diamantes marchitados por tribu brasileña

de New York Times, 29 de diciembre 2006 ÁREA INDÍGENA ROOSEVELT, Brasil – (traducción: César Padilla) Algunos de los depósitos de diamantes más abundantes del mundo se ubican en la rojiza tierra de la selva Amazónica. Pero para los indigenas Cinta-Larga que viven en esta remota localidad, el descubrimiento ha traído más infortunio que las riquezas. En abril, la tribu Cinta-Larga y la policía medioambiental de Brasil acordaron cerrar un campamento minero de diamantes el en el área indígena Roosevelt. Fuera del territorio los mineros comenzaron seriamente a explorar en busca de minerales en 1999 y pronto incluyeron las tierras de los indígenas, introduciendo bebidas alcohólicas, drogas, enfermedades y prostitución.

Deslumbrados por la promesa de riqueza rápida fruto de su relación con los forasteros, los líderes tribales han aumentado sus deudas llegando a perder la capacidad de pago – especialmente ahora que la policía ha levantado puestos de control en los límites de la reserva indígena para prevenir el tráfico ilegal diamantes. Cinta-Larga es una referencia al hábito de la tribu de usar fajas desgastadas alrededor de la cintura.

Por generaciones, los Cinta-Larga escogieron vivir en aislamiento a lo largo del Río de Roosevelt, llamado así en honor a Theodore Roosevelt quién lideró una expedición a través de esta región de la Amazonía hace unos 90 años. "Hasta entonces, no teníamos idea que los diamantes eran codiciados," señaló Roberto Carlos Cinta-Larga, un líder tribal que, siguiendo la tradición, usa el nombre de la tribu como su apellido. "no teníamos dinero en ese tiempo e incluso no sabíamos lo qué era el dinero, porque nuestra naturaleza era mantenerse apartado de todos los demás y no cultivar las amistades".

Pero en los años sesenta se construyó una carretera al oriente, cerca de aquí, abriendo la selva a la explotación forestal. El descubrimiento de oro, estaño y finalmente diamantes aumentó las oportunidades para los Cinta-Larga pero también el resentimiento por las invasiones blancas en la tierra que el gobierno brasileño había reservado para ellos.

Hace dos años, las tensiones finalmente se desbordaron. En un episodio que todavía está bajo investigación y por razones que permanecen inciertas, los Cinta-Larga mataron 29 mineros que estaban trabajando sin su permiso en una mina dentro de la reserva. Desde entonces, los Cinta-Larga se han destacado por sobre los centenares de tribus indígenas de Brasil, y tildados en la prensa como salvajes y sanguinarios que quieren los diamantes para ellos.

Son insultados cuando dejan su reservación para dirigirse a los pueblos cercanos. Con la esperanza de contrarrestar esta imagen negativa, los líderes tribales han invitado recientemente a este reportero a realizarles una visita. "Nosotros queremos hacer saber que, a pesar de lo que nuestros enemigos dicen, nosotros no somos mineros de diamantes dijo "Ita, otro líder tribal Cinta-Larga; cuando inspecciona los hoyos de las minas, su colección de socavones abandonados y las acequias. "todavía descubrimos a mineros que intentan introducirse de vez en cuando, pero ahora está todo calmo y así es como nosotros queremos que sea.

En abril y a cambio de $810,000 para el desarrollo de la comunidad donado por el gobierno brasileño, los Cinta-Larga acordaron cerrar la mina y permitirle a la policía medioambiental del Estado patrullar el sitio y evitar la matanza de intrusos. Pero el dinero se comienza a acabar y Pio Cinta-Larga, un líder tribal, advierte que a menos que llegue más ayuda, "cuando acabe el año, la tregua expira con él ". Mauro Sposito, director de la Policía Federal brasileña de la Fuerza Amazónica, dijo que de acuerdo a la historia de la tribu, las amenazas deben tomarse en serio. "Nosotros sabemos que ellos son violentos y que algo podría ocurrir.

Es por que los principios fundamentales de nuestras actividades de solución han sido intentar negociar y evitar el uso de fuerza bruta, "afirmó. Ivaneide Bandeira Cardozo trabaja con un grupo medioambiental y de derechos indígenas: Kaninde.

Ella cita otro factor para que la tribu sea renuente a discutir sin vergüenza y sin turbación. "Las mujeres de Cinta-Larga me dijeron que estaban cansadas de ver a los mineros violando a muchachas de 14años y llevando drogas, "afirmó. "Ellas presionan a sus hombres para tomar una posición".

Según Rômulo Siqueira de Sá, ejecutivo de La fundación Nacional Indígena, la agencia gubernamental de asuntos indígenas, el dinero del diamante llevó a muchos Cinta-Larga a comprar automóviles, casas y tomar crédito a través de intermediarios. Con la mina cerrada y los fondos gubernamentales acabándose, dijo, ellos se atrasarán en los pagos y enfrentarán incautación de bienes.

Como resultado de esto, la presión para reiniciar el mercado ilegal de diamantes y reabrir las exploraciones está creciendo. “Los jefes quieren recibir dinero del gobierno para pagar deudas privadas producto de las actividades ilegales y no hay ninguna posibilidad que el gobierno acceda, " afirmó Sposito La ley brasileña no permite tal cosa.

