Europa acelera su carrera renovable para blindarse frente al petróleo, pero cada paso hacia la electrificación abre otra dependencia no menos delicada: la de los minerales críticos. La periodista económica Belén Carreño examina esa paradoja a través del plan minero español, los límites del refino europeo y el peso decisivo de China en la cadena de suministro.
Belén Carreño Bravo
13/04/2026
La mina de cobre de Las Cruces (Sevilla) es una de las más importantes en España. | Eduardo Briones / Europa Press / Europa Press
Escapar de las garras del crudo llevará a Europa a la trampa del litio. El shock de oferta de energía que ha inducido la guerra de Irán será un nuevo acelerador de las tecnologías renovables. Esta es una conclusión a la que, de forma bastante consensuada, llegan los expertos, empujada por el principio de soberanía que ya rige las políticas de las principales capitales del mundo. La premisa de que el sol y el viento son recursos domésticos que no hay que importar ha salpicado los discursos de los gobernantes, que han redoblado esfuerzos para el despliegue de instalaciones renovables y la electrificación, como en el reciente paquete de ayudas que ha aprobado España.
Pero cada paso hacia el aumento del despliegue de las renovables también hace a los europeos un grado más dependientes de China. Pekín tiene un monopolio reconocido sobre la cadena de valor de la fotovoltaica. Hace apenas dos décadas, Europa, y en concreto España, producía paneles solares, pero la globalización y su búsqueda de eficiencias llevaron a concentrar la casi totalidad de la producción en China. Algo que ahora se intenta evitar que se repita con la eólica.
Al contrario de lo que sucede con otras tecnologías, como los coches eléctricos más eficientes, Europa sí tiene el conocimiento para retomar —si el precio no es el factor determinante— la industria de las renovables. Pero China seguiría siendo indispensable porque los componentes clave de baterías o paneles son minerales como el litio o algunas tierras raras, de los que Pekín sigue siendo el único refinador y, por tanto, proveedor.
«En la ecuación de la soberanía estratégica, el aprovisionamiento de minerales críticos más allá de China es tan importante como la reducción de la dependencia del petróleo»
Así que, en la ecuación de la soberanía estratégica, el aprovisionamiento de minerales críticos más allá de China es tan importante como la reducción de la dependencia del petróleo. O Europa se librará del abrazo del oso de la importación de energía de EE. UU. para echarse en los brazos de Pekín. Bruselas es consciente y ha aprobado la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales, pero los tiempos de la minería son muy dilatados, con un plazo medio de siete a diez años para que cualquier proyecto tenga algún éxito.
El plan de España para extraer, reciclar y refinar minerales críticos
A principios de marzo, España aprobó su Plan Nacional de Exploración Minera, el primero en cincuenta años, dotado con 182 millones de euros y con un objetivo claro: conseguir todo el litio posible en las cuencas de la Ruta de la Plata —el macizo Varisco—, reconocidas desde tiempos de los romanos por su riqueza mineral. Se calcula que el litio español podría abastecer a diez millones de vehículos eléctricos, mejorando la cadena de valor soberana de la industria de automoción española.
Según el programa, España tiene al menos 22 de los 34 minerales críticos identificados por la Unión Europea, y el despliegue busca cumplir el objetivo de lograr un suministro autóctono del 10% del consumo. España es ya el segundo productor de cobre de la UE, material básico en la electrificación, pero exporta alrededor de la mitad para su refinado fuera.
Este es el aspecto más ambicioso del plan: lograr refinar al menos el 40% de los minerales que se consuman en la UE. Para lograrlo, la minería circular o el reciclaje de escombreras va a ser clave. Con el reaprovechamiento de estos minerales, ahora desperdiciados y en proceso de degradación, se espera conseguir al menos una cuarta parte de este objetivo.
La circularidad va a volver a poner en primera línea a las regiones mineras, especialmente a Asturias, donde se ha hecho un inventario de balsas y escombreras de las que recuperar abundante material. En el plan, el Gobierno da un papel relevante a Hunosa, la histórica empresa pública dedicada a la gestión y conservación de los yacimientos mineros. Además, se priorizará situar las plantas de refino cerca de los lugares de extracción para hacer el proceso más vertical y eficiente, y para que sus beneficios económicos permeen en las comarcas mineras.
