Margarita Pérez Anchiraico en San Mateo de Huanchor

Peru.
Luis Vittor
23 de enero del 2007

Un pueblo, una mujer y una historia de lucha contra la contaminación Son pocas las historias que cuentan de la tradición de un pueblo para defender sus derechos.
En el Perú estamos seguros que llenaríamos los libros si contáramos la historia de cada pueblo en su lucha por vivir con dignidad. De tras de la frase: “el pueblo lo hizo”, hay protagonistas que destacan por su liderazgo, perseverancia y valor.
Pocas veces se visibilizan el protagonismo de sus mujeres. Este es el caso de un pueblo: San Mateo de Huanchor, una mujer: Margarita Pérez Anchiraico, y un problema: la contaminación minera. El pueblo de Huanchor y su lucha contra la contaminación San Mateo de Huanchor se ubica al noroeste de Lima, en la cuenca alta del río Rímac, en el kilómetro 95 de la Carretera Central y a una altitud de 3,200 m.s.n.m. Su geografía, el clima y las aguas de lagunas, puquiales y riachuelos facilitan la realización de actividades de ganadería y agricultura.

El pueblo tiene dos barrios:
San Mateo y San Antonio, cinco comunidades campesinas y 10 centros poblados, dos de los cuales son Glorieta de Mayoc y Daza. En Huanchor también se desarrolla la actividad minera y las denuncias contra los impactos ambientales han sido una constante en la historia del pueblo.
El 2 de enero de 1934 el poblador Filiberto Tello murió envenenado por arsénico. Este hecho ocasiono que el pueblo de Huanchor marchará el 3 de enero sobre la Fundición de Tamboraque dejándola totalmente inutilizable para evitar que continúe con la contaminación del aire, agua y la salud de sus pobladores.

La memoria señala que ese mismo día el pueblo fue reprimido por la policía con una masacre donde murieron 5 personas, hubo 12 heridos y 14 encarcelados.
Tres de las victimas fueron mujeres: Eduarda Córdova, Benigna Suárez y la niña Luzmila Isla.
A fines del año 1998, la Empresa Minera Lisandro Proaño, inicia la construcción de un depósito de relaves (residuos tóxicos) a escasos metros de las viviendas en el poblado de Mayoc, sin consulta ni consentimiento de la población.

El contenido de este deposito tenia altas concentraciones de metales muy dañinos para la salud humana y el ambiente.
Se identifico la presencia de arsénico, plomo, zinc y cianuro (1). El pueblo y sus organizaciones denunciaron ante las autoridades peruanas la contaminación ambiental y los impactos en la salud de los pobladores de Mayoc y Daza.
El Ministerio de Energía y Minas ordeno el cierre del depósito por no contar con la autorización y la empresa se declaro en quiebra. En el año 2003, el Comité de Afectados por la Minería de Mayoc y el Comité de Defensa de Ecología y Medio Ambiente de San Mateo de Huanchor (CODEMADES) con el respaldo de CONACAMI presentaron una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) contra el Estado peruano por violación del derecho a la vida, la salud y por la desatención a las victimas de la contaminación.

Tras las recomendaciones de la CIDH el pueblo de Huanchor ha logrado el retiro del depósito de relaves hacia finales del año 2005, aunque las tierras continúan contaminadas. Las actuales demandas se centran en la remediación ambiental y la reparación a favor de las victimas de 7 años de contaminación.

Una mujer contra la contaminación de Mayoc
Margarita Pérez nació en Mayoc, es la única hija mujer de una familia de cinco hermanos.
Su madre fue para ella el único sostén de su familia. Como la mayoría de las 21 familias que habitaban Mayoc, se dedicaban a la agricultura y ganadería.
Sembraban papa, maíz, habas, hortalizas y flores y en ocasiones vendían sus productos para mercados de Lima y para el mercado de San Mateo.