El gobierno puede apoyar el desarrollo de la comunidad y proporcionarle orientación, pero no más de eso". La mayoría de los líderes Cinta-Larga están al final de los cincuenta e inicios de los sesenta. Es una generación que la antropóloga brasileña Inés Hargreaves llama "huérfanos de contacto". Ellos nacieron mientras la tribu vivió en el aislamiento y no pueden recoger ambas experiencias, la del romántico pasado y el posterior sufrimiento que experimentaron como niños cuando la sociedad brasileña irrumpió con violencia y enfermedad.

Yo ya era adolescente cuando mineros mataron miles de nuestras gentes, cazándolos con escopeta en sus chozas" afirma Ita Cinta-Larga quien aseguró tener unos 60 años. "Mi propio padre murió de esa manera. Todavía puedo recordar los cuerpos tumbados y todos llorando". Todos afirmaron, que 27 líderes Cinta-Larga fueron señalados como sospechosos en la investigación sobre las matanzas de mineros.

Aunque ninguno de los líderes entrevistados aquí admitirían responsabilidad directa, reconocieron que los miembros de la tribu estaban involucrados en las matanzas y que ellos dijeron eran el resultado de su frustración viendo que sus quejas eran ignoradas por las autoridades brasileñas. "Nosotros pedimos una y otra vez a la Policía Federal que expulsara a los mineros y como no lo hicieron, los tomamos prisioneros y los entregamos a la policía afirma Pio Cinta-Larga" quien a menudo sirve como enlace de la tribu al mundo externo. "La policía los soltaría el mismo día y los mineros regresarían de inmediato amenazando y burlándose de nosotros los indígenas.

"Así que dijimos, ‘Suficiente. Mostremos a estas personas lo que somos.” Sposito reconoció que la tribu se había convertido en mineros pero afirmó que aquéllos que ilegalmente invadieron el territorio indio eran liberados bajo fianza según la ley brasileña. Esa explicación no satisface a los Cinta-Larga que ven los puntos de control policíacos con caminos que entran y salen de la reserva como una infracción a su soberanía en lugar una medida de protección.

"Éstas son nuestras tierras, y nosotros estamos a cargo afirmó João Bravo Cinta-Larga quien fuera de los críticos de la tribu y señalado quizás como el más intransigente de los jefes. "Nadie puede entrar aquí y decirnos qué hacer. Nosotros nunca hemos permitido que nos dominen y no vamos a empezar ahora". Dependiendo de cómo se usa, la palabra " bravo " esta puede significar valeroso o encolerizado en portugués. João Bravo Cinta-Larga parece ser ambos, mientras se queja por ser apodado " Señor del Las piedras" por la prensa brasileña, y las falsas imputaciones de que ha usado los diamante para enriquecerse a costa de su propia comunidad. "Yo tenía una planta construida para que generar electricidad y también comenzamos un proyecto de cultivo de peces" agregó. "no somos simplemente diamantes".

Otros líderes Cinta-Larga han usado el dinero de los diamantes para comprar un gran número de ganado o invertir en los huertos, esperando vender la fruta al mercado brasileño. Pero la policía dice que los líderes tribales también tienen centenares de diamantes escondidos y que han ocultado el equipo minero en la selva, listo para reiniciar la prospección en cualquier momento.

Recientemente, los Cinta-Larga fueron persuadidos para vender algunas de su las piedras a través de las cajas de ahorros del gobierno en lugar de venderlos ilegalmente a los intermediarios. El argumento que es que conseguirían mejor precio, pero la operación reportó mucho menos de lo que los indígenas esperaban sumando así más desconfianza en el gobierno.

 "Prometieron que nuestros representantes irían la subasta para ver cómo fue hecha, pero no respetaron su palabra, se quejó "Pio Cinta-Larga. Había muchas buenas piedras, pero en lugar de los millones que dijeron que veríamos, no conseguimos casi nada. Nos engañaron, así es como hace siempre el hombre blanco".

Sposito respondió que los indígenas parecían haberse olvidado de la existencia de los impuestos y nosotros no podemos crear una ley que los elimine. "Los líderes son conscientes de esto. Ellos tienen automóviles y chóferes con licencia de conducir y cuentas en el banco y casas en el pueblo. Así que saben lo que son sus obligaciones". Geólogos afirman que el potencial en diamantes que existe en la reserva apenas ha sido rasguñado.

Los líderes tribales, sin embargo son presa de deseos contradictorios: para mantener a los forasteros lejos para que puedan aprovéchese de la riqueza ellos y para dejar los diamantes intactos en la tierra. "Yo pensaba que el dinero era bueno y quise ser rico, pero ahora ya no" dice Pio Cinta-Larga. "Un poquito podría ser bueno, pero si es mucho, no es bueno. Sólo trae problemas y sufrimiento mientras que lo que realmente necesitamos es tranquilidad".
Larry Rohter


Publicado el: 9 enero 2007
Categorias: Brasil
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