Los pocitos de carbón, sepulcros autorizados

Más de 100 muertos en Coahuila en tan sólo cinco años

La explosión en el pozo 3 de la empresa Beneficios Internacionales del Norte, S.A. de C.V. (BINSA), propiedad de Alfonso González Vélez en Sabinas, Coahuila, ocurrida ayer 3 de mayo, que dejó como consecuencia 14 mineros atrapados y un menor de 15 años herido (cinco cuerpos fueron rescatados durante la noche de ayer y la madrugada de hoy), nos trae a la mente y al corazón la tragedia de Pasta de Conchos ocurrida el 19 de febrero del 2006, donde 65 mineros murieron y hasta la fecha siguen los restos de 63 personas sepultadas en ese lugar.

Esto manifiesta que las tragedias de los mineros en Coahuila no ocurren de manera aislada; cabe recordar que desde el siniestro de Pasta de Conchos a la fecha, han perdido la vida 47 mineros a consecuencia de la falta de seguridad y condiciones de empleo en minas y pocitos de la región carbonífera.

Desde la región sureste de Coahuila, nos solidarizamos con el dolor de las familias de Sabinas que han perdido a sus padres, hermanos, hijos, esposos, en esta tragedia que no es mucho menos importante que lo ocurre constantemente en la región carbonífera.

Para los empresarios mineros, los pozos de carbón son el medio más barato para extraer el mineral, no sólo porque exige poca inversión, sino porque saben que la población necesita de un “empleo” que resulta ser esclavizante e inseguro, el cual genera frecuentemente daños irreparables como el caso del menor que resultó mutilado el día de ayer, o lo más terrible, la pérdida de la vida. No se puede decir que se permite a los empresarios poceros abrir las denominadas “minas” porque generan fuentes de empleo, cuando lo que buscan es la explotación de los mineros del carbón y ganancias a costa de sus vidas.

Por otra parte, resulta indignante la pasividad y tolerancia de las autoridades que siguen permitiendo la existencia de los pocitos en la región carbonífera de Coahuila, pues es bien conocido su modo inhumano y peligroso de operar, ¿Cuántos mineros muertos más se necesitan para que las autoridades hagan lo que tienen que hacer? ¿Cuántas familias más sin un integrante en la región carbonífera? Pareciera que se quiere convertir a Coahuila en una fosa clandestina en donde sólo importa el rescate de cadáveres, sin realizar acciones preventivas que proporcionen seguridad a los mineros.

Ante este panorama, resulta inaceptable que en el momento en el que hay una explosión en una mina, las autoridades acudan a ponerse al servicio de las familias porque políticamente les conviene, mientras que en el desempeño de sus cargos no escuchan el clamor de cientos de familias que no cuentan con oportunidades de un empleo seguro con salario digno para vivir honrosamente. Parece que no hemos aprendido con el caso Pasta de Conchos.

Le recordamos al Presidente de la República Mexicana Felipe Calderón, al Secretario de Trabajo Javier Lozano, al gobernador interino de Coahuila Jorge Torres, que es su responsabilidad proporcionar las condiciones laborales adecuadas de todo trabajador minero; que es necesaria y urgente la creación de empleos dignos para los jóvenes; que no esperen a que las explosiones en las minas, la violencia, los secuestros de migrantes y las personas desaparecidas, sean motivo para que Coahuila se convierta en una fosa clandestina donde sólo se entreguen cuerpos, porque ¡vivos se fueron a trabajar!, porque ¡vivos se los llevaron!, porque ¡vivos transitaban por las calles del Estado!.


¡EXIGIMOS UN LUGAR PARA VIVOS, NO PARA MUERTOS!

Saltillo, Coahuila, 4 de mayo del 2011

Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios
Humanidad Sin Fronteras, A. C.
Frontera con Justicia. A. C.
Belén, Posada del Migrante
Fray Raúl Vera López, O. P. Obispo de Saltillo


Publicado el: 11 mayo 2011
Categorias: Mexico
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