En la actualidad es la presidenta del Comité de Afectados de Mayoc. Margarita cuenta que la mayor atracción del pueblo era el bosque. “Era lo más grande que teníamos, con orgullo lo decíamos cuando alguien nos preguntaba donde vivíamos, nosotros decíamos vivimos en el bosque, no en Mayoc, porque así lo conocían a este lugar”.
Mayoc deja de ser bosque en el año 1998 cuando la Empresa Minera Lisandro Proaño inicia la construcción del depósito de relaves y su primera acción fue talar los árboles del bosque que tenía el pueblo. “Hice la denuncia por lo peligroso que era, ya que ellos al talar los árboles hicieron un zanjón que desvió el huayco hacia donde vivíamos” recuerda Margarita que hasta ese momento desconocía de los graves problemas de salud que se le ocasionaría a la población tras la contaminación con residuos tóxicos.

Margarita Pérez, madre y luchadora social, comprometida con su pueblo fue capaz de enfrentar esta situación. “Cuando empieza a producirse todos estos atropellos y abusos, yo me empiezo a quejar, yo era la que más se quejaba, por eso iba de puerta en puerta a decirles a mis vecinos que firmen la queja para llevarla al municipio.
Les explicaba como nos afectaba la tala de árboles ya que nos dejaba indefensos ante los huaycos, les explicaba que nuestros hijos ya no podían jugar libremente y que nosotros no podíamos transitar por nuestras casas, y que encima la empresa nos amenazaba.
Entonces de ahí salió que yo sea representante de Mayoc en este caso y según iba avanzando el problema me nombraron dirigente. Anteriormente fui presidenta del comedor y también fui delegada de la junta vecinal” repasa Margarita.

En 1998, Alejandro Ríos León, alcalde de San Mateo alentó las esperanzas de la población por lograr justicia al presentar la denuncia ante el Ministerio de Energía y Minas contra la empresa minera. Margarita recorrió las casas de todos sus vecinos pidiéndoles nuevamente firmas para presentar su denuncia ante el alcalde.

Se pasó explicándoles a sus vecinos los peligros que tenían que enfrentar ellos y sus hijos tras la presencia del depósito de relaves en Mayoc. Paralelamente la empresa inició un proceso de compra de terrenos de los pobladores de Mayoc para ampliar la construcción del depósito.
Buscaron a Margarita y a su madre para pedirles que vendieran su casa pero ellas se negaron firmemente a la venta pese a las amenazas que recibieron.
Mientras la empresa depositaba diariamente los residuos tóxicos a menos de 50 metros del poblado de Mayoc sin ninguna medida de protección ni control ambiental por parte de las autoridades ambientales y de salud peruanas.

Un ingeniero retirado, originario de San Mateo, alertó que si la empresa continuaba con el depósito en la zona, el pueblo de Mayoc podría desaparecer en algunos años. El les explicó que los residuos que la empresa estaba depositando eran tóxicos y que podía causar cáncer y otras enfermedades en las personas. “Todos los ministerios saben… contienen cianuro y arsénico nos dijo el Ingeniero”, recuerda la dirigenta.

La población de Mayoc eligió una comisión para que exclusivamente viera este caso y Margarita nos comenta que “queríamos que dejen (…) de depositar el relave, porque no tenían licencia. Así se aprobó, la primera movilización de la población para el 19 de mayo del 2000, vino la Policía Ecológica, DIGESA e INRENA, tratamos que todos los ministerios vean lo que pasaba, pues creíamos que con todas esas pruebas tendrían que aceptar que se estaba haciendo daño al pueblo, que ellos (la empresa) no trabajaban como debería ser, que no tenía licencia de funcionamiento, ni el permiso para que puedan depositar los residuos en nuestro pueblo”.

Pronto las consecuencias de la actividad de esta empresa en la zona se comenzaron a manifestar. Los animales empezaron a morirse, y en el caso de las personas, fueron los niños los más afectados. “La primera vez nosotros renegábamos porque nuestros hijos no hacían sus cosas, paraban sentados ahí de mala gana, con sueño, estaban cansados hasta para jugar.

