el gobierno de Mulino insiste con la minería a cielo abierto

El gobierno de Panamá pretende reactivar un proyecto de minería a cielo abierto en Donoso, un área de enorme riqueza natural. Esto reabrió el debate sobre la minería en Centroamérica.
Sthefany Zúñiga 10/06/2026

A finales de 2023, Panamá fue escenario de protestas masivas contra la reapertura de una mina de cobre a cielo abierto en Donoso, en la provincia de Colón. Producto de aquellas protestas, la Corte Constitucional declaró inconstitucional el proyecto de contrato entre el Estado y la empresa canadiense First Quantum Minerals.

Ahora, la discusión sobre este tipo de minería vuelve a colocarse sobre la mesa. Esto ocurre luego de que el presidente Mulino anunciara la creación de una comisión interinstitucional para recopilar y evaluar información técnica, económica, jurídica y ambiental para elaborar un informe integral sobre el tema y así tomar la “mejor decisión” para el país y la población.

De esta manera, Mulino ya colocó formalmente el debate sobre la mesa. Desde el pasado mes de mayo, las organizaciones Sal de las Redes y el Movimiento Independiente Voluntad se han movilizado en contra de cualquier intento de reactivar la minería.

Por ello, el jueves 4 de junio decenas de panameños volvieron a protestar en la región de la Cinta Costera y se anunció una marcha para el sábado 6 de junio contra la apertura de la mina y el proyecto Río Indio.

Este proyecto consiste en un megaproyecto hídrico y ecocida impulsado por la Autoridad del Canal de Panamá. Se construirá una represa y un túnel de 9 kilómetros para trasvasar el agua por gravedad hacia el Lago Gatún. Con esta obra se pretende abastecer el agua necesaria para garantizar la operación del canal interoceánico.

Cabe recordar que, producto de los efectos del cambio climático, el nivel del agua en el Canal se viene reduciendo, lo cual limita la cantidad de buques que pueden transitarlo. El Canal es uno de los cinco puntos de tránsito marítimo más importantes para el comercio mundial.

Para legitimar este proyecto, la burguesía panameña también afirma que con su construcción se llevará agua a 2 millones de panameños. Sin embargo, la obra también trae una afectación concreta: 2.500 personas que viven en comunidades aledañas serán desplazadas.

La mina que contaminó Donoso
Una de las razones que explican el interés del presidente Mulino, radica en los beneficios económicos de la empresa minera. La mina de Donoso era una de las más grandes del mundo, pues aportaba cerca del 1% de la producción mundial de cobre y empleaba a 7.000 personas. La inversión de First Quantum para abrir la mina fue de 10.000 millones de dólares, incluyendo infraestructura, carreteras y maquinaria.

La producción de la mina representaba el 5% del PIB del país. El aporte económico directo generado por esta empresa minera se redujo un 87%. Además, en 2023, dicho aporte ascendía a 1.830 millones de dólares, mientras que para 2025 se estimaba en 242 millones de dólares.

El aporte indirecto a la economía, como pagos de impuestos, se redujo en 1.590 millones de dólares. Todo ese dinero representa una pérdida significativa para la economía panameña, en particular para sectores de la burguesía que quieren hacer negocio con la práctica extractivista de la minería.

Cabe remarcar que Donoso es un área protegida. Sin embargo, entre 2012 y 2016, perdió la protección legal. En ese mismo año, el expresidente Juan Carlos Varela autorizó la concesión de la mina por 20 años más. En 2017 la Corte declaró inconstitucional la concesión de la mina; sin embargo, las operaciones continuaron.

Las personas de las comunidades vecinas de la mina reportaron una gran cantidad de incumplimientos por parte de la transnacional canadiense, que van desde la tala por encima de los límites autorizados hasta la contaminación de ríos y el agua que en muchos lugares llegaba de color turquesa.

Además, como parte del proceso de extracción del cobre, por cada tonelada de concentrado de cobre se producen unas 30 toneladas de relave. Ese lodo se deposita en una laguna artificial de millones de metros cúbicos conocida como depósito de relave. Una de las tuberías llegó a romperse, liberando material que produjo graves afectaciones en la biodiversidad de Donoso.

Para el 2024, tras su cierre, la mina acumulaba 130.000 toneladas de material tóxico. En particular, el concentrado de cobre, un mineral de cobre finamente molido y tratado para aumentar su contenido metálico con el fin de exportarlo. Asimismo, para ese año aún 60 mil personas cuya economía dependía de la mina continuaban sin tener una respuesta sobre nuevas fuentes de empleo.

De Donoso a Crucitas: el extractivismo minero y la rapiña imperialista
La discusión en Panamá sin duda traza una diagonal con la discusión en Costa Rica, donde una de las propuestas de Laura Fernández -la actual presidenta- es abrir la minería de oro a cielo abierto en Crucitas (al norte del país).

Dicho proyecto minero, fue puesto en marcha durante la segunda administración de Óscar Arias en 2010, e iba a estar encabezado por la transnacional canadiense Infinito Gold. Sin embargo, el movimiento ecologista con movilizaciones y cortes de ruta en diversos puntos del país, frenó la concesión a la minera canadiense.

Tras el freno, el gobierno abandonó la zona de Cutris, donde ya había zonas con tierra removida, lo que facilitó el ingreso de la minería ilegal y el crimen organizado. Sin embargo, es de remarcar que ni la minería legal ni la actual situación benefician a los sectores trabajadores, pues en ambos se degrada tanto a la persona trabajadora como al medio ambiente.

El «chavismo» (en referencia al ex presidente de Costa Rica, el populista de derecha Rodrigo Chaves) volvió a colocar este debate sobre la mesa. En la pasada presidencia (2022-2026), aseguró que iba a impulsar la minería en la comunidad de Cutris. Siguiendo esa línea, el actual gobierno de Fernández presentó un proyecto de ley en esa dirección.

La discusión de la extracción minera en Centroamérica viene de la mano con un debate sobre el imperialismo, pues la gran mayoría de proyectos de este tipo son de capitales transnacionales. Estas multinacionales se apropian de los commodities para procesarlos en su parque industrial y luego revenderlos a un mayor precio. Esto implica la apropiación de valor generado por la fuerza de trabajo local y una profunda degradación ambiental.

El cobre toma relevancia por su uso masivo en la industria eléctrica, la electrónica, las telecomunicaciones y los centros de datos; también está vinculado a la industria de los semiconductores y el desarrollo de inteligencia artificial. Mientras que el oro tiene un uso más especializado en la industria de los semiconductores, además de un uso más amplio en el capital financiero y la joyería. Su importancia para el capital financiero es ser un activo de respaldo y su precio, en la actual coyuntura de conflictos geopolíticos, viene incrementándose.

La crisis del capitalismo trae de vuelta el debate de la acumulación primitiva, la rapiña y el despojo. En la medida que se desarrollan nuevas fuerzas productivas, también se profundizan las dinámicas de rapiña, la explotación del trabajo y el extractivismo para obtener los materiales que sustentan estas industrias. En esa medida, por su riqueza de minerales y agua, Centroamérica y Latinoamérica vuelven a colocarse entre los objetivos de estas empresas imperialistas que imponen el saqueo.

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