«La lentitud burocrática asociada a la explotación de este tipo de proyectos sería el primer freno al éxito del plan»
En el hipotético caso de que se encontrasen de forma abundante los minerales tan ansiados, la lentitud burocrática asociada a la explotación de este tipo de proyectos sería el primer freno al éxito del plan. Para afrontar esta debilidad, el Ejecutivo dice que acelerará los permisos alineándose con los plazos de la UE, que hablan de un máximo de veintisiete meses para expedir los permisos de extracción. Si el Gobierno juega la baza de declarar algunos de estos proyectos como de Inversión Estratégica o Proyectos de Interés Común, podrá agilizar de forma contundente los procesos. Cabe recordar que la minería tiene un elevado impacto medioambiental y las poblaciones locales se suelen oponer a muchos de los proyectos.
Ya hay siete proyectos en España con esta declaración de estratégicos, como Las Naves en Cáceres o Las Cruces en Sevilla, con el objetivo de que estén operativos antes de 2030.
Entre los objetivos del plan está el que ningún tercer país, como China en la actualidad, suministre más del 65% de cualquiera de las materias primas críticas. El plan destina fondos a diversificar proveedores y potenciar la producción propia con un enfoque realista, no tanto de lograr un suministro doméstico como de evitar la dependencia de un solo proveedor. Esta es la estrategia que usa China a la hora de construir su mix energético.
El presupuesto total del plan de gestión sostenible de materias primas es de 414 millones de euros en cuatro años, una cifra muy pequeña para la dimensión del problema, pero que el Gobierno espera multiplicar a través de la colaboración público-privada. Del trabajo casi artesanal de las antiguas minas de Asturias y León, de propiedad de caciques locales, ahora se ha pasado a la inversión extranjera de grandes multinacionales de las dos potencias mineras occidentales: Australia y Canadá.
Canadá y Australia, las alianzas exteriores para reducir la dependencia de China
Afortunadamente para la UE, estas dos potencias están por ahora en el lado correcto de la historia o, al menos, alineadas con los intereses europeos. Canadá es la que está haciendo un despliegue más proactivo en la búsqueda de alianzas para comercializar sus abundantes minerales críticos, que ahora mismo tiene problemas para exportar por cuestiones logísticas. El acuerdo comercial CETA es el marco idóneo para esta alianza.
En el caso de Australia, la transferencia tecnológica es una de las claves, ya que el litio español está atrapado en un mineral llamado mica y Sídney tiene el método para extraerlo de la forma más eficiente posible, según explica el CSIC, que es una entidad indispensable para dotar de innovación tecnológica a estos proyectos. Se inicia así un nuevo ciclo de relaciones entre potencias medias, antes consideradas periféricas, que quedarán marcadas por la diplomacia de los minerales.
La entrada de este capital extranjero tendrá que pasar por el filtro de la Comisión de Inversiones en Moncloa, que trata de evitar que ningún activo extranjero caiga en manos de terceros países. En un reciente artículo publicado en Agenda Pública se da buena cuenta de las dificultades de no terminar subvencionando con fondos europeos proyectos que exporten estos minerales fuera del continente.
«Se refuerza la condicionalidad de las ayudas de estos proyectos, que deberán garantizar que los materiales conseguidos cumplan los objetivos del programa»
En los nuevos planes del Gobierno está el que los minerales tengan un pasaporte digital que garantice su trazabilidad, un primer paso para su control. También se refuerza la condicionalidad de las ayudas de estos proyectos, que deberán garantizar que los materiales conseguidos cumplan los objetivos del programa, esto es, abastecer a la industria europea y «contribuir a la seguridad del suministro».
Los planes llegan muy tarde, pero llegan. Europa da otra vuelta de tuerca a la paradoja de que abandonó la minería por sucia y contaminante, pero la necesita para poder expandir su producción de energías limpias. Los nuevos proyectos están marcados por la sostenibilidad y los tratamientos respetuosos, pero, a la hora de competir con otras regiones, eso supondrá tener una mano atada a la espalda. Pero si Europa quiere ser verde y soberana, tendrá que aceptar mancharse las manos.
https://agendapublica.es/noticia/20910/petroleo-estadounidense-al-litio-chino-europa-vuelve-mina-dejar-ser-prisionera