Ellos comenzaron a bajar en sus estudios y en su rendimiento y pronto les comenzó a salir granos en la cara y en todo el cuerpo”, afirma Margarita al recordar los primeros efectos de la contaminación en Mayoc.

Las denuncias de Margarita por los impactos en la salud de los niños fueron comprobadas en octubre del 2000, cuando la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) realizó una primera evaluación en la salud de los pobladores de Mayoc . (2) .

El informe concluía que “en la población infantil evaluada se ha encontrado que los niños presentan absorción de uno a tres contaminantes en forma simultánea y los valores de plomo, arsénico y cadmio están por encima de lo permisible, lo que nos demuestra que las poblaciones infantiles de estas localidades son las mas afectadas en su salud”.

Dos años después (octubre del 2002) se hizo otra evaluación con el apoyo de la ONG Instituto Salud y Trabajo (ISAT) que mostró que los efectos causados en la población de Mayoc era mas altos de lo permisible porque habían estado permanentemente expuestos a estos residuos tóxicos.

Con el paso del tiempo la realidad de Mayoc ha ido cambiando. ”Aquí, después de todo lo que ha pasado, no sólo la agricultura ha disminuido, la crianza de animales también ha disminuido enormemente, porque también le tenemos que dar agua y alimentarlos con lo que producimos y todo esta contaminado.

Las cosas han cambiado (…) de lo que era antes” afirma Margarita que recuerda que la gente que pasa por el pueblo de Mayoc tiene temor de comer sus productos pues saben de la contaminación de la que fue víctima su población.
La voz de Margarita se ha escuchado en muchas instancias del Estado peruano y ante la CIDH, cuando de sustentar las demandas de las victimas de Mayoc se trata y nos cuenta que “nosotros hemos recurrido a todas entidades del Estado, a todos los ministerios en estos (…) años, desde que llegó esta empresa y recién en estos (…) últimos años de lucha hemos logrado paralizar las obras de esta empresa”.

Las demandas de los pobladores de Mayoc y del pueblo de San Mateo de Huanchor fueron escuchadas tras más 6 años de lucha incesante y en el año 2005 los relaves del depósito de Mayoc fueron retirados.

En julio del 2006, tras una movilización y bloqueo de la carretera central realizada por trabajadores de la Empresa Minera San Juan S.A. (actual propietaria de la mina Tamboraque), Margarita Pérez recibió amenazas contra su vida y su vivienda.

En estas mismas circunstancias fue agredido Ruperto Cáceda Vidal, presidente de CODEMADES.
El motivo de estas amenazas es la perseverancia de Margarita y otros líderes de San Mateo de Huanchor en la defensa de los derechos a la salud y el ambiente sano contra la comprobada contaminación del depósito de relaves de Mayoc, que a decir de los trabajadores es un obstáculo para el reinicio de las operaciones mineras.

En agosto del 2006 la CIDH ha solicitado al Estado peruano que adopte las medidas necesarias de protección para Esta experiencia, del pueblo de San Mateo de Huanchor y Margarita, muestra que un pueblo puede repetir la historia para defenderse de la contaminación y la madurez de sus líderes para conducir un proceso bajo la razón y la no violencia.

Esta experiencia muestra, también, el largo camino que tienen que recorrer los afectados para que sus demandas sean atendidas.

Talvez la mayor herencia que reciben los hijos de Huanchor sea su tradición en la defensa de sus derechos contra la contaminación.
Esta lucha no es contra la minería, es contra la contaminación.

Notas 1) Informe #441-99/DIGESA/DEEMA del Ministerio de Salud, Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA); Informe de Inspección a la Empresa Minera Lisandro Proaño S.A. – “PROYECTO TAMBORAQUE”, 19 de mayo de 1999.
(2) Ministerio de Salud, Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), Evaluación de la salud realizada a la población aledaña a la cancha de relaves de la minera Lisandro Proaño S.A., San Mateo de Huanchor, Octubre 2000.


Publicado el: 23 Enero 2007
Categorias: Perú